{"id":11940,"date":"2015-12-01T01:01:00","date_gmt":"2015-12-01T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=11940"},"modified":"2023-12-19T15:11:22","modified_gmt":"2023-12-19T18:11:22","slug":"juventud-o-juventudes-dos-conceptos-diferentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/juventud-o-juventudes-dos-conceptos-diferentes\/","title":{"rendered":"Juventud o juventudes. Dos conceptos diferentes"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"11940\" class=\"elementor elementor-11940\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6f594fa elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6f594fa\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7525083\" data-id=\"7525083\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-959f7aa elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"959f7aa\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Hoy en d\u00eda hay distintas maneras de ser joven, las juventudes son m\u00faltiples. Esta etapa de la vida, que puede entenderse como un per\u00edodo de permisividad, una especie de estado de gracia, alejado de las presiones y exigencias que pesan sobre los adultos, est\u00e1 atravesada por distintos comportamientos, referencias identitarias, lenguajes y formas de sociabilidad. \u00bfEs lo mismo ser hombre joven que mujer joven? \u00bfEs lo mismo ser joven de clase baja que joven de clase media alta? Estos son algunos de los interrogantes.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-713a5a1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"713a5a1\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a64f7f6\" data-id=\"a64f7f6\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6c7d497 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"6c7d497\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Mario Margulis |<\/em><\/a><\/p><p>Edad y sexo han sido utilizados hist\u00f3ricamente como base de las clasificaciones sociales. Pero en la sociedad contempor\u00e1nea la noci\u00f3n de juventud resiste a ser conceptualizada partiendo \u00fanicamente de la edad, a ser reducida a mera categor\u00eda estad\u00edstica. De hecho, no hay \u201cjuventud\u201d sino juventudes. Se trata de una condici\u00f3n hist\u00f3ricamente construida y determinada, cuya caracterizaci\u00f3n depende de diferentes variables, siendo las m\u00e1s notorias la diferenciaci\u00f3n social, el g\u00e9nero y la generaci\u00f3n.<\/p><p>En la sociedad actual los enclasamientos por edad no se traducen en competencias y atribuciones uniformes y predecibles. Hay distintas maneras de ser joven en el marco de la intensa heterogeneidad que se observa en el plano econ\u00f3mico, social y cultural. No existe una \u00fanica juventud: en la sociedad actual las juventudes son m\u00faltiples, variando, por ejemplo, en relaci\u00f3n con caracter\u00edsticas de clase, el lugar donde viven o la generaci\u00f3n a que pertenecen y, adem\u00e1s, la diversidad, el pluralismo, el estallido cultural de los \u00faltimos a\u00f1os se manifiestan privilegiadamente entre los j\u00f3venes que ofrecen un panorama sumamente variado y m\u00f3vil que abarca sus comportamientos, referencias identitarias, lenguajes y formas de sociabilidad. Juventud es un significante complejo que contiene en su intimidad las m\u00faltiples modalidades que llevan a procesar socialmente la condici\u00f3n de edad, tomando en cuenta la diferenciaci\u00f3n social, la inserci\u00f3n en la familia y en otras instituciones, el g\u00e9nero, el barrio o la microcultura grupal.<\/p><p>La noci\u00f3n de juventud, en la medida en que remite a un colectivo extremadamente susceptible a los cambios hist\u00f3ricos, a sectores siempre nuevos, siempre cambiantes, a una condici\u00f3n que atraviesa g\u00e9neros, etnias y capas sociales, no puede ser definida con un enfoque positivista: como si fuera una entidad acabada y preparada para ser considerada foco objetivo de una relaci\u00f3n de conocimiento. Por lo contrario, \u201cjuventud\u201d como concepto \u00fatil, debe contener entre sus capas de sentido las condiciones hist\u00f3ricas que determinan su especificidad en cuanto objeto de estudio.<\/p><p>\u201cJuventud\u201d alude a la identidad social de los sujetos involucrados. Identifica, y ya que toda identidad es relacional, refiere a sistemas de relaciones. En este caso a las identidades de cierta clase de sujetos, en el interior de sistemas de relaciones articuladas (aunque no exentas de antagonismos), en diferentes marcos institucionales (familia, f\u00e1brica, escuela, partido pol\u00edtico, etc.). El concepto \u201cjuventud\u201d forma parte del sistema de significaciones con que, en cada marco institucional, se definen identidades.<\/p><p>La <strong>edad<\/strong>, categor\u00eda tributaria del cuerpo, no alcanza para abarcar el significado de la noci\u00f3n de juventud y menos aun para predecir las caracter\u00edsticas, los comportamientos y las posibilidades de los \u201cj\u00f3venes\u201d en la sociedad actual. Al hablar de juventud estamos hablando del tiempo, pero de un tiempo social, un tiempo construido por la Historia y la Cultura como fen\u00f3menos colectivos y, tambi\u00e9n, por la historia cercana, la de la familia, el barrio, la clase. Por otra parte, la diversidad, la pluralidad, el estallido cultural que estamos viviendo, se manifiestan sobre todo entre los j\u00f3venes en distintas formaciones \u201ctribales\u201d, en una variedad de lenguajes, de referencias identitarias, de expresiones corporales, de modas y comportamientos.<\/p><p>La juventud, como etapa de la vida, comenz\u00f3 a ser diferenciada en los \u00faltimos dos siglos, sobre todo en cuanto a las posibilidades de una estrecha capa social que pod\u00eda brindar a sus hijos una permisividad especial, una moratoria, un privilegio que les permit\u00eda dedicar un per\u00edodo al estudio y postergar su pleno ingreso a las exigencias de la condici\u00f3n adulta. Esa <strong>moratoria social<\/strong> implica un per\u00edodo de permisividad que media entre la madurez biol\u00f3gica y la madurez social. Desde luego que esto remite a sectores sociales privilegiados: la apelaci\u00f3n a la \u201cmoratoria social\u201d se\u00f1ala que la condici\u00f3n social de juventud no se ofrece de igual manera a todos los integrantes de la categor\u00eda estad\u00edstica \u201cjoven\u201d.<\/p><p>La noci\u00f3n de moratoria social, si bien supera la naturalizaci\u00f3n de la condici\u00f3n de juventud que deriva de su mera caracterizaci\u00f3n con base a la edad, es restrictiva: no solo los ricos tienen j\u00f3venes, tambi\u00e9n hay j\u00f3venes entre los m\u00e1s pobres, pero sus posibilidades sociales y culturales, sus caracter\u00edsticas y horizontes, son manifiestamente diferentes. No es lo mismo haber nacido en Belgrano o en Recoleta que en Villa Lugano o en alguna localidad del segundo cord\u00f3n del conurbano. No es lo mismo estudiar en una universidad que integrar las legiones de j\u00f3venes que no pueden estudiar ni encuentran trabajo. Su estar en la vida, su pensamiento, sus perspectivas y sus horizontes son notoriamente diferentes. Es un per\u00edodo de permisividad, una especie de estado de gracia, una etapa de relativa indulgencia, en que no les son aplicadas con todo su rigor las presiones y exigencias que pesan sobre las personas adultas. La moratoria social tiene que ver con la necesidad de ampliar el per\u00edodo de aprendizaje y, por ende, refiere sobre todo a la condici\u00f3n de estudiante. Es una etapa que media entre la maduraci\u00f3n f\u00edsica y la madurez social y no alcanza a la totalidad de la poblaci\u00f3n de cierta edad: remite sobre todo a las clases medias y altas cuyos hijos, en proporci\u00f3n creciente, se fueron incorporando a estudios universitarios, incluyendo, en \u00e9pocas m\u00e1s pr\u00f3ximas, la demanda de estudios de posgrado cada vez m\u00e1s prolongados.<\/p><p>La moratoria social es entonces un concepto que excluir\u00eda de la condici\u00f3n de juventud a un gran n\u00famero de j\u00f3venes: aquellos que econ\u00f3micamente no poseen las caracter\u00edsticas anteriormente descriptas y que tampoco, en el plano de los signos, responden a la imagen del joven leg\u00edtimo que los <em>mass-media<\/em> han impuesto como portadora de los s\u00edmbolos de juventud, bella, alegre, despreocupada, deportiva y saludable.<\/p><p>Pero si la juventud tiene su l\u00edmite superior en el momento en que el joven se inserta en la actividad econ\u00f3mica y se independiza del hogar de sus padres, iniciando su propia familia, entonces quedar\u00edan fuera de esa categorizaci\u00f3n muchas personas pertenecientes a sectores sociales de bajos ingresos, en los que no es frecuente proseguir los estudios y, en cambio, se inicia a temprana edad la vida laboral. En esos sectores socioecon\u00f3micos se suelen iniciar uniones conyugales con menos edad que entre los j\u00f3venes de sectores medios y altos y, asimismo, son numerosos los casos de maternidad adolescente entre las mujeres.<\/p><p>Tomando en cuenta estas circunstancias, \u00bfdebemos concluir que los individuos involucrados dejar\u00edan de ser considerados j\u00f3venes? \u00bfSon los factores hasta ahora mencionados los \u00fanicos que determinan la condici\u00f3n de juventud?<\/p><p>Es aqu\u00ed donde es conveniente introducir nuevos aspectos que surgen de una deconstrucci\u00f3n del concepto \u201cjuventud\u201d y que permiten afirmar que no se trata de una condici\u00f3n limitada a ciertos sectores sociales, sino extendida a todos los sectores de la sociedad. <strong>Todas las clases sociales tienen j\u00f3venes<\/strong>.<\/p><p>Independientemente de su condici\u00f3n socioecon\u00f3mica, hay integrantes de las clases populares que son j\u00f3venes porque ocupan el lugar \u201cjoven\u201d en la familia a la que pertenecen. Porque son hijos y no padres o madres. Porque poseen <strong>moratoria vital<\/strong>, tienen un capital biol\u00f3gico que se expresa en vitalidad y posibilidades que emanan del cuerpo y la energ\u00eda, y porque est\u00e1n situados en la vida contando con que tienen por delante un tiempo de vida prolongado \u2013del que los adultos mayores no disponen\u2013 para la realizaci\u00f3n de sus expectativas. Son j\u00f3venes porque est\u00e1n psicol\u00f3gicamente alejados de la muerte, separados de ella por sus padres y abuelos vivos, que te\u00f3ricamente los preceder\u00e1n en ese evento. Son j\u00f3venes para s\u00ed mismos porque sienten la lejan\u00eda respecto de la vejez y de la muerte, y porque lo son para los otros, que los perciben como miembros j\u00f3venes, nuevos, con determinados lugares y roles en la familia y en otras instituciones. La juventud es, por ende, una condici\u00f3n relacional, determinada por la interacci\u00f3n social, cuya materia b\u00e1sica es la edad procesada por la cultura.<\/p><p>Los \u00edndices de desempleo que se observan actualmente en los pa\u00edses de Am\u00e9rica latina plantean, dentro de nuestra problem\u00e1tica, un aspecto que conviene destacar. En las clases populares hay ahora gran cantidad de j\u00f3venes que no encuentran empleo y tampoco estudian. Importa se\u00f1alar la naturaleza del tiempo \u201clibre\u201d que de esta situaci\u00f3n emerge: estos j\u00f3venes tienen mucho tiempo disponible, tiempo que no est\u00e1 ocupado por tareas sistem\u00e1ticas. La noci\u00f3n de \u201ctiempo libre\u201d queda entonces expuesta en uno de sus aspectos centrales, el que la opone a \u201ctiempo de trabajo\u201d. El \u201ctiempo libre\u201d es tiempo leg\u00edtimo, tiempo legal, avalado por la sociedad como contraparte justa del trabajo o el estudio a los que se dedica gran parte de la jornada. El \u201ctiempo libre\u201d es no culposo, tiempo para el goce y la distracci\u00f3n. Pero el tiempo libre resultante del desempleo, de la no inserci\u00f3n, del no lugar social, es tiempo vac\u00edo, tiempo sin rumbo ni destino. La moratoria social habla de una juventud que dispone tambi\u00e9n de tiempo libre, tiempo que la sociedad aprueba, avalando con indulgencia la libertad y relativa transgresi\u00f3n propia de la juventud dorada. Los j\u00f3venes de clases populares que no encuentran trabajo, no estudian y no tienen dinero, disponen de mucho tiempo libre, pero se trata de tiempo de otra naturaleza: es el tiempo penoso de la exclusi\u00f3n y del desprecio hacia su energ\u00eda y potencial creativo.<\/p><p><strong>Generaci\u00f3n<\/strong> alude a las condiciones hist\u00f3ricas, pol\u00edticas, sociales, tecnol\u00f3gicas y culturales de la \u00e9poca en la que una nueva cohorte se incorpora a la sociedad. Cada generaci\u00f3n se socializa en la \u00e9poca en que le toca nacer y vivir: internaliza los c\u00f3digos de su tiempo y de la comunidad a que pertenece y da cuenta del momento social y cultural en que cada cohorte ingresa a un sector social determinado. En \u00e9pocas de r\u00e1pido cambio se hacen claramente visibles las diferencias entre generaciones, que dificultan la comunicaci\u00f3n entre padres e hijos. Podr\u00eda afirmarse que cada generaci\u00f3n es portadora de diferentes rasgos culturales, lo que vuelve inevitables los obst\u00e1culos al di\u00e1logo.<\/p><p>\u201cGeneraci\u00f3n\u201d nos habla de la edad, pero ya no desde el \u00e1ngulo de la Biolog\u00eda sino en el plano de la Historia. Cada nueva cohorte de j\u00f3venes se abre al mundo incorporando con naturalidad los nuevos c\u00f3digos, incluyendo los elementos que para sus padres fueron objeto de conflicto y ejes de vanguardia. Hacen suyas y naturalizan formas de sensibilidad, ritmos, t\u00e9cnicas, gustos y valoraciones, sin la carga de historia y de memoria con que aquellos que los precedieron en el tiempo fueron gestando las condiciones de emergencia de estos nuevos c\u00f3digos. Se podr\u00eda afirmar que cada nueva generaci\u00f3n habita en una cultura diferente. Cada nueva generaci\u00f3n construye nuevas estructuras de sentido e integra con nuevas significaciones los c\u00f3digos preexistentes.<\/p><p>Clase y generaci\u00f3n se intersectan: en cada clase o enclasamiento socioecon\u00f3mico conviven varias generaciones; a su vez cada cohorte etaria incluye en su interior la diferenciaci\u00f3n social. Desde luego que la variedad cultural existente en cada pa\u00eds, regi\u00f3n o ciudad, abre posibilidades a la multiplicidad de experiencias, lo cual, m\u00e1s all\u00e1 de los grandes procesos sociales o culturales, limita la comunidad entre los integrantes de una cohorte etaria, en la cual los agrupamientos pueden estar orientados por ejes notables como origen \u00e9tnico o nivel socioecon\u00f3mico y tambi\u00e9n por variables m\u00e1s ef\u00edmeras, como gusto musical u otros criterios de orden est\u00e9tico o adscripci\u00f3n barrial. Se es joven, dentro de un \u00e1mbito institucional dado, por pertenecer a una generaci\u00f3n m\u00e1s reciente. La generaci\u00f3n persevera, pero la juventud es s\u00f3lo uno de sus estadios. Se sigue perteneciendo a la generaci\u00f3n, pero cambia el estatus juvenil con el solo transcurso del tiempo. La pertenencia a la clase plantea otras condiciones de continuidad. Clase y generaci\u00f3n, a su vez, son atravesadas por la <strong>condici\u00f3n de g\u00e9nero<\/strong>.<\/p><p>La edad no afecta por igual a hombres y a mujeres. La mujer es especialmente influida por los tiempos de la maternidad: podr\u00eda afirmarse que su reloj biol\u00f3gico \u2013vinculado sobre todo con los ciclos relativos a la reproducci\u00f3n y procesados por condicionantes culturales y sociales\u2013 tiene ritmos y urgencias que la diferencian.<\/p><p>Los l\u00edmites temporales que la biolog\u00eda impone a la maternidad, entre la menarca y el climaterio, hallan su expresi\u00f3n en las formas hist\u00f3ricamente construidas que estructuran las uniones y en las pautas culturales vinculadas con la afectividad. Los tiempos relativos a la aptitud f\u00edsica y social para la maternidad acotan la condici\u00f3n de juventud entre las mujeres: operan sobre la seducci\u00f3n y la belleza, tienen que ver con el deseo, con las emociones, los sentimientos y la energ\u00eda necesaria para afrontar los embarazos, los partos y la crianza y cuidado de los ni\u00f1os durante un per\u00edodo prolongado.<\/p><p>Pero nuestra alusi\u00f3n a lo biol\u00f3gico no remite a la pura naturaleza: intervienen aspectos relacionados con la diferenciaci\u00f3n social, los condicionamientos culturales y el avance de la tecnolog\u00eda. Tambi\u00e9n es importante destacar el plano hist\u00f3rico, ya que la afectividad y la sexualidad han variado en relaci\u00f3n con generaciones anteriores. Durante la segunda mitad del siglo XX se acrecent\u00f3 notablemente la inserci\u00f3n de la mujer en los procesos laborales y aparecieron nuevos m\u00e9todos anticonceptivos que le brindaron un in\u00e9dito control sobre su cuerpo. Junto con esos cambios t\u00e9cnicos y sociales, la transformaci\u00f3n de los c\u00f3digos que regulaban las conductas sexuales impact\u00f3 fuertemente en la cultura y a ello se sum\u00f3 el avance en aquellas luchas emancipatorias que tienen su eje en el plano del g\u00e9nero y en los derechos de la mujer.<\/p><p>La maternidad no opera de modo homog\u00e9neo en los distintos sectores sociales y se puede observar que el n\u00famero promedio de hijos por mujer es notablemente m\u00e1s alto en los sectores m\u00e1s pobres en la Argentina. Esta tasa diferencial tiene su explicaci\u00f3n en la mayor persistencia de patrones reproductivos tradicionales en las familias de sectores populares. Las mujeres de sectores medios y altos, con acceso creciente a la educaci\u00f3n, se encuentran tensionadas entre sus nuevas posibilidades de realizaci\u00f3n intelectual, profesional, pol\u00edtica o art\u00edstica y su vocaci\u00f3n de maternidad. En cambio, las mujeres de clases populares no suelen tener las mismas alternativas; la tendencia hacia una maternidad abundante en las clases m\u00e1s pobres, en la que act\u00faan distintos factores sociales y culturales que inciden en el menor uso de anticonceptivos, tampoco tiene el contrapeso de las nuevas opciones brindadas a las mujeres de otros sectores sociales para su realizaci\u00f3n personal.<\/p><p>En cada uno de los sectores sociales act\u00faan distintas articulaciones de sentido que son producto de la vida social. Entre las mujeres de clase popular persiste, con mayor peso que en otros sectores sociales, un imaginario que impone la maternidad como mandato y la exalta como su modo de realizaci\u00f3n personal. Se espera que una mujer sea madre y, a medida que llegan los hijos, ella se vuelve progresivamente acreedora de respeto y consideraci\u00f3n social.<\/p><p>Las mujeres de sectores medios y altos, con otros recursos y opciones, deben concertar el uso de su tiempo y energ\u00edas entre los impulsos internos y externos hacia la maternidad y las otras posibilidades en el plano laboral, art\u00edstico o de otra \u00edndole que les ofrece la sociedad actual. Esta situaci\u00f3n tiende a desembocar en una suerte de transacci\u00f3n que se traduce, en el plano de lo social, en una menor tasa de fecundidad.<\/p><p>Por otra parte, tambi\u00e9n en las clases media y alta, y sobre todo entre las mujeres que estudian, se observa una progresiva tendencia hacia la elevaci\u00f3n de la edad promedio en que tienen el primer hijo. En este caso act\u00faan varios factores que operan en forma complementaria: por una parte, avances en el campo de la medicina que permiten reducir los inconvenientes de una maternidad iniciada a edades m\u00e1s tard\u00edas; por la otra, la inserci\u00f3n laboral y la exigencia progresiva de un per\u00edodo m\u00e1s largo de instrucci\u00f3n.<\/p><p>En todos los casos la maternidad incide fuertemente en la vida de una mujer, aumentando sus responsabilidades y limitando su libertad de acci\u00f3n. En las clases populares es notable la frecuencia de la maternidad adolescente y, en general, las mujeres de esos sectores inician temprano su ciclo reproductivo. En las clases medias y altas, como tendencia general, puede observarse una elevaci\u00f3n en la edad en que se tiene el primer hijo, lo que en muchos casos se vincula con las exigencias laborales, las dificultades econ\u00f3micas y la prolongaci\u00f3n de los estudios.<\/p><p>G\u00e9nero, generaci\u00f3n y clase intervienen tambi\u00e9n en la actual extensi\u00f3n de los tiempos que acotan la juventud, sobre todo entre los j\u00f3venes de sectores medios, que suelen prolongar su permanencia en la casa de sus padres, extienden su estad\u00eda en las instituciones educativas y tienen su primer hijo a edad m\u00e1s tard\u00eda. De tal modo, para ambos g\u00e9neros y en los sectores sociales mencionados, se prolonga en el tiempo la condici\u00f3n de juventud.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-997da9f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"997da9f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1587783\" data-id=\"1587783\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-60244fe elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"60244fe\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-75303f5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"75303f5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-11b1dff\" data-id=\"11b1dff\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0495025 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"0495025\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Mario Margulis:<\/strong><br \/>Soci\u00f3logo, Profesor Em\u00e9rito de la Facultad de Ciencias Sociales \u2013 UBA.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Mario Margulis | Hoy en d\u00eda hay distintas maneras de ser joven, las juventudes son m\u00faltiples. Esta etapa de la vida, que puede entenderse como un per\u00edodo de permisividad, una especie de estado de gracia, alejado de las presiones y exigencias que pesan sobre los adultos, est\u00e1 atravesada por distintos comportamientos, referencias identitarias, lenguajes y formas de sociabilidad. \u00bfEs lo mismo ser hombre joven que mujer joven? \u00bfEs lo mismo ser joven de clase baja que joven de clase media alta? Estos son algunos de los interrogantes.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":11941,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1511],"tags":[1512,1526,1525],"class_list":["post-11940","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-51","tag-juventud","tag-juventudes","tag-mario-margulis"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11940"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11940\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26603,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11940\/revisions\/26603"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11941"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}