{"id":10629,"date":"2016-05-01T01:04:00","date_gmt":"2016-05-01T04:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=10629"},"modified":"2024-02-08T14:52:46","modified_gmt":"2024-02-08T17:52:46","slug":"aldo-ferrer-tecnologia-y-politica-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/aldo-ferrer-tecnologia-y-politica-en-america-latina\/","title":{"rendered":"Aldo Ferrer: tecnolog\u00eda y pol\u00edtica en Am\u00e9rica latina"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10629\" class=\"elementor elementor-10629\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-9aae295 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"9aae295\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-d1f81f7\" data-id=\"d1f81f7\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-92da1bf elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"92da1bf\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Para poder darle un car\u00e1cter duradero al crecimiento econ\u00f3mico experimentado en la regi\u00f3n en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, es esencial, como lo planteaba hace ya cuarenta a\u00f1os Ferrer, el fortalecimiento de la capacidad local de generaci\u00f3n y absorci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, en una regi\u00f3n que se caracterizaba tanto por el potencial de su dotaci\u00f3n de recursos como por la profundidad de sus desigualdades sociales.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7bdfe6c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7bdfe6c\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-60aa8f9\" data-id=\"60aa8f9\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-424520b elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"424520b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Fernando Porta y Fernando Peirano |<\/em><\/a><\/p><blockquote><p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\">El presente texto es un extracto del pr\u00f3logo a la reedici\u00f3n de <em>Tecnolog\u00eda y pol\u00edtica en Am\u00e9rica Latina<\/em>, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes y AEDA, 2014.<\/span><\/p><\/blockquote><p>Aldo Ferrer public\u00f3 este texto a mediados de 1974, a partir de distintos trabajos elaborados y presentados desde 1972. En la tradici\u00f3n de los maestros Oscar Varsavsky, Am\u00edlcar Herrera y Jorge Sabato, pioneros en la consideraci\u00f3n de la centralidad de la dimensi\u00f3n cient\u00edfico-tecnol\u00f3gica para las posibilidades de un desarrollo independiente y transformador de las condiciones sociales en Am\u00e9rica latina, Ferrer subraya las debilidades del sistema de producci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de conocimientos en nuestros pa\u00edses y plantea que estas solo pueden ser superadas en el marco de una planificaci\u00f3n expl\u00edcita. Al mismo tiempo, se\u00f1ala que este ejercicio adquiere sentido en la medida en que se inserte en una estrategia deliberada de transformaci\u00f3n de las estructuras productivas y que, por lo tanto, m\u00e1s all\u00e1 de su contenido espec\u00edfico como \u201cinventoras de futuro\u201d, el objetivo de las pol\u00edticas de ciencia y tecnolog\u00eda se valida socialmente por su contribuci\u00f3n efectiva al desarrollo econ\u00f3mico y social.<\/p><p>Ciertamente, estas reflexiones fueron formuladas en un contexto intelectual y pol\u00edtico atravesado por el debate sobre las opciones de desarrollo y las v\u00edas alternativas para redistribuir el poder y la riqueza, en una regi\u00f3n que se caracterizaba tanto por el potencial de su dotaci\u00f3n de recursos como por la profundidad de sus desigualdades sociales. En contra de la visi\u00f3n del desarrollo como una sucesi\u00f3n lineal de etapas motorizadas por el crecimiento econ\u00f3mico, en ese momento de Am\u00e9rica latina predominaban las tesis que, con diversos matices y or\u00edgenes conceptuales, sosten\u00edan que el atraso econ\u00f3mico de los pa\u00edses subdesarrollados se originaba en su propia estructura productiva y de propiedad de los recursos, por un lado, y en la din\u00e1mica de su integraci\u00f3n con los mercados mundiales y los pa\u00edses desarrollados, por el otro.<\/p><p>Para quienes, como Aldo, se inscrib\u00edan en este pensamiento, la superaci\u00f3n de las relaciones de subordinaci\u00f3n y dependencia con los pa\u00edses centrales y la transformaci\u00f3n de las estructuras que internamente trababan la movilizaci\u00f3n de los recursos disponibles aparec\u00edan como condiciones absolutamente necesarias para promover una trayectoria de cambio econ\u00f3mico y social. De hecho, con mayor intensidad entre las d\u00e9cadas de 1950 y 1970, en varios pa\u00edses latinoamericanos se desarrollaron experiencias de una activa participaci\u00f3n del Estado como coordinador, planificador y promotor del desarrollo econ\u00f3mico. En estos procesos, el alcance del objetivo principal de mejoras en la distribuci\u00f3n del ingreso y en la calidad de vida de la poblaci\u00f3n fue \u00edntimamente ligado a la profundizaci\u00f3n de la industrializaci\u00f3n, entendida como actividad agregadora de valor a los recursos naturales, generadora y difusora de progreso t\u00e9cnico y promotora de empleos de mayor calificaci\u00f3n.<\/p><p>Esta etapa hist\u00f3rica fue cruentamente clausurada en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n a mediados de los a\u00f1os setenta; ya apenas unos meses antes de la primera edici\u00f3n de este libro, un golpe militar en Chile hab\u00eda derrocado al gobierno constitucional del presidente Allende y pocos meses despu\u00e9s una dictadura c\u00edvico-militar habr\u00eda de desplazar el r\u00e9gimen democr\u00e1tico en la Argentina. Valga la menci\u00f3n a estos dos casos particulares solo como una referencia a un proceso m\u00e1s generalizado de violencia institucional y quiebre del ordenamiento democr\u00e1tico, que provoc\u00f3 una extraordinaria regresi\u00f3n social en la regi\u00f3n y que desarticul\u00f3 las bases pol\u00edticas de aquellos objetivos de transformaci\u00f3n econ\u00f3mica. Sin ninguna pretensi\u00f3n de hacer una reducci\u00f3n \u201ceconomicista\u201d de los or\u00edgenes o causas de ese per\u00edodo oscuro de nuestra historia, cabe afirmar que los reg\u00edmenes dictatoriales encarnaron y fueron la cara pol\u00edtica de la reacci\u00f3n de los poderes centrales y de las elites internas a los intentos y la vocaci\u00f3n de mayor independencia econ\u00f3mica.<\/p><p>A partir de ese momento, se dejan de lado las opciones de desarrollo basadas en la industrializaci\u00f3n por sustituci\u00f3n de importaciones y en la b\u00fasqueda de una mayor articulaci\u00f3n de las capacidades cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas locales con el aparato productivo, para dar paso a procesos de acumulaci\u00f3n con eje en la especializaci\u00f3n en las ventajas comparativas naturales y en la expansi\u00f3n de las actividades financieras. Las recurrentes crisis que enfrentaron los pa\u00edses del Tercer Mundo a fines de los a\u00f1os setenta y comienzos de los ochenta \u2012y las hip\u00f3tesis que predominaron sobre sus razones\u2012 fueron desplazando del centro de inter\u00e9s a las teor\u00edas sobre el desarrollo y los problemas vinculados con la planificaci\u00f3n y el largo plazo. Entre los resultados m\u00e1s destacados de este proceso puede remarcarse la significativa p\u00e9rdida de protagonismo del Estado en la orientaci\u00f3n de la asignaci\u00f3n de recursos.<\/p><p>Desde mediados de los a\u00f1os ochenta y hasta reci\u00e9n comenzado el nuevo milenio, per\u00edodo en el que predominaron en la regi\u00f3n las pol\u00edticas econ\u00f3micas enmarcadas en el llamado Consenso de Washington, la superaci\u00f3n del atraso econ\u00f3mico tendi\u00f3 a asociarse fundamentalmente con la inserci\u00f3n en la econom\u00eda mundial sobre la base de las ventajas comparativas disponibles, a trav\u00e9s de una vasta desregulaci\u00f3n de los mercados, la integraci\u00f3n plena en los circuitos comerciales y financieros internacionales y el aseguramiento de la estabilidad monetaria. En general, los resultados de estas pol\u00edticas fueron dram\u00e1ticos en t\u00e9rminos de los indicadores econ\u00f3micos y sociales m\u00e1s representativos, como el empleo, la distribuci\u00f3n del ingreso y el acceso a los bienes p\u00fablicos; asimismo, el crecimiento econ\u00f3mico acumulado en el per\u00edodo fue, en gran medida, esterilizado por las crisis que terminaron cuestionando severamente ese paradigma pol\u00edtico y econ\u00f3mico, al tiempo que dejaron al descubierto la desarticulaci\u00f3n de porciones significativas de las tramas productivas hist\u00f3ricas y la restricci\u00f3n impuesta por los in\u00e9ditos niveles de endeudamiento.<\/p><p>El debate y las preocupaciones sobre la causalidad, la din\u00e1mica y las pol\u00edticas del desarrollo \u2012que ten\u00edan a Ferrer como un protagonista destacado\u2012 ocuparon un lugar central en las tres d\u00e9cadas que siguieron a la posguerra y fueron relegados posteriormente por el predominio intelectual y pol\u00edtico de un recetario m\u00e1s o menos uniforme de supuestas buenas pr\u00e1cticas t\u00e9cnicas e institucionales. Sin embargo, a lo largo de esta \u00faltima fase se generalizaron y agudizaron los problemas de inequidad a nivel mundial, se ampliaron las brechas econ\u00f3micas y sociales entre los pa\u00edses del centro y la periferia y se revel\u00f3 la pobre sustancia conceptual de una soluci\u00f3n y un modelo \u00fanicos; el paradigma del \u201cfin de la historia\u201d, pretenciosamente incubado y generalizado entre el auge de las concepciones neoconservadoras y el colapso de los \u201csocialismos reales\u201d, se revel\u00f3 tan d\u00e9bil como ef\u00edmero. Esta constataci\u00f3n y la insatisfacci\u00f3n creciente en los medios acad\u00e9micos y pol\u00edticos con lo que \u201cla profesi\u00f3n\u201d de la econom\u00eda ven\u00eda diciendo al respecto han llevado m\u00e1s recientemente a un resurgimiento de las preocupaciones sobre el desarrollo y, en consecuencia, a una revisi\u00f3n de los proposiciones tradicionales y a nuevas elaboraciones que tratan de dar cuenta de las particularidades de la fase vigente de la econom\u00eda mundial.<\/p><p>En Am\u00e9rica latina este debate est\u00e1 abierto y activo. El retorno del crecimiento econ\u00f3mico en los pa\u00edses de la regi\u00f3n, despu\u00e9s de m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de relativo estancamiento, ha creado la necesidad de discusi\u00f3n sobre la naturaleza, los determinantes y l\u00edmites de ese crecimiento y, sobre todo, sobre las pol\u00edticas de desarrollo necesarias para darle un car\u00e1cter duradero. A su vez, ante los desaf\u00edos de la crisis global, la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la incorporaci\u00f3n de nuevos actores en la econom\u00eda internacional, se hace necesario renovar el pensamiento y los debates sobre el desarrollo, mediante la articulaci\u00f3n de antiguas tradiciones te\u00f3ricas con nuevas vertientes del pensamiento econ\u00f3mico y social. En particular, se debe hacer un esfuerzo para dar la debida consideraci\u00f3n a las estrategias y pol\u00edticas de mediano y largo plazo tendientes a ampliar y profundizar las capacidades productivas, cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas end\u00f3genas, y a garantizar el aumento de la calidad de vida y la progresividad y equidad distributiva.<\/p><p>El caso de la Argentina resulta propicio para una exhaustiva evaluaci\u00f3n de esta problem\u00e1tica. Si bien durante el per\u00edodo de industrializaci\u00f3n por sustituci\u00f3n de importaciones, el grado de desarrollo, complejidad y complementariedad de su entramado industrial era de los m\u00e1s ricos de Am\u00e9rica latina, la celeridad y profundidad de las pol\u00edticas aperturistas y de desregulaci\u00f3n econ\u00f3mico-financiera experimentadas durante los a\u00f1os noventa tambi\u00e9n alcanzaron un nivel \u00fanico en la regi\u00f3n. A comienzos de dicha d\u00e9cada se hab\u00eda instalado cierto consenso acerca de que las \u201cviejas\u201d formas de intervenci\u00f3n eran en s\u00ed mismas restricciones significativas para el proceso de desarrollo; sin embargo, el r\u00e1pido deterioro de los indicadores laborales y el aumento incesante de la pobreza y la indigencia comenzaron a cuestionar la idea de desarrollo centrada exclusivamente en el crecimiento y en las bondades del libre mercado, por lo que, progresivamente, fueron recuperando espacio los an\u00e1lisis sobre la relaci\u00f3n entre crecimiento y empleo y entre estructura productiva, sustentabilidad y distribuci\u00f3n del ingreso. Para una resoluci\u00f3n virtuosa de estas din\u00e1micas, resulta esencial, tal como lo planteaba hace ya cuarenta a\u00f1os Ferrer, el fortalecimiento de la capacidad local de generaci\u00f3n y absorci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico.<\/p><p>La literatura econ\u00f3mica ofrece buenos argumentos y pruebas para sostener que la clave para transformar un ciclo de expansi\u00f3n en un proceso de desarrollo econ\u00f3mico est\u00e1 en la dimensi\u00f3n mesoecon\u00f3mica; Aldo lo establece claramente en el texto que comentamos. La composici\u00f3n sectorial de la producci\u00f3n, las estructuras de mercado, el funcionamiento de los mercados de factores y las instituciones que entornan el aparato productivo condicionan su evoluci\u00f3n. Cualquier sendero de desarrollo se modelar\u00e1 en funci\u00f3n de la din\u00e1mica de cambios en la estructura de producci\u00f3n, la que resultar\u00e1 de una interacci\u00f3n entre la secuencia de incorporaci\u00f3n de cambio tecnol\u00f3gico e innovaciones de proceso, de producto, organizacionales e institucionales \u2013con la consecuente difusi\u00f3n de los procesos de aprendizaje\u2012 y la densidad de complementariedades presentes o inducidas en la estructura productiva. La capacidad de un sistema productivo para crear nuevas actividades es un componente fundamental de una pauta de r\u00e1pido crecimiento econ\u00f3mico, pero la transformaci\u00f3n de la estructura productiva estar\u00e1 esencialmente determinada por su difusi\u00f3n y la creaci\u00f3n de encadenamientos productivos.<\/p><p>Quiz\u00e1 de un modo m\u00e1s marcado que en otros pa\u00edses en desarrollo, la evoluci\u00f3n de la estructura productiva en el caso argentino ha estado condicionada en el largo plazo por tres rasgos estructurales. Uno de ellos es la restricci\u00f3n externa, que ha sido causa o desencadenante importante del crecimiento espasm\u00f3dico y tendencialmente d\u00e9bil, de la volatilidad cambiaria, de presiones inflacionarias y de agudos conflictos distributivos. Otro es la volatilidad de las variables reales que, sea por la destrucci\u00f3n de recursos productivos en las fases recesivas, por el perjuicio a la reproducci\u00f3n de econom\u00edas din\u00e1micas de escala o por la formaci\u00f3n de expectativas perversas en los agentes econ\u00f3micos, ha deprimido la tasa de crecimiento potencial. El tercero es un proceso de desindustrializaci\u00f3n relativa prematuramente forzado, en el que se han perdido \u2012o al menos debilitado\u2012 capacidades productivas, tanto a nivel microecon\u00f3mico como del propio tejido industrial. Ciertamente, el contexto y las pol\u00edticas econ\u00f3micas predominantes en los \u00faltimos a\u00f1os han posibilitado administrar estos rasgos al desplazar transitoriamente sus efectos contractivos; sin embargo, sus determinantes estructurales no han sido removidos, por lo que la reciente reaparici\u00f3n de condiciones de restricci\u00f3n externa, la consolidaci\u00f3n de una tasa de desempleo elevada y las debilidades del proceso de inversi\u00f3n son sus s\u00edntomas m\u00e1s notorios.<\/p><p>La Argentina ha experimentado importantes transformaciones econ\u00f3micas luego de la crisis y el colapso del r\u00e9gimen de la convertibilidad. No obstante, desde la perspectiva del desarrollo econ\u00f3mico se requiere un salto de calidad en el proceso de industrializaci\u00f3n, basado en la incorporaci\u00f3n difundida de conocimiento e innovaciones y en la generaci\u00f3n de fuertes complementariedades para poder enfrentar las heterogeneidades presentes en la estructura productiva. En este sentido, la pr\u00e9dica m\u00e1s reciente de Aldo retomaba las cuestiones enunciadas originalmente en <em>Tecnolog\u00eda y pol\u00edtica<\/em>\u2026: ser\u00eda necesario reconstruir un entramado de relaciones productivas que favorezcan el incremento de la productividad \u2012con la incorporaci\u00f3n de mayores dosis de dise\u00f1o, ingenier\u00eda y conocimiento en general\u2012, de modo tal de que, sin comprometer el retorno de la inversi\u00f3n, se consoliden mejoras distributivas y se generen nuevos mercados. En sus \u00faltimas intervenciones, Ferrer reconoc\u00eda que el crecimiento reciente constitu\u00eda un buen punto de partida, pero que su profundizaci\u00f3n hacia un sendero de desarrollo inclusivo reclamaba el redise\u00f1o de la intervenci\u00f3n estatal a nivel de la estructura productiva.<\/p><p>El sistema econ\u00f3mico mundial y la din\u00e1mica productiva y social en Am\u00e9rica latina, en general, y de la Argentina en particular, han atravesado por cambios importantes en las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas y, claramente, su configuraci\u00f3n no es la misma que cuando el texto que comentamos fue escrito; sin embargo, la mayor\u00eda de las cuestiones ah\u00ed tratadas y el enfoque anal\u00edtico permanecen v\u00e1lidos, tanto como la urgencia social que lo motiv\u00f3 originalmente. Las potencialidades y debilidades de nuestro sistema cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico diagnosticadas por Ferrer a principios de los a\u00f1os setenta pueden haberse redefinido en el marco de las tendencias de cambio previamente comentadas, pero, en lo esencial, siguen condicionando las oportunidades y restricciones para un desarrollo econ\u00f3mico y social que cumpla con los intereses y las ambiciones de las clases hist\u00f3ricamente postergadas. En particular, la se\u00f1alada existencia de un d\u00e9ficit de demanda efectiva para los servicios proporcionados por los sistemas nacionales de ciencia y tecnolog\u00eda, en raz\u00f3n de las caracter\u00edsticas predominantes en la estructura productiva, se ajusta perfectamente a la situaci\u00f3n actual y, en consecuencia, tambi\u00e9n resulta pertinente la propuesta de planificaci\u00f3n integral y estrat\u00e9gica del desarrollo cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico.<\/p><p>Vayan estas l\u00edneas como un merecido homenaje a un texto hoy vigente y necesario. A su autor, el maestro Aldo Ferrer, por su originalidad y coherencia intelectual. Y a aquellos pioneros que se\u00f1alaron con su provocadora producci\u00f3n el car\u00e1cter estrat\u00e9gico del v\u00ednculo entre la ciencia y la tecnolog\u00eda y el desarrollo econ\u00f3mico y social.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f8f2faa elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f8f2faa\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-67852e1\" data-id=\"67852e1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element 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Econ\u00f3mico de la UNQ y Director Acad\u00e9mico del Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n (CIECTI).<\/p><p><strong>Fernando Peirano:<\/strong><br \/>Economista, Profesor UNQ y UBA, Presidente AEDA.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Fernando Porta y Fernando Peirano | Para poder darle un car\u00e1cter duradero al crecimiento econ\u00f3mico experimentado en la regi\u00f3n en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, es esencial, como lo planteaba hace ya cuarenta a\u00f1os Ferrer, el fortalecimiento de la capacidad local de generaci\u00f3n y absorci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, en una regi\u00f3n que se caracterizaba tanto por el potencial de su dotaci\u00f3n de recursos como por la profundidad de sus desigualdades 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