{"id":10964,"date":"2016-03-01T01:10:00","date_gmt":"2016-03-01T04:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=10964"},"modified":"2024-02-08T15:01:40","modified_gmt":"2024-02-08T18:01:40","slug":"con-la-democracia-se-investiga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/con-la-democracia-se-investiga\/","title":{"rendered":"\u00bfCon la democracia se investiga?"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10964\" class=\"elementor elementor-10964\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f042ce3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f042ce3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4e3c1cc\" data-id=\"4e3c1cc\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-86453e3 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"86453e3\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>El desarrollo de la ciencia y la tecnolog\u00eda en nuestro pa\u00eds desde el retorno de la democracia oscila entre dos modelos, uno soberano y que busca un desarrollo propio, y otro que busca insertarse en la econom\u00eda global de forma subalterna aprovechando las ventajas comparativas de algunos de sus recursos naturales. Alcanzar el horizonte del primero de ellos requiere una educaci\u00f3n sostenida y amplia que explote el potencial humano, para poder dar respuestas concretas a problem\u00e1ticas locales mejorando la calidad de vida del pa\u00eds. Esa sigue siendo una deuda pendiente.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6c0c3b4 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6c0c3b4\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-c25f888\" data-id=\"c25f888\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e118169 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e118169\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Esteban Magnani |<\/em><\/a><\/p><blockquote><p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #808080;\">Colabor\u00f3 con aportes fundamentales el docente, investigador y Licenciado en Econom\u00eda Fernando Peirano. Tambi\u00e9n se agradecen los aportes del Licenciado Rodolfo Petriz.<\/span><\/p><\/blockquote><p>Durante la campa\u00f1a electoral de 1983 el candidato radical a la presidencia, Ra\u00fal Alfons\u00edn, dijo una frase que refleja la enorme expectativa social por el fin de la dictadura militar y la llegada de las elecciones: \u201cCon la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura\u201d. Esa sentencia llena de esperanza y luego repetida hasta el hartazgo \u2013\u00bfhasta vaciarla de contenido?\u2013 se\u00f1alaba que finalmente la Argentina hab\u00eda encontrado la llave maestra que resolver\u00eda todo lo dem\u00e1s. Con el tiempo, muchos argentinos comprendimos que no era tan simple y qued\u00f3 la duda de si Alfons\u00edn ten\u00eda una ingenuidad impropia de un pol\u00edtico de su trayectoria o se montaba sobre la ola de entusiasmo popular para llegar a la presidencia con la mayor fuerza posible. En realidad, el recorte dejaba afuera la parte m\u00e1s pol\u00edtica del discurso de Alfons\u00edn que segu\u00eda as\u00ed: \u201c&#8230;no necesitamos nada m\u00e1s, que nos dejen de mandonear, que nos deje de manejar la patria financiera, que nos dejen de manejar minor\u00edas agresivas, totalitarias, inescrupulosas que por falta de votos buscan las botas para manejar al pueblo argentino\u201d. Con la segunda parte se completa la imagen de un Alfons\u00edn menos ingenuo, capaz de reconocer las escolleras de las estructuras de poder, dispuestas a romper la ola de entusiasmo de la primavera democr\u00e1tica. La historia (ese recorte nunca neutral que usa una tijera sintom\u00e1tica) recogi\u00f3 la primera parte, la m\u00e1s simple, como si quisiera convencernos de que la democracia es un paquete cerrado que se toma o se deja, no un espacio de disputa donde el voto universal es solo la primera trinchera.<\/p><p>La enumeraci\u00f3n de las promesas alfonsinistas permite adivinar que detr\u00e1s de esta breve lista se inclu\u00edan necesariamente otras herramientas previas, sin las cuales no se podr\u00edan satisfacer las expectativas expl\u00edcitas. Poder comer, educar y curar implica, entre muchas otras cosas, un proyecto cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico que d\u00e9 sustento a esos objetivos de m\u00ednima de cualquier sociedad. Por decirlo de otra manera, como demostr\u00f3 la historia, alcanzar lo imprescindible o incluso lo que parece obvio, puede requerir un cambio profundo de toda la red, algo que el alfonsinismo, m\u00e1s all\u00e1 de sus limitaciones propias y una coyuntura particular, intent\u00f3. Los cambios m\u00e1s significativos en materia cient\u00edfica se dieron sobre todo en las universidades: por primera vez desde la Noche de los Bastones Largos, cuando sacaron a palazos a estudiantes y docentes de las facultades \u2013proceso que se complet\u00f3 con una fuerte fuga de cerebros\u2013, un gobierno dec\u00eda valorar la actividad cient\u00edfica. El clima de entusiasmo y algunas pol\u00edticas llevadas adelante por el gobierno permitieron recuperar instituciones da\u00f1adas como la UBA. Por desgracia, como ocurri\u00f3 en otras \u00e1reas de la gesti\u00f3n radical, las intenciones no siempre pudieron acompa\u00f1arse de acciones m\u00e1s decididas y un presupuesto acorde. La impotencia se expresaba en aquel entonces con la resignaci\u00f3n de saber que no hab\u00eda dinero para nada, ni siquiera para invertir de forma sistem\u00e1tica en un futuro mejor. En materia de desarrollo tecnol\u00f3gico m\u00e1s espec\u00edfico se continuaron algunos programas con peso propio como el enriquecimiento de uranio por difusi\u00f3n gaseosa en Pilcaniyeu u otros como el avi\u00f3n Pampa.<\/p><p>Tras el brutal disciplinamiento que signific\u00f3 la hiperinflaci\u00f3n, lleg\u00f3 un nuevo gobierno que ni siquiera tuvo la intenci\u00f3n de acometer la tarea de construir un futuro de naci\u00f3n apoyado sobre un proyecto de ciencia y tecnolog\u00eda propio, sino que m\u00e1s bien se aline\u00f3 detr\u00e1s de los intereses de los pa\u00edses centrales. El gobierno encabezado por Carlos Menem, iniciado en 1989, se esforz\u00f3 por desmantelar lo creado hasta entonces; la ciencia y la tecnolog\u00eda argentina, sus instituciones, pasaron a la resistencia m\u00e1s terca que razonable: nada permit\u00eda avizorar un futuro mejor. Solo algunos bolsones de desarrollo previo como la CONAE, la CONEA o INVAP lograron mantenerse funcionando y buscaron alternativas para mantenerse activos en un contexto de asfixia presupuestaria. Por otro lado, a nivel institucional, cambi\u00f3 el rol del CONICET, se dio la aparici\u00f3n de la Secretar\u00eda de Ciencia y T\u00e9cnica, un espacio desde donde se marcar\u00eda un rumbo estrat\u00e9gico m\u00e1s cercano de la pol\u00edtica que de la comunidad cient\u00edfica, con la Agencia Nacional de Promoci\u00f3n Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica como esquema de financiamiento.<\/p><p>Luego de la crisis profunda de 2001 y con la llegada de un nuevo gobierno en 2003, se produjo una fuerte recuperaci\u00f3n del Estado en su capacidad de actuar y decidir: esta nueva impronta sustentada en recursos repercuti\u00f3 en la inversi\u00f3n en ciencia y tecnolog\u00eda de forma m\u00e1s sistem\u00e1tica sobre estructuras ya existentes, como el CONICET o la Agencia. Tras aproximadamente una d\u00e9cada de pol\u00edticas sistem\u00e1ticas, se alcanzaron algunos hitos que, imaginados un d\u00e9cada atr\u00e1s, habr\u00edan parecido el sue\u00f1o extraviado de un voluntarista: la fabricaci\u00f3n y puesta en \u00f3rbita de dos sat\u00e9lites de telecomunicaciones (posibles gracias a la experiencia satelital de CONAE e INVAP), la recuperaci\u00f3n de capacidades perdidas como la reparaci\u00f3n de submarinos, el desarrollo de herramientas cotidianas que antes se pagaban con divisas como los chalecos antibalas para las fuerzas de seguridad, las decisiones estrat\u00e9gicas para modificar estructuras costosas de transporte con la producci\u00f3n de vagones nacionales, reversi\u00f3n del proceso de fuga de cerebros por programas como Ra\u00edces, la consolidaci\u00f3n de la matriz energ\u00e9tica con reparaci\u00f3n y construcci\u00f3n de centrales at\u00f3micas, creaci\u00f3n de Y-TEC para agregar valor local al desarrollo de tecnolog\u00eda para extracci\u00f3n de petr\u00f3leo, inversiones en educaci\u00f3n para el fortalecimiento de la industria inform\u00e1tica (entre otras cosas) como se propuso desde el Plan Conectar Igualdad, etc\u00e9tera.<\/p><p>La ciencia y la tecnolog\u00eda del per\u00edodo 2003-2015, por primera vez desde la vuelta a la democracia, dejaban de hacer aportes meramente testimoniales para transformarse en pilares sobre los cuales construir un proyecto de pa\u00eds. Ese ser\u00eda el rasgo distintivo, casi transgresor, respecto de los gobiernos democr\u00e1ticos anteriores en cuanto a ciencia y tecnolog\u00eda. Es cierto que los ejemplos mencionados son de mediano o largo plazo en su realizaci\u00f3n, necesitaban a\u00fan m\u00e1s tiempo para impactar de lleno en la sociedad y colaborar en el cumplimiento de la promesa alfonsinista de comer, educar y curar realizada hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas. Ya hab\u00eda algunos s\u00edntomas, se\u00f1ales de que los techos de otro tiempo comenzaban a perforarse; pero el proceso qued\u00f3 trunco, como tantos otros. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p><p>La Argentina, aun en democracia, sufre una situaci\u00f3n de empate entre dos modelos: uno soberano y que busca un desarrollo propio, y otro que busca insertarse en la econom\u00eda global de forma subalterna aprovechando las ventajas comparativas de algunos de sus recursos naturales. Ninguno logra imponerse totalmente o, si lo logra, es solo de manera temporaria. Cada uno de estos modelos implica un rol distinto, pr\u00e1cticamente opuesto, para cada una de las esferas de la econom\u00eda y, sobre todo, para su poblaci\u00f3n. En el primero, producci\u00f3n y consumo son complementarios: por eso tiene como eje al empleo y al salario. Tanto para agregar valor como para generar un consumo y una ciudadan\u00eda responsables, requiere una educaci\u00f3n sostenida y amplia que explote el potencial humano y se transforme en la base, el semillero, para el desarrollo de ciencia y tecnolog\u00eda entre otras cosas. El conocimiento es la base de un mayor valor agregado que genera trabajos de calidad y retroalimenta un c\u00edrculo virtuoso. La tarea tiene cientos de dificultades y no es un camino lineal, pero a grandes rasgos sus objetivos son claros.<\/p><p>Para el segundo modelo, en cambio, el Estado debe correrse para dejar al mercado guiar la econom\u00eda en base a la l\u00f3gica de la ganancia. Ese mercado priorizar\u00e1 los nichos de mayor rentabilidad, lo que en el caso argentino significa la producci\u00f3n agropecuaria y la extracci\u00f3n de recursos naturales para exportaci\u00f3n. Para esta perspectiva solo una porci\u00f3n de la poblaci\u00f3n es necesaria como mano de obra y sus costos deben abaratarse lo m\u00e1s posible porque su producci\u00f3n se orienta al exterior: la demanda de los trabajadores no afecta los n\u00fameros de la macroeconom\u00eda m\u00e1s que como costo. Los desocupados permiten mantener bajos los costos salariales, pero por otro lado resultan un peso muerto, una fuente de inestabilidades sociales y pol\u00edticas a las cuales hay que seducir como sea, con control medi\u00e1tico, represi\u00f3n o recursos m\u00e1s asociados con la responsabilidad social empresarial que la gesti\u00f3n p\u00fablica, y de esa manera garantizar los votos necesarios para mantener el poder ya que \u201clas botas\u201d, como las llam\u00f3 Alfons\u00edn, parecen haber dejado de ser un recurso viable. En este modelo, el desarrollo cient\u00edfico sirve solo para potenciar la explotaci\u00f3n de los recursos que cuentan con ventajas comparativas (por dem\u00e1s inestables como demuestra la historia), entretener las mentes m\u00e1s inquietas o mantener elevado el ego nacional con algunos premios, de la misma manera que puede hacerlo un ballet nacional financiado por el Estado. Aquellos cient\u00edficos que no encajen en la estrecha senda de producci\u00f3n tomada, partir\u00e1n al exterior donde s\u00ed se desarrollan actividades de punta, llev\u00e1ndose consigo un capital intelectual invertido en ellos mayoritariamente por el Estado, principal inversor en educaci\u00f3n, becas e instituciones de investigaci\u00f3n.<\/p><h5>Las promesas<\/h5><p>\u00bfQu\u00e9 promesas podr\u00eda hacer la democracia en ciencia y tecnolog\u00eda? La pregunta pierde sentido porque no existe LA democracia. Existen democracias con distintos grados de intensidad, de participaci\u00f3n de sus ciudadanos, con m\u00e1s o menos diversidad de voces, con corporaciones pol\u00edticas m\u00e1s o menos permeables a los intereses del pueblo y a los grupos de poder. La democracia est\u00e1 determinada a su vez por la realidad de un modelo econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social que surge de la coyuntura hist\u00f3rica y las alianzas entre los grupos de poder. La democracia es un fen\u00f3meno hist\u00f3ricamente determinado, no un paquete de reglas cerradas; reducir la democracia a un acto electoral es empobrecerla hasta su m\u00ednima expresi\u00f3n y dejarla apenas del otro lado del l\u00edmite formal donde se inician las dictaduras. La forma particular que adquiere hist\u00f3ricamente la ciencia y la tecnolog\u00eda, su volumen y su calidad, al igual que puede ocurrir con la alimentaci\u00f3n, la educaci\u00f3n, la salud (parafraseando a Alfons\u00edn), depende del tipo de democracia y de que las demandas de todos los sectores se canalicen hasta el Estado y determinen pol\u00edticas.<\/p><p>En un pa\u00eds guiado exclusivamente por la l\u00f3gica del mercado, por ejemplo, la industria farmac\u00e9utica invierte en cremas para las arrugas de se\u00f1ores con gran poder adquisitivo y no en buscar una vacuna para el mal de Chagas que afecta sobre todo a los pobres. En ese caso el poder del dinero afecta m\u00e1s que el poder del voto. No es este un fen\u00f3meno exclusivo de la Argentina: en el mundo se invierten millones para perfeccionar la curvatura exacta que tendr\u00e1 un nuevo modelo de celular en lugar de mejorar el servicio de salud y garantizar el acceso al mismo. En ese contexto, un Estado fuertemente democr\u00e1tico, para bien o para mal, es la \u00fanica forma disponible de contrabalancear un mercado dominado por grandes corporaciones. Por decirlo de otra manera, sin un Estado fuerte que valorice la opini\u00f3n de sus ciudadanos (de la que el voto es solo una muestra marginal y acotada) por encima del poder adquisitivo o del <em>lobby<\/em> de los sectores de mayor poder adquisitivo, la democracia se transforma en una c\u00e1scara vac\u00eda. Para lograr eso, es necesario un Estado penetrado por las demandas sociales, sobre todo las de los sectores m\u00e1s d\u00e9biles, y que debe intervenir para equilibrar; para ello es necesario tener recursos: en un pa\u00eds semiperif\u00e9rico como la Argentina, la ciencia y la tecnolog\u00eda estuvieron hist\u00f3ricamente lideradas por las instituciones creadas y financiadas por el Estado.<\/p><p>Es este Estado con vocaci\u00f3n de desarrollo el \u00fanico que puede tener un rol significativo para la ciencia y la tecnolog\u00eda y fomentar el di\u00e1logo entre cient\u00edficos y la sociedad. Despu\u00e9s de 2003, pero sobre todo tras la creaci\u00f3n del Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n Productiva en 2007, la ciencia comenz\u00f3 a transitar ese camino. Las iniciativas no solo tuvieron que ver con la inversi\u00f3n en proyectos de investigaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en cambiar la percepci\u00f3n social de la ciencia. Desde el Canal Encuentro, por ejemplo, se comenz\u00f3 a hacer foco en documentales cient\u00edficos tanto de producci\u00f3n nacional como internacional, un proceso luego reforzado por TecTV. El canal infantil Paka-Paka favoreci\u00f3 esto mismo en los ni\u00f1os, sobre todo a trav\u00e9s de documentales pensados para esa edad o programas como <em>Zamba<\/em> en los que aparec\u00edan cient\u00edficos importantes como Florentino Ameghino o Charles Darwin, cuyo nombre resuena ahora en las cabezas de miles de ni\u00f1os, algo que antes no necesariamente ocurr\u00eda. Pero probablemente el mayor di\u00e1logo por profundidad, escala y cercan\u00eda lo dio Tecn\u00f3polis con millones de visitantes a lo largo de sus cinco ediciones, que dialogaron en directo con la ciencia y la tecnolog\u00eda nacional en un tono novedoso. Tambi\u00e9n, se deben citar nuevamente, Conectar Igualdad y su esfuerzo para que los chicos se apropien de la tecnolog\u00eda en lugar de tomarla como una caja cerrada y a consumir tal como la reciben.<\/p><p>Un programa como Ra\u00edces, pese a las cr\u00edticas que se le puede hacer, permiti\u00f3 a m\u00e1s de mil cient\u00edficos volver a su pa\u00eds trayendo el conocimiento adquirido en el exterior (cuando el proceso hist\u00f3rico normal fue el inverso), tambi\u00e9n ayud\u00f3 a restablecer un di\u00e1logo entre las instituciones cient\u00edficas y los cient\u00edficos mismos. Otro paso significativo que permiti\u00f3 articular mejor el trabajo de estos cient\u00edficos con el resto de la sociedad se dio a trav\u00e9s de PDTS (Proyectos de Desarrollo Tecnol\u00f3gico y Social) gracias a los cuales los investigadores pueden sumar puntos para su carrera haciendo tareas de transferencia: este tipo de di\u00e1logos entre especialistas y ciudadanos con necesidades, fomentados desde las instituciones, es probablemente lo m\u00e1s parecido a una \u201cciencia democr\u00e1tica\u201d que se pueda alcanzar. Este tipo de labor de los cient\u00edficos es cualitativamente distinta de aquella que se publica en <em>papers<\/em> con evaluaci\u00f3n de pares y tan necesaria como esta \u00faltima, como m\u00ednimo. Este cambio, reciente y desafiado por estructuras m\u00e1s instaladas, permite un di\u00e1logo entre cient\u00edficos por un lado y emprendimientos sociales, pymes, empresas o la sociedad misma por el otro; ambos lados se enriquecen. Los PDTS no resuelven el problema, pero abren un vaso comunicante. En el mismo sentido que los PDTS pero con impactos tal vez m\u00e1s concretos se cuenta el proyecto D-TEC que permiti\u00f3 la llegada de noventa doctores a universidades donde no hab\u00eda o eran infrecuentes, lo que favoreci\u00f3 el desarrollo de investigaciones m\u00e1s ancladas en el territorio. Tambi\u00e9n el D-TEC fortaleci\u00f3 la puesta en marcha de las nuevas universidades del conurbano. A trav\u00e9s de la Universidad de Avellaneda, por ejemplo, se logr\u00f3 ir m\u00e1s all\u00e1 y combinar las ciencias sociales con la agenda social al involucrar a soci\u00f3logos y antrop\u00f3logos en el dise\u00f1o de las pol\u00edticas de seguridad ciudadana y en la formaci\u00f3n de las fuerzas de seguridad.<\/p><p>Gracias a esta visibilizaci\u00f3n, una de las mayores victorias de la ciencia en esta \u00faltima d\u00e9cada no es cient\u00edfica sino comunicacional: ya resulta muy dif\u00edcil imaginar un discurso p\u00fablico en el que se considere la inversi\u00f3n en ciencia y tecnolog\u00eda como un desperdicio de recursos (aun entre aquellos que luego la ajustan). Siendo optimistas, se podr\u00eda decir que es un buen comienzo para saldar una deuda que est\u00e1 lejos de haberse satisfecho: la ciencia como una referencia obligada, una apoyatura para la dirigencia del pa\u00eds, tanto sindical, empresarial como pol\u00edtica. Lamentablemente, ni la ciencia ni los cient\u00edficos suelen ser utilizados como insumo para enriquecer los debates: los dirigentes sindicales no suelen llamar a los acad\u00e9micos para analizar la evoluci\u00f3n del trabajo y, por ejemplo, anticiparse a procesos que se est\u00e1n dando en otras partes del planeta (como excepci\u00f3n y posible s\u00edntoma de un potencial nuevo equilibrio podr\u00edan citarse la experiencia de la Universidad Metropolitana para la Educaci\u00f3n y el Trabajo \u2013UMET\u2013 y el Centro de Investigaci\u00f3n de los Trabajadores \u2013CITRA\u2013). Los pol\u00edticos, por su parte, no suelen recurrir a especialistas formados para analizar una problem\u00e1tica desde una perspectiva distinta de la propia y los medios de comunicaci\u00f3n encerrados en su propia l\u00f3gica tienen muchas veces a opinadores todoterreno capaces de disertar todos los d\u00edas sobre cosas distintas desde el sentido com\u00fan y el desconocimiento. Es necesario articular las dimensiones cient\u00edficas con las sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas. El Estado tiene herramientas para incidir no solo desde pol\u00edticas cient\u00edficas: puede utilizar las \u201ccompras inteligentes\u201d para traccionar industrias y desarrollos; el PAMI invierte millones en medicamentos y material hospitalario, pero no lo hace desde una l\u00f3gica de desarrollo nacional apoyada en conocimiento cient\u00edfico, la innovaci\u00f3n o instituciones que existen y que podr\u00edan actuar como socios naturales. La ciencia deber\u00eda ser una pata necesaria de cualquier proyecto.<\/p><p>Las peque\u00f1as empresas desconocen o no tienen los recursos para establecer di\u00e1logos con interlocutores adecuados como podr\u00eda ser el INTI y mejorar sus condiciones de producci\u00f3n, en tanto que las grandes empresas suelen pertenecer a transnacionales que mantienen sus departamentos de I+D en los pa\u00edses centrales. Penetrar esas capas, acercar la ciencia y la tecnolog\u00eda al territorio para que pueda dar respuestas concretas a problem\u00e1ticas locales y poner en valor el discurso cient\u00edfico en otros \u00e1mbitos es una deuda de la ciencia y la tecnolog\u00eda que podr\u00eda haber mejorado la calidad de vida del pa\u00eds, incluso de la democracia, en caso de alcanzarse. La innovaci\u00f3n debe ser pensada no solo (o ni siquiera) como un semillero de <em>start ups<\/em> sino tambi\u00e9n como la posibilidad de discutir provincias que desde la perspectiva del neoliberalismo son inviables: por ejemplo, un centro de investigaciones como Y-Tec generando valor agregado y dando trabajo de calidad en las minas de litio de Jujuy o un desarrollo de la ca\u00f1a en Formosa y Chaco para generar biomasa que sirva como combustible. Es necesario tambi\u00e9n un multilateralismo a nivel internacional que permita negociar mejor, disputar sabiendo que se cuenta con alternativas para responder de la mejor manera a las demandas de la sociedad.<\/p><p>Estamos lejos de todo eso pese a haber avanzado en una direcci\u00f3n que buscaba enfrentar las limitaciones y que se fue encontrando con dificultades nuevas cada vez que daba cuenta de las anteriores. Para peor, ahora vamos en el sentido contrario.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-fa607a0 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"fa607a0\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-00e01ef\" data-id=\"00e01ef\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-28d1337 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"28d1337\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-075bc2c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"075bc2c\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7ed066e\" data-id=\"7ed066e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c862d7d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c862d7d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Esteban Magnani:<\/strong><br \/>Licenciado en Ciencias de la Comunicaci\u00f3n, docente, escritor y periodista especializado en ciencia y tecnolog\u00eda. Es autor de Tensi\u00f3n en la red.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Esteban Magnani | El desarrollo de la ciencia y la tecnolog\u00eda en nuestro pa\u00eds desde el retorno de la democracia oscila entre dos modelos, uno soberano y que busca un desarrollo propio, y otro que busca insertarse en la econom\u00eda global de forma subalterna aprovechando las ventajas comparativas de algunos de sus recursos naturales. Alcanzar el horizonte del primero de ellos requiere una educaci\u00f3n sostenida y amplia que explote el potencial humano, para poder dar respuestas concretas a problem\u00e1ticas locales mejorando la calidad de vida del pa\u00eds. Esa sigue siendo una deuda pendiente.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10965,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1480],"tags":[29,270,38,1493,1492,1441,636],"class_list":["post-10964","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-52","tag-ciencia-y-tecnologia","tag-desarrollo","tag-educacion","tag-esteban-magnani","tag-investigacion","tag-las-deudas-de-la-democracia","tag-soberania"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10964","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10964"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10964\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27818,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10964\/revisions\/27818"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10965"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}