{"id":15497,"date":"2013-12-01T01:14:00","date_gmt":"2013-12-01T04:14:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=15497"},"modified":"2024-02-29T13:25:46","modified_gmt":"2024-02-29T16:25:46","slug":"explicando-el-aumento-del-delito-neoliberalismo-y-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/explicando-el-aumento-del-delito-neoliberalismo-y-despues\/","title":{"rendered":"Explicando el aumento del delito: neoliberalismo y despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"15497\" class=\"elementor elementor-15497\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2004d5d elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2004d5d\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-dba39ba\" data-id=\"dba39ba\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-fb27c63 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"fb27c63\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Desde la recuperaci\u00f3n de la democracia la cantidad de delitos ha ido en permanente aumento en nuestro pa\u00eds. Si bien este fen\u00f3meno puede asociarse al incremento de la desigualdad, la disminuci\u00f3n en la inequidad de ingresos de los \u00faltimos 10 a\u00f1os no ha bajado las altas tasas registradas. La influencia de los factores sociales, econ\u00f3micos y culturales en este fen\u00f3meno.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ffff4fa elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ffff4fa\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2657682\" data-id=\"2657682\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8cb4c2a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"8cb4c2a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Gabriel Kessler |<\/em><\/a><\/p><p>El delito, en particular contra la propiedad, ha conocido un gran aumento en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas en todo el pa\u00eds. Luego de presentar brevemente esas tendencias, nos centraremos en las explicaciones que las ciencias sociales han dado a dicho incremento. En particular nos interesa diferenciar entre los trabajos centrados en lo que podr\u00edamos llamar el per\u00edodo neoliberal y aquellos orientados a comprender lo que sucede del 2003 en adelante.<\/p><p>Nos interesa centrarnos en este \u00faltimo per\u00edodo pues a pesar de las innegables mejoras de la situaci\u00f3n social y en la disminuci\u00f3n de la desigualdad, el delito no se revirti\u00f3 de modo considerable y hasta algunas fuentes se\u00f1alan un incremento en los \u00faltimos a\u00f1os. Esta reversi\u00f3n de la desigualdad y persistencia de tasas altas de delito nos obliga a repensar los factores que pueden estar gravitando en el presente, constituyendo un desaf\u00edo para la reflexi\u00f3n acad\u00e9mica y para las pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p><h5>La evoluci\u00f3n del delito en las \u00faltimas d\u00e9cadas<\/h5><p>Seg\u00fan los datos de hechos denunciados, las agresiones contra la propiedad se multiplican por dos veces y media entre 1985 y 2000; incluso con una peque\u00f1a reducci\u00f3n desde 2003 y hasta 2008, los valores actuales duplican a los de mediados de la d\u00e9cada precedente. En la ciudad de Buenos Aires, entre 1991 y 2008, la tasa de delito, es decir el n\u00famero de hechos cada 100 mil habitantes, aumenta 5 veces. En la provincia de Buenos Aires (los datos no suelen permitir diferenciar conurbano del interior) se multiplica por dos veces y media. No todos los delitos han seguido la misma evoluci\u00f3n. Las tasas de homicidio se mantienen en t\u00e9rminos comparativos bajos respecto de nuestra regi\u00f3n pero en los \u201990 se ubican por encima de una media hist\u00f3rica en la Capital: se pasa de tasas cercanas a las de las urbes europeas, en torno a 2 o 3 homicidios cada 100 mil, llegando en algunos momentos a 9 para luego volver a disminuir. Son los delitos contra la propiedad lo que muestran un gran aumento a mediados de los \u201990 en cada jurisdicci\u00f3n. En la ciudad y la provincia de Buenos Aires se registra un primer salto a mediados de los \u201990, luego un pico a fines de la d\u00e9cada, en un per\u00edodo de recesi\u00f3n e incremento del desempleo, y en 2002 se registran los valores m\u00e1ximos cuando se sufr\u00edan las consecuencias de la crisis del 2001. A continuaci\u00f3n se produce en la provincia una franca disminuci\u00f3n de los delitos contra la propiedad, que vuelven a bajar hasta el promedio de mediados de los \u201990 (antes del pico registrado a mitad de la d\u00e9cada); mientras que en CABA se mantienen m\u00e1s altos sin volver a los valores previos a ese primer gran aumento. Desde el 2008 en adelante la carencia de datos oficiales hace dif\u00edcil armar un cuadro de la evoluci\u00f3n reciente, pero por ejemplo la encuesta de victimizaci\u00f3n de la Universidad Torcuato Di Tella se\u00f1ala un incremento considerable de la victimizaci\u00f3n entre 2008 y 2013.<\/p><p>\u00bfLa evoluci\u00f3n del delito en otras regiones es similar a la del \u00e1rea metropolitana? La primera diferenciaci\u00f3n importante es entre tama\u00f1o de ciudades. La encuesta de victimizaci\u00f3n se\u00f1alada muestra en 2013 que los centros de 10 mil a 100 mil personas tienen tasas de delito de 23,9% cuando a nivel general son m\u00e1s del 37%. Es decir, vivir en una ciudad peque\u00f1a implica menos probabilidades de ser v\u00edctima de un delito. De todos modos, igualmente es una proporci\u00f3n alta para ciudades peque\u00f1as y sobre todo, tienen un alto impacto local por los mayores niveles de interconocimiento que hay en ellas. M\u00e1ximo Sozzo realiza un an\u00e1lisis comparativo de las \u00faltimas d\u00e9cadas en las distintas provincias. Se\u00f1ala que durante los \u201980 el delito com\u00fan registrado en las estad\u00edsticas policiales en la Argentina creci\u00f3 extraordinariamente. A esto se le suma luego el gran aumento en la d\u00e9cada siguiente. Ahora bien, cuando analiza el nuevo milenio hasta el 2008, Sozzo plantea una ambivalencia de las tendencias, si bien no hay una \u00fanica evoluci\u00f3n ni un patr\u00f3n uniforme, pero concluye que el cuadro durante la \u00faltima d\u00e9cada tiene rasgos m\u00e1s positivos que los de la d\u00e9cada de 1990, ya que la tendencia al crecimiento muy significativo del delito com\u00fan registrado oficialmente en esa d\u00e9cada y en la precedente se mantuvo en una menor cantidad de jurisdicciones y, sobre todo, porque han disminuido los homicidios. De todos modos, al igual que para el caso del \u00e1rea metropolitana, la encuesta de victimizaci\u00f3n se\u00f1alada consigna un incremento del delito entre 2008 y 2013 tambi\u00e9n en las provincias.<\/p><h5>Las explicaciones en la etapa neoliberal<\/h5><p>Los estudios econom\u00e9tricos han demostrado para el caso argentino la correlaci\u00f3n entre aumento de la desigualdad y del delito, un cierto peso del desempleo en los grandes centros urbanos y de otros factores que de un modo u otro pueden aumentar la desigualdad. Por el contrario, el peso de la duraci\u00f3n de las penas, la llamada \u201cmano dura\u201d, no tendr\u00eda ning\u00fan efecto en la disminuci\u00f3n del delito, pero s\u00ed una mayor eficacia policial, medida en la mayor probabilidad de ser aprehendido. Tambi\u00e9n la sociolog\u00eda y la antropolog\u00eda se abocaron a describir y explicar el aumento del delito. Los estudios en los principales centros urbanos del pa\u00eds llamaron la atenci\u00f3n sobre el protagonismo juvenil en acciones poco organizadas desde fines de los a\u00f1os noventa. A diferencia de otros pa\u00edses de la regi\u00f3n donde hay una referencia central a grupos de alta cohesi\u00f3n y enclave territorial como bandas, \u201cmovimientos\u201d, pandillas o \u201cmaras\u201d, hay consenso en la Argentina en que, por lo general, se trata de delitos realizados por grupos poco estructurados, m\u00e1s vinculados a la obtenci\u00f3n puntual de recursos que con alguna forma de crimen organizado. Las investigaciones graficaron el desdibujamiento de fronteras entre trabajo, escuela y delito. Muchas veces, los j\u00f3venes no consideraban que cometer un delito fuera una entrada definitiva en un supuesto \u201cmundo del delito\u201d, sino que en una \u201cmovilidad lateral\u201d alternaban entre acciones legales e ilegales; tampoco ve\u00edan contradicci\u00f3n alguna entre la permanencia escolar y los ilegalismos. Ciertos trabajos, como los de D. Miguez, hallaron resabios de un plebeyismo igualitarista que se rebelaba frente a la situaci\u00f3n de privaci\u00f3n relativa o que, como muestra S. Tonkonoff, intentaba conseguir para s\u00ed los bienes valuados socialmente por los j\u00f3venes de estratos m\u00e1s acomodados.<\/p><p>Los estudios de otras zonas del pa\u00eds, en particular en Rosario, C\u00f3rdoba y Mendoza, concuerdan en parte con los rasgos se\u00f1alados as\u00ed como tambi\u00e9n aportan otros propios de cada lugar. En nuestras propias investigaciones en el \u00e1rea metropolitana d\u00e1bamos cuenta de una segunda generaci\u00f3n de inestables en el mundo del trabajo, dado que sus padres por lo general ya lo eran; los j\u00f3venes entrevistados ve\u00edan frente a ellos un horizonte de precariedad duradera. Les era imposible vislumbrar alg\u00fan atisbo de \u201ccarrera laboral\u201d y esto en el presente llevaba a que el trabajo se transformara en un recurso de obtenci\u00f3n de ingresos m\u00e1s entre otros: el pedido en la v\u00eda p\u00fablica, el \u201capriete\u201d (pedir dinero en forma amenazante), el \u201cpeaje\u201d (obstruir el paso de una calle del barrio y exigir dinero a los transe\u00fantes) y el robo, pudiendo recurrir a unos o a otros seg\u00fan la oportunidad y el momento.<\/p><p>Algunos alternaban entre puestos precarios y, cuando escaseaban, perpetraban acciones ilegales para m\u00e1s tarde volver a trabajar. Otros manten\u00edan una tarea principal \u2013en algunos casos el robo, en otros el trabajo\u2013 y realizaban la actividad complementaria para completar sus ingresos. Uno de sus corolarios es que, a diferencia de lo que han supuesto muchas teor\u00edas, el delito en la juventud no era un predictor de una carrera delincuente adulta: la idea de \u201ccarrera delictiva\u201d como un compromiso creciente con el delito se pon\u00eda en discusi\u00f3n. M\u00e1s bien se observaba una perdurabilidad de estas movilidades laterales con una tendencia a desistir del delito a medida que se ingresaba en la adultez.<\/p><p>Visto en perspectiva, hoy nos parece que fue importante un cambio que se produce entre comienzos y mediados de la d\u00e9cada de los noventa, que coincidi\u00f3 con el pasaje de muchos de nuestros entrevistados de la ni\u00f1ez a la adolescencia. En ese lapso, a la generaci\u00f3n de sus padres se le dificult\u00f3 obtener ingresos; el desempleo y la inestabilidad laboral aumentaron y ellos, entrando en la adolescencia, quedaron relegados en la distribuci\u00f3n de fondos dentro de las familias. As\u00ed las cosas, comenzaron a tener demandas de consumo adolescente pero sin posibilidades de satisfacerlas. Sin dinero y con escasas posibilidades de encontrar trabajo, los grupos de pares y las experiencias de delito tuvieron mayor eco. Es decir, hubo muchos j\u00f3venes en la misma situaci\u00f3n en los mismos territorios, por lo cual pareciera haberse producido un efecto muy importante del grupo de pares, m\u00e1s del que entonces supusimos. La pregunta que queda de estos trabajos es cu\u00e1nto de estos factores, que han operado en la etapa neoliberal, se contin\u00faa en el presente.<\/p><h5>\u00bfDisminuye la desigualdad pero no el delito?<\/h5><p>Hemos ya se\u00f1alado que la retracci\u00f3n de la desigualdad y del desempleo no necesariamente ha implicado una disminuci\u00f3n del delito y este es un tema de preocupaci\u00f3n acad\u00e9mica y pol\u00edtica en toda Am\u00e9rica latina. Sobre esto podemos s\u00f3lo establecer algunas ideas e hip\u00f3tesis. En primer lugar, es preciso clarificar los v\u00ednculos causales (m\u00e1s all\u00e1 de las correlaciones estad\u00edsticas) entre ambos problemas. En segundo lugar, es posible que algunas de las consecuencias mismas de la disminuci\u00f3n de la desigualdad est\u00e9n gravitando en el mantenimiento o aun incremento de ciertos delitos.<\/p><p>En cuanto a lo primero, es necesario considerar c\u00f3mo son los v\u00ednculos entre los procesos: posiblemente dos hechos est\u00e9n unidos causalmente en su etapa de expansi\u00f3n, pero aun si la variable independiente \u2013en este caso la desigualdad\u2013 empieza a ceder, la variable dependiente \u2013el delito\u2013 puede haber cobrado autonom\u00eda en tanto hecho social y, por ende, no responder ya al decurso descendente de la variable independiente que explicaba su ciclo expansivo. En este mismo sentido, puede haber tanto una cierta autonom\u00eda de fen\u00f3menos sociales producidos a\u00f1os atr\u00e1s; nos referimos a din\u00e1micas y mercados de delito que podr\u00edan surgir y perdurar. En rigor, esta hip\u00f3tesis tiene un problema: si se tratara de un contingente estable de grupos que comenzaron a dedicarse al delito en los \u201990 y siguieron hasta el presente, podr\u00eda validarse. Sin embargo, los recambios generacionales han sido muy r\u00e1pidos, una gran mayor\u00eda de los que cometen delitos juveniles abandonan al comienzo de la adultez y se produce una mayor comisi\u00f3n de hechos por nuevas cohortes que eran ni\u00f1os en los \u201990. Por lo cual, la hip\u00f3tesis de una generaci\u00f3n que ha comenzado a fines de los \u201990 y contin\u00faa hoy no parece muy plausible.<\/p><p>Creemos que el v\u00ednculo temporal es m\u00e1s complejo: si bien no nos inclinamos por la idea de una continuidad de la misma generaci\u00f3n, casi dos d\u00e9cadas de delito alto hab\u00edan dejado su marca. En nuestro trabajo en un barrio altamente estigmatizado desde el 2006 en adelante, todos nuestros entrevistados conoc\u00edan mucha gente que hab\u00eda cometido delitos, que estaba preso, que hab\u00eda muerto, \u201crefugiado\u201d en otro lugar o que se hab\u00eda \u201crescatado\u201d, esto es, abandonado el delito. Una de sus consecuencias es que el delito se inscrib\u00eda dentro del campo de experiencias posibles y, aun cuando se optaba por no incurrir en \u00e9l, sol\u00eda ser considerado por muchos como una opci\u00f3n posible para enfrentar una coyuntura determinada. Lo segundo, son mercados de delito que, una vez establecidos, conocen recambios entre sus actores, por ejemplo, uno muy estudiado es el robo de autos con sus circuitos de desguace, autos mellizos para exportar ilegalmente, etc. M\u00e1s all\u00e1 de que sean otras cohortes las que realizan los robos de autos, los circuitos, los desarmaderos y las bocas de venta est\u00e1n establecidos en forma perdurable como actividad econ\u00f3mica.<\/p><p>Sabemos m\u00e1s de las correlaciones entre desigualdad y delito pero poco de la perdurabilidad de los efectos de la primera en las generaciones; es decir, cu\u00e1l ha sido el impacto de esas condiciones deficitarias en a\u00f1os iniciales y si han operado posteriormente, m\u00e1s all\u00e1 de que las condiciones sociales hayan cambiado. Tambi\u00e9n deber\u00eda relativizarse la idea de una reducci\u00f3n homog\u00e9nea de la desigualdad. Las mediciones con las que contamos no alcanzan a la peque\u00f1a escala necesaria para dar cuenta de la concentraci\u00f3n de la desigualdad en ciertos barrios, sumada a los efectos de estigmatizaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de desventajas. En una investigaci\u00f3n en un contexto con alta estigmatizaci\u00f3n despu\u00e9s del 2006 que ya nombramos, encontr\u00e1bamos que la situaci\u00f3n de reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica y mejoramiento de la situaci\u00f3n social ocultaba una serie de paradojas y tendencias contrapuestas.<\/p><p>Una primera paradoja surg\u00eda con respecto al trabajo: hab\u00eda m\u00e1s oportunidades, en general, pero pocas para los j\u00f3venes menos calificados o que residen en lugares estigmatizados. En el mismo barrio se viv\u00eda una gran reactivaci\u00f3n y la llamada \u201cdemocratizaci\u00f3n del consumo\u201d implicaba un mayor acceso de los sectores populares a bienes antes reservados a los sectores m\u00e1s altos, como los celulares o computadoras. Cobraban as\u00ed m\u00e1s importancia que en la etapa anterior estrategias de distinci\u00f3n y valoraci\u00f3n ligadas a ciertos bienes. Un tema central en este barrio y en otros que investigamos era la relaci\u00f3n con la polic\u00eda. En tal sentido, encontramos una nueva generaci\u00f3n socializada en un constante \u201cparar e investigar\u201d, debido a la mayor presencia de la polic\u00eda en tareas de vigilancia, producto de la presi\u00f3n social por la inseguridad. Esto resultaba tanto o m\u00e1s insoportable que lo observado en la etapa pasada, porque muchos j\u00f3venes hab\u00edan internalizado un discurso sobre los derechos y contra la discriminaci\u00f3n, que el accionar policial contradec\u00eda cotidianamente.<\/p><p>A su vez, hab\u00eda un creciente orgullo identitario por ser parte del barrio: en la \u00faltima d\u00e9cada el conurbano se ha transformado en un poderoso productor de contenidos culturales de todo tipo, m\u00fasica, cine, literatura, est\u00e9tica, lo cual se advierte en las crecientes marcas identitarias locales en los j\u00f3venes de la periferia. En relaci\u00f3n con el delito, si durante el per\u00edodo anterior supusimos un mayor peso de acciones con fines instrumentales, conseguir dinero o bienes, nos preguntamos si no est\u00e1 comenzando a cobrar importancia un delito tambi\u00e9n vinculado a razones m\u00e1s expresivas, como parte de reforzamiento de identidades e identificaciones con grupos locales de pertenencia.<\/p><p>Es preciso considerar tambi\u00e9n otro aspecto en que la reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica posiblemente est\u00e9 operando en el mantenimiento de tasas altas de delito. Un caso notorio a nivel mundial es el aumento de los hurtos en casi todos los pa\u00edses desarrollados como consecuencia de la afluencia de <em>netbooks, iphones, ipads, tablets<\/em> y otros implementos tecnol\u00f3gico de cierto valor y poco peso y volumen. En el caso argentino y en particular de la CABA, consideramos que en los \u00faltimos a\u00f1os el crecimiento econ\u00f3mico propici\u00f3 la mayor circulaci\u00f3n de bienes tecnol\u00f3gicos, el parque automotor sigue creciendo sin cesar y el turismo conoci\u00f3 un crecimiento exponencial.<\/p><h5>En resumen<\/h5><p>Est\u00e1 planteada la necesidad de indagar a\u00fan m\u00e1s en la relaci\u00f3n entre delito y desigualdad para comprender la permanencia de altas tasas a pesar de la disminuci\u00f3n de la inequidad de ingresos. Se trata por ahora de hip\u00f3tesis sobre el v\u00ednculo entre ambos procesos, proponiendo, por un lado, la revisi\u00f3n de los lazos causales entre ambos hechos y la persistencia de los efectos de la desigualdad en el tiempo. Por otro lado, postulamos que nuestros indicadores de desigualdad no llegan a captar las escalas m\u00e1s peque\u00f1as, como ciertos territorios o barrios, donde no se ha modificado radicalmente la situaci\u00f3n respecto de las d\u00e9cadas pasadas. Pero tambi\u00e9n, el propio crecimiento y la reactivaci\u00f3n influyen: disminuye la privaci\u00f3n absoluta pero puede incidir sobre un incremento de la privaci\u00f3n relativa, en cuanto hay m\u00e1s promesas y deseos de consumo y m\u00e1s circulaci\u00f3n de bienes.<\/p><p>Este mismo mercado expandido genera demandas que pueden indirectamente incidir sobre determinados delitos a su vez que implica un nivel de circulaci\u00f3n de bienes y personas multiplicando los blancos de delito. Por su parte, la relaci\u00f3n con la polic\u00eda es crecientemente conflictiva sobre todo con los j\u00f3venes de barrios populares. Estas hip\u00f3tesis por ahora precisan verificaci\u00f3n, porque sin duda, comprender los v\u00ednculos entre ambos hechos es uno de los mayores desaf\u00edos acad\u00e9micos y pol\u00edticos de las ciencias sociales latinoamericanas de hoy.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-e0979f3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"e0979f3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-79aad8c\" data-id=\"79aad8c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1e4832a elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"1e4832a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-fc93542 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"fc93542\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5070dbc\" data-id=\"5070dbc\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-37f199f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"37f199f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Gabriel Kessler:<\/strong><br \/>Doctor en Sociolog\u00eda EHESS Paris. Investigador del CONICET. Profesor Universidad Nacional de La Plata.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Gabriel Kessler | Desde la recuperaci\u00f3n de la democracia la cantidad de delitos ha ido en permanente aumento en nuestro pa\u00eds. Si bien este fen\u00f3meno puede asociarse al incremento de la desigualdad, la disminuci\u00f3n en la inequidad de ingresos de los \u00faltimos 10 a\u00f1os no ha bajado las altas tasas registradas. La influencia de los factores sociales, econ\u00f3micos y culturales en este fen\u00f3meno.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15498,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2005],"tags":[2305,1549,769,46,1550,887],"class_list":["post-15497","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-31","tag-30-anos-de-democracia","tag-delito","tag-democracia","tag-desigualdad","tag-gabriel-kessler","tag-neoliberalismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15497"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15497\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28445,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15497\/revisions\/28445"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15498"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}