{"id":10471,"date":"2016-06-01T01:01:00","date_gmt":"2016-06-01T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=10471"},"modified":"2023-12-14T15:11:18","modified_gmt":"2023-12-14T18:11:18","slug":"un-retroceso-permanente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/un-retroceso-permanente\/","title":{"rendered":"Un retroceso permanente"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10471\" class=\"elementor elementor-10471\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-55cab0c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"55cab0c\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-93c1489\" data-id=\"93c1489\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5674437 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"5674437\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>La crisis europea iniciada en 2010 puso en cuesti\u00f3n un proyecto pol\u00edtico y econ\u00f3mico que hab\u00eda avanzado durante sesenta y cinco a\u00f1os. Cuando los principales bancos ven amenazada su existencia, el flujo de refugiados y migrantes provenientes del Cercano Oriente y de los Balcanes crece de manera sostenida, y reaparecen tensiones y resentimientos entre los pa\u00edses que parec\u00edan finalmente desterrados, la consecuencia aparece clara: un fuerte retroceso en materia de integraci\u00f3n, derechos civiles y bienestar social. \u00bfHay luz al final del t\u00fanel?<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-0a9e4f8 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"0a9e4f8\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ebebe35\" data-id=\"ebebe35\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c4080e4 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c4080e4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Pablo G. Bortz |<\/em><\/a><\/p><p>La crisis europea que comenz\u00f3 a principios del 2010, disparada inicialmente en Grecia pero que afect\u00f3 posteriormente a la enorme mayor\u00eda del continente, puso en cuestionamiento un proyecto pol\u00edtico y econ\u00f3mico que hab\u00eda avanzado durante sesenta y cinco a\u00f1os, no sin reveses ni obst\u00e1culos. Asimismo, en los \u00faltimos a\u00f1os se ha sumado un factor adicional que ha tensionado la uni\u00f3n hasta revivir resentimientos entre los pa\u00edses miembros como no se observaba desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Nos referimos al importante flujo de refugiados provenientes del Cercano Oriente, pero tambi\u00e9n inmigrantes provenientes de los Balcanes, que se han sumado a aquellos que abandonan Siria, Libia, Irak y otros pa\u00edses tratando de llegar al norte del continente.<\/p><p>En uno y otro caso, la respuesta pol\u00edtica de los l\u00edderes de la Uni\u00f3n Europea y de la eurozona ha dejado mucho que desear. La estrategia de \u201cpatear la pelota hacia adelante\u201d y el incumplimiento de compromisos asumidos ha sido la norma m\u00e1s que la excepci\u00f3n, prolongando un estancamiento que dio lugar a que hoy en d\u00eda se multipliquen los llamados a romper la uni\u00f3n, uno de los factores que contribuyeron a setenta a\u00f1os de paz, luego de tres devastadoras guerras en igual per\u00edodo.<\/p><p>En este art\u00edculo repasaremos los desarrollos que llevaron a la crisis econ\u00f3mica de la eurozona, la respuesta pol\u00edtica y econ\u00f3mica que suscit\u00f3 de parte de los principales pa\u00edses e instituciones, y las perspectivas, bastante negativas, que se avizoran para los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p><p>Sin embargo, hay un factor que el lector no debe olvidar. Pron\u00f3sticos de ruptura de la eurozona se han repetido innumerablemente en los \u00faltimos a\u00f1os, este mismo autor hizo unos cuantos. Y seis a\u00f1os despu\u00e9s del estallido de la crisis, aqu\u00ed estamos, y el euro sigue vivo. Aun con parsimonia y solo forzados por situaciones que los empujaron al extremo, los l\u00edderes europeos, sobre todo la alemana Angela Merkel, han probado que est\u00e1n dispuestos a hacer el <em>m\u00ednimo<\/em> esfuerzo necesario para mantener la cohesi\u00f3n de la uni\u00f3n monetaria. Por ende, todo pron\u00f3stico de ruptura definitiva y eclosi\u00f3n subestima dicha voluntad. Pero s\u00ed resulta factible y razonable analizar las tendencias, y las mismas apuntan hacia retrocesos en materia de integraci\u00f3n, de derechos civiles, y de bienestar social, en la misma l\u00ednea que se ha adoptado en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p><h5>Los or\u00edgenes del problema<\/h5><p>Habiendo dise\u00f1ado las reglas que regir\u00edan la vida de la moneda \u00fanica europea plasmadas en el Tratado de Maastricht, los bancos alemanes expandieron sus actividades comerciales y empezaron a prestar en gran magnitud a distintos pa\u00edses, no solo dentro de Europa, sino tambi\u00e9n en Estados Unidos. No fueron los \u00fanicos: bancos franceses, austr\u00edacos y holandeses los siguieron en masa. Dentro de Europa lo que se observ\u00f3 fueron burbujas inmobiliarias en Irlanda, Espa\u00f1a, Portugal y tambi\u00e9n en Grecia, donde la deuda privada se duplic\u00f3 como porcentaje del PBI entre el 2000 y el 2008 (mientras que el cociente deuda p\u00fablica\/PBI se mantuvo estable durante el per\u00edodo). Estas burbujas derivaron en un cierto proceso de desindustrializaci\u00f3n en la llamada periferia, y en un aumento en las importaciones de esos pa\u00edses. La contracara fue un aumento en las exportaciones alemanas y del \u201cnorte\u201d. El caso alem\u00e1n es paradigm\u00e1tico en cuanto fue el \u00fanico pa\u00eds que no vio caer la importancia de su sector manufacturero.<\/p><p>La crisis del 2008 fue una primera alerta para muchas econom\u00edas. La que observ\u00f3 la peor ca\u00edda en el PBI fue de hecho Alemania, debido a la ca\u00edda del comercio internacional. Pero las burbujas inmobiliarias explotaron, y con ello colaps\u00f3 la actividad econ\u00f3mica en varios pa\u00edses. Luego de intentos del Banco Central Europeo por revivir el comercio y el cr\u00e9dito intrazona en el 2009, el cambio de gobierno en Grecia y el reconocimiento de las falsas estad\u00edsticas que ocultaban un abultado d\u00e9ficit fiscal llevaron a que dicho pa\u00eds quedara excluido de los mercados financieros. Inversores que antes prestaban a Grecia a tasas levemente superiores a las alemanas, exigieron intereses exorbitantes para renovar los pr\u00e9stamos y tenencias de bonos, por lo cual en mayo de 2010 Grecia se vio forzada a pedir un rescate a Europa.<\/p><p>En este punto hay que notar que las propias reglas de la eurozona contribuyeron enormemente a amplificar el problema. La prohibici\u00f3n de financiar a los gobiernos, impuesta por Alemania y seguida de forma talm\u00fadica por el Banco Central Europeo durante la gesti\u00f3n de Trichet, priv\u00f3 a los pa\u00edses de una fuente de financiamiento disponible para muchos otros gobiernos, varios de los cuales son europeos (Gran Breta\u00f1a, Suecia, Polonia, etc\u00e9tera). Para todos los pa\u00edses de la eurozona, el euro es una moneda extranjera, aunque en la pr\u00e1ctica algunos son m\u00e1s due\u00f1os que otros\u2026<\/p><p>Fue as\u00ed como se desarroll\u00f3 un c\u00edrculo vicioso entre ca\u00edda de la actividad, deuda p\u00fablica y fragilidad bancaria. La par\u00e1lisis de la actividad llevaba a fuertes d\u00e9ficits p\u00fablicos y, con el cr\u00e9dito externo ausente, los bancos y fondos de pensiones dom\u00e9sticos se transformaron en los acreedores. Pero la solvencia de estos estaba determinada por la del rescatista de \u00faltima instancia, o sea el sector p\u00fablico. Por todo ello, tanto el Estado como los bancos estaban en situaciones de fragilidad, en ausencia de mecanismos europeos de rescate bancario y de financiamiento del gasto.<\/p><h5>Patear la pelota tanto como se pueda<\/h5><p>La respuesta de las autoridades europeas ante la crisis surgida en Grecia y expandida al resto de la \u201cperiferia\u201d se bas\u00f3 en dos ejes: a) postergar todo lo posible la restructuraci\u00f3n de deuda griega, o sea quitas nominales que permitan llevar la deuda a niveles sostenibles, hasta que los acreedores originales pudiesen deshacerse de sus tenencias de bonos de gobiernos \u201cperif\u00e9ricos\u201d (o que cobrasen lo m\u00e1s que pudieran); b) avanzar con una reducci\u00f3n del Estado de Bienestar y con la flexibilizaci\u00f3n laboral, a la vez que se renov\u00f3 el impulso a las privatizaciones.<\/p><p>Como dijimos, los bancos europeos estaban muy comprometidos por sus tenencias de deuda (p\u00fablica y privada) griega. La necesaria restructuraci\u00f3n de deuda griega en 2010 los hubiese herido profundamente, al punto que varios bancos alemanes hubiesen tenido que ser rescatados <em>de vuelta<\/em> (esta historia est\u00e1 contada en Bortz, \u201cThe Greek rescue: where did the money go? An analysis\u201d, Documento de Trabajo N\u00ba 29, INET). \u00bfLa soluci\u00f3n? Por un lado, muchos bancos griegos (algunos de los cuales eran propiedad de bancos franceses, por ejemplo) y fondos de pensi\u00f3n adquirieron dichos bonos. Tambi\u00e9n el Banco Central Europeo les compr\u00f3 bonos a bancos alemanes y franceses. En el lapso de un a\u00f1o y medio, los bancos alemanes redujeron considerablemente su exposici\u00f3n a Grecia. Llegado el momento de la inevitable restructuraci\u00f3n, no ten\u00edan mucho para perder. Reci\u00e9n en noviembre de 2011 se anunci\u00f3 la quita de deuda griega en poder del sector privado (para ese entonces, los principales perjudicados fueron los bancos y fondos de pensiones griegos), y reci\u00e9n un a\u00f1o y medio despu\u00e9s se anunci\u00f3 el rescate de Chipre, cuyos bancos tambi\u00e9n recibieron el impacto del default griego. Sin embargo, durante ese a\u00f1o y medio entre noviembre de 2011 y marzo de 2013 los bancos alemanes consiguieron reducir tambi\u00e9n su exposici\u00f3n a Chipre.<\/p><p>Por ende, cuando muchos pa\u00edses (y el mismo Banco Central Europeo, ya bajo la nueva gesti\u00f3n de Mario Draghi) impulsaron una uni\u00f3n bancaria (que aliviar\u00eda a los gobiernos del costo eventual de rescatar a sus propios bancos por operaciones en otros pa\u00edses), Alemania se opuso terminantemente y busc\u00f3 diluir las responsabilidades y el financiamiento de los fondos de rescate bancarios, manteniendo una ventaja competitiva para su propio sector financiero. Pero ya llegaremos a esta cuesti\u00f3n, que afecta seriamente las perspectivas de la eurozona.<\/p><p>Disfrazando la crisis como un problema de excesivo gasto fiscal y de altos costos en la periferia como motivo de los desbalances intrazona, se avanz\u00f3 en la soluci\u00f3n \u201cl\u00f3gica\u201d para dicho relato: reducir el gasto p\u00fablico y reducir el costo salarial. Por ello, se impuso la regla del equilibrio fiscal \u201cestructural\u201d; se ampli\u00f3 la jornada laboral y las facilidades para despedir, se rebaj\u00f3 el salario m\u00ednimo y las jubilaciones, entre otras medidas. Los resultados est\u00e1n a la vista: un fuerte estancamiento, aumento del desempleo y de la pobreza, y mayor informalidad laboral. Hay otros efectos que no est\u00e1n en el candelero pero son igualmente importantes a mediano y largo plazo: hubo una significativa migraci\u00f3n, desde la periferia hacia el \u201ccentro\u201d, de j\u00f3venes educados y capacitados, una aut\u00e9ntica \u201cfuga de cerebros\u201d que debilita la fuerza laboral en sus pa\u00edses de origen y desfinancia los sistemas de jubilaciones. Los casos de los pa\u00edses b\u00e1lticos son paradigm\u00e1ticos: en un lapso de diez a\u00f1os perdieron el 10% de la poblaci\u00f3n.<\/p><p>Pero no crea el lector que este es un problema para las autoridades: este es precisamente el efecto buscado. Alemania atrajo miles de inmigrantes europeos altamente capacitados, cuando m\u00e1s lo necesitaba. Sus empresas, que son competitivas a causa de sus altas productividades y especializaci\u00f3n productiva (y no por bajos costos salariales), exportaron m\u00e1s a pa\u00edses emergentes como Rusia, China e India, desentendi\u00e9ndose en parte de la suerte de la periferia. Y ya a fines de 2011 se observa el desinter\u00e9s del sistema financiero alem\u00e1n por la suerte del euro en pa\u00edses como Grecia y Chipre. La eurozona solo se mantuvo unida gracias a la voluntad de ciertos l\u00edderes, como Merkel, que ven en ella la cara de un proyecto pol\u00edtico m\u00e1s que econ\u00f3mico. Su respaldo ha sido el sector industrial y manufacturero, que todav\u00eda ve ventajas en una Europa ampliada tanto por el lado de la oferta (ha tercerizado su producci\u00f3n a ex pa\u00edses comunistas como Polonia, Rep\u00fablica Checa, Eslovaquia y Hungr\u00eda) como de la demanda (Francia, Espa\u00f1a, Italia). Su ministro de Finanzas, Wolfgang Sch\u00e4uble, por el contrario, ha sido bastante expl\u00edcito en su voluntad de expulsar a pa\u00edses.<\/p><p>En este marco, cabe preguntarse c\u00f3mo es que la uni\u00f3n monetaria no explot\u00f3 a\u00fan. Una respuesta fue mencionada en el p\u00e1rrafo anterior: la voluntad de Merkel (junto con Hollande) y el sector manufacturero alem\u00e1n. La otra parte de la respuesta debe mencionar a Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo desde noviembre de 2011. Con su promesa de hacer \u201ctodo lo que haga falta\u201d para mantener vivo al euro, y con los programas de compra de deuda como \u201coperaciones monetarias de compraventa\u201d y \u201crelajamiento cuantitativo\u201d ha conseguido bajar los costos de endeudamiento de pa\u00edses como Espa\u00f1a, Portugal, Italia e Irlanda a niveles hist\u00f3ricos, aliviando enormemente la carga de intereses de esas econom\u00edas. Esta apreciaci\u00f3n de su gesti\u00f3n no ignora su apoyo a la implementaci\u00f3n de \u201creformas estructurales\u201d, por las cuales se entiende flexibilizaci\u00f3n laboral y desmantelamiento del Estado de Bienestar. Pero resulta irrefutable que \u00e9l es el principal responsable de que el euro todav\u00eda exista como la moneda de los pa\u00edses que actualmente la conforman.<\/p><p>Cierto es que en los \u00faltimos a\u00f1os varios pa\u00edses comenzaron a crecer, aunque los niveles de PBI palidecen cuando se los compara con otras econom\u00edas fuera de la eurozona, como Islandia. Espa\u00f1a, Irlanda muestran tasas de crecimiento superiores al 2,5%. Adem\u00e1s de la influencia de Draghi, tambi\u00e9n es cierto que dichos pa\u00edses <em>abandonaron<\/em> la austeridad fiscal por motivos electorales, contrariamente a lo que sostiene el discurso convencional. No es casualidad que la Comisi\u00f3n Europea amenace a Espa\u00f1a con la imposici\u00f3n de multas por haberse desviado de los planes de reducci\u00f3n del d\u00e9ficit. Sin embargo, no se observa un cambio estructural en la econom\u00eda que asegure, o al menos apoye, un crecimiento inclusivo y sustentable en el largo plazo. La econom\u00eda espa\u00f1ola act\u00faa al ritmo del turismo y del gasto p\u00fablico, pero no hay un crecimiento sostenido del sector manufacturero ni una recomposici\u00f3n de las exportaciones orientada a sectores tecnol\u00f3gicos. Lo cual es en cierto modo esperable: esos sectores pagan sueldos altos; cuando bajan los sueldos, producen menos.<\/p><h5>Presiones a la ruptura<\/h5><p>Como dije anteriormente, cualquier pron\u00f3stico de ruptura de la uni\u00f3n monetaria es un acto aventurero, que ignora la resiliencia que ha mostrado el bloque y la determinaci\u00f3n de algunos de sus l\u00edderes para mantenerlo a flote. Sin embargo, no hubo moneda que haya perdurado eternamente. Y s\u00ed son identificables ciertas tendencias que apuntan hacia un retroceso perdurable de la eurozona y que amenazan su estabilidad y composici\u00f3n (en t\u00e9rminos de pa\u00edses miembros).<\/p><p>Por un lado, est\u00e1n las cuestiones econ\u00f3micas. La respuesta a la crisis desatada en 2010, con econom\u00edas que apenas se estaban recuperando de la crisis del 2008, ha agudizado los problemas estructurales y disminuido los m\u00e1rgenes de acci\u00f3n ante episodios futuros similares, en vez de aportar soluciones perdurables.<\/p><p>Por un lado, el desempleo juvenil ha alcanzado niveles escandalosos, al igual que el desempleo en la franja de adultos mayores de 55 a\u00f1os. Esto, conjugado con una estructura demogr\u00e1fica avejentada, solo permite avizorar serios problemas de financiamiento para las jubilaciones y pensiones, en tanto estas se financien con aportes dedicados a tal fin (en vez de impuestos generales como ser el IVA o el impuesto a los ingresos). Pero por sobre todas las cosas, afecta enormemente las capacidades laborales de los desempleados, adem\u00e1s de la demanda agregada, de por s\u00ed. Para operar una planta tecnol\u00f3gicamente avanzada se requieren ingenieros y personal competente. Pero si se desplazan a otros lugares, la mano de obra se vuelve menos atractiva para los inversores.<\/p><p>Se observa, en tal sentido, que la divergencia entre econom\u00edas altamente competitivas como Alemania (y sus pa\u00edses sat\u00e9lites) y econom\u00edas del sur de Europa no ha hecho m\u00e1s que acrecentarse. Esto vale particularmente para Italia, un pa\u00eds que ha sabido tener una industria de avanzada, pero que marcha desde hace a\u00f1os en un sendero de desindustrializaci\u00f3n y estancamiento, un retroceso al cual no se le avizora un freno. Este es el principal factor de divergencia en las performances de los pa\u00edses miembros: la divergencia estructural, por lo cual no quiero decir \u201cdiferencias en regulaciones laborales\u201d, sino en estructura productiva, peso de los sectores de alta tecnolog\u00eda y de bienes de capital, integraci\u00f3n entre las distintas etapas, etc\u00e9tera.<\/p><p>La importancia del sector financiero para la estabilidad de la eurozona ha quedado demostrada, y su estado est\u00e1 lejos de ser el \u00f3ptimo. Tanto en Alemania como en Italia los principales bancos afrontan problemas de diversas \u00edndoles, derivados tanto del estancamiento econ\u00f3mico (en el caso de Italia) como de pr\u00e9stamos dudosos y conductas ilegales que desembocan una y otra vez en multas y sanciones. Pero por sobre todas las cosas, las nuevas instituciones erigidas para aliviar la carga para los pa\u00edses miembros est\u00e1n dise\u00f1adas de forma premeditada para incumplir dicho objetivo. No existe un fondo significativo de seguros para dep\u00f3sitos; los fondos para eventuales rescates bancarios (de ser necesarios) apenas estar\u00edan disponibles a partir de 2019, y en magnitudes muy reducidas respecto de lo que se necesitar\u00eda. No ha habido modificaciones para desalentar la conducta criminal de muchos banqueros, como s\u00ed lo ha hecho Islandia.<\/p><p>Las pol\u00edticas de austeridad, desregulaci\u00f3n y flexibilidad laboral han sido ligadas (con raz\u00f3n) a una avanzada neoliberal en el continente, y han alimentado el surgimiento y fortalecimiento de movimientos nacionalistas de extrema derecha. Han aparecido movimientos de izquierda con cierta relevancia, el m\u00e1s importante de los cuales ha sido Syriza en Grecia, antes de dar una vuelta de 180 grados y transformarse en la misma titubeante socialdemocracia que tanto ha criticado. Pero tambi\u00e9n han surgido y\/o fortalecido partidos de izquierda relevantes en Espa\u00f1a (Podemos), Holanda (Partido Socialista, el cual no debe ser confundido con el tradicional partido socialdem\u00f3crata llamado Partido Laborista), Alemania (La Izquierda), Irlanda (Sinn Fein) y otros m\u00e1s. Sin embargo, ninguno de ellos ha obtenido el caudal de votos suficientes como para formar o participar de gobiernos (salvo en el caso de Portugal). Los partidos de extrema derecha, sin embargo, han alcanzado el poder en Polonia, Hungr\u00eda, han formado parte del gobierno en Holanda, casi forman gobierno en Austria, y son cada vez m\u00e1s relevantes en Francia, Alemania, el Reino Unido, Finlandia y otros.<\/p><p>Este viraje a la derecha est\u00e1 alimentado por el impacto del flujo de inmigrantes proveniente de Oriente Medio. Si bien quiero dejar constancia de mi respaldo a la respuesta aperturista e inclusiva de Merkel (aun dentro de las restricciones pol\u00edticas que enfrenta), el bloque como un todo ha fallado enormemente en brindar una respuesta y un enfoque integrador para lidiar con el asunto. La idea parece ser \u201cque se queden todos en Grecia\u201d, como si ese pa\u00eds estuviese en condiciones de acoger a millones de personas (por cierto, la cantidad que han recibido el L\u00edbano, Turqu\u00eda y Jordania, entre otros). El sistema de \u201ccuotas\u201d propuesto no lleg\u00f3 a ver la luz del d\u00eda, dada la oposici\u00f3n virulenta (y xen\u00f3foba) de muchos pa\u00edses del Este europeo, algunos de los cuales \u201csolo aceptaban cristianos\u201d. El surgimiento del nacionalismo, disparado en parte como reacci\u00f3n a las pol\u00edticas neoliberales adoptadas, pero tambi\u00e9n como canalizaci\u00f3n de tendencias m\u00e1s o menos segregacionistas subyacentes en la poblaci\u00f3n, representa la principal amenaza a la estabilidad, no solo ya de la eurozona, sino de la Uni\u00f3n Europea en s\u00ed, como lo muestra el refer\u00e9ndum en Gran Breta\u00f1a. Es imprescindible que los pa\u00edses adopten pol\u00edticas efectivas de integraci\u00f3n de los refugiados e inmigrantes, como ser la inmediata escolarizaci\u00f3n de los menores, la obligaci\u00f3n de aprender el idioma por parte de los adultos, y pol\u00edticas de empleo, para contrarrestar el auge neofascista que azota al continente. En este aspecto, as\u00ed como en el plano econ\u00f3mico, los pron\u00f3sticos no son para nada alentadores; por el contrario, las restricciones de movimiento y las restricciones en los derechos impuestas ante los recientes ataques terroristas hablan de un retroceso sin fin.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-0f6c29a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"0f6c29a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-9650fd9\" data-id=\"9650fd9\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c412e74 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"c412e74\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f7865d0 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f7865d0\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2560c08\" data-id=\"2560c08\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cf94d93 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cf94d93\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Pablo G. Bortz:<\/strong><br \/>Doctor en Econom\u00eda por la Universidad Tecnol\u00f3gica de Delft (Pa\u00edses Bajos). Profesor en la Universidad Nacional de San Mart\u00edn.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Pablo G. Bortz | La crisis europea iniciada en 2010 puso en cuesti\u00f3n un proyecto pol\u00edtico y econ\u00f3mico que hab\u00eda avanzado durante sesenta y cinco a\u00f1os. Cuando los principales bancos ven amenazada su existencia, el flujo de refugiados y migrantes provenientes del Cercano Oriente y de los Balcanes crece de manera sostenida, y reaparecen tensiones y resentimientos entre los pa\u00edses que parec\u00edan finalmente desterrados, la consecuencia aparece clara: un fuerte retroceso en materia de integraci\u00f3n, derechos civiles y bienestar social. \u00bfHay luz al final del t\u00fanel?<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10472,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1384],"tags":[37,1385,317,1386,1373],"class_list":["post-10471","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-55","tag-crisis","tag-economia-internacional","tag-integracion","tag-pablo-g-bortz","tag-refugiados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10471"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10471\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26328,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10471\/revisions\/26328"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}