{"id":15460,"date":"2013-12-01T01:08:00","date_gmt":"2013-12-01T04:08:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=15460"},"modified":"2024-02-29T10:53:39","modified_gmt":"2024-02-29T13:53:39","slug":"un-pais-mal-unido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/un-pais-mal-unido\/","title":{"rendered":"Un pa\u00eds mal unido"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"15460\" class=\"elementor elementor-15460\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-09417fb elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"09417fb\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ae002ad\" data-id=\"ae002ad\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-64848cf elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"64848cf\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Hoy, a 30 a\u00f1os de la recuperaci\u00f3n democr\u00e1tica, nuestro federalismo est\u00e1 vivo y es muy fuerte. Sin embargo, siguen sin alcanzarse los objetivos de pluralidad e igualdad originalmente planteados. El patr\u00f3n geogr\u00e1fico de desarrollo en la Argentina no ha cambiado pr\u00e1cticamente en dos siglos de historia. A continuaci\u00f3n, un l\u00facido an\u00e1lisis sobre la distribuci\u00f3n de poder en nuestro pa\u00eds.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-dddf397 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"dddf397\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-80fc267\" data-id=\"80fc267\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3eac26c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3eac26c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Mat\u00edas F. Bianchi |<\/em><\/a><\/p><p>La Argentina es un pa\u00eds vasto, heterog\u00e9neo y profundamente desigual. El mantenimiento y profundizaci\u00f3n de esta dimensi\u00f3n geogr\u00e1fica de la desigualdad es una de las principales deudas de estos 30 a\u00f1os de democracia ininterrumpida.<\/p><p>Espec\u00edficamente, este art\u00edculo intenta repasar el desempe\u00f1o del federalismo, en tanto instituciones que regulan la relaci\u00f3n de las provincias entre s\u00ed y entre las provincias y el Estado Nacional con el objetivo expl\u00edcito de encontrar un desarrollo relativamente homog\u00e9neo dentro de esta diversidad, durante este per\u00edodo.<\/p><p>Si bien ha ido mutando a lo largo del tiempo, desde 1983 el federalismo argentino muestra peculiaridades que le son \u00fanicas: la combinaci\u00f3n de una concentraci\u00f3n geogr\u00e1fica de su econom\u00eda y poblaci\u00f3n \u2013la m\u00e1s alta de cualquier otro pa\u00eds federal\u2013, con una mayor\u00eda de provincias perif\u00e9ricas que son pol\u00edticamente fuertes, y a su vez fiscalmente d\u00e9biles y profundamente dependientes de recursos nacionales.<\/p><p>Aqu\u00ed se sostiene que al observar las din\u00e1micas emergentes de este per\u00edodo, lo que vemos es una continuidad en las diferencias econ\u00f3micas entre regiones, una concentraci\u00f3n del poder pol\u00edtico al interior de las provincias, y una falta de cooperaci\u00f3n pol\u00edtica y de coordinaci\u00f3n de pol\u00edticas entre niveles de gobierno.<\/p><p>Este diagn\u00f3stico intenta mostrar una agenda de trabajo para transformar a las relaciones entre niveles de gobierno en herramientas para lograr una estrategia concertada de desarrollo sostenible y geogr\u00e1ficamente inclusivo.<\/p><h5>Distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de recursos pol\u00edticos y econ\u00f3micos<\/h5><p>Halperin Donghi nos alertaba que la Argentina ha sido siempre un pa\u00eds mal unido, en donde la realidad de las provincias perif\u00e9ricas tiene poco que ver con la de las provincias centrales, ya sea en su oferta de bienes p\u00fablicos, de oportunidades econ\u00f3micas, cultural y hasta de competitividad de sus reg\u00edmenes pol\u00edticos.<\/p><p>Estas diferencias tienen larga data: ya a principios del siglo XIX, con el creciente dinamismo del puerto de Buenos Aires y la decadencia de las provincias del interior atadas a la econom\u00eda colonial, se comenzaba a avizorar una tendencia que jam\u00e1s pudo revertirse. Esa disparidad fue justamente la principal fuente de las tensiones y guerras que llevaron a plasmar el car\u00e1cter federal de nuestro sistema pol\u00edtico. El mismo fue producto de la rebeli\u00f3n de los caudillos del interior contra la preeminencia porte\u00f1a que concentraba cada vez m\u00e1s recursos pol\u00edticos y econ\u00f3micos en su territorio. Es as\u00ed como el federalismo se pens\u00f3 como mecanismo para organizar esas relaciones con el objetivo de mantener cierta unidad en esa diversidad, garantizando un gobierno central fuerte, aunque con el poder pol\u00edtico descentralizado, que pudiera moderar el poder\u00edo de Buenos Aires.<\/p><p>Con el comienzo del siglo XX la situaci\u00f3n mut\u00f3: el Estado nacional fue centralizando m\u00e1s recursos administrativos y fiscales en sus manos y, debido a la gran inestabilidad pol\u00edtica y los golpes militares, ambos factores volvieron al federalismo irrelevante.<\/p><p>Durante ese per\u00edodo, aun con los cambios en la composici\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds de la mano del modelo agroexportador y luego el industrial de sustituci\u00f3n de importaciones, se continu\u00f3 manteniendo y hasta profundizando la concentraci\u00f3n geogr\u00e1fica de recursos humanos y productivos en la regi\u00f3n pampeana.<\/p><p>Ya en la d\u00e9cada del 1940, Alejandro Bunge afirmaba que la Argentina se hab\u00eda desarrollado en forma de un abanico donde la mitad de la riqueza nacional se encontraba a un radio de menos de 600 kil\u00f3metros del puerto.<\/p><p>Siete d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, esa afirmaci\u00f3n todav\u00eda tiene validez. Actualmente la ciudad y provincia de Buenos Aires concentran casi la mitad de la poblaci\u00f3n y m\u00e1s de la mitad del producto bruto interno del pa\u00eds. Cuando C\u00f3rdoba, Santa Fe y Mendoza se le agregan al grupo, juntos representan el 67% de la poblaci\u00f3n y m\u00e1s del 80% de la econom\u00eda y las exportaciones del pa\u00eds. Estas provincias tienen econom\u00edas diversificadas, industrializadas y de servicios.<\/p><p>Por otro lado, las provincias del Norte, donde vive m\u00e1s de un cuarto de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds, participa s\u00f3lo en un 13% de la econom\u00eda nacional, y su ingreso per c\u00e1pita es la mitad del de las provincias centrales, al mismo tiempo que los niveles de pobreza son el doble. Un tercer grupo de provincias son las patag\u00f3nicas, donde s\u00f3lo vive el 5,5% de los argentinos pero su participaci\u00f3n en la econom\u00eda es del doble, teniendo niveles de pobreza de un tercio del de las provincias del Norte. La mitad de esas provincias viven centralmente de la exportaci\u00f3n del petr\u00f3leo y minerales, de industrias subsidiadas y del turismo. En s\u00edntesis, el patr\u00f3n geogr\u00e1fico de desarrollo en la Argentina no ha cambiado pr\u00e1cticamente en dos siglos de historia, salvo el caso de las provincias m\u00e1s j\u00f3venes de la Patagonia.<\/p><p>Lo curioso es que el federalismo argentino estimula una importante redistribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de recursos pol\u00edticos y fiscales, especialmente a partir de 1983. Con la recuperaci\u00f3n de la democracia, el federalismo volvi\u00f3 a tener vitalidad gracias a la vuelta en vigor de los partidos pol\u00edticos, la representaci\u00f3n de las provincias en el Congreso nacional, la estructura de divisi\u00f3n de poderes y la vigencia de las Constituciones provinciales.<\/p><p>Estas instituciones favorecen a las provincias, especialmente a las m\u00e1s peque\u00f1as. Las provincias no s\u00f3lo tienen el derecho de escribir sus propias Constituciones, sino que el sistema electoral establece que son las principales arenas en las contiendas electorales. All\u00ed se eligen no s\u00f3lo los gobernadores, intendentes, concejales, legisladores, sino tambi\u00e9n a los diputados y senadores nacionales \u2013s\u00f3lo en otros dos de 17 pa\u00edses federales en el mundo sucede esto\u2013. De la misma manera, las provincias est\u00e1n a cargo de los calendarios electorales, que pueden hacen coincidir o no con el nacional seg\u00fan preferencias circunstanciales. Y los l\u00edderes locales determinan el orden de las listas, organizan las campa\u00f1as electorales para gobernadores, legisladores provinciales, nacionales y municipales. B\u00e1sicamente, manejan la carrera pol\u00edtica de casi todos los pol\u00edticos del sistema pol\u00edtico argentino. A su vez, los partidos pol\u00edticos, hasta la reciente ley de Partidos Pol\u00edticos del 2009, pod\u00edan estar presentes en una sola provincia y presentar candidatos a legisladores nacionales y con s\u00f3lo tener presencia en 5 distritos era suficiente para presentar un candidato a presidente. Todos estos factores fortalecen la territorializaci\u00f3n de la pol\u00edtica y desnacionalizaci\u00f3n del sistema de partidos.<\/p><p>Adem\u00e1s, el poder legislativo nacional tambi\u00e9n favorece a las provincias m\u00e1s peque\u00f1as. En ese mismo 1983 se estableci\u00f3 un m\u00ednimo de 5 diputados por provincia en la C\u00e1mara de Diputados y un l\u00edmite de 70 para Buenos Aires, generando una gran distorsi\u00f3n al principio de proporcionalidad. Es decir, las 19 provincias m\u00e1s despobladas, con un 30% de la poblaci\u00f3n eligen a la mitad de la C\u00e1mara de Diputados. En el Senado, donde todas las provincias est\u00e1n representadas en igualdad de condiciones, eligiendo 2 cada una y luego 3 desde el a\u00f1o 2001, estas provincias controlan cuatro quintos de la misma.<\/p><p>En el \u00e1mbito fiscal tambi\u00e9n se favorece a las provincias peque\u00f1as \u2013incluyendo a las patag\u00f3nicas que justamente no son las m\u00e1s pobres\u2013. Desde la d\u00e9cada de los \u201960 existe una tendencia creciente en que la mayor\u00eda de los impuestos son colectados por el Estado nacional y luego redistribuidos a las provincias.<\/p><p>Las provincias en la Argentina est\u00e1n a cargo de casi la mitad del gasto p\u00fablico, pero colectan en promedio el 20% del total. Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay una gran variaci\u00f3n entre provincias: mientras la ciudad de Buenos Aires colecta alrededor del 95% de sus necesidades fiscales, Formosa o Santiago del Estero lo hacen en menos del 10%. Esta brecha vertical \u2013la m\u00e1s alta de todas las federaciones del mundo\u2013 es cubierta por transferencias de recursos desde el nivel nacional.<\/p><p>La principal fuente \u2013alrededor del 75% de los recursos transferidos anualmente\u2013 es la Coparticipaci\u00f3n Federal de Impuestos. La misma, bajo el principio rector de \u201cequidad y solidaridad\u201d entre provincias, prev\u00e9 una distribuci\u00f3n secundaria que favorece a las provincias m\u00e1s peque\u00f1as. El resto es cubierto por transferencias discrecionales por parte del gobierno nacional.<\/p><p>La Ley de Coparticipaci\u00f3n actual data de 1988, cuando un Congreso nacional dominado por el peronismo logr\u00f3, frente a un Alfons\u00edn debilitado, una ley que ampli\u00f3 el porcentaje transferido a las provincias \u2013mayoritariamente gobernadas por gobernadores peronistas\u2013. En los \u201990, un Menem fortalecido con apoyo en ambas c\u00e1maras, logr\u00f3 imponer dos pactos fiscales que recortaron transferencias a las provincias a la vez que les transfirieron m\u00e1s responsabilidades administrativas. Otra fuente de ingresos fiscales para las provincias son las remesas de petr\u00f3leo o miner\u00eda, que, como pocos pa\u00edses del mundo, en la Argentina pertenecen a las provincias.<\/p><p>Desde el lado de los gastos, a partir de los a\u00f1os \u201970 la Argentina experiment\u00f3 un proceso de descentralizaci\u00f3n administrativa hacia las provincias, la m\u00e1s fuerte en toda Am\u00e9rica latina. Hoy las provincias est\u00e1n a cargo de \u00e1reas cruciales para el desarrollo a futuro como la educaci\u00f3n primaria y secundaria y la salud.<\/p><p>La distancia entre la capacidad fiscal de las provincias y sus responsabilidades administrativas es donde subyace la clave de las din\u00e1micas del federalismo argentino.<\/p><h5>Din\u00e1micas y resultados<\/h5><p>Las complejas relaciones entre provincias pol\u00edticamente fuertes, con amplia autonom\u00eda, pero que han adquirido nuevas responsabilidades administrativas, y con alta dependencia fiscal del centro, han marcado el patr\u00f3n de gobernabilidad de la Argentina de estos 30 a\u00f1os de democracia.<\/p><p>Este ha ido cambiando en la relaci\u00f3n de fuerzas centr\u00edfugas y centr\u00edpetas del federalismo argentino, pero hay algunas continuidades que vale la pena marcar.<\/p><p>El primero y m\u00e1s evidente es la alta <strong>concentraci\u00f3n de poder dentro de las provincias, especialmente en manos de los gobernadores<\/strong>. Aprovechando la autonom\u00eda pol\u00edtica, 22 de 24 provincias han reformado sus Constituciones entre 1983 y 2011 y todas incluyeron reformas que ampliaron el poder de los gobernadores, ya sea incluyendo la reelecci\u00f3n de su cargo, cambiando las legislaturas o las reglas electorales. En 1983 no hab\u00eda reelecci\u00f3n de gobernadores pero para el a\u00f1o 2011, 21 la ten\u00edan, algunas de manera indefinida. Gobernadores con 3, 4 o 5 mandatos consecutivos no son la excepci\u00f3n. Tambi\u00e9n ayuda a concentrar el poder dentro de las provincias el sistema electoral D\u2019Hont, que en distritos con pocos cargos en juego \u2013b\u00e1sicamente en 19 provincias\u2013 opera como un sistema mayoritario.<\/p><p>Sumados a la centralidad econ\u00f3mica del Estado en provincias peque\u00f1as donde el Estado provincial es el principal empleador, inversor y consumidor, la pluralidad del sistema pol\u00edtico se pone en jaque. Este punto tiene importantes consecuencias en la democracia a nivel provincial, con una gran heterogeneidad de reg\u00edmenes, muchas con caracter\u00edsticas dif\u00edcilmente etiquetables como democr\u00e1ticas debido a su muy bajo nivel de competencia pol\u00edtica, alto clientelismo, y control de medios de comunicaci\u00f3n y cooptaci\u00f3n de poderes del Estado. Pero de esto se ocupa el art\u00edculo de Jacqueline Behrend en este n\u00famero.<\/p><p>Yo quiero concentrarme en otro fen\u00f3meno igualmente sorprendente: <strong>la persistencia y profundizaci\u00f3n de la desigualdad interprovincial<\/strong>. El ingreso per c\u00e1pita de Buenos Aires es hoy siete veces el de Formosa, la diferencia m\u00e1s grande de cualquier otro pa\u00eds federal. Las provincias del Norte han disminuido su participaci\u00f3n en la econom\u00eda nacional desde 1983 hasta la fecha; si bien las patag\u00f3nicas han aumentado su participaci\u00f3n, pero esto es centralmente explicado por el crecimiento de las remesas petroleras, especialmente en el caso de Neuqu\u00e9n. La oferta de infraestructura, educativa, de recursos humanos y econ\u00f3micos sigue el mismo patr\u00f3n de concentraci\u00f3n que hace un siglo atr\u00e1s. Aqu\u00ed llama profundamente la atenci\u00f3n la falta de una pol\u00edtica de desarrollo territorial teniendo en cuenta la gran redistribuci\u00f3n de recursos pol\u00edticos y econ\u00f3micos que el federalismo argentino provee a las provincias m\u00e1s peque\u00f1as.<\/p><p>Considero que mucho tienen que ver en esto las din\u00e1micas pol\u00edticas emergentes del federalismo.<\/p><p>Por un lado, <strong>el patr\u00f3n de gobernabilidad incentiva un comportamiento rent\u00edstico a nivel provincial<\/strong> tanto de los l\u00edderes pol\u00edticos como por parte de los empresarios. El comportamiento rent\u00edstico radica en que las pol\u00edticas de desarrollo tecnol\u00f3gico, de productividad o innovaci\u00f3n son desincentivadas. Las principales fuentes de crecimiento de recursos para las 19 provincias m\u00e1s peque\u00f1as son mediante regal\u00edas minero-petroleras y de transferencias fiscales de la Naci\u00f3n. Es decir, no dependen del desarrollo productivo de las provincias sino de su capacidad extractiva o de negociaci\u00f3n con el gobierno nacional.<\/p><p><strong>La dependencia fiscal de las provincias, emparentada con la alta responsabilidad administrativa de las mismas, hacen que gran parte de las energ\u00edas pol\u00edticas provinciales sea puesta en conseguir m\u00e1s recursos del gobierno nacional.<\/strong><\/p><p>Es por ello que los gobernadores invierten m\u00e1s en propaganda pol\u00edtica y redes clientelares para tener la fortaleza necesaria para negociar recursos, obras o inversiones. Lo mismo para el sector privado, donde la mayor\u00eda de los principales actores econ\u00f3micos son contratistas del Estado.<\/p><p>Otra din\u00e1mica resultante entre gobiernos provinciales desesperados por recursos fiscales del gobierno nacional y este \u00faltimo que necesita el apoyo en el Congreso para poder gobernar \u2013y cada vez m\u00e1s debido a la desnacionalizaci\u00f3n del sistema de partidos pol\u00edticos\u2013, es una negociaci\u00f3n mezquina por supervivencia y no de di\u00e1logos program\u00e1ticos de desarrollo del territorio nacional. El efecto resultante es el <strong>escaso nivel de cooperaci\u00f3n entre Naci\u00f3n y provincias<\/strong>. Cuando el Presidente no posee una coalici\u00f3n geogr\u00e1ficamente diversificada y tampoco tiene los recursos fiscales para comprar voluntades provinciales, se vuelve peligrosamente d\u00e9bil, sufriendo bloqueos legislativos, profundizando crisis econ\u00f3micas, pudiendo llegar a crisis institucionales fuertes. En la d\u00e9cada de los \u201980 Alfons\u00edn utiliz\u00f3 la importante discrecionalidad fiscal imperante para sortear las dificultades pol\u00edticas. Sin embargo, con el fracaso del plan Austral y la merma electoral en 1987, los l\u00edderes peronistas le lograron torcer la mu\u00f1eca e imponer una nueva ley de Coparticipaci\u00f3n muy favorable a las provincias. Luego, ya con problemas econ\u00f3micos acuciantes, Alfons\u00edn no ten\u00eda la espalda suficiente para retomar la iniciativa pol\u00edtica y renunci\u00f3 antes de que terminara su mandato.<\/p><p>De la R\u00faa se encontraba en una situaci\u00f3n similar, donde ten\u00eda como interlocutores privilegiados a la \u201cliga de gobernadores\u201d para acordar las principales pol\u00edticas y, al perder la iniciativa pol\u00edtica, tuvo que renunciar anticipadamente en diciembre del 2001.<\/p><p>Por el contrario, cuando el Presidente tiene apoyo en las provincias, su poder es inusualmente fuerte. Con la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica y el control partidario a principios de los a\u00f1os \u201990, Menem centraliz\u00f3 el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico disciplinando a gobernadores, logr\u00f3 descentralizar responsabilidades a las provincias sin transferirles los recursos y obtuvo el apoyo para reformar la Constituci\u00f3n nacional en 1994.<\/p><p>El principal problema es que los resultados de pol\u00edticas regionales rara vez dependen de la coordinaci\u00f3n de pol\u00edticas de desarrollo entre niveles de gobierno y centralmente dependen de la imposici\u00f3n de unos u otros seg\u00fan el balance de poder. La creciente federalizaci\u00f3n del sistema de partidos tambi\u00e9n impone desaf\u00edos a la hora de coordinar pol\u00edticas. Hoy los principales partidos se han desarrollado como una confederaci\u00f3n de alianzas entre l\u00edderes provinciales poderosos y bastante aut\u00f3nomos.<\/p><p>Es muy costoso para un presidente armar liderazgos nacionales, hay muchos m\u00e1s actores con los que dialogar y negociar donde hay baja disciplina aun dentro del partido gobernante. Cada vez m\u00e1s, y esto es patente en \u00e9sta d\u00e9cada de kirchnerismo, se depende centralmente de la espalda fiscal del gobernante nacional.<\/p><p>La literatura del desarrollo territorial, haciendo \u00e9nfasis en la informaci\u00f3n y recursos limitados de los actores, subraya la necesidad de involucrar cooperativamente a los diferentes actores y niveles de gobierno que intervienen en los procesos productivos. Cada uno aporta conocimiento, experiencia, recursos y especializaci\u00f3n necesaria para generar estrategias de desarrollo de largo plazo. Liderazgos compartidos, identificaci\u00f3n de necesidades y capacidades y la concertaci\u00f3n en un modelo de desarrollo son considerados fundamentales para desarrollar econom\u00edas competitivas. Esto es especialmente importante cuando se piensa en un pa\u00eds con las dimensiones y heterogeneidad de la Argentina.<\/p><p>Sin embargo, este tipo de pol\u00edticas hist\u00f3ricamente han escaseado donde las principales pol\u00edticas de desarrollo industrial han sido pasivas, descansando en exenciones impositivas, o activas pero verticales desde el gobierno nacional y de car\u00e1cter muy puntual \u2013no casualmente muchas han sido realizadas durante gobiernos militares\u2013.<\/p><p>Las din\u00e1micas actuales hacen muy dif\u00edcil el desarrollo de relaciones cooperativas ya que las mismas se han definido en base a una imposici\u00f3n de un nivel de gobierno sobre el otro o, por lo menos, a acuerdos pol\u00edticos cortoplacistas, donde la necesidad de coordinar pol\u00edticas complejas de desarrollo territorial escapa al alcance de la proyecci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p><h5>Kirchnerismo<\/h5><p>Durante la \u00faltima d\u00e9cada, el balance de poder cambi\u00f3. El Estado nacional ha ganado terreno y nuevas pol\u00edticas han emergido. Con la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica comenzada en 2003 y el crecimiento de los precios internacionales de los <em>commodities<\/em> cambi\u00f3 la ecuaci\u00f3n econ\u00f3mica en la Argentina. Por un lado, la torta fiscal se duplic\u00f3, pasando del 16% a m\u00e1s del 30% de la econom\u00eda nacional, brindando un mayor m\u00fasculo al Estado como actor dentro de la econom\u00eda. Adem\u00e1s de este crecimiento, ha habido una fuerte recentralizaci\u00f3n de recursos en el Estado nacional ya que los impuestos a las exportaciones no son coparticipables.<\/p><p>Es as\u00ed como el gobierno ha podido reestatizar empresas, los fondos de pensiones y a su vez tener una mayor inversi\u00f3n p\u00fablica con medidas tales como la Asignaci\u00f3n Universal por Hijo, el Plan Conectar Igualdad o el m\u00e1s reciente de viviendas Procrear. Es interesante notar c\u00f3mo durante este per\u00edodo las agencias nacionales tales como la AFIP, el PAMI y la ANSeS han aumentado su presencia en las provincias, y llevado inversiones directamente al territorio, muchas veces implement\u00e1ndolas a trav\u00e9s de los municipios. Esta caracter\u00edstica trajo dos innovaciones.<\/p><p>Por un lado, esta fortaleza fiscal les ha permitido a los gobiernos de Kirchner y Fern\u00e1ndez de Kirchner rebalancear a su favor las relaciones con las provincias, creando una nueva coalici\u00f3n pol\u00edtica multipartidista, pero sobre todo pudiendo intervenir hasta en el armado de listas locales y rompiendo as\u00ed los cercos pol\u00edticos provinciales, a un punto nunca alcanzado por otro presidente desde el retorno a la democracia.<\/p><p>La segunda es la emergencia de los<strong> gobiernos municipales<\/strong> como actores relevantes. A nivel agregado, los municipios han duplicado su participaci\u00f3n en el gasto p\u00fablico y aumentado radicalmente la composici\u00f3n del mismo, con mayor presencia de gasto en infraestructura y capital \u2013en gran medida por el fondo de la soja\u2013.<\/p><p>Este factor ha permitido, desde mi punto de vista, una mayor pluralidad pol\u00edtica al interior de las provincias en tiempos recientes. En las \u00faltimas elecciones del a\u00f1o 2011 y las recientes del 2013 hemos podido ver c\u00f3mo los intendentes han crecido pol\u00edticamente, muchas veces contestando el poder a gobernadores.<\/p><p>Sin embargo, la din\u00e1mica del juego pol\u00edtico no ha cambiado con el kirchnerismo; los niveles de coordinaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n siguen siendo muy bajos y el mantenimiento de coaliciones pol\u00edticas sigue dependiendo centralmente del liderazgo y capacidad pol\u00edtica del Presidente.<\/p><h5>Ideas finales para una agenda de reformas<\/h5><p>Este art\u00edculo contradice el enunciado<em> vox populi<\/em> de que el federalismo en la Argentina es una \u201cfarsa\u201d o \u201cinexistente\u201d. Nuestro federalismo est\u00e1 vivo y es muy fuerte. El problema no es mayor o menor federalismo, sino que este no funciona de acuerdo con los objetivos de pluralidad e igualdad originalmente planteados. Tres d\u00e9cadas de vida democr\u00e1tica parecieran no haber mellado en estas diferencias estructurales que muestran estas Argentinas diferentes, disociadas y muchas veces conflictivas. Es por ello que mirar en perspectiva nuestra historia reciente nos permite tomar apuntes para una agenda de transformaci\u00f3n para una Argentina diversa pero integrada.<\/p><p>El alerta no es que se redistribuye mucho o poco, o que los gobernadores provinciales tienen mucho o poco poder, sino que los incentivos est\u00e1n alineados para toma de decisiones con criterios pol\u00edticos de alianzas cortoplacistas. Se debe utilizar la creatividad para pensar en pol\u00edticas de desarrollo activas, consensuadas entre los niveles de gobierno y los actores productivos.<\/p><p>A su vez, el problema no es tanto la cantidad de recursos que se transfieren sino c\u00f3mo y con qu\u00e9 destino, para as\u00ed evitar que sean la fuente de financiamiento de elites pol\u00edticas locales con vocaci\u00f3n de perpetuidad.<\/p><p>Los incentivos de las reglas de juego son escasos pero tambi\u00e9n sabemos que, siguiendo a Hannah Arendt, la acci\u00f3n pol\u00edtica (la \u201carchein\u201d griega) basada en voluntad y el imaginario, tienen la capacidad ilimitada de transformar realidades.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6e94bf9 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6e94bf9\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-9b7d9b2\" data-id=\"9b7d9b2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9e47f4b elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"9e47f4b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f9d686a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f9d686a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-f6abd38\" data-id=\"f6abd38\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2339a6b elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2339a6b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Mat\u00edas F. Bianchi:<\/strong><br \/>Licenciado en Ciencia Pol\u00edtica, UBA. Master en Estudios Latinoamericanos de Oxford, Inglaterra. Master en Pol\u00edticas P\u00fablicas de Sciences Po, Par\u00eds, Francia. Doctor en Ciencia Pol\u00edtica de Sciences Po, Par\u00eds. Director del portal Asuntos del Sur.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Mat\u00edas F. Bianchi | Hoy, a 30 a\u00f1os de la recuperaci\u00f3n democr\u00e1tica, nuestro federalismo est\u00e1 vivo y es muy fuerte. Sin embargo, siguen sin alcanzarse los objetivos de pluralidad e igualdad originalmente planteados. El patr\u00f3n geogr\u00e1fico de desarrollo en la Argentina no ha cambiado pr\u00e1cticamente en dos siglos de historia. A continuaci\u00f3n, un l\u00facido an\u00e1lisis sobre la distribuci\u00f3n de poder en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15461,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2005],"tags":[2305,769,286,2326,2325,950],"class_list":["post-15460","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-31","tag-30-anos-de-democracia","tag-democracia","tag-distribucion","tag-federalismo","tag-matias-f-bianchi","tag-pluralidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15460","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15460"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15460\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28422,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15460\/revisions\/28422"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}