{"id":13080,"date":"2015-06-01T01:17:00","date_gmt":"2015-06-01T04:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=13080"},"modified":"2024-02-05T12:23:29","modified_gmt":"2024-02-05T15:23:29","slug":"adiccion-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/adiccion-sexual\/","title":{"rendered":"Adicci\u00f3n sexual"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"13080\" class=\"elementor elementor-13080\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5d60809 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5d60809\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-9b25bd1\" data-id=\"9b25bd1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ae94378 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ae94378\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>La adicci\u00f3n sexual es una actividad sexual excesiva, habitualmente promiscua e incontrolada. Las personas adictas persisten en su conducta a pesar de las consecuencias negativas que sufren inevitablemente y no logran sentir aut\u00e9ntico placer. La educaci\u00f3n sexual desde la infancia es la \u00fanica manera de promocionar la salud sexual y emocional y de prevenir trastornos en la constituci\u00f3n de la personalidad.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8772047 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8772047\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-120bf4a\" data-id=\"120bf4a\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-90798a0 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"90798a0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Virginia Mart\u00ednez Verdier |<\/em><\/a><\/p>\n<p>La <strong>sexualidad humana<\/strong> es una energ\u00eda vital que re\u00fane necesidades biol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas, sociales y espirituales. Como motor de nuestras acciones, actitudes y sentimientos, su desarrollo sano nos gu\u00eda hacia la b\u00fasqueda de placer, armon\u00eda y comunicaci\u00f3n en todo lo que hacemos. Nos permite estructurar una identidad coherente, dar y recibir afecto, elevar nuestra autoestima, sentirnos pertenecientes a un grupo social.<\/p>\n<p>El <strong>erotismo<\/strong>, vivencia sexual exclusivamente humana, es una experiencia ligada a la vida y a la pasi\u00f3n. Su finalidad principal no consciente es paliar la angustia existencial por la soledad al alcanzar la uni\u00f3n con otro sin dejar de ser uno mismo. Se despierta por los est\u00edmulos externos que reciben nuestros sentidos: el tacto, el o\u00eddo, el olfato, el gusto y la vista, y por est\u00edmulos internos: las fantas\u00edas y los recuerdos.<\/p>\n<p>Los seres humanos pasamos por situaciones comunes que son culturalmente er\u00f3ticas (por ejemplo, en Occidente, un escote pronunciado) y por necesidades er\u00f3ticas que son exclusivamente individuales. Cada persona da sentidos diversos a su sexualidad, entre otros, puede ser importante o despreciable, un medio para la procreaci\u00f3n, una defensa contra la soledad, un modo de comunicaci\u00f3n, una forma de agresi\u00f3n, un deporte, el amor, el arte, una huida, una fuente de autoestima, una forma de expresar afecto, un deber, un placer, una funci\u00f3n biol\u00f3gica, un desaf\u00edo, un antidepresivo, un somn\u00edfero, una lucha por el poder.<\/p>\n<p>Como el erotismo es un aspecto de nuestra vida interior, las caracter\u00edsticas de la pareja sexual que buscamos responden a ese mundo interior. De acuerdo con nuestra historia (especialmente la infantil), con los modelos y mandatos recibidos, nuestras creencias, ideolog\u00eda y momento vital, determinados est\u00edmulos externos nos sensibilizan m\u00e1s que otros. Casi como una trampa, hist\u00f3ricamente ligado a la prohibici\u00f3n y a la transgresi\u00f3n, si se convierte en repetici\u00f3n, deber y costumbre, el erotismo muere.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 es entonces <strong>\u201clo normal\u201d<\/strong> para la sexualidad humana en relaci\u00f3n a ideas, necesidades, fantas\u00edas, conductas o modos de vincularse. Estar dentro de la norma significa hacer o sentir lo que hace o siente la mayor\u00eda. Las personas necesitan identificarse con otros hasta casi actuar masivamente para sentirse seguros, aceptados, socialmente adaptados. La sociedad de consumo \u2013que masifica\u2013 promueve normas contradictorias, desde inhibidoras (\u201ceso no se hace\u201d) hasta mecanizantes (\u201ccu\u00e1nta mina que tengo\u201d) de las conductas sexuales. En ambos casos la afectividad est\u00e1 ausente. Dentro de esta ambivalencia cultural, seg\u00fan d\u00f3nde se pare la persona, su modalidad sexual ser\u00e1 normal para una pauta, pero anormal para otra.<\/p>\n<p>En sexualidad no hay una norma universal. Cada sociedad seg\u00fan cada momento hist\u00f3rico y cada estrato social utiliza diferentes pautas para establecer qu\u00e9 es lo normal. Para analizarlo podemos considerar diversos tipos de criterios (estad\u00edsticos, filogen\u00e9ticos, morales, legales o sociales) pero seg\u00fan se consideren unos u otros, determinadas conductas ser\u00e1n \u201canormales\u201d o \u201cnormales\u201d. Pensemos en el sentido de la desnudez en las playas a principios del siglo XX (anormal socialmente) y en la actualidad (normal), as\u00ed como el chador que cubre completamente a la mujer isl\u00e1mica ortodoxa a\u00fan hoy (normal\/anormal socialmente). Consideremos a la homosexualidad: las personas homosexuales rondan el 10% de la poblaci\u00f3n mundial (anormal estad\u00edsticamente), en variadas especies animales es una conducta habitual (normal filogen\u00e9ticamente), para la religi\u00f3n cat\u00f3lica es un pecado (anormal moralmente), para las leyes de nuestro pa\u00eds hace poco tiempo que es aceptada (normal legalmente), la aceptaci\u00f3n social ha sido paulatina (anormal\/normal socialmente). Entonces, \u00bflo anormal es lo antinatural, lo inmoral, lo ilegal, lo estad\u00edsticamente minoritario, lo que no se hace habitualmente en determinado grupo social? Esta respuesta est\u00e1 condicionada por cada sociedad. Lo anormal de ayer puede ser lo normal de hoy. Lo anormal en un pa\u00eds o regi\u00f3n puede ser lo normal en otro, aun coincidiendo en el tiempo social.<\/p>\n<p>Para acercar una respuesta que nos aclare, que permita consenso, que trascienda los tiempos y que no se esconda tras el relativismo cultural, podemos concluir que como la palabra \u201cnormal\u201d es tramposa conviene reemplazarla por el t\u00e9rmino \u201caceptable\u201d. Lo <strong>aceptable sexualmente<\/strong> es toda conducta acordada entre adultos, que no produzca da\u00f1o f\u00edsico ni ps\u00edquico y que no incluya menores de edad.<\/p>\n<p>Dentro de este contexto \u00bfqu\u00e9 lugar ocupa la <strong>adicci\u00f3n sexual<\/strong>? Suele creerse (y en la esfera sexual la mayor\u00eda de las personas nos manejamos con creencias) que aquellos que llevan una vida sexual sumamente activa est\u00e1n m\u00e1s ligados al placer que el resto de las personas. Nos encontramos aqu\u00ed con un primer problema, c\u00f3mo medir ese \u201csumamente\u201d. \u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite entre lo habitual y lo exagerado? Seg\u00fan la regi\u00f3n, la \u00e9poca hist\u00f3rica o el grupo social considerado, la frecuencia (alta o baja) en que una persona desea sexualmente puede ser considerada como habitual o fuera de lo normal. La pr\u00e1ctica usual de diversas actitudes sexuales (masturbaci\u00f3n, acoso sexual, consumo de prostituci\u00f3n, pornograf\u00eda, cibersexo, etc.) no implican necesariamente adicci\u00f3n al sexo.<\/p>\n<p>La <strong>adicci\u00f3n sexual o trastorno de la hipersexualidad<\/strong> es una actividad sexual excesiva, habitualmente promiscua e incontrolada. Es una dependencia sexual. Los adictos persisten en su conducta a pesar de las consecuencias negativas que sufren inevitablemente, son incapaces de controlar su comportamiento sexual. Los pensamientos sobre temas sexuales son constantes e intrusivos. Ocultan su conducta sexual mediante enga\u00f1os y mentiras. Personas con muy baja autoestima, pueden quedar aisladas por la b\u00fasqueda constante de sexo, sin contemplar el riesgo f\u00edsico o emocional propio o del otro. Sin la actuaci\u00f3n sexual, padecen un malestar similar al s\u00edndrome de abstinencia (angustia, ansiedad, desesperaci\u00f3n, depresi\u00f3n, etc.) y presentan cambios severos del humor relacionados con la ausencia o la presencia de la actividad sexual (depresi\u00f3n o euforia). El umbral de la adicci\u00f3n se alcanza cuando el comportamiento causa incomodidad o impide el funcionamiento social con concomitantes econ\u00f3micos y familiares conflictivos. Si bien se considera el aumento exagerado del deseo como se\u00f1al de adicci\u00f3n, el punto esencial de todo adicto est\u00e1 dado por la ausencia de autocontrol.<\/p>\n<p>Toda adicci\u00f3n se define por la compulsi\u00f3n de tener que desarrollar determinada acci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la propia voluntad. La compulsi\u00f3n es un mecanismo psicol\u00f3gico que se diferencia del dejarse llevar por los impulsos. El impulso, si bien es descontrolado y desapegado de la reflexi\u00f3n, nos habla de una vivencia placentera de la conducta realizada, por ejemplo, comer, fumar, beber alcohol, tener encuentros sexuales, juegos de azar, drogarse, etc. Estas mismas conductas cuando son compulsivas generan una imposici\u00f3n interna de hacer algo de manera autom\u00e1tica y fuera de control en la que se satisface la necesidad en el momento, pero surge el displacer y la culpa como resultado final.<\/p>\n<p>Esta conducta compulsiva es llevada adelante por el sujeto para calmar sentimientos negativos vividos como intolerables (ansiedad, angustia, miedo, baja autoestima, vac\u00edo, soledad, entre otros). Este adicto consume sexo en alguna de sus formas: masturbaci\u00f3n, acoso, b\u00fasqueda constante de un compa\u00f1ero sexual, llevado a cabo con tal intensidad que en ella puede leerse la desesperaci\u00f3n por la descarga de esos sentimientos intolerables. Salvo en la masturbaci\u00f3n, cuando se necesita de otro para satisfacer el consumo, ese otro no es vivido como un sujeto, ese otro es un objeto de satisfacci\u00f3n desechable luego de ser utilizado.<\/p>\n<p>La adicci\u00f3n sexual y la promiscuidad suelen ir de la mano. No hay selecci\u00f3n, no hay real deseo, s\u00f3lo hay necesidad de acallar un grito interno y cualquier cuerpo viene bien, por lo menos por un tiempo la persona cree estar en paz, hasta que el grito comienza nuevamente.<\/p>\n<p>Parece ser que las enfermedades mentales, el consumo de drogas, el alcohol, algunos medicamentos, las lesiones en la corteza prefrontal izquierda del cerebro, pueden da\u00f1ar las estructuras relacionadas con el autocontrol y dan lugar a comportamientos compulsivos. M\u00e1s all\u00e1 de posibles causas org\u00e1nicas que justifiquen sus conductas compulsivas, los adictos sexuales sufrieron situaciones sexuales traum\u00e1ticas en los primeros ocho a\u00f1os de vida (abuso, maltrato, represi\u00f3n severa, hiperestimulaci\u00f3n directa o como testigo). En estos casos, la conformaci\u00f3n del mapa er\u00f3tico personal puede oscilar entre la hiposexualidad (generalmente encontrada en las mujeres) y la hipersexualidad (generalmente efectuada por los varones).<\/p>\n<p>La adicci\u00f3n sexual se observa m\u00e1s en los varones que en las mujeres. Considerando una explicaci\u00f3n filogen\u00e9tica de la mayor actividad sexual de los varones, desde los mandatos de la naturaleza, el macho debe impregnar la mayor cantidad de hembras posibles para asegurar la continuidad de la especie. En cambio, la hembra humana s\u00f3lo puede procrear un hijo por a\u00f1o y debe ocuparse de cuidar a la cr\u00eda. Asimismo, desde los mandatos culturales y aun considerando los avances en este sentido en este nuevo milenio, el var\u00f3n sigue teniendo permiso para intercambiar sexualmente con un gran n\u00famero de mujeres; eso lo hace \u201cm\u00e1s hombre\u201d. En cambio, en diversos \u00e1mbitos contin\u00faa consider\u00e1ndose que la mujer debe ser m\u00e1s selectiva y cuidadosa.<\/p>\n<p>En determinadas circunstancias la adicci\u00f3n sexual puede ser transitoria, ya que surge s\u00f3lo en determinado momento de la vida como respuesta a una crisis personal, a modo de elaborar el duelo por una p\u00e9rdida afectiva, por ejemplo, despu\u00e9s de un divorcio, la persona necesita asegurarse de que a\u00fan contin\u00faa siendo deseable, eso suele llevarla a conductas sexuales irreflexivas. A diferencia de la adicci\u00f3n como constituyente de la estructura de la personalidad, estas personas, una vez superada la crisis, retoman una vida sexual selectiva y \u201cmoderada\u201d. Estas conductas no conforman una adicci\u00f3n patol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Consideremos sint\u00e9ticamente algunas de las conductas adictivas habituales, que se transforman en tales cuando son compulsivas, excesivas, promiscuas, incontroladas y generan displacer y sufrimiento posterior.<\/p>\n<p>Dentro de la b\u00fasqueda constante de <strong>relaciones paralelas<\/strong> a la pareja establecida podemos observar que en ese caso lo habitual es que la pareja est\u00e9 siempre conformada por lo menos por tres (aunque uno no lo sepa). Este adicto no establece v\u00ednculos afectivos profundos con ning\u00fan compa\u00f1ero sexual, ni siquiera con su pareja formal. Dentro de sus relaciones externas, este hombre se permite conductas sexuales que no realizar\u00eda con su pareja. Robert De Niro en la pel\u00edcula <em>Anal\u00edzame<\/em> responde a su analista cuando le pregunta por qu\u00e9 tiene amantes y le responde \u201c\u00bf\u00a1Con esa boca que besa a mis hijos!?\u201d, aludiendo al sexo oral.<\/p>\n<p>Si bien el adicto sexual busca encuentros con <strong>m\u00faltiples parejas sexuales simult\u00e1neas o sucesivas<\/strong> de manera inmediata, esta conducta se hace m\u00e1s evidente en algunos varones homosexuales. Suelen visitar ba\u00f1os o boliches para practicar sexo indiscriminado y sin ning\u00fan tipo de protecci\u00f3n, que luego genera intensos temores. Considerando que los varones son m\u00e1s proclives a la actividad, en la homosexualidad masculina pueden potenciarse las conductas promiscuas.<\/p>\n<p>La autoestimulaci\u00f3n o masturbaci\u00f3n es una conducta sexual habitual y saludable. En la <strong>masturbaci\u00f3n compulsiva<\/strong> la persona necesita imperiosamente autoestimularse varias veces en el d\u00eda, en cualquier lugar y circunstancia. Esa conducta no est\u00e1 incentivada por la necesidad de placer sino por una ansiedad destructiva que necesita ser descargada. La masturbaci\u00f3n se convierte en estos casos en una forma de adicci\u00f3n que s\u00f3lo aplaca la angustia moment\u00e1neamente hasta que vuelva a sentirse el vac\u00edo. El sujeto no puede conectarse con su vida cotidiana, ni proponerse proyectos de vida, ni relacionarse con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Tanto el erotismo como la <strong>pornograf\u00eda<\/strong> despiertan el deseo sexual. \u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite entre ambos? En primer lugar el l\u00edmite est\u00e1 dado por la sociedad y la \u00e9poca hist\u00f3rica de cada cultura. Aquello que en el siglo pasado podr\u00eda haber sido catalogado como pornogr\u00e1fico, en nuestra \u00e9poca puede ser considerado er\u00f3tico. Hace veinte a\u00f1os en nuestro pa\u00eds se censur\u00f3 por escandalosa una publicidad televisiva mostrando las nalgas femeninas \u201cqu\u00e9 bien se TV\u201d. El l\u00edmite entre er\u00f3tico y pornogr\u00e1fico tambi\u00e9n depende del estilo personal de cada uno. En la expresi\u00f3n social del erotismo se trata a la sexualidad como sugesti\u00f3n, alusi\u00f3n y simbolismo del encuentro. En cambio, en las manifestaciones de la pornograf\u00eda las expresiones son expl\u00edcitas, descriptivas de mecanismos sexuales, desprendida de las emociones. Existen diversos tipos de manifestaciones pornogr\u00e1ficas con diferentes gradientes, desde los que limitan muy cerca de lo er\u00f3tico hasta los que est\u00e1n francamente alejados. El consumo de pornograf\u00eda se convierte en adictivo cuando es exclusivo, constante, compulsivo y produce aislamiento social y sufrimiento.<\/p>\n<p>El <strong>cibersexo<\/strong>, intercambio sexual a trav\u00e9s de las computadoras, facilita el consumo r\u00e1pido y descomprometido, el lugar del otro como objeto, el aislamiento, la desconexi\u00f3n afectiva, protegiendo de los riesgos a los que expone todo v\u00ednculo. Para algunas personas puede convertirse en una forma ideal de satisfacci\u00f3n. Como en todas las conductas compulsivas, si la persona sufre por ella, es una adicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Reflexiones similares podemos encontrar en el <strong>consumo de prostituci\u00f3n<\/strong>, en el que generalmente el usuario es un var\u00f3n, habitualmente con pareja estable y una vida aparentemente organizada. Este hombre se siente con todos los derechos ya que abona por el servicio. La mujer prostituida es un objeto de su satisfacci\u00f3n, que no pide ni reclama ni ilusiona nada, casi como una mu\u00f1eca de goma. Este var\u00f3n puede cumplir deseos que no se permite con su pareja. Esta pr\u00e1ctica se convierte en adictiva cuando es compulsiva y genera sufrimiento posterior.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, el adicto al sexo no siente aut\u00e9ntico placer con sus conductas, no puede controlarlas, est\u00e1 dominado internamente y le resulta muy dif\u00edcil conectarse con otros intereses que puedan ser arm\u00f3nicos y productivos para s\u00ed mismo. Esconde su \u201cdoble vida\u201d como algo vergonzante y teme ser descubierto. Siente culpa porque transgrede las pautas sociales y se castiga con el sufrimiento.<\/p>\n<p>Considero importante delimitar el alcance entre la adicci\u00f3n sexual y las <strong>parafilias<\/strong> antiguamente llamadas <strong>perversiones sexuales<\/strong>. Estas personas tienen una forma no convencional de sentir placer como \u00fanica manera de poder cumplir con su respuesta sexual completa (deseo-excitaci\u00f3n-orgasmo). Las hay <strong>sociales<\/strong> que no hacen da\u00f1o a terceros, como el fetichismo (presencia de un objeto determinado en la escena sexual, por ejemplo un zapato), travestismo (vestirse con la ropa del sexo opuesto en el encuentro sexual, no indica homosexualidad ni transexualidad)) y <strong>asociales delictivas<\/strong> como pedofilia (atracci\u00f3n por los ni\u00f1os), necrofilia (atracci\u00f3n por los muertos), sadismo (infligir da\u00f1o), exhibicionismo (mostrar los genitales por sorpresa a desconocidos), entre otros. Comparten con la adicci\u00f3n la imperiosidad y la dependencia del objeto de satisfacci\u00f3n, sin embargo, estas personas no suelen sentir culpa. El sufrimiento aparece cuando no logran desarrollar su conducta paraf\u00edlica. Lo \u00fanico que sacia la excitaci\u00f3n es la realizaci\u00f3n de esa fantas\u00eda. La parafilia puede convertirse en una adicci\u00f3n cuando se impone en autom\u00e1tico, provoca malestar posterior y se mantiene en el tiempo.<\/p>\n<p>Hablando de fantas\u00edas, distingamos entre una<strong> fantas\u00eda sexual<\/strong> de cualquier \u00edndole y su puesta en pr\u00e1ctica. Las conductas que fuimos mencionando en este art\u00edculo pueden formar parte del imaginario er\u00f3tico de una persona, sin que implique adicci\u00f3n o parafilia. En la vida sexual, las fantas\u00edas son un aliado necesario y gratificante. Constituyen puntos de apoyo fundamentales para el despliegue del erotismo. Como un est\u00edmulo que despierta el deseo, contin\u00faan desarroll\u00e1ndose durante el estado hipnoide que implica dejarse llevar por la excitaci\u00f3n, apareciendo con m\u00e1s facilidad la transgresi\u00f3n de normas o valores que no se actuar\u00edan manifiestamente. Muchas personas suelen temer a sus fantas\u00edas sexuales, creen que si fantasean puedan desear llevar esas fantas\u00edas a la acci\u00f3n y hacer algo que no est\u00e1 permitido por su propia conciencia. El miedo, la verg\u00fcenza, el pensar que s\u00f3lo uno es el que imagina \u201csemejantes cosas\u201d, suele actuar como inhibidor de las fantas\u00edas y de su comunicaci\u00f3n. La culpa empobrece la imaginaci\u00f3n e incluso lleva a algunas personas a adoptar conductas sexuales totalmente opuestas a su fantas\u00eda por temor a ser descubiertas y criticadas. La fantas\u00eda es una conducta en s\u00ed misma que no desea ser llevada a la realidad, ya que perder\u00eda su fuerza erotizante. Puede convertirse en adictiva si es compulsiva, exagerada, a\u00edsla, produce trastornos vinculares y econ\u00f3micos y genera sufrimiento.<\/p>\n<p>Iniciamos esta nota mencionando los aspectos sanos de la sexualidad como constitutiva del ser persona. Sin embargo, estas l\u00edneas mostraron un lado oscuro de la sexualidad humana. Las psicoterapias sexuales pueden aliviar de alguna manera el sufrimiento, sin embargo, algunas marcas son pr\u00e1cticamente indelebles. Por ello es que insistimos vehementemente en la <strong>educaci\u00f3n sexual<\/strong> desde la infancia como la \u00fanica manera de promocionar la salud sexual y emocional y de prevenir trastornos en la constituci\u00f3n de la personalidad.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-600249e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"600249e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7f22f36\" data-id=\"7f22f36\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c8b6052 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"c8b6052\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5aecd45 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5aecd45\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5009496\" data-id=\"5009496\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cc7c2a6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cc7c2a6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Virginia Mart\u00ednez Verdier:<\/strong><br \/>Psic\u00f3loga, Profesora de Psicolog\u00eda, UBA. Especialista en Sexolog\u00eda Cl\u00ednica y en Educaci\u00f3n Sexual. Periodista cient\u00edfica. Asesora y Capacitadora de profesionales y docentes. Directora de www.sexuar.com.ar.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Virginia Mart\u00ednez Verdier | La adicci\u00f3n sexual es una actividad sexual excesiva, habitualmente promiscua e incontrolada. Las personas adictas persisten en su conducta a pesar de las consecuencias negativas que sufren inevitablemente y no logran sentir aut\u00e9ntico placer. La educaci\u00f3n sexual desde la infancia es la \u00fanica manera de promocionar la salud sexual y emocional y de prevenir trastornos en la constituci\u00f3n de la personalidad.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13081,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1756],"tags":[1795,1787,1764,1757,1758],"class_list":["post-13080","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-45","tag-adiccion-sexual","tag-educacion-sexual","tag-salud-sexual","tag-sexualidades","tag-virginia-martinez-verdier"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13080"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27229,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13080\/revisions\/27229"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13081"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}