{"id":15290,"date":"2014-03-01T01:05:00","date_gmt":"2014-03-01T04:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=15290"},"modified":"2024-02-28T12:10:08","modified_gmt":"2024-02-28T15:10:08","slug":"animales-sueltos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/animales-sueltos\/","title":{"rendered":"Animales sueltos"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"15290\" class=\"elementor elementor-15290\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7711a3d elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7711a3d\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-d4862c2\" data-id=\"d4862c2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c575ebe elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c575ebe\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Alcanzar un escal\u00f3n legislativo igualitario es un punto de partida desde el cual s\u00f3lo comienza la experiencia colectiva que pone a prueba el cambio realizado. En las p\u00e1ginas que siguen, el autor plantea que nos encontramos a las puertas de un escenario posible en el cual la diferencia ser\u00e1 irrelevante, donde no desaparecer\u00e1n las especificidades sino que cambiar\u00e1n en cuanto a su relevancia.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-9e318c1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"9e318c1\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-21f3701\" data-id=\"21f3701\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-caa018e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"caa018e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Alejandro Kaufman |<\/em><\/a><\/p><h5>I<\/h5><p><em>G\u00e9nero:<\/em> presento a continuaci\u00f3n esta palabra en forma simple, sin aditamentos en cuanto a la diferencia, aquella que establece una distinci\u00f3n en la especie alrededor de la separaci\u00f3n binaria de los seres humanos en dos categor\u00edas. Imposible olvidar enseguida \u2013es obvio o deber\u00eda serlo\u2013 que la denominaci\u00f3n de la especie estuvo y est\u00e1 tambi\u00e9n reservada al var\u00f3n, el <em>hombre<\/em>, desplazada la mujer al menoscabo desde la propia designaci\u00f3n.<\/p><p>Subordinada. Aunque el inter\u00e9s por el g\u00e9nero procede de un ancestral linaje, transitamos su forma m\u00e1s reciente y actual en relaci\u00f3n al advenimiento emancipatorio de las revoluciones de fines del siglo XVIII. Desde entonces se extiende la saga que hoy protagonizamos bajo la forma del <em>g\u00e9nero<\/em>.<\/p><p>Nos preguntamos sobre el estado de la cuesti\u00f3n. \u00bfEs posible caracterizarlo para esbozar en qu\u00e9 punto nos encontramos? Tal caracterizaci\u00f3n, \u00bfdesde qu\u00e9 perspectiva podr\u00eda ser enunciada?<\/p><p>El inter\u00e9s en estas l\u00edneas es el de formularla en una intersecci\u00f3n plural, heterog\u00e9nea, transversal a los diversos afluentes que concurren al debate. En su modalidad geneal\u00f3gica se habr\u00e1 de destacar el movimiento social emancipatorio que reflexion\u00f3, declar\u00f3 e institucionaliz\u00f3 los derechos humanos sin disparidades entre integrantes de la especie. Como ha sucedido tambi\u00e9n en lo concerniente a las relaciones entre las clases sociales, se han producido diversas transformaciones en un sentido de intervenci\u00f3n antagonista sobre la desigualdad, la asimetr\u00eda, las relaciones de poder verticales. Sabemos asimismo que en lo atinente al g\u00e9nero estamos lejos de haber arribado a la satisfacci\u00f3n de las demandas del siglo XVIII, aun con todo lo que ha quedado atr\u00e1s.<\/p><p>El transcurso de la saga emancipatoria contuvo revisiones radicales acerca de c\u00f3mo caracterizar la <em>diferencia<\/em>. La experiencia social e hist\u00f3rica, las elaboraciones conceptuales, los desarrollos urbanos, est\u00e9ticos, tecnocient\u00edficos, contribuyeron todos ellos a una ampliaci\u00f3n y revisi\u00f3n categorial de la diferencia, objeto de m\u00faltiples formas de cambio liberador. Es decir, esas transformaciones no han sido un\u00e1nimes ni un\u00edvocas. Un amplio campo experiencial, conceptual, pol\u00edtico es el que habitamos en la actualidad. A la vez, la transitada senda emancipatoria bicentenaria cuenta sus pasos con avances pero tambi\u00e9n con retrocesos, logros igualitarios pero tambi\u00e9n estancamientos, momentos revolucionarios pero tambi\u00e9n incidencias restauradoras, todos ellos variantes y contingentes. En otras palabras: la diferencia que denominamos g\u00e9nero no constituye en la actualidad un destino que alcanzar del modo en que pod\u00eda visualizarse desde el punto de partida, como se crey\u00f3 tantas veces. El proceso hist\u00f3rico emancipatorio de la diferencia, sobre todo en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en el per\u00edodo m\u00e1s reciente, fue deline\u00e1ndose como un campo en el que las propias categor\u00edas de la asimetr\u00eda dieron lugar a profundas transformaciones en todo el orden cognitivo, pol\u00edtico, cultural y social.<\/p><p>Atravesamos una revisi\u00f3n radical de lo que nos representamos como <em>humano<\/em>; las fronteras de la especie hacia otras especies vivientes asumen modalidades seg\u00fan las cuales las continuidades y las discontinuidades vigentes hace algunos a\u00f1os han sido puestas en tela de juicio. Si partimos del cuestionamiento de las revelaciones divinas y del orden sagrado que distingu\u00eda las dos categor\u00edas de hombre y mujer en nombre de las nacientes ciencias biol\u00f3gicas y sociales, de modo concomitante con las revoluciones burguesas modernas, en la segunda mitad del siglo XX tambi\u00e9n ese sistema de referencias, el cient\u00edfico, fue puesto en tela de juicio como ordenador de las categor\u00edas instituidas de la especie.<\/p><p>Lo dif\u00edcil de esta caracterizaci\u00f3n reside en que los conflictos categoriales se\u00f1alados, seg\u00fan la forma en que nos es dado definir el g\u00e9nero en la actualidad, no se reducen a la ca\u00edda de una modalidad y su sustituci\u00f3n por otra m\u00e1s moderna o superadora. Si bien este tipo de narrativa a\u00fan resulta dominante, a la vez pensamos cada modalidad puesta en cuesti\u00f3n como un recurso estructurante de la experiencia cuya superaci\u00f3n no concurre al olvido o al se\u00f1alamiento del error, sino a su recuperaci\u00f3n en un nuevo contexto emancipatorio. Originariamente se trataba de la equiparaci\u00f3n de las mujeres con los hombres. Hoy son las propias distinciones entre mujeres y hombres, as\u00ed como los l\u00edmites de la especie, aquello que est\u00e1 en discusi\u00f3n.<\/p><p>Se\u00f1alar el estado de una discusi\u00f3n desde una perspectiva transversal no remite al sentido com\u00fan ni a las formas m\u00e1s habituales que destinamos a estas conversaciones, sino a la delimitaci\u00f3n de un horizonte de mutaciones que convive con formas mucho m\u00e1s reducidas o moderadas, as\u00ed como con variables restauradoras de condiciones regresivas. Tal horizonte cambiante es plural y m\u00faltiple, atraviesa la imaginaci\u00f3n colectiva, el derecho internacional y las expectativas de millones de personas \u2013tanto organizadas en movimientos sociales como bajo la forma de las multitudes\u2013.<\/p><p>Ocurre que ni el orden de lo sagrado ni el discurso de la ciencia pueden ya en ning\u00fan caso establecer por s\u00ed solos los criterios de legitimidad. M\u00e1s all\u00e1 de c\u00f3mo en cada momento fue entendido el g\u00e9nero, lo cierto es que su destino fue y es definido por un campo de variaciones y discursos heterog\u00e9neos, adonde concurren las religiones, las ciencias y la subjetividad pol\u00edtica, que es la que al fin dirime el camino a seguir. No quiere decir todo ello que seamos efectivamente conscientes del estado de la cuesti\u00f3n, que a su vez es objeto del propio conflicto de influencias y distinciones en juego. Entonces, caracterizar la situaci\u00f3n no resulta un acto de tipo meramente cognitivo o enciclop\u00e9dico, de relevamiento de \u201cdatos objetivos\u201d, sino que en s\u00ed mismo supone una intervenci\u00f3n en el orden de la subjetividad.<\/p><p>El paradigma de la Ilustraci\u00f3n, referencia colectiva constitutiva de nuestra \u00e9poca pol\u00edtico cultural, aunque siempre volvamos a discutir lo que implica, y aunque abarca tambi\u00e9n problemas de legitimaci\u00f3n, da lugar a una interlocuci\u00f3n social en la que las acciones colectivas intervienen como variables relativamente independientes en el acontecer. M\u00faltiples derivas concurren al punto en que no hay autoridad heter\u00f3noma que pueda simplemente afirmar que la ciencia indica tal o cual cosa. Es que en el orden ilustrado el conocimiento cient\u00edfico no puede en \u00faltima instancia descender desde un limbo autoritario para imponerse sobre las acciones colectivas sino que debe necesariamente ponerse a prueba en sus interacciones con las pr\u00e1cticas sociales.<\/p><p>La diferencia, el g\u00e9nero, fueron desarroll\u00e1ndose a favor de la gravitaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas sociales y culturales y no en el sentido de una interrogaci\u00f3n biol\u00f3gica o normativa. La condici\u00f3n emancipatoria que nos define da lugar a que la creatividad colectiva constitutiva de subjetividad adquiera una pertinencia que no puede pasarse por alto sin lesionar en forma irreductible los principios emancipatorios. Ninguna de estas configuraciones estar\u00e1 exenta de opacidades, discrepancias, avances y retrocesos, pero no obstante podemos intentar la caracterizaci\u00f3n de la diferencia en t\u00e9rminos afines al vector emancipatorio que se\u00f1ala la orientaci\u00f3n de la \u00e9poca.<\/p><h5>II<\/h5><p>No es el saber, ni la ley, ni la costumbre aquello que cimienta el estatuto de la diferencia, sino m\u00e1s bien el que determinada configuraci\u00f3n subjetiva resulte viable: que tengan lugar narrativas vitales significativas que adquieran plausibilidad all\u00ed donde antes eran se\u00f1aladas como aberraciones, anomal\u00edas y cr\u00edmenes. La diferencia no es abolida de un d\u00eda para el otro, pero en la experiencia colectiva, la plausibilidad de su consideraci\u00f3n como contingente, es decir, como susceptible de transformaciones mediadas por la acci\u00f3n colectiva, es lo que vehiculiza los cambios.<\/p><p>Los logros normativos son puntos de relevo, estaciones en las que descansan alternativas de estabilidad, no obstante tambi\u00e9n contingentes. Esto no resulta susceptible de una enunciaci\u00f3n transparente desde la perspectiva de las instituciones, dado que estas requieren una formulaci\u00f3n estable. En el devenir sociocultural m\u00faltiples intervenciones determinan procesos de inestabilidad y cambio que involucran a los medios de comunicaci\u00f3n, las modas, los propios desarrollos t\u00e9cnicos. El ejemplo de la p\u00edldora anticonceptiva es conspicuo. Produjo un impacto decisivo en la definici\u00f3n de la diferencia. Concurrieron innovaciones t\u00e9cnicas, la invenci\u00f3n-descubrimiento del f\u00e1rmaco, a la vez que cambios de comportamiento, en la econom\u00eda libidinal, en la estructura familiar, etc. La p\u00edldora anticonceptiva igual\u00f3 a la mujer con el hombre desde el punto de vista de su actividad sexual al equipararlos respecto de las eventuales consecuencias conceptivas.<\/p><p>El otorgamiento de derechos seg\u00fan las f\u00f3rmulas originarias de la emancipaci\u00f3n de las mujeres dio lugar a vastas tramas socioculturales en donde la igualdad relativa que se alcanz\u00f3 dio lugar a experimentos sociales en los que se fueron dirimiendo los debates que preven\u00edan contra los cambios. En ello reside el valor del logro normativo. Alcanzar un escal\u00f3n legislativo igualitario puede ser considerado como una conquista simb\u00f3lica. Sin embargo, es tambi\u00e9n un punto de partida desde el cual s\u00f3lo comienza la experiencia colectiva que pone a prueba, que demuestra la plausibilidad del cambio realizado. En ese plano se desenvuelven m\u00faltiples acontecimientos, narraciones, testimonios y nuevos emprendimientos de la imaginaci\u00f3n colectiva en el sentido emancipatorio. Pero tambi\u00e9n sigue vigente el talante opresor, asim\u00e9trico. Los proyectos dominantes lamen sus heridas, se reponen y procuran nuevos argumentos, nuevos o viejos comportamientos que vuelvan a equilibrar la balanza de manera regresiva. Los logros se resignifican, se vac\u00edan de sentido o se orientan a nuevas metas. Todo ello ocurre a la vez. La llamada globalizaci\u00f3n acelera y difunde las conquistas emancipatorias pero tambi\u00e9n otorga ventaja a las formas restauradoras. \u201cTijuana\u201d o \u201cburka\u201d son palabras significadas y vueltas a significar de manera generalizada en el devenir emancipatorio o regresivo.<\/p><h5>III<\/h5><p>En el estado actual de la cuesti\u00f3n sabemos que no hay \u201chombres\u201d y \u201cmujeres\u201d. Sabemos que m\u00e1s all\u00e1 de lo humano y hacia el interior de la especie, en \u00faltima instancia, como potencia y horizonte, no hay determinaciones transcendentales, no hay esencias, no hay leyes de dios ni de la naturaleza que nos comprometan respecto de c\u00f3mo entender la diferencia. Sabemos que todos esos discursos encarnan en subjetividades que efectivamente reproducen un campo de interacciones, significados, transformaciones o regresiones. Sabemos que en el l\u00edmite, lo que llamamos g\u00e9nero remite a concebir la existencia como algo que est\u00e1 en nuestras manos en cuanto colectivos sociales que se interrogan sobre s\u00ed. Que es esa interrogaci\u00f3n aquello que est\u00e1 en juego. Que tales interrogaciones no son transparentes, sino que se embeben o encarnan en experiencias ling\u00fc\u00edsticas, culturales, pol\u00edticas, sociales, religiosas, cient\u00edficas, ninguna de las cuales se manifiesta de modo evidente para el conjunto, cualesquiera sean nuestros esfuerzos. Sabemos que es en el lenguaje donde se dirimen todos nuestros conflictos referidos a la diferencia. Sabemos que hay sociedades que han constituido capitales culturales ejemplares, mientras que hay otras en donde prevalecen formas reaccionarias.<\/p><p>Reales acad\u00e9micos de la lengua castellana \u2013al ser interpelados por el sexismo imperante en el <em>Diccionario de la Real Academia<\/em>\u2013 pueden hacer afirmaciones \u2013sin trepidar\u2013 como \u201cno vamos a convertirnos en militantes, porque no nos lo perdonar\u00eda el pueblo\u201d, donde recurren al mismo argumento que se\u00f1al\u00e1bamos vigente. No invocan como fundamento a Dios ni a la Ciencia sino al pueblo, es decir al estado de la cuesti\u00f3n tal como encarna en el colectivo social vigente. De hecho, se reconoce as\u00ed la naturaleza pol\u00edtica de la caracterizaci\u00f3n de la diferencia, y a la vez se toma partido, porque en lugar de recurrir a los vectores emancipatorios sin duda identificables en los colectivos sociales, hacen lo contrario: recurren a las tendencias conservadoras, a los temores colectivos al cambio, siempre confluentes con las transformaciones, pero adem\u00e1s suscitados por ellas. Porque eso es tambi\u00e9n algo que sabemos: los vectores emancipatorios no siguen caminos lineales. Las grandes transformaciones, tan profundas como aquellas que afectan a la diferencia, concomitantes con las fuerzas regresivas y restauradoras \u2013intr\u00ednsecamente violentas porque remiten a la opresi\u00f3n\u2013 producen o conviven con grandes temores, con p\u00e1nicos colectivos atizados por las fuerzas conservadoras a contramano del vector emancipatorio. Hay tambi\u00e9n una contrarreforma, un contra-horizonte reaccionario, violento, opresor, que no recurre a la argumentaci\u00f3n ni al di\u00e1logo, sino a la captura de las tremulaciones p\u00e1nicas que llevan a las violencias vindicativas y al refugio en formas trascendentales de la autoridad. Todo ello forma parte del devenir hist\u00f3rico. Ingenuo es pasarlo por alto, ignorar su presencia, mayor siempre de lo deseable, o su advenimiento restaurador. El siglo XX fue pr\u00f3digo en horrores contrarreformistas, antiemancipatorios. El siglo XXI est\u00e1 renovando br\u00edos para el surgimiento de nuevas modalidades reaccionarias.<\/p><p>Entre lo que sabemos cuenta tambi\u00e9n que la diferencia es rec\u00edproca en el interior de la especie, que si no hay dos variantes discretas binarias esenciales, cuando una de ellas sigue una direcci\u00f3n emancipatoria, la otra, la masculinidad, entra en crisis identitaria, libidinal, cultural, subjetiva. La condici\u00f3n masculina es una fuente segura de regresiones de todo tipo. Desde la violencia dom\u00e9stica, pol\u00edtica, religiosa o delincuencial contra las mujeres o contra los varones \u201cdesviados\u201d hasta las reafirmaciones m\u00e1s o menos fallidas, en tanto inocuas, m\u00e1s o menos est\u00e9ticas de la \u201cmasculinidad\u201d.<\/p><p>Entre lo que sabemos cuenta tambi\u00e9n que la discusi\u00f3n sobre la diferencia no es entre hombres y mujeres, sino entre una multiplicidad de variantes indeterminadas por otra cosa que no sea lo hist\u00f3rico cultural y cuyo destino es lo que todav\u00eda resulta ut\u00f3pico pero a la vez define nuestro intento de caracterizaci\u00f3n. El derrotero del vector emancipatorio de la diferencia es hom\u00f3logo y a la vez se entrelaza con la etnicidad. Si hoy estamos mucho mejor preparados que ayer para considerar que la etnicidad es irrelevante para todos los efectos decisivos de la interacci\u00f3n social (cualquier transgresi\u00f3n respectiva es lo que llamamos \u201cracismo\u201d), hoy nos encontramos en la inminencia, aunque lejos de su culminaci\u00f3n, de que la diferencia advenga en un grado semejante de irrelevancia. Que los seres humanos remitan a la especie (sea cual fuere su destino como tal, a la vez en transformaci\u00f3n) con nula o menguada relevancia en relaci\u00f3n con el g\u00e9nero. En esa perspectiva, <em>discriminar<\/em> el g\u00e9nero comienza a visualizarse como \u201csexismo\u201d, de modo semejante al rechazo que nos provoca el racismo. No hemos resuelto las problem\u00e1ticas conflictivas del racismo, aunque hemos alcanzado una mayor elaboraci\u00f3n colectiva sobre su delimitaci\u00f3n. En ese aspecto la diferencia sexual est\u00e1 todav\u00eda lejos. Llegar\u00e1 el d\u00eda en que no nos relacionaremos m\u00e1s como \u201chombres\u201d y \u201cmujeres\u201d, en que ser \u201chombre\u201d o \u201cmujer\u201d no sea tan dispar respecto de lo que hoy consideramos como \u201cnegro\u201d o \u201camarillo\u201d, cuando la irrelevancia de esas categor\u00edas tambi\u00e9n refiere a sus l\u00edmites borrosos, a las interacciones promiscuas entre las distinciones, sin importar como tales a los efectos categoriales o normativos. Claro que no desaparecer\u00e1n las especificidades sino que cambiar\u00e1n en cuanto a su relevancia. La etnicidad puede o no resultarnos significativa, pero no nos permitiremos distinguir a alguien como ser humano en sus derechos o capacidades por tal raz\u00f3n.<\/p><p>La distancia relativa a esa posibilidad (es una posibilidad y no un destino, puede suceder y es deseable que suceda pero no es ineluctable) entre nosotros, en particular, viene signada por la penalizaci\u00f3n de la interrupci\u00f3n de la concepci\u00f3n y por la restauraci\u00f3n de culturas medi\u00e1ticas machistas, f\u00e1licas, sexistas, agresivas. Nuestra situaci\u00f3n en particular est\u00e1 a\u00fan lejos del umbral necesario para la caracterizaci\u00f3n aqu\u00ed esbozada.<\/p><p>El machismo p\u00fablicamente expuesto, el menosprecio hacia las mujeres, la discriminaci\u00f3n <strong>lgbt<\/strong> son inmunes al marco normativo vigente, que parece papel mojado (cfr. por ejemplo el art. 70 de la<em> Ley de Servicios de Comunicaci\u00f3n Audiovisual:<\/em> \u201cLa programaci\u00f3n de los servicios previstos en esta ley deber\u00e1 evitar contenidos que promuevan o inciten tratos discriminatorios basados en la raza, el color, <strong><em>el sexo, la orientaci\u00f3n sexual<\/em><\/strong>, el idioma, la religi\u00f3n, las opiniones pol\u00edticas o de cualquier otra \u00edndole, el origen nacional o social, la posici\u00f3n econ\u00f3mica, el nacimiento, <em><strong>el aspecto f\u00edsico<\/strong><\/em>, la presencia de discapacidades o que menoscaben la dignidad humana <em><strong>o induzcan a comportamientos perjudiciales para el ambiente o para la salud de las personas y la integridad de los ni\u00f1os, ni\u00f1as o adolescentes\u201d<\/strong><\/em>).<\/p><p>La prohibici\u00f3n del aborto sentencia al cuerpo femenino como reh\u00e9n de una condici\u00f3n que s\u00f3lo puede ser su decisi\u00f3n primera y \u00faltima en una sociedad democr\u00e1tica e igualitaria, sin reservas y sin discusi\u00f3n posible (punitiva) desde el punto de vista de una program\u00e1tica igualitaria consecuente y rigurosa.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-e83069f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"e83069f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0064c05\" data-id=\"0064c05\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-147d69c elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"147d69c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8590ac7 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8590ac7\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-8246000\" data-id=\"8246000\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c62026a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c62026a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Alejandro Kaufman:<\/strong><br \/>Profesor de Teor\u00edas de la Cultura y la Comunicaci\u00f3n en las Universidades de Buenos Aires y Nacional de Quilmes.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Alejandro Kaufman | Alcanzar un escal\u00f3n legislativo igualitario es un punto de partida desde el cual s\u00f3lo comienza la experiencia colectiva que pone a prueba el cambio realizado. En las p\u00e1ginas que siguen, el autor plantea que nos encontramos a las puertas de un escenario posible en el cual la diferencia ser\u00e1 irrelevante, donde no desaparecer\u00e1n las especificidades sino que cambiar\u00e1n en cuanto a su relevancia.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15291,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2266],"tags":[2276,660,60,1347],"class_list":["post-15290","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-32","tag-alejandro-kaufman","tag-diversidad","tag-genero","tag-igualdad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15290"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15290\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28303,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15290\/revisions\/28303"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15291"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}