{"id":15911,"date":"2013-08-01T01:01:00","date_gmt":"2013-08-01T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=15911"},"modified":"2024-03-06T15:20:26","modified_gmt":"2024-03-06T18:20:26","slug":"poder-y-espacio-hacia-una-vision-dialectica-de-la-region","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/poder-y-espacio-hacia-una-vision-dialectica-de-la-region\/","title":{"rendered":"Poder y espacio: hacia una visi\u00f3n dial\u00e9ctica de la regi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"15911\" class=\"elementor elementor-15911\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b21c17e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b21c17e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-c46b93e\" data-id=\"c46b93e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-387042f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"387042f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>La relaci\u00f3n entre pol\u00edticas p\u00fablicas y capital concentrado es un elemento central para entender las din\u00e1micas productivas regionales. Es necesario redefinir las nociones de espacio y regi\u00f3n, dot\u00e1ndolas de un sentido ideol\u00f3gico, vinculado a un modelo econ\u00f3mico y a un proyecto pol\u00edtico, para poder as\u00ed modificar la l\u00f3gica de maximizaci\u00f3n de las ganancias y favorecer a los trabajadores locales.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f93169e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f93169e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5f2ae6c\" data-id=\"5f2ae6c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f52bc0a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f52bc0a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Soledad Gonz\u00e1lez Alvarisqueta y Ariel Garc\u00eda |<\/em><\/a><\/p><p>En estas l\u00edneas nos interesa plantear algunos aspectos que usualmente se desconocen o pasan por alto en los an\u00e1lisis y pol\u00edticas p\u00fablicas con aspiraci\u00f3n regional. Para ello, exponemos aportes realizados desde la geograf\u00eda y la econom\u00eda. Nos gu\u00eda la inquietud sobre el papel del espacio y la regi\u00f3n en los procesos econ\u00f3micos. M\u00e1s precisamente, nuestro objetivo es desarrollar las definiciones de espacio y regi\u00f3n en funci\u00f3n de aportar al conocimiento de la relaci\u00f3n entre pol\u00edticas p\u00fablicas y capital concentrado. Revisitar diversos aportes cl\u00e1sicos y contempor\u00e1neos puede ser \u00fatil para proponer lineamientos de un renovado m\u00e9todo con el que abordar la regi\u00f3n, lo que proyectemos a trav\u00e9s de estas y lo que construyamos de las mismas.<\/p><p>Esta contribuci\u00f3n se organiza en tres secciones. En la primera, realizamos un breve abordaje conceptual, en el cual exponemos definiciones en torno a las nociones de espacio y regi\u00f3n desde una perspectiva dial\u00e9ctica. En la segunda, presentamos algunos aspectos que a nuestro juicio deber\u00edan considerarse a la hora de analizar las pol\u00edticas p\u00fablicas sectoriales y regionales en su relaci\u00f3n con el accionar habitual de las empresas de capital concentrado (particularmente, la inversi\u00f3n en infraestructura e innovaci\u00f3n y la canalizaci\u00f3n de excedentes por parte de las empresas privadas). Por \u00faltimo, realizamos algunas reflexiones que esperamos inicien un debate fecundo.<\/p><h5>\u00bfDe qu\u00e9 hablamos cuando hablamos de espacio y de regi\u00f3n?<\/h5><p>El espacio como categor\u00eda anal\u00edtica ha sufrido cambios a trav\u00e9s del <em>tiempo<\/em>. Aqu\u00ed discutimos que el espacio est\u00e9 destinado a ser s\u00f3lo una dimensi\u00f3n de lo social. Actualmente resulta extendida la idea de que este es una construcci\u00f3n social. Sin embargo, bajo esa afirmaci\u00f3n tan s\u00f3lo la mitad del argumento ha sido desarrollada. Se suele decir que lo espacial es una construcci\u00f3n social, aunque se desestima que los procesos sociales se producen (condicionan, legitiman y un largo etc.) en el espacio. Si el espacio fuera s\u00f3lo un resultado, las distribuciones geogr\u00e1ficas ser\u00edan meros resultados de los procesos sociales. Una de las consecuencias m\u00e1s significativas de este desconocimiento radica en que usualmente los estudios sociales tienden a profundizar en las dimensiones temporales, aunque de su an\u00e1lisis se desprende que el \u201cmundo pareciera caber en la cabeza de un alfiler\u201d, tal como lo expresa Doreen Massey en su libro <em>Un sentido global del lugar<\/em>. De tal modo, aspectos centrales como la localizaci\u00f3n, la distancia, los movimientos, las distribuciones, suelen ser relegados como acontecimientos con potencia explicativa.<\/p><p>Desde la perspectiva dial\u00e9ctica que aqu\u00ed suscribimos, las distribuciones espaciales y las diferenciaciones geogr\u00e1ficas pueden ser el resultado de los procesos sociales aunque tambi\u00e9n influye el funcionamiento de tales procesos (tambi\u00e9n de los hechos naturales, aun considerando la frontera espacial y temporalmente difusa de nuestra percepci\u00f3n sobre lo social y lo natural).<\/p><p>Entonces, lo espacial es m\u00e1s que un resultado, es parte de la explicaci\u00f3n. Pero no es la forma espacial, la distancia y\/o el movimiento los que de por s\u00ed solos tienen efectos, sino la forma espacial que adoptan los procesos sociales particulares y espec\u00edficos en cada lugar y las relaciones sociales que en \u00e9l se desarrollan. En suma, una definici\u00f3n completa de \u201clo espacial\u201d deber\u00eda incluir un registro de procesos sociales, la distancia \u2013as\u00ed como su impronta y connotaci\u00f3n en cada tiempo y sociedad\u2013, los movimientos, las diferenciaciones entre lugares, sus simbolismos e identidades. A nuestro juicio, estos aspectos resultan centrales a la hora de comprender las construcciones, los funcionamientos, la reproducci\u00f3n y transformaci\u00f3n de las sociedades en sus partes o en su totalidad. El primer avance deber\u00eda aparecer necesariamente desde la concepci\u00f3n de la problem\u00e1tica, aunque una transformaci\u00f3n efectiva de los espacios y las relaciones de poder que lo constituyen deber\u00eda conducir hacia que el hombre socializado, los productores asociados, regulen racionalmente \u2013de manera transformadora de las relaciones de subordinaci\u00f3n imperantes\u2013 su intercambio de materias con la naturaleza.<\/p><p>Si dotamos al espacio de capacidad explicativa, consideramos que puede hacerse lo propio con <em>regi\u00f3n<\/em>, una de las nociones m\u00e1s comunes de los estudios con pretendida vocaci\u00f3n espacial. En efecto, para definir qu\u00e9 es una <em>regi\u00f3n<\/em>, resulta necesario empezar por exponer lo que consideramos que no es. Una enumeraci\u00f3n que descarte atributos usualmente asociados a la regi\u00f3n parece necesaria, toda vez que se trata de una noci\u00f3n que tiende a usarse como clich\u00e9, acr\u00edticamente, con posturas dis\u00edmiles y hasta contradictorias. Desde la visi\u00f3n que aqu\u00ed propugnamos, en los diagn\u00f3sticos y propuestas de adscripci\u00f3n regional, la regi\u00f3n suele tratarse como una construcci\u00f3n a-hist\u00f3rica, lineal e isomorfa. Para trascender este legado, debe ser entendida m\u00e1s all\u00e1 de un simple contenedor delimitado a partir de la agregaci\u00f3n de jurisdicciones para la planificaci\u00f3n. Su delimitaci\u00f3n resulta insuficiente si se realiza \u00fanicamente en funci\u00f3n de aspectos econ\u00f3micos o a partir de los estrictamente pol\u00edticos que desconocen las influencias regionales en tales aspectos.<\/p><p>Usualmente, los estudios regionales que han intentado realizar abordajes integrales a partir de diversidad de problemas sociales buscaron incorporar la esquiva cuesti\u00f3n del <em>poder<\/em>. En efecto, el an\u00e1lisis de la espacialidad del poder ha preocupado a quienes intentan superar abordajes cuantitativos de adscripci\u00f3n neocl\u00e1sica. Tales abordajes han ignorado o subsumido la cuesti\u00f3n espacial de los procesos productivos y\/o bien han considerado a la regi\u00f3n como sin\u00f3nimo de soporte f\u00edsico y\/o recept\u00e1culo material sin relevancia para explicar los fen\u00f3menos sociales.<\/p><p>Esta idea generalizada contradice la propuesta metodol\u00f3gica de pioneros de la disciplina geogr\u00e1fica como Recl\u00fas y Kropotkin por caso, que insistieron en la necesidad de un trabajo de s\u00edntesis que seleccionara los elementos geogr\u00e1ficos de la regi\u00f3n en funci\u00f3n de los problemas a abordar. Sin embargo, en los hechos el m\u00e9todo tendi\u00f3 a ser exhaustivo, acr\u00edtico y generalizador. Influido por el cuantitivismo que alcanz\u00f3 a las ciencias sociales a mitad del siglo XX, lleg\u00f3 a caracterizarse por su extensi\u00f3n y mera aspiraci\u00f3n descriptiva.<\/p><p>Por lo antedicho, desde una perspectiva que privilegia el an\u00e1lisis cr\u00edtico, la regi\u00f3n puede entenderse como una construcci\u00f3n social, formada por y a partir de relaciones de poder, en donde el accionar de los diversos actores se ve condicionado por la localizaci\u00f3n, la distancia, los movimientos y la identidad regional, intentando definir en ese marco la orientaci\u00f3n que han de tener las actividades productivas, sociales y pol\u00edticas. Desde esta perspectiva, el espacio deja de ser s\u00f3lo el resultado del accionar social y pasa a ser parte de la explicaci\u00f3n. Entonces, la delimitaci\u00f3n de una regi\u00f3n dista de ser algo natural. Es producto de una decisi\u00f3n consciente o inconsciente, nunca casual ni accidental.<\/p><p>De este modo, la delimitaci\u00f3n de una regi\u00f3n es hist\u00f3rica. Su contenido es ideol\u00f3gico, remite a un proyecto pol\u00edtico y a un modelo econ\u00f3mico, a una perspectiva cultural que se impone a otras posibles y en la que la regi\u00f3n incide procesando las intervenciones de los diversos actores.<\/p><h5>Pol\u00edtica p\u00fablica, actores y regiones<\/h5><p>Acerc\u00e1ndonos a la pol\u00edtica p\u00fablica como campo de disputa por el sentido y trayectoria de\/en las regiones, estas han sido el contenedor conceptual tradicional de la planificaci\u00f3n, de la promoci\u00f3n de actividades econ\u00f3micas. Desde diversas \u00f3pticas, sobre todo desde la desarrollista, se ha considerado a la promoci\u00f3n regional como veh\u00edculo indispensable para promover inversiones. M\u00e1s all\u00e1 de esta premisa, han prevalecido desacuerdos y visiones contrapuestas acerca de c\u00f3mo se puede canalizar la afluencia de capital hacia un lugar y\/o actividad espec\u00edficos. Desde distintas visiones, incluso las favorables a una intervenci\u00f3n activa del Estado tendiente a desarrollar sectores productivos y empresas, se han desestimado aspectos ligados con el origen del capital as\u00ed como las pr\u00e1cticas organizativas de las empresas y los objetivos efectivos de estas respecto de su entorno social y ambiental. Por ende, lo que prim\u00f3 fue la idea de que era necesario el crecimiento, relegando hacia un segundo plano los costos e implicancias sociales de ello. Incluso, se han tendido a desconocer las implicancias negativas que sobre una formaci\u00f3n espacial posee el drenaje del capital generado en ella o las consecuencias adversas que pueden tener el incremento de la productividad del trabajo sobre los puestos de trabajo de los empleados menos calificados, usualmente originarios de las \u201cregiones promocionadas\u201d.<\/p><p>De este modo, las pol\u00edticas sectoriales y\/o de promoci\u00f3n regional han tendido a favorecer una inversi\u00f3n de capital que garantizara el incremento de la tasa de ganancia a nivel de empresa, relegando las consideraciones colectivas. Esta es la idea que ha primado en planes de renombre, tales como el Marshall o la Alianza para el Progreso, los que han tenido junto a otros, menos conocidos, desigual alcance e inequitativo desenlace. Un aspecto com\u00fan a los citados planes de pretendida inspiraci\u00f3n desarrollista ha sido su efectiva desestimaci\u00f3n por las condiciones de equidad, democracia sindical, reparto de las decisiones y la riqueza. Estas ideas se han planteado como expresiones de buena voluntad, raramente trascendieron el papel y\/o tuvieron una materializaci\u00f3n en las regiones. O bien, aun a pesar de los destacables intentos que pudieran haberse realizado desde la propia intervenci\u00f3n estatal, en el \u00e1mbito de la regi\u00f3n sus actores han dirimido cambios y\/o continuidades en las relaciones sociales a partir de la apropiaci\u00f3n diferencial de los beneficios de las pol\u00edticas p\u00fablicas. Estos cambios y\/o continuidades habitualmente han tenido que ver con el nivel de concentraci\u00f3n econ\u00f3mica que han alcanzado los actores. En definitiva, esa capacidad diferencial es a la que aludimos cuando pensamos en el poder. Es decir, a la capacidad de algunos actores para subordinar a otros \u2013sobre los que incluso no poseen relaci\u00f3n legal o legislada alguna\u2013 a sus intereses.<\/p><p>Esquem\u00e1ticamente, la participaci\u00f3n del Estado puede responder a la propia l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n de poder de quienes son sus funcionarios, indistintamente cu\u00e1les sean las motivaciones que impulsan su accionar. Esta cuesti\u00f3n implica puntos de tensi\u00f3n entre el rol estatal como \u201cgerente de la burgues\u00eda\u201d \u2013avalar la apropiaci\u00f3n del excedente y sostener un nivel de rentabilidad\u2013 y su rol de \u201cgarante del bien com\u00fan\u201d \u2013asegurar la gobernabilidad y la armon\u00eda social\u2013. Usualmente, el crecimiento econ\u00f3mico, el desarrollo de las fuerzas productivas y la capacidad de compra a nivel nacional se encuentra supeditado a la creaci\u00f3n de nuevas mercanc\u00edas y a la ampliaci\u00f3n de las posibilidades de consumo de la poblaci\u00f3n, aspectos en los que sector privado juega un rol determinante en las sociedades occidentales. Este esquema luce naturalizado por un saber sedimentado, el cual suele repetirse acr\u00edticamente en los diagn\u00f3sticos y propuestas con perfil regional. De tal modo, ya no suele discutirse de qui\u00e9n es la necesidad de generar valor agregado en las distintas etapas de elaboraci\u00f3n de las mercanc\u00edas. Abandonada o desestimada la discusi\u00f3n sobre los qui\u00e9nes, los porqu\u00e9s y los c\u00f3mos, se siguen indicadores que eval\u00faan (\u201cmiden\u201d) la <em>performance <\/em>productiva, sus cantidades y precios. Embarcados en una carrera por perfeccionar y aumentar la relevancia de los n\u00fameros, tienden a quedar subsumidos interrogantes para nada naturales, tales como \u00bfqui\u00e9nes producen?, \u00bfqui\u00e9nes invierten?, \u00bfqui\u00e9nes se apropian del excedente econ\u00f3mico?<\/p><p>Resulta usual que se considere al mercado como el espacio donde \u201cse asignan\u201d los recursos. Habitualmente se puede percibir al mercado como \u201cel reino de la libertad\u201d, donde cada quien cuenta con infinitas posibilidades de compra y venta (siempre que disponga del medio de cambio o demanda de su propia mercanc\u00eda). Sin embargo, el mercado reproduce condiciones asim\u00e9tricas \u2013para nada naturales\u2013 de generaci\u00f3n de los medios adecuados para la vida, no s\u00f3lo entre consumidores, sino tambi\u00e9n en las econom\u00edas regionales, generando diferencias entre los productores de las mercanc\u00edas.<\/p><p>Llevando el planteo a la asignaci\u00f3n o aprovechamiento de los bienes p\u00fablicos, se repite la asimetr\u00eda en la capacidad de apropiarse de las inversiones\/gastos que efect\u00faa el Estado en pol\u00edticas de subsidio a la producci\u00f3n, que generan din\u00e1micas negativas para el sostenimiento de la producci\u00f3n a m\u00e1s largo plazo.<\/p><p>Siguiendo a James O\u2019Connor, en <em>La crisis fiscal del Estado<\/em>, como parte del gasto estatal se puede identificar el dirigido a proyectos y servicios necesarios para el mantenimiento del bienestar social \u2013cuyo fin principal consiste en asegurar la soberan\u00eda del Estado\u2013 y contribuir al sostenimiento de la demanda agregada.<\/p><p>En segundo lugar, puede identificarse otro tipo de gasto, el capital social, dirigido a incrementar indirectamente la rentabilidad del capital. El Estado participa as\u00ed de la actividad econ\u00f3mica asumiendo distintos costos para subsidiar la inversi\u00f3n y rentabilidad del capital, posibilitando las condiciones para un aumento del plusvalor extra\u00eddo en el proceso de producci\u00f3n. Por un lado, se trata de intervenciones que act\u00faan disminuyendo el costo de reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo, cuesti\u00f3n perceptible en los servicios de educaci\u00f3n y salud, en las pol\u00edticas de h\u00e1bitat o en la seguridad social. Por otro, el Estado realiza inversiones como son las obras de infraestructura, parques industriales e investigaci\u00f3n cient\u00edfica que \u2013apropiadas y ejecutadas por el capital privado\u2013 tambi\u00e9n pueden contribuir a incrementar la tasa de ganancia entre el capital privado. Una inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n y desarrollo suele presentar una ecuaci\u00f3n de significativo riesgo, lo cual desalienta al capital a embarcarse en tales proyectos.<\/p><p>Cuando se introducen innovaciones, el capital concentrado \u2013l\u00e9ase grandes empresas\u2013 cuenta con m\u00e1s herramientas para canalizarlas y retenerlas para s\u00ed. Estos procesos poseen su correlato en las regiones \u2013sus particularidades, sus identidades\u2013 donde las condiciones de posibilidad implican que la capacidad diferencial de los principales actores a la que antes alud\u00edamos siga siendo posible y hasta acrecentada.<\/p><p>Desde esta perspectiva, el ciclo econ\u00f3mico que sigue a la apropiaci\u00f3n de las innovaciones resulta virtuoso para el capital concentrado que \u2013en su proceso de expansi\u00f3n mediante el derribo de barreras espaciales y aceleraci\u00f3n de las transacciones\u2013 logra traccionar para s\u00ed un aumento de la productividad. Sin embargo, la din\u00e1mica posee distintos efectos sobre la sociedad en su conjunto. El impacto de la innovaci\u00f3n sobre la productividad puede trasladarse hacia un nivel mayor de salarios, pero esto no se generaliza al total de los trabajadores, ocasionando que la demanda agregada para el conjunto de la sociedad crezca a un ritmo menor al de la oferta agregada. Adem\u00e1s, los aumentos en la productividad implican una reducci\u00f3n en la cantidad de obreros ocupados por unidad de producto. Es decir, tales aumentos contribuyen al desempleo y el \u201cej\u00e9rcito industrial de reserva\u201d presiona el nivel de salarios a la baja, con su impacto negativo sobre la capacidad de negociaci\u00f3n tanto individual como colectiva de los trabajadores y sobre el valor de la fuerza de trabajo de los obreros asalariados. Se trata de una revancha del capital sobre el trabajo. Para el capital en su conjunto, la disminuci\u00f3n en el n\u00famero de obreros ocupados y la presi\u00f3n que la mayor oferta ejerce sobre el salario resulta en una demanda agregada disminuida, situaci\u00f3n que puede verse temporalmente morigerada por la financierizaci\u00f3n de los asalariados mediante cr\u00e9dito bancario. Esta contradicci\u00f3n a nivel global es posible debido a la individualidad con la que act\u00faan quienes asumen la gesti\u00f3n de la multiplicidad de empresas. En este esquema, el Estado cumple una funci\u00f3n subsidiaria hasta aqu\u00ed esbozada, al ocuparse de los obreros desplazados de la actividad productiva mediante programas de asistencia estatal.<\/p><p>Por \u00faltimo, el capital concentrado tambi\u00e9n opera en el sentido de diversificar sus inversiones y avanzar sobre mercados o actividades donde antes el peque\u00f1o capital era preponderante. El efecto es el mismo que analiz\u00e1bamos anteriormente, cae la demanda global de trabajo, se reduce el nivel general de salarios, se reduce la demanda agregada para el total de la producci\u00f3n, lo que puede desatar un nuevo mecanismo de contracci\u00f3n. La din\u00e1mica implica nuevos gastos que el Estado tiene que afrontar para cumplir su objetivo de legitimidad: se hace necesario intensificar los programas de asistencia y\/o aumentar el empleo estatal para propender al mantenimiento del bienestar social y contribuir al sostenimiento de la demanda agregada.<\/p><h5>Reflexiones para el debate<\/h5><p>A partir de lo expuesto, resulta significativa la relaci\u00f3n entre pol\u00edticas p\u00fablicas y capital concentrado en las regiones. En esa imbricaci\u00f3n pueden advertirse las capacidades diferenciales del mismo de usufructuar los beneficios de las pol\u00edticas p\u00fablicas, capacidades destinadas a maximizar la tasa de ganancia del capital en el corto plazo. Sin embargo, esa capacidad de apropiaci\u00f3n diferencial tiende a minar la demanda agregada al ahorrar costos, entre ellos la mano de obra. En el contexto pol\u00edtico latinoamericano de principios de siglo XXI, resulta necesario reorientar y afianzar las pol\u00edticas p\u00fablicas hacia los actores m\u00e1s d\u00e9biles de cada regi\u00f3n. La decisi\u00f3n de cuestionar los mecanismos de reproducci\u00f3n del poder econ\u00f3mico sigue siendo pol\u00edtica.<\/p><p>Como se habr\u00e1 observado, la definici\u00f3n de lo espacial y lo regional tiene influencia en la regi\u00f3n, esta se encuentra lejos de comprender una mera dimensi\u00f3n pasiva o dependiente. En la regi\u00f3n y a trav\u00e9s de ella se dirime el poder, en las pol\u00edticas p\u00fablicas subsisten, se amplifican o discuten las tendencias econ\u00f3micas que convienen a quienes cuentan con capacidad diferencial para imponer su inter\u00e9s. Los criterios de delimitaci\u00f3n influyen en la pol\u00edtica p\u00fablica con aspiraci\u00f3n regional, as\u00ed como la formaci\u00f3n regional incide, influye y procesa de forma particular el sentido original de cada intervenci\u00f3n estatal. Por lo tanto, resulta fundamental indagar las distancias entre los objetivos expl\u00edcitos de las pol\u00edticas p\u00fablicas y sus consecuencias efectivas en cada lugar particular a partir del conocimiento del mismo y \u2013sobre todo\u2013 de las relaciones de poder que en \u00e9l y a trav\u00e9s de \u00e9l operan.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-fab1603 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"fab1603\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b4918c7\" data-id=\"b4918c7\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-80cbfed elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"80cbfed\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-edecf5e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"edecf5e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3be2039\" data-id=\"3be2039\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-633efc4 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"633efc4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Soledad Gonz\u00e1lez Alvarisqueta:<\/strong><br \/>Lic. en Econom\u00eda. Comisi\u00f3n de Econom\u00edas Regionales del Plan F\u00e9nix, Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, Universidad de Buenos Aires.<\/p><p><strong>Ariel Garc\u00eda:<\/strong><br \/>Doctor en Geograf\u00eda. Centro de Estudios Urbanos y Regionales, CONICET.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Soledad Gonz\u00e1lez Alvarisqueta y Ariel Garc\u00eda | La relaci\u00f3n entre pol\u00edticas p\u00fablicas y capital concentrado es un elemento central para entender las din\u00e1micas productivas regionales. Es necesario redefinir las nociones de espacio y regi\u00f3n, dot\u00e1ndolas de un sentido ideol\u00f3gico, vinculado a un modelo econ\u00f3mico y a un proyecto pol\u00edtico, para poder as\u00ed modificar la l\u00f3gica de maximizaci\u00f3n de las ganancias y favorecer a los trabajadores locales.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15912,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2444],"tags":[910,1507,430,150,2445,2446,938],"class_list":["post-15911","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-27","tag-ariel-garcia","tag-economias-regionales","tag-poder","tag-politicas-publicas","tag-produccion-regional","tag-soledad-gonzalez-alvarisqueta","tag-trabajadores"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15911"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15911\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28642,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15911\/revisions\/28642"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}