{"id":10239,"date":"2016-08-01T01:18:00","date_gmt":"2016-08-01T04:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=10239"},"modified":"2023-12-13T13:41:29","modified_gmt":"2023-12-13T16:41:29","slug":"mujeres-angolenas-y-construccion-de-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/mujeres-angolenas-y-construccion-de-paz\/","title":{"rendered":"Mujeres angole\u00f1as y construcci\u00f3n de paz"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10239\" class=\"elementor elementor-10239\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8235306 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8235306\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-aecaf06\" data-id=\"aecaf06\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f6d3563 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f6d3563\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Tras a\u00f1os de guerras fratricidas y abusos generalizados contra los derechos humanos, las mujeres angole\u00f1as se han convertido en un actor clave en los procesos de reconciliaci\u00f3n y de construcci\u00f3n de paz. Mientras luchan por incorporarse a la esfera de la pol\u00edtica y la toma de decisiones, asumen un mayor liderazgo en la reconstrucci\u00f3n comunitaria, con una perspectiva distanciada de la patriarcal que promueve relaciones desiguales de g\u00e9nero.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ce8536c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ce8536c\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0589aa8\" data-id=\"0589aa8\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9aed40a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"9aed40a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Maguemati Wabgou |<\/em><\/a><\/p><p>El art\u00edculo parte del supuesto seg\u00fan el cual en \u00c1frica tanto la guerra como el posconflicto (acuerdos de paz, construcci\u00f3n de paz y dem\u00e1s) son procesos marcados, en distintos niveles o grados, por relaciones de g\u00e9nero. Desde el marco general del acercamiento al lugar y el papel de las mujeres africanas en el conflicto y la construcci\u00f3n de la paz, se busca resaltar las experiencias de las mujeres angole\u00f1as en el posconflicto y sus avances en el camino de la construcci\u00f3n de paz.<\/p><p>Se analizan sectores de las poblaciones femeninas angole\u00f1as como agentes sociales y actores pol\u00edticos comprometidos con la sociedad para impulsar transformaciones en la misma. Partiendo de una posici\u00f3n pol\u00edtica que abre caminos a la esperanzas de una paz duradera, estas mujeres, que en pocos casos est\u00e1n presentes en las instancias de toma de decisiones, buscan crear e impulsar actitudes de cambio social y de transformaci\u00f3n de mentalidades. Es aqu\u00ed donde surge la necesidad de considerar a las mujeres en general en el marco del posconflicto y a las angole\u00f1as en particular, desde la categor\u00eda de \u201cgrupo subordinado y oprimido\u201d que, consciente de la visi\u00f3n dominante, busca desarrollar alternativas de relacionamientos personales y colectivos en un \u00e1mbito pol\u00edtico y social marcado por el fin del conflicto armado.<\/p><p>En este orden de ideas, el trabajo se centra en presentar algunas iniciativas (presencia y participaci\u00f3n) de mujeres angole\u00f1as en el contexto de posconflicto (por ejemplo asociacionismo en escenarios de posacuerdos), se\u00f1alando que los escenarios de negociaci\u00f3n que desembocaron en los Acuerdos de Paz firmados en Angola (2002) apenas mencionaron temas en clave al g\u00e9nero. Adem\u00e1s, aunque muchas mujeres angole\u00f1as lucharon en ambos bandos, el Movimiento Popular de Liberaci\u00f3n de Angola (MPLA) y la Uni\u00f3n para la Independencia Total de Angola (UNITA), voluntaria o forzosamente durante el conflicto armado, ni a unas ni a otras se les reconoci\u00f3 la categor\u00eda de excombatientes y por lo tanto, tampoco las compensaciones econ\u00f3micas destinadas a los excombatientes en el marco del Programa de Desmovilizaci\u00f3n, Desarme y Reintegro (DDR), por lo cual se destaca la significativa ausencia de las mujeres en el mismo.<\/p><h5>Angola: caracter\u00edsticas, sucesos b\u00e9licos y firma de Acuerdos de Paz<\/h5><p>Situada en el \u00c1frica Austral, Angola, con sus 1.246.700 km2 de superficie, limita al sur con Namibia, al oeste con Uganda, al norte con la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo y la Rep\u00fablica del Congo, al este con Zambia y al oeste con el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Cuenta con una poblaci\u00f3n de 24.300.000 habitantes de diversa composici\u00f3n \u00e9tnica, aunque hombres y mujeres son principalmente bant\u00faes, pertenecientes a los grupos etnoling\u00fc\u00edsticos de los ovimbundu de habla umbundu (35%), los mbundu de habla kimbundu (25%), los bakongo de habla kikongo (13%), los chokwe, los luanda, los vangangela, los vanyaneka y a otros peque\u00f1os grupos no bant\u00faes (mestizos, pueblos san, etc\u00e9tera).<\/p><p>Aunque el portugu\u00e9s es el idioma oficial por su pasado colonial, el umbundu destaca como lengua local mayoritariamente hablada en Angola. Se estima que el 53% de la poblaci\u00f3n es cristiana (72% de cat\u00f3licos y 28% de protestantes y otros peque\u00f1os cultos cristianos) y el 47% es practicante de las religiones tradicionales, aunque existen tambi\u00e9n comunidades isl\u00e1micas muy reducidas entre sectores inmigrantes oriundos principalmente del \u00c1frica Occidental.<\/p><p>Tres momentos caracterizan la historia reciente de Angola: primero, la guerra de independencia (1961-1975); segundo, el conflicto interno internacionalizado en un contexto de Guerra Fr\u00eda (1975-1991), y por \u00faltimo, la lucha interna y fratricida por el control del poder y los recursos (1991-2002).<\/p><p>La guerra de independencia, que inici\u00f3 en el a\u00f1o 1961, finaliz\u00f3 con la declaraci\u00f3n de la independencia de Portugal en 1975. No obstante, Angola padeci\u00f3 una profunda fractura social y pol\u00edtica, con trasfondo \u00e9tnico e ideol\u00f3gico, de tal forma que esta independencia no fue acompa\u00f1ada de un ambiente de paz. As\u00ed, la guerra de liberaci\u00f3n de Angola, que comenz\u00f3 el mismo a\u00f1o de la independencia, enfrent\u00f3 en la zona centro-oeste a las tropas gubernamentales con las guerrillas anticomunistas de la UNITA, encabezadas por Jonas Savimbi y apoyadas por Zaire (actual Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo), Sud\u00e1frica y Estados Unidos.<\/p><p>En 1989, 18 jefes de Estado africanos firmaron la Declaraci\u00f3n de Gbadolite, la cual puso fin a la cruenta guerra civil el 22 de junio de ese a\u00f1o y posteriormente se retiraron las fuerzas cubanas del territorio angole\u00f1o (50 mil soldados) entre noviembre de 1989 y julio de 1991. En 1991 se lleg\u00f3 a la firma del Acuerdo de Paz en Bicesse (Portugal), logrado con la mediaci\u00f3n de la troika Estados Unidos, Rusia y Portugal, entre el presidente Jos\u00e9 Eduardo Dos Santos y Savimbi.<\/p><p>Sin embargo, Savimbi protest\u00f3 contra los resultados de las elecciones de 1992, reanimando la guerra. No obstante, varios de sus oficiales optaron por quedarse en las Fuerzas Armadas Angole\u00f1as (FAA) y respetar el juramento de \u201clealtad dado a la patria\u201d realizado, puesto que una de sus cl\u00e1usulas dispuso y facilit\u00f3 la integraci\u00f3n de unos doscientos oficiales de la guerrilla de UNITA en las FAA.<\/p><p>Tras el fracaso de los Acuerdos de Paz de Lusaka (Zambia) de 1994, una serie de iniciativas de paz siguieron llev\u00e1ndose a cabo, entre las cuales se destacan las largas negociaciones que, en abril de 1997, desembocaron en un acuerdo de formaci\u00f3n de un Gobierno de Unidad y Reconciliaci\u00f3n Nacional para integrar los hombres del movimiento de la UNITA hasta el a\u00f1o 2000. Pero eso no satisfizo a la junta guerrillera, que se resisti\u00f3 a desarmar la totalidad de sus tropas. En este contexto, la paz que parec\u00eda haberse establecido en Angola se fue deteriorando y los enfrentamientos continuaron hasta tal punto que era dif\u00edcil prever el fin de la guerra. A su vez, esas tensiones arruinaron las posibilidades de progreso del pa\u00eds, cuyos recursos agr\u00edcolas y mineros son considerables en petr\u00f3leo, diamante, oro, hierro, cobre y cobalto.<\/p><p>Para la paz hubo entonces que esperar hasta febrero de 2002, cuando Savimbi, cercado militarmente en combate, fue asesinado en una emboscada de las FAA (cabe precisar que Savimbi ya se encontraba aislado internacionalmente). En abril, el gobierno y la guerrilla de la UNITA firmaron un alto el fuego en Luanda, poniendo fin a 27 a\u00f1os del conflicto interno que produjo millones de v\u00edctimas (personas muertas, violadas, desplazadas).<\/p><p>Tras el fin oficial de la guerra se celebraron elecciones parlamentarias (multipartidistas) en el a\u00f1o 2008. Las siguientes elecciones legislativas fueron celebradas en 2012, despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n de la nueva Constituci\u00f3n de 2010, que dispuso que el presidente sea elegido como l\u00edder del partido con la mayor\u00eda de los votos en las elecciones parlamentarias. En realidad, esto fue una maniobra pol\u00edtica del MPLA que, gozando de una amplia mayor\u00eda en el Parlamento, aprob\u00f3 esta nueva Constituci\u00f3n con el fin de permitir a su l\u00edder pol\u00edtico, Jos\u00e9 Eduardo Dos Santos (en el poder desde 1979), permanecer en el poder sin necesidad de presentarse a unas elecciones directas. En estas elecciones, la UNITA se constituy\u00f3 en la segunda fuerza pol\u00edtica del pa\u00eds al obtener 32 esca\u00f1os en el Parlamento.<\/p><h5>Algunas experiencias de participaci\u00f3n de las mujeres angole\u00f1as en la construcci\u00f3n de paz<\/h5><p>Tras a\u00f1os de abusos generalizados contra los derechos humanos, surgen iniciativas desde algunos sectores femeninos de la poblaci\u00f3n angole\u00f1a que buscan contribuir a la reconstrucci\u00f3n de los tejidos sociales rotos. El fin del conflicto armado les ofrece la oportunidad de desarrollar una cultura de derechos humanos en Angola y quieren colocar sus experiencias de activistas, v\u00edctimas y\/o excombatientes al servicio de la construcci\u00f3n de paz. Entre ellas, en primer lugar se destacan iniciativas, asociaciones y grupos de mujeres angole\u00f1as que, desde lo local, act\u00faan en articulaci\u00f3n con otras redes o instancias internacionales de defensa de los derechos de las mujeres. En este sentido, la apuesta se orienta hacia la implicaci\u00f3n de la comunidad internacional mediante el compromiso con iniciativas de mujeres angole\u00f1as para la paz. En segundo lugar, registran organizaciones de mujeres asociadas con los partidos pol\u00edticos o las tendencias pol\u00edticas principales.<\/p><p>En el primer caso, donde la presencia internacional apoya iniciativas locales, sobresalen, en primera instancia, las acciones del F\u00f3rum de Mujeres Periodistas por la Igualdad de G\u00e9nero de Angola y \u201cLola Mora\u201d, un colectivo de periodistas espa\u00f1olas, para la lucha contra la violencia dom\u00e9stica en Angola, siendo esta una pr\u00e1ctica que ha sido generalizada en la sociedad tras varios a\u00f1os de guerra y de cultura de violencia. Ser\u00eda m\u00e1s exacto hablar de violencias ejercidas por individuos y\/o sectores de la poblaci\u00f3n con total impunidad dentro del sistema social angole\u00f1o: se trata de la violencia ejercida por los polic\u00edas contra la poblaci\u00f3n; la de algunos soldados de las FAA contra los civiles \u2013especialmente en las zonas rurales\u2013; la de los gobernantes para imponer sus medidas; la de los adultos contra los ni\u00f1os; la de las personas contra las empleadas dom\u00e9sticas y contra el ladr\u00f3n callejero sorprendido en alg\u00fan hurto, y la del marido contra su mujer.<\/p><p>El F\u00f3rum considera que la violencia contra las mujeres representa una amenaza para cualquier pa\u00eds en un proceso de construcci\u00f3n de paz y de reconciliaci\u00f3n nacional como Angola. Asimismo, con el apoyo de agencias de cooperaci\u00f3n internacional, el F\u00f3rum impulsa la producci\u00f3n de videos, fotos, documentos, debates de radio, entre otras, con el liderazgo de mujeres angole\u00f1as comprometidas con la paz, con el fin de ayudar a las mujeres v\u00edctimas a sobrepasar sus miedos y \u201cdesafiar el silencio\u201d con\/mediante narrativas, testimonios y entrevistas.<\/p><p>Desde la perspectiva de las relaciones de g\u00e9nero, hombres y mujeres implicados en escenarios de violencia f\u00edsica participan de estas iniciativas, con el acompa\u00f1amiento de especialistas e intervencionistas (trabajadores sociales, psiquiatras, m\u00e9dicos, periodistas) involucrados en el campo de la lucha contra este flagelo social que es la violencia contra las mujeres. Sin duda, esta es una de las m\u00faltiples iniciativas en Angola que busca contribuir a la lucha contra la violencia a las mujeres y concientizar a sus protagonistas en torno al impacto de este fen\u00f3meno social sobre la desestructuraci\u00f3n social y la inestabilidad emocional de las familias que son los n\u00facleos sociales de base de la sociedad.<\/p><p>En este orden de ideas, se trata tambi\u00e9n de una iniciativa de prevenci\u00f3n del fen\u00f3meno de agresi\u00f3n, principalmente f\u00edsica, por medio de una cercan\u00eda solidaria a las v\u00edctimas y campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n de la sociedad angole\u00f1a que est\u00e1 resurgiendo de las cenizas de la guerra y todas sus formas de violencia. De igual forma, esta iniciativa se concibe como una que parte de quienes son ahora excombatientes tras la desmovilizaci\u00f3n; aun si, como lo mencionamos m\u00e1s arriba, no se reconoci\u00f3 a las mujeres la categor\u00eda de excombatientes en el marco del Programa de Desmovilizaci\u00f3n, Desarme y Reintegro. Pero cabe se\u00f1alar que, en cierta medida, la reinserci\u00f3n en la sociedad de algunos excombatientes de UNITA, por ejemplo tras su desmovilizaci\u00f3n, se hizo posible con el apoyo y acompa\u00f1amiento de otras mujeres comprometidas con el proceso y la construcci\u00f3n de paz. A su vez, el gobierno y otras organizaciones de defensa de derechos de los menores han promovido programas de desmovilizaci\u00f3n y reinserci\u00f3n de un n\u00famero indefinido de menores-soldados que han podido acogerse a programas de reinserci\u00f3n.<\/p><p>En segunda instancia, se registra la Red de Mujeres de Angola (<em>Women\u2019s Network Angola<\/em>) como uno de los espacios integrados por mujeres angole\u00f1as implicadas en la construcci\u00f3n de una paz verdadera para su sociedad. Su misi\u00f3n principal consiste en impulsar cambios en las actitudes y la conducta de hombres y mujeres hacia la reconstrucci\u00f3n posb\u00e9lica y el avance del pa\u00eds. La red naci\u00f3 en 1999 con el fin de promover la reconciliaci\u00f3n nacional a trav\u00e9s de campa\u00f1as de informaci\u00f3n y de asambleas de mujeres en todos los municipios del pa\u00eds, as\u00ed como tambi\u00e9n, ampliar las capacidades de lucha de las mujeres para mitigar los efectos negativos de las pr\u00e1cticas de discriminaci\u00f3n de las mujeres en el escenario pol\u00edtico; empoderar a las mujeres e incrementar su capacidad de influencia en los escenarios locales o comunales de toma de decisi\u00f3n, lo cual ayuda a reforzar su participaci\u00f3n en el proceso de construcci\u00f3n de paz en el marco del proceso de paz iniciado en el a\u00f1o 2002.<\/p><p>En \u00faltima instancia, se destacan las acciones de la Uni\u00f3n Europea y del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM, por sus siglas en ingl\u00e9s). La Uni\u00f3n Europea financi\u00f3 un proyecto titulado \u201cLas mujeres en la resoluci\u00f3n de conflictos y construcci\u00f3n de la paz en Angola\u201d en el a\u00f1o 2000, mediante el cual se admit\u00eda la necesidad de informaci\u00f3n y conocimiento acerca del papel jugado por las mujeres en la construcci\u00f3n de una paz duradera, tanto a nivel nacional, local o internacional. El proyecto jal\u00f3 a muchas mujeres angole\u00f1as interesadas en el empoderamiento c\u00edvico y pol\u00edtico de las mujeres a trav\u00e9s de su organizaci\u00f3n colectiva. Todo ello ayud\u00f3 a elaborar y adoptar estrategias facilitadoras de procesos de reconciliaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n. Por su parte, el UNIFEM desarroll\u00f3 acciones con el prop\u00f3sito de garantizar la participaci\u00f3n de las mujeres en los procesos de paz. Establecido en Angola en 1993, el Fondo es integrado dentro del comit\u00e9 regional africano desde donde sigue apoyando a las mujeres angole\u00f1as comprometidas con la paz y el desarrollo. Busca compartir experiencias de los diferentes procesos de paz florecidos en la regi\u00f3n con ellas, resaltando la importancia de las mujeres en todo tipo de proceso de construcci\u00f3n de la paz y de reconciliaci\u00f3n nacional.<\/p><p>No cabe duda de que estas y otras iniciativas de grupos de mujeres angole\u00f1as con articulaci\u00f3n internacional se insertan en el marco de las din\u00e1micas favorables al <em>fortalecimiento de una sociedad civil<\/em> necesaria para la consolidaci\u00f3n del proceso de restauraci\u00f3n posb\u00e9lica. En efecto, esta sociedad civil debe ir posicion\u00e1ndose fuertemente ante el imperante dominio de las elites pol\u00edticas y militares angole\u00f1as quienes, a lo largo de la historia, han relegado a un papel pr\u00e1cticamente marginal a otros actores pol\u00edticos y sociales como las mujeres.<\/p><p>No obstante, para poder actuar como grupos de presi\u00f3n que asumen posiciones cr\u00edticas ante la actuaci\u00f3n gubernamental, con el fin de emprender la dif\u00edcil tarea de rescatar el tejido social, impulsar el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n a escala comunitaria nacional en Angola, es ineludible una articulaci\u00f3n de estos grupos de mujeres con otras asociaciones existentes, tales como los colectivos de diferente \u00edndole, incluyendo las plataformas integradas por las principales iglesias presentes en Angola \u2013cat\u00f3lica y protestante\u2013 como son la Conferencia Episcopal de Angola y Santo Tom\u00e9 (CEAST) y el Comit\u00e9 Intereclesi\u00e1stico para la Paz (COIEPA). Sin duda, las mismas se convierten en actores clave para contribuir a la capacitaci\u00f3n de la sociedad civil, hacer denuncias y ejercer presiones sobre la actuaci\u00f3n del gobierno, que tambi\u00e9n no deja de expresar su defensa de la participaci\u00f3n de las mujeres en la prevenci\u00f3n y resoluci\u00f3n de conflictos, tal como lo declar\u00f3 Filomena Delgado, ministra de la Familia y Promoci\u00f3n de la Mujer, el 28 de marzo de 2016 ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.<\/p><p>En definitiva, estos grupos de mujeres buscan incorporarse a la esfera de la pol\u00edtica y la toma de decisiones, asumiendo un mayor liderazgo en la reconstrucci\u00f3n comunitaria y en la reinserci\u00f3n social, y proporcionando una visi\u00f3n distanciada de la patriarcal (masculinidad y patriarcado) que promueve relaciones desiguales de g\u00e9nero.<\/p><p>En el caso donde las organizaciones de mujeres comprometidas con la paz son asociadas a los partidos o movimientos pol\u00edticos principales de Angola, cabe precisar que su presencia en el escenario pol\u00edtico angole\u00f1o es anterior a las organizaciones e iniciativas locales con dimensi\u00f3n internacional. En efecto, desde la lucha por la independencia hasta la actualidad, han existido y siguen existiendo en Angola organizaciones de mujeres ligadas a los partidos pol\u00edticos principales de las cuales destacan la Organizaci\u00f3n de la Mujer Angole\u00f1a (OMA), el Comit\u00e9 de las Mujeres Rurales o Comit\u00e9 Nacional para la Promoci\u00f3n de la Mujer Rural (COMUR) y la Liga Independiente de la Mujer Angole\u00f1a (LIMA).<\/p><p>Creada en 1962, la OMA se concibi\u00f3 como el \u00fanico canal de representaci\u00f3n de las mujeres en el marco de los procesos pol\u00edticos impulsados bajo el amparo de MLPA. En las primeras etapas del proceso de paz, quiso liderar la participaci\u00f3n de las mujeres en las negociaciones y los procesos de reconciliaci\u00f3n nacional, recalcando la feminizaci\u00f3n de la pobreza y advirtiendo en el car\u00e1cter excluyente de un proceso de paz que no tendr\u00eda en cuenta la participaci\u00f3n de las mujeres. Sin embargo, su pretensi\u00f3n de liderazgo femenino en el proceso de paz no ha sido exitosa en la medida que su credibilidad p\u00fablica fue minada por su relaci\u00f3n tradicional con el partido oficialista (MPLA), por lo cual no logr\u00f3 incluir en sus \u00f3rganos colegiados a mujeres de influencia de UNITA, organizadas en la LIMA. Aun as\u00ed, sigue organizando actividades a favor del incremento de la participaci\u00f3n de la mujer en la construcci\u00f3n de paz con el apoyo de MPLA. Prueba de ello es que en el mes de junio de 2015 la secretaria general de la OMA insisti\u00f3 en que su organizaci\u00f3n seguir\u00e1 inspirando a las mujeres para ser verdaderas promotoras de la paz, y en marzo de 2016 la OMA defini\u00f3 un conjunto de acciones cuyo objetivo es impulsar la participaci\u00f3n real de la mujer rural en el proceso de desarrollo y de paz.<\/p><p>Por otro lado, y de igual manera, el COMUR, presidido por la primera dama de la Rep\u00fablica de Angola, Ana Paula dos Santos, fue creado en el a\u00f1o 1992. El COMUR parte del planteamiento seg\u00fan el cual las mujeres angole\u00f1as no tienen pleno acceso a ventajas ligadas a escenarios de la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la educaci\u00f3n y la salud, por lo cual centra sus acciones en las zonas rurales donde promueve el acceso de las mujeres a la escuela b\u00e1sica (alfabetizaci\u00f3n), los microcr\u00e9ditos, la salud sexual, reproductiva y materna en las \u00e1reas rurales y la capacitaci\u00f3n en nuevas tecnolog\u00edas. Considera que se requiere el fortalecimiento de competencias de las mujeres rurales en materia de asociacionismo, cultura y cuestiones de g\u00e9nero, sobre todo en un pa\u00eds que viene de un largo per\u00edodo de guerra. Lo anterior es para que puedan participar en distintos procesos pol\u00edticos, culturales, sociales desde sus territorios rurales, desocupados por los grupos beligerantes y llamados a ser transformados en espacios apacibles para vivir. Asimismo, busca potenciar las capacidades de las mujeres angole\u00f1as para su participaci\u00f3n en la construcci\u00f3n de la paz ya que, durante la guerra, fueron tanto las principales v\u00edctimas de la violencia como el principal pilar de la comunidad y el motor de la golpeada econom\u00eda de subsistencia.<\/p><p>Por \u00faltimo, siendo el ala femenina de la UNITA, se se\u00f1ala a la LIMA, creada en 1973. Inicialmente ten\u00eda funciones y responsabilidades que eran muy similares a las de OMA en todo aquello que ten\u00eda que ver con la lucha por la libertad como organizaci\u00f3n femenina de UNITA: ten\u00eda el papel de difundir su ideolog\u00eda y luchar junto con los hombres, ayudando en el soporte de los combatientes en tiempos de guerra contra el colonialismo. Actualmente, teniendo en cuenta que la lucha contra la violencia dom\u00e9stica es crucial para la construcci\u00f3n de paz, la LIMA se ha interesado en participar en la elaboraci\u00f3n y la puesta en marcha de mecanismos de lucha contra este flagelo social. Prueba de ello es que ha participado activamente en las labores que desembocaron en la elaboraci\u00f3n y la defensa de la Ley contra la Violencia Dom\u00e9stica de 2011. Por otra parte, su presidenta, Miraldina Jamba, expres\u00f3 en 2014 su satisfacci\u00f3n con el aumento del n\u00famero de mujeres en el interior del partido de la UNITA, que se reflej\u00f3 por el paso de 4 a 9 mujeres en el Parlamento tras las elecciones legislativas de 2012.<\/p><p>Ambas categor\u00edas de organizaciones de mujeres (de corte local-internacionalizada y con dimensi\u00f3n partidista oficialista y opositora) son, muchas veces, vinculadas a organizaciones de base de las iglesias y tienen la dif\u00edcil tarea de rescatar el tejido asociativo existente y de articular y vertebrar nuevas propuestas, en sus roles de actores clave en los procesos de reconciliaci\u00f3n y de construcci\u00f3n de paz, a escala territorial y nacional.<\/p><h5>Conclusi\u00f3n<\/h5><p>Aunque se observa que en los Acuerdos de Paz de 2002 en Angola los temas relacionados con las mujeres en el conflicto y el posconflicto han sido obviados, las mujeres han ido tomando iniciativas propias para participar en diversos procesos de construcci\u00f3n de paz, los cuales van desde las reivindicaciones con perspectiva local para la emancipaci\u00f3n de la mujer hasta la lucha a favor de los derechos de las mujeres v\u00edctimas de la guerra y contra la violencia dom\u00e9stica, pasando por demandas de una mayor inclusi\u00f3n de las mujeres en espacios de toma de decisi\u00f3n.<\/p><p>Cuando se sabe que los acuerdos derivados de las negociaciones de paz son la base del futuro de las sociedades en el posconflicto, no cabe duda de que los temas relacionados con las relaciones de g\u00e9nero son tan importantes como los temas m\u00e1s pol\u00edticos (participaci\u00f3n pol\u00edtica), econ\u00f3micos y territoriales. Sin embargo, al igual que en otras partes de \u00c1frica, donde suele prevalecer la idea seg\u00fan la cual la promoci\u00f3n de la participaci\u00f3n de las mujeres en las mesas de negociaci\u00f3n puede alienar algunos l\u00edderes y poner en riesgo el proceso de paz, los espacios de negociaci\u00f3n de los acuerdos de paz en Angola excluyeron temas de igualdad y relaciones de g\u00e9nero al considerar la mesa de negociaci\u00f3n como un espacio de b\u00fasqueda de concreci\u00f3n del fin de las hostilidades.<\/p><p>A pesar de que los movimientos de las mujeres han acumulado avances significativos, sobre todo a partir del a\u00f1o 2002, todav\u00eda muestran limitaciones de acci\u00f3n e incidencia pol\u00edtica por intereses politiqueros ajenos a la causa com\u00fan y por carecer de capacidad de influencia, incidencia, coordinaci\u00f3n y recursos. Adem\u00e1s, la gran diferenciaci\u00f3n estructural existente entre ellas como colectivo es tambi\u00e9n una de las razones por las cuales no hay un fuerte movimiento (o coalici\u00f3n de organizaciones) de mujeres angole\u00f1as con gran capacidad de incidencia pol\u00edtica en la construcci\u00f3n de paz. Esto tambi\u00e9n se explica por el hecho de que la realidad social de las mujeres pobres en las zonas rurales o urbanas difiere mucho de la de las mujeres m\u00e1s \u201cprivilegiadas\u201d, cercanas al oficialismo y a los poderosos grupos financieros afincados principalmente en el sector de producci\u00f3n petrol\u00edfera. Adem\u00e1s, el gobierno de Dos Santos suele tener mayor influencia sobre estas asociaciones por su imposibilidad de independencia econ\u00f3mica y pol\u00edtica ante el gobierno.<\/p><p>Pero a pesar de estas limitaciones, son notables el inter\u00e9s, la implicaci\u00f3n, las iniciativas y el activismo de sectores de la poblaci\u00f3n femenina angole\u00f1a en los procesos de construcci\u00f3n de una paz duradera en esta etapa de posconflicto en la que se encuentra el pa\u00eds. Sin duda, esta etapa de la historia nacional est\u00e1 impregnada del deseo y la voluntad real de las mujeres de escribir una nueva historia para Angola, sin importar los d\u00e9ficits del fin de la guerra as\u00ed como la existencia de numerosos y exigentes retos relacionados con ciertas amenazas a la seguridad ciudadana. En definitiva, Angola se encuentra ante la oportunidad de seguir cambiando el rumbo de su historia, marcada por el dolor y las secuelas de la guerra, y de continuar las luchas para un futuro esperanzador con mayor audacia, agilidad, compromiso y coordinaci\u00f3n de las mujeres implicadas en el proceso de reconstrucci\u00f3n posb\u00e9lico en el pa\u00eds.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-65fe612 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"65fe612\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b3a9ce4\" data-id=\"b3a9ce4\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9b6ac35 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"9b6ac35\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d1b1092 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"d1b1092\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-064b692\" data-id=\"064b692\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a5d2be4 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a5d2be4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Maguemati Wabgou:<\/strong><br \/>Posdoctorado en Estudios \u00c9tnicos, Universit\u00e9 de Montreal, Canad\u00e1. Doctor en Sociolog\u00eda y Ciencias Pol\u00edticas, Universidad Complutense de Madrid. Profesor del Departamento de Ciencias Pol\u00edticas, Facultad de Derecho, Ciencias Pol\u00edticas y Sociales, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogot\u00e1.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Maguemati Wabgou | Tras a\u00f1os de guerras fratricidas y abusos generalizados contra los derechos humanos, las mujeres angole\u00f1as se han convertido en un actor clave en los procesos de reconciliaci\u00f3n y de construcci\u00f3n de paz. Mientras luchan por incorporarse a la esfera de la pol\u00edtica y la toma de decisiones, asumen un mayor liderazgo en la reconstrucci\u00f3n comunitaria, con una perspectiva distanciada de la patriarcal que promueve relaciones desiguales de g\u00e9nero.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10240,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1264],"tags":[817,1293,1313,731,46,60,1314,246,70],"class_list":["post-10239","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-57","tag-africa","tag-angola","tag-construccion-de-paz","tag-derechos-humanos","tag-desigualdad","tag-genero","tag-maguemati-wabgou","tag-mujeres","tag-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10239","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10239"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10239\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26238,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10239\/revisions\/26238"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10240"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10239"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10239"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10239"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}