{"id":12670,"date":"2015-08-01T01:02:00","date_gmt":"2015-08-01T04:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=12670"},"modified":"2023-12-26T16:19:32","modified_gmt":"2023-12-26T19:19:32","slug":"ciudad-actual-requiem-alabanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/ciudad-actual-requiem-alabanza\/","title":{"rendered":"Ciudad actual: r\u00e9quiem &#038; alabanza"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"12670\" class=\"elementor elementor-12670\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-80cd41e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"80cd41e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-33b9cd6\" data-id=\"33b9cd6\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-31af3f8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"31af3f8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Un programa urbano en gestaci\u00f3n permanente llamado H\u00e1bitat, dentro de la estructura de la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas, se propone hacer frente a la antinaturalidad creciente de las mega-metr\u00f3polis actuales: as\u00ed se incuba la intenci\u00f3n revitalizadora de ciudadanos centrados en actos de convivencia sustentable\u2026 y solidaria.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-c257b5d elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"c257b5d\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3c867d2\" data-id=\"3c867d2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cb39846 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cb39846\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Miguel Grinberg |<\/em><\/a><\/p><p>La tendencia multitudinaria luce irreversible: seg\u00fan la Divisi\u00f3n Poblaci\u00f3n Mundial de la ONU, hoy el 54% de los pobladores del globo reside en \u00e1reas urbanas y se prev\u00e9 que hacia 2050 alcanzar\u00e1 el 66%. La entidad destaca que <strong>el crecimiento de la poblaci\u00f3n urbana seguir\u00e1 alentado por dos factores: la persistente preferencia de la gente de mudarse de \u00e1reas rurales a otras urbanas y el crecimiento de la poblaci\u00f3n durante los pr\u00f3ximos 35 a\u00f1os<\/strong>. Ambos factores combinados a\u00f1adir\u00e1n 2.500 millones de personas a la poblaci\u00f3n urbana hacia 2050. Y casi el 90 por ciento de este incremento se producir\u00e1 en Asia y \u00c1frica.<\/p><p>Caracterizadas por sus dimensiones expansivas a fuerza de cemento, asfalto, acero y acr\u00edlico, m\u00e1s la concentraci\u00f3n de actividad econ\u00f3mica que se acumula sobre ellas, en nuestro planeta hay 28 megal\u00f3polis que albergan en conjunto una poblaci\u00f3n de 453 millones de personas. Por tales caracter\u00edsticas, Tokio es la ciudad m\u00e1s grande del mundo, con 38 millones de habitantes, seg\u00fan el documento \u201cPerspectivas urbanas mundiales\u201d, publicado por la ONU. Con 25 millones de ciudadanos, Nueva Delhi es otra megaciudad. Se estima que su poblaci\u00f3n alcanzar\u00e1 36 millones de personas en 2030. La ciudad de Shangh\u00e1i, en China, tambi\u00e9n alberga una poblaci\u00f3n cercana a los 23 millones de personas, m\u00e1s del triple de habitantes que pose\u00eda en 1990.<\/p><p>Ciudad de M\u00e9xico es la ciudad m\u00e1s poblada de Am\u00e9rica latina: tiene m\u00e1s de 20 millones de habitantes y seg\u00fan el c\u00e1lculo de la ONU, se calcula que en 2030 sumar\u00eda otros 4 millones de ciudadanos. En Sudam\u00e9rica, San Pablo (Brasil) tiene una poblaci\u00f3n que supera los 20 millones de personas, cifra muy pr\u00f3xima a la de Ciudad de M\u00e9xico. En 1990, sus habitantes totales sumaban un poco m\u00e1s de 14,5 millones. Bombay, en la India, congrega a 20,7 millones de pobladores. En 2030, su poblaci\u00f3n ser\u00e1 la cuarta m\u00e1s alta en el mundo, cuando crezca en 7 millones. La ciudad japonesa de Osaka pas\u00f3 a ser la segunda m\u00e1s poblada del pa\u00eds en 1990 con una poblaci\u00f3n de 18 millones. Ahora, sus habitantes son m\u00e1s de 20 millones. Con 19,5 millones de ciudadanos, Beijing (China) tiene una de las poblaciones m\u00e1s altas de Asia. En 2030, alcanzar\u00eda los 27,7 millones de residentes.<\/p><p>La ciudad estadounidense de Nueva York posee un poco m\u00e1s de 18,5 millones de habitantes. En 1990 aparec\u00eda como la tercera ciudad m\u00e1s poblada en el globo con 16 millones de personas. El Cairo (Egipto) tiene alrededor de 18,4 millones de habitantes, el doble de hace 24 a\u00f1os. Seg\u00fan la ONU, se prev\u00e9 que su poblaci\u00f3n sumar\u00eda 24,5 millones de personas en 2030. Con 15 millones de habitantes, el \u00c1rea Metropolitana de Buenos Aires aparece entre las macrociudades, a la par de Los \u00c1ngeles y R\u00edo de Janeiro.<\/p><p>Este fen\u00f3meno es considerado hace a\u00f1os como preocupante. Por ello, cada dos decenios la ONU lleva a cabo un c\u00f3nclave mundial para evaluar las tendencias e imaginar pol\u00edticas que eviten la consolidaci\u00f3n de colmenas humanas explosivas. Lo que hoy se conoce como Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos empez\u00f3 como Fundaci\u00f3n H\u00e1bitat, \u00f3rgano que estaba vinculado al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Comenzaba la d\u00e9cada de los \u201970. En 1976 se realiz\u00f3 en Vancouver, Canad\u00e1, la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (H\u00e1bitat I). Durante dicho evento la Fundaci\u00f3n H\u00e1bitat cambi\u00f3 de nombre y se convirti\u00f3 en el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (CNUAH), con sede en Nairobi (Kenia).<\/p><p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s se realiz\u00f3 la segunda Conferencia de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (H\u00e1bitat II), en Estambul, Turqu\u00eda. En octubre de ese a\u00f1o la Oficina Regional para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (ROLAC) comenz\u00f3 sus operaciones en la regi\u00f3n desde R\u00edo de Janeiro, Brasil. En 2002, por decisi\u00f3n de la Asamblea General de la ONU, el CNUAH pas\u00f3 a ser el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, ONU-H\u00e1bitat, con sede principal en Nairobi. A partir de ese a\u00f1o, como Oficina Regional abri\u00f3 representaciones nacionales en M\u00e9xico, Colombia, Ecuador, Cuba y Costa Rica. Recientemente el trabajo de la agencia ha llegado a Bolivia, Guatemala y El Salvador.<\/p><p>El a\u00f1o pr\u00f3ximo H\u00e1bitat III ser\u00e1 la Conferencia de la ONU sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible. Tendr\u00e1 lugar en Quito (Ecuador), del 17 al 20 de octubre. La resoluci\u00f3n de la Asamblea General enfatiz\u00f3 la necesidad de crear una pauta de desarrollo urbano enfocado en nuevos modelos de ciudad, ajustados a reglas y regulaciones, planeamiento y dise\u00f1o, y financiaci\u00f3n municipal.<\/p><h5>Megaciudades &#8211; macrocalamidades<\/h5><p>Los expertos destacan que el 80% de las ciudades m\u00e1s grandes del globo son vulnerables a severos impactos de terremotos, el 60% podr\u00eda enfrentar potentes huracanes y tsunamis, en tanto todas poseen fragilidades amenazadas por los expansivos cambios clim\u00e1ticos. S\u00f3lo en 2011 se estim\u00f3 en 380 mil millones de d\u00f3lares el costo de los da\u00f1os por desastres urbanos con severos impactos en Christchurch (Nueva Zelanda), Sendai (Jap\u00f3n) y Bangkok (Tailandia).<\/p><p>Cinco a\u00f1os despu\u00e9s de H\u00e1bitat II la Asamblea General de la ONU (junio 2001) emiti\u00f3 una \u201cDeclaraci\u00f3n sobre las ciudades y otros asentamientos humanos en el nuevo milenio\u201d donde puntualizaba que:<\/p><p>\u201c2. Deseamos enfatizar que este es un momento especial en el desarrollo de los asentamientos humanos, ya que pronto la mitad de los 6.000 millones de habitantes del mundo vivir\u00e1 en ciudades y el mundo hace frente a un crecimiento sin precedentes de la poblaci\u00f3n urbana, principalmente en los pa\u00edses en desarrollo. Las decisiones que adoptamos ahora tendr\u00e1n consecuencias trascendentales. Observamos con gran preocupaci\u00f3n que una cuarta parte de la poblaci\u00f3n mundial de las zonas urbanas vive por debajo del umbral de la pobreza. Muchas ciudades, con problemas ambientales, un crecimiento r\u00e1pido y un desarrollo econ\u00f3mico lento, no han logrado generar suficiente empleo, proporcionar vivienda adecuada ni satisfacer las necesidades b\u00e1sicas de los ciudadanos;<\/p><p>\u201c3. Hacemos nuevamente hincapi\u00e9 en que las zonas rurales y las urbanas son rec\u00edprocamente dependientes en lo econ\u00f3mico, social y ambiental y que las ciudades y los pueblos son motores del crecimiento que contribuyen al desarrollo de los asentamientos tanto rurales como urbanos. La mitad de los habitantes del mundo vive en asentamientos rurales y en \u00c1frica y Asia la poblaci\u00f3n de las zonas rurales constituye la mayor\u00eda. Es fundamental que en todas las naciones se haga una planificaci\u00f3n f\u00edsica integrada y se preste igual atenci\u00f3n a las condiciones de vida en las zonas rurales y las urbanas. Se deben aprovechar al m\u00e1ximo los v\u00ednculos entre las zonas rurales y las urbanas y las contribuciones complementarias que puede hacer cada una teniendo debidamente en cuenta sus diferentes necesidades econ\u00f3micas, sociales y ambientales. Al mismo tiempo que se lucha contra la pobreza urbana, es tambi\u00e9n preciso erradicar la pobreza en las zonas rurales y mejorar las condiciones de vida all\u00ed, as\u00ed como crear oportunidades de empleo y de educaci\u00f3n en los asentamientos rurales, en las ciudades peque\u00f1as y medianas y en los poblados de las zonas rurales\u201d.<\/p><p>Hoy, con m\u00e1s de 7.300 millones de habitantes, y 9.000 millones estimados hacia el a\u00f1o 2050, m\u00faltiples reflexiones emanan de los dilemas imperantes en esta \u00fanica Tierra que tenemos. \u00bfSon las megaciudades los dinosaurios de la cultura posmoderna? \u00bfAlbergan semillas de destrucci\u00f3n o ser\u00e1n bastiones de supervivencia amurallada?<\/p><p>El paisaje natural y el paisaje urbano, en sus versiones tradicionales, atraviesan un ciclo de crisis acentuada. <strong>La mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial se confina m\u00e1s y m\u00e1s en metr\u00f3polis cuya capacidad de carga es sobrepasada por las necesidades de multitudes que dejan de ser \u201cciudadanas\u201d y pasan a codearse con estados constantes de emergencia<\/strong>.<\/p><p><strong>Los suministros de alimentos (desde espacios rurales acosados por cambios clim\u00e1ticos), de agua, de combustibles y de materias primas cada vez m\u00e1s onerosos, convierten el antiguo confort en privilegio de minor\u00edas, mientras las mayor\u00edas (con predominio de ex pobladores rurales) se acumulan en habit\u00e1culos de \u00edndole precaria, cuna de potenciales brotes de violencia sectorial, narco-delincuencia y descomposici\u00f3n del acto de convivir. Los establecimientos de \u201csalud p\u00fablica\u201d lucen colapsados, el espacio p\u00fablico se deteriora sin cesar, y la tolerancia se esfuma con celeridad a la par del incremento vand\u00e1lico<\/strong>.<\/p><p>La ciudad y el paisaje urbano son resultado de las acciones culturales de previos per\u00edodos de socializaci\u00f3n humana no siempre acertados. Hoy, la aglomeraci\u00f3n y la ausencia de convivencialidad imponen una distorsi\u00f3n aguda de los referenciales del espacio y del tiempo.<\/p><p><strong>La obsolescencia edilicia, la especulaci\u00f3n inmobiliaria, la gente en situaci\u00f3n de calle y el flujo de \u201crefugiados\u201d rurales preanuncian momentos de ardua confrontaci\u00f3n entre segmentos sociales favorecidos y desfavorecidos, en ausencia de pol\u00edticas regulatorias aplicadas a la reconstrucci\u00f3n del esp\u00edritu colectivo<\/strong>.<\/p><p><strong>\u00bfQu\u00e9 ciudad futura deseamos? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda restaurarse la virtud convivencial? \u00bfHasta cu\u00e1ndo el mundo rural seguir\u00e1 absorbiendo los detritos de la urbe y generando alimentos suficientes para poblaciones que crecen con celeridad? \u00bfQu\u00e9 modelo cultural urge dise\u00f1ar para no desbarrancarse en un \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d en el hormiguero masivo?<\/strong><\/p><p><strong>\u00bfDescentralizando las metr\u00f3polis? \u00bfEcologizando los campos abandonados? \u00bfInventando un modelo de agro-ciudad cibern\u00e9tica? Las cartas han sido echadas hace tiempo. Las inc\u00f3gnitas se vuelven candentes<\/strong>.<\/p><p>En un mar de protestas sociales crecientes, simult\u00e1neamente en el mundo tecnol\u00f3gicamente avanzado y en las naciones de ambicioso crecimiento econ\u00f3mico, el programa H\u00e1bitat intenta impulsar un \u00e1rea de reflexi\u00f3n responsable, antes de la conferencia prevista para 2016 en Quito. Una de tales iniciativas se titula \u201cManifiesto por las ciudades\u201d, donde se expresa que:<\/p><p>\u201cNosotros, representantes de los asociados del Programa de H\u00e1bitat, reunidos en N\u00e1poles (2012) en ocasi\u00f3n del sexto per\u00edodo de sesiones del Foro Urbano Mundial, instamos a la comunidad internacional y a todos los agentes p\u00fablicos, privados y sociales a hacer patente su compromiso de cumplir los objetivos de un programa urbano mundial para garantizar un futuro sostenible para todos. Este programa urbano ser\u00e1 nuestra contribuci\u00f3n a la Tercera Conferencia sobre los Asentamientos Humanos (H\u00e1bitat III) y as\u00ed como uno de sus resultados pr\u00e1cticos. El mundo al que aspiramos entra\u00f1ar\u00e1 la promesa de un mundo mejor. La ciudad que pretendemos crear ser\u00e1 un experimento humanizante que generar\u00e1 justicia, conocimientos y felicidad. Aprovechar\u00e1 el poder de la inteligencia, la audacia, la sabidur\u00eda de los encargados de adoptar decisiones, los hombres y las mujeres, los j\u00f3venes y los ancianos, y se basar\u00e1 en una mejor comprensi\u00f3n de nuestros paisajes y ecosistemas, nuestras historias y nuestras culturas\u201d.<\/p><p>Sobre algo existe unanimidad: la urbanizaci\u00f3n terrestre es inevitable. Se trata de una situaci\u00f3n expansiva donde los contrastes materiales existentes invitan tanto a la redacci\u00f3n de un r\u00e9quiem fatalista como al esbozo de alabanzas tecnol\u00f3gicas espectaculares. Entretanto, el abastecimiento de alimentos confiables, el agua potable, el aire puro, los combustibles renovables, la vivienda decente, el trabajo justamente remunerado y dem\u00e1s premisas de la existencia plena.<\/p><p>El mundo atraviesa los umbrales de una nueva era urbana donde las ciudades han pasado a ocupar un lugar primordial modelando s\u00f3lidamente el futuro colectivo. La urbanizaci\u00f3n es la fuerza motriz del desarrollo social y las ciudades son un inequ\u00edvoco eje de la civilizaci\u00f3n humana. Con ritmo hiperacelerado.<\/p><p><strong>Durante todo el siglo XX la poblaci\u00f3n urbana del mundo creci\u00f3 de 220 millones a 2.800 millones. Se calcula que el crecimiento urbano del siglo XXI ser\u00e1 mucho mayor: hacia el a\u00f1o 2050, ocho de cada diez personas del globo vivir\u00e1n en ciudades. Esta veloz urbanizaci\u00f3n est\u00e1 alterando radicalmente el paisaje social, ecol\u00f3gico, econ\u00f3mico y financiero del planeta. Se trata de un desaf\u00edo y una oportunidad ambivalente. Pero lo m\u00e1s serio es que la ciudad va perdiendo la dimensi\u00f3n humana<\/strong>. H\u00e1bitat proclama: \u201cLa batalla por un futuro m\u00e1s sostenible se ganar\u00e1 o se perder\u00e1 en las ciudades\u201d.<\/p><p>Siete son los puntos de referencia establecidos por los propulsores de esta percepci\u00f3n para elaborar un nuevo programa urbano mundial:<br \/><strong>1.<\/strong> Suelo, infraestructura, servicios, movilidad, viviendas accesibles.<br \/><strong>2.<\/strong> Desarrollo que fomente la inclusi\u00f3n social (sensible al g\u00e9nero) de modo saludable y seguro.<br \/><strong>3.<\/strong> Un entorno construido respetuoso del medio ambiente y de bajo consumo de carbono.<br \/><strong>4.<\/strong> Procesos participativos de planificaci\u00f3n y tomas de decisiones.<br \/><strong>5.<\/strong> Econom\u00edas locales vibrantes, creativas y competitivas que promuevan un trabajo y un sustento dignos.<br \/><strong>6.<\/strong> Garant\u00edas de no discriminaci\u00f3n y derechos equitativos para la ciudad.<br \/><strong>7.<\/strong> Facultar a las ciudades y las comunidades para que planifiquen y gestionen de modo eficaz la adversidad y los cambios.<\/p><p>Los expertos del Programa H\u00e1bitat no ocultan su preocupaci\u00f3n de que uno de los obst\u00e1culos principales a la ejecuci\u00f3n del mismo es la discrepancia entre los compromisos asumidos en Estambul y la voluntad pol\u00edtica de cumplirlos. Tambi\u00e9n reconocen como impedimentos las deficiencias existentes en las actividades de informaci\u00f3n p\u00fablica y de concientizaci\u00f3n. Asimismo, destacan que las graves limitaciones financieras originan serios problemas en relaci\u00f3n con una vivienda adecuada, la disponibilidad de vivienda y los asentamientos humanos en los pa\u00edses que reciben corrientes de refugiados que huyen de pa\u00edses vecinos a causa de conflictos, desastres naturales o causados por el ser humano, y otras calamidades.<\/p><p>Igualmente, resaltan las deficiencias en las pol\u00edticas urbanas y de vivienda que han limitado las posibilidades de participaci\u00f3n y asociaci\u00f3n y han dificultado la transformaci\u00f3n de las mejores pr\u00e1cticas en buenas pol\u00edticas. Resaltan que est\u00e1n profundamente preocupados por el hecho de que muchas mujeres todav\u00eda no participan plenamente, en condiciones de igualdad, en todas las esferas sociales, y al mismo tiempo padecen en mayor medida los efectos de la pobreza.<\/p><p>No pasan por alto que en todo el mundo el proceso de urbanizaci\u00f3n ha dado por resultado concentraciones metropolitanas que sobrepasan los l\u00edmites administrativos de las ciudades originales, abarcan dos o m\u00e1s unidades administrativas, tienen autoridades locales con capacidad y prioridades diferentes, y carecen de coordinaci\u00f3n. Enfatizan asimismo que grandes obst\u00e1culos impiden el funcionamiento eficaz de los mercados inmobiliarios y de bienes ra\u00edces para garantizar una oferta adecuada de vivienda. Finalmente, los promotores del programa han determinado un n\u00famero apreciable de obst\u00e1culos relacionados con las limitaciones de la capacidad econ\u00f3mica, tecnol\u00f3gica e institucional a todos los niveles de gobierno, especialmente en los pa\u00edses en desarrollo y los pa\u00edses menos adelantados. Destacan enf\u00e1ticamente la falta de pol\u00edticas globales e integrales para las instituciones encargadas de fomentar la capacidad y la coordinaci\u00f3n entre ellas.<\/p><p>Jonathan Foley, en la edici\u00f3n de mayo de 2014 de la revista <em>National Geographic<\/em>, aport\u00f3 un factor de an\u00e1loga complejidad: \u201cCuando hablamos de amenazas para el medio ambiente, solemos pensar en coches y chimeneas, pero nunca en la comida. Sin embargo, nuestra necesidad de alimentarnos es una de las mayores presiones que pesan sobre el planeta\u201d. Y a\u00f1ad\u00eda:<\/p><p>\u201cLas actividades agropecuarias se cuentan entre uno de los factores que m\u00e1s contribuyen al cambio clim\u00e1tico, ya que emiten m\u00e1s gases de efecto invernadero que todos los coches, camiones, trenes y aviones juntos, principalmente por el metano que desprenden el ganado y los arrozales, el \u00f3xido nitroso de los cultivos fertilizados y el di\u00f3xido de carbono derivado de talar bosques para cultivar la tierra o criar ganado. Asimismo son las principales consumidoras de nuestras valiosas reservas de agua dulce y una importante fuente de contaminaci\u00f3n, ya que los fertilizantes y el esti\u00e9rcol transportados por la escorrent\u00eda alteran el fr\u00e1gil ecosistema de lagos, r\u00edos y costas en todo el mundo. Adem\u00e1s, la agricultura y la ganader\u00eda aceleran la p\u00e9rdida de biodiversidad. Cuando despejamos praderas o talamos bosques para destinar el suelo a usos agropecuarios, perdemos h\u00e1bitats de vital importancia\u201d.<\/p><p>La ciudad y el campo son dos caras de una misma moneda. Al mismo tiempo que la metr\u00f3polis se satura de gente consumidora y la necesidad de alimentos se vuelve m\u00e1s intensiva, las alteraciones medioambientales causadas por el sector agropecuario no hacen m\u00e1s que crecer en todo el planeta. Pero esta no es la \u00fanica raz\u00f3n por la que har\u00e1 falta m\u00e1s comida. La difusi\u00f3n de la prosperidad en todo el globo, especialmente en China y la India, est\u00e1 impulsando una mayor demanda de carne, huevos y l\u00e1cteos, lo que a su vez incrementa la presi\u00f3n para producir m\u00e1s ma\u00edz y soja destinados a raciones para el ganado vacuno, porcino y av\u00edcola.<\/p><p>Entre la cumbre y el abismo, estamos todos.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f88cde elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2f88cde\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b02f6f5\" data-id=\"b02f6f5\" 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solidaria.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12671,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1670],"tags":[90,1468,1673,1208,1671],"class_list":["post-12670","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-47","tag-ciudad","tag-habitat","tag-miguel-grinberg","tag-onu","tag-problemas-urbanos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12670","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12670"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12670\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27028,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12670\/revisions\/27028"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12671"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12670"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12670"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12670"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}