{"id":17561,"date":"2013-05-01T01:04:00","date_gmt":"2013-05-01T04:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=17561"},"modified":"2024-03-15T15:20:57","modified_gmt":"2024-03-15T18:20:57","slug":"ciencia-y-poder-una-relacion-compleja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/ciencia-y-poder-una-relacion-compleja\/","title":{"rendered":"Ciencia y poder: una relaci\u00f3n compleja"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"17561\" class=\"elementor elementor-17561\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7562c5b elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7562c5b\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6d36d89\" data-id=\"6d36d89\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-66165fa elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"66165fa\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>El poder, sea estatal o privado, sigue siendo quien, en buena parte, financia la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pero es responsabilidad del Estado invertir en la construcci\u00f3n de una ciencia independiente con el objetivo de alcanzar la soberan\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica, condiciones necesarias para lograr una naci\u00f3n socialmente justa.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-bf21aa1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"bf21aa1\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e7a3ec8\" data-id=\"e7a3ec8\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-30fec6d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"30fec6d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Jorge Oscar Marticorena |<\/em><\/a><\/p><p>Si se quiere hablar de ciencia y poder, entendemos que se quiere hablar de las relaciones entre la ciencia y el poder.<\/p><p>Para empezar, creemos que ser\u00eda \u00fatil definir, por ejemplo, los \u00e1mbitos geogr\u00e1ficos, conceptuales, institucionales, pr\u00e1cticos, metodol\u00f3gicos, desde los que se intentar\u00eda pensar en estas dos entidades y en sus relaciones.<\/p><p>La ciencia es una actividad compleja, rica en peculiaridades, que es ejercida por personas que, de maneras en general muy regularizadas, son reconocidas como capaces para practicarla.<\/p><p>El poder es una capacidad para tomar decisiones. Esta capacidad puede ejercerse a niveles individuales o de grupos m\u00e1s o menos numerosos, pero para ser eficiente siempre requiere alg\u00fan tipo de reconocimiento.<\/p><p>Si se aceptan, aunque sea en forma provisoria, estas definiciones, se ve que estamos tratando de analizar las relaciones entre dos componentes muy diferentes de nuestra realidad presente, pero que, a pesar de esas grandes diferencias, tienen hoy interacciones por dem\u00e1s fuertes.<\/p><p>Esto ha sido siempre as\u00ed. Ya en los principios de la actividad cient\u00edfica, quienes desagradaban a los poderosos pod\u00edan enfrentar problemas, a veces leves, a veces muy graves. Las historias que se conocen datan de tiempos tan tempranos como los de S\u00f3crates, y tienen una continuidad que llega a la actualidad: Galileo, Giordano Bruno, Descartes, Voltaire, Marx. Uno de los contraejemplos ser\u00eda Hegel.<\/p><p>J.R. Oppenheimer, el director del proyecto de construcci\u00f3n de las primeras dos bombas at\u00f3micas operativas, es un ejemplo famoso y m\u00e1s reciente. Aclamado como h\u00e9roe al principio, entr\u00f3 en una severa crisis de conciencia al conocer los resultados de los bombardeos en Jap\u00f3n, y se opuso en forma terminante al desarrollo de las bombas de fusi\u00f3n. Por ello fue relevado de sus cargos y volvi\u00f3 a su comparativamente oscuro trabajo de profesor universitario, aunque sigui\u00f3 siendo bastante m\u00e1s que eso.<\/p><p>Aqu\u00ed, en la Argentina, mientras conmemoramos la \u201cNoche de los Bastones Largos\u201d, todos los d\u00edas vemos en los diarios noticias que hablan de los problemas que cient\u00edficos e intelectuales de todo tipo han tenido con distintos gobiernos.<\/p><p>Los intelectuales en general, incluyendo en este grupo a cient\u00edficos y artistas, siempre dependieron, salvo en casos muy especiales, de alguien que pagase sus gastos. El mecenazgo aparece tempranamente como una de las actividades de los poderosos, y a partir del Renacimiento europeo se hace cada vez m\u00e1s importante y, en muchos casos, exigente.<\/p><p>La aparici\u00f3n de las universidades intermedia en esta relaci\u00f3n, pero en general no la desnaturaliza. El poder, sea estatal o privado, sigue siendo quien, en buena parte, financia a trav\u00e9s de diversas organizaciones en cuya gesti\u00f3n siempre interviene en alguna forma. De este modo, son estas organizaciones las que actualmente se han ido encargando de la relaci\u00f3n con las ciencias.<\/p><p>Un tema que consideramos muy importante pero que, por su densidad, s\u00f3lo dejaremos enunciado en este trabajo es la necesidad de analizar las motivaciones que el poder, todos los poderes, tienen para dar un apoyo econ\u00f3mico tan importante como el que se registra en los pa\u00edses centrales.<\/p><p>Pensamos que el solo hecho de enunciar el tema indica que no creemos que el motivo sea s\u00f3lo el bien de la humanidad.<\/p><h5>C\u00f3mo se construye el reconocimiento en ciencia<\/h5><p>La construcci\u00f3n del reconocimiento de una persona o un grupo de personas como productores de conocimiento cient\u00edfico es un proceso complejo que insume tiempos prolongados. A niveles personales ese reconocimiento exige haber cumplido un aprendizaje que, en total y para personas normalmente inteligentes e interesadas, puede requerir al menos unos 17 a\u00f1os desde que se ingresa a la escuela elemental hasta que se inicia una carrera de investigador. El interesado termina as\u00ed su etapa de estudiante, y siendo reconocido como profesional, puede incorporarse a un grupo e iniciar sus tareas de productor de conocimiento cient\u00edfico. Como se sabe, los resultados de su trabajo se materializan en general en publicaciones que se someten a la evaluaci\u00f3n de sus pares, investigadores expertos en el tema que analizan dichas conclusiones y las ofrecen para su discusi\u00f3n por la comunidad cient\u00edfica. Como el investigador, actualmente, pocas veces trabaja en soledad, el an\u00e1lisis cr\u00edtico de su trabajo tambi\u00e9n afecta al grupo en el cual se desempe\u00f1a y el mayor o menor reconocimiento del trabajo personal influye en el reconocimiento del grupo.<\/p><p>Este proceso que describimos en forma en realidad bastante superficial, no est\u00e1 pensado con criterios de econom\u00eda de tiempo ni de trabajo. Busca esencialmente asegurar la excelencia del trabajo y de sus resultados. Incluye, por supuesto, una cuidadosa selecci\u00f3n de las personas que lo llevan a cabo, pero es una selecci\u00f3n basada en los resultados. Hay, en general, alguna forma de selecci\u00f3n para entrar, y todo el proceso es una selecci\u00f3n permanente.<\/p><h5>C\u00f3mo se construye el reconocimiento del poder<\/h5><p>Hay un dicho famoso de alg\u00fan pol\u00edtico de \u00e9xito: \u201cLo peor que se puede hacer con el poder es no ejercerlo\u201d.<\/p><p>Es as\u00ed, porque el reconocimiento del poder se construye ejerci\u00e9ndolo. Y esto es as\u00ed empezando por los niveles m\u00e1s estrictamente personales. Si una persona est\u00e1 en una situaci\u00f3n de aislamiento, como Robinson Crusoe en su isla, o las v\u00edctimas reales de accidentes de este tipo, y piensa que quiere hacer algo, es porque siente que tiene el poder para hacerlo. A continuaci\u00f3n puede renunciar a intentarlo suponiendo que va a fracasar, o decidir ejercer ese poder. Si lo hace, el primer resultado ser\u00e1 que ha ejercido ese poder que supon\u00eda tener, con lo que demuestra, se demuestra a s\u00ed mismo, que su poder existe, porque se plasma en acci\u00f3n, independientemente de los resultados que obtenga.<\/p><p>Con esto, s\u00f3lo con esto, ha construido su reconocimiento de su poder.<\/p><p>El no intentar genera impotencia. Al intentar se reconoce el poder de realizar la acci\u00f3n, el poder de volver a intentar, y eventualmente el poder de obtener un resultado.<\/p><p>En una situaci\u00f3n m\u00e1s normal de vida en compa\u00f1\u00eda de otros, el proceso de reconocimiento puede empezar del mismo modo, s\u00f3lo que, al ejercer ese poder individual, totalmente \u00edntimo, puede ocurrir que otros tambi\u00e9n lo reconozcan, con lo que el poder que esa persona ejerce va alcanzando a uno o varios grupos y cambiando, poco a poco, sus din\u00e1micas. As\u00ed empezar\u00eda, a niveles de grupos quiz\u00e1 peque\u00f1os, familiares, de amigos, barriales, laborales, la construcci\u00f3n del reconocimiento de alguna forma de poder enraizado en relaciones de diverso tipo, pero en las que juegan en general tanto elementos intelectuales como afectivos, y muchas veces tambi\u00e9n variedades de intereses.<\/p><p>Pero esta construcci\u00f3n del reconocimiento se produce a escala peque\u00f1a o muy peque\u00f1a.<\/p><p>La construcci\u00f3n a escalas mayores, sean p\u00fablicas, empresariales o institucionales, es un proceso pol\u00edtico, que busca afectar a mucha gente, que utiliza medios de todo tipo, la ayuda de profesionales especializados, incluyendo a cient\u00edficos sociales, y que requiere el manejo de fondos importantes. Y que suele estar regida por leyes dise\u00f1adas para garantizar la legitimidad de ese reconocimiento.<\/p><h5>La realidad de las interacciones<\/h5><p>Cuando Lavoissier fue juzgado y condenado a muerte durante la Revoluci\u00f3n Francesa, trat\u00f3 de defenderse refiri\u00e9ndose a la importancia de sus investigaciones. El juez le respondi\u00f3 que la Revoluci\u00f3n no necesitaba qu\u00edmicos, y el profesor, que era un arist\u00f3crata, fue devorado por la guillotina. En el per\u00edodo del Terror, todos los arist\u00f3cratas eran enemigos mortales, y durante el \u201cViejo R\u00e9gimen\u201d los cient\u00edficos \u201cserv\u00edan\u201d para poco m\u00e1s que inventar armas y entretener con sus especulaciones a los poderosos mejor educados. Ya con Napole\u00f3n las cosas empezaron a cambiar, en particular pero no \u00fanicamente en lo que se refer\u00eda a las aplicaciones de la ciencia. La historia de estas interacciones, como toda historia, tiene sus interesantes idas y vueltas, pero es demasiado larga para seguir ocup\u00e1ndonos de ella en este trabajo.<\/p><p>Ocup\u00e9monos del hoy. El mundo est\u00e1 dividido en pa\u00edses ricos (algunos m\u00e1s, otros menos), pa\u00edses mucho menos ricos pero que buscan el crecimiento econ\u00f3mico, y pa\u00edses pobres y miserables. En todas partes, la investigaci\u00f3n b\u00e1sica depende, directa o indirectamente, de inversiones del Estado. Si el Estado es muy pobre, no hay investigaci\u00f3n b\u00e1sica.<\/p><p>La financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n aplicada tambi\u00e9n depende, como hemos dicho, del Estado en forma directa o indirecta, pero no siempre ni en todas partes en su totalidad. En los pa\u00edses con m\u00e1s tradici\u00f3n cient\u00edfica, y con econom\u00edas saludables, tambi\u00e9n hay organizaciones no estatales que aportan fondos para temas de su inter\u00e9s.<\/p><p>No vamos a considerar en este trabajo el tema del desarrollo tecnol\u00f3gico porque, si bien en general utiliza con intensidad el conocimiento cient\u00edfico, juega un rol diferente y recurre a m\u00e9todos con frecuencia diferentes. Por otra parte ha ocurrido con cierta frecuencia que el poder pol\u00edtico apoye econ\u00f3micamente un desarrollo tecnol\u00f3gico hasta alguna etapa de prototipo o demostraci\u00f3n, para luego dejar el resto del proceso a cargo del poder econ\u00f3mico privado. Esto ha ocurrido en particular en los Estados Unidos con las industrias nuclear y aeroespacial, y sobre todo con las relacionadas con la defensa, aunque en este caso la relaci\u00f3n con el Estado, una vez terminado el desarrollo tecnol\u00f3gico, sigue siendo muy fuerte. Procesos parecidos se han dado en los pa\u00edses europeos m\u00e1s desarrollados.<\/p><h5>El caso argentino<\/h5><p>Hasta la d\u00e9cada de los \u201940 la investigaci\u00f3n cient\u00edfica se realiz\u00f3 gracias a apoyos basados en el prestigio, las relaciones personales y en alg\u00fan caso la buena posici\u00f3n econ\u00f3mica de algunos investigadores. Tambi\u00e9n, cuando las necesidades econ\u00f3micas eran muy puntuales o muy modestas, hubo apoyo de universidades e institutos. Houssay, Leloir, Braun Men\u00e9ndez y los investigadores que se ocuparon del Chagas ser\u00edan los casos m\u00e1s relevantes.<\/p><p>A partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, los desarrollos de las armas basadas en nuevos, o m\u00e1s o menos, nuevos conocimientos en f\u00edsica, le dieron a esta ciencia un prestigio notable. El armamento nuclear, la propulsi\u00f3n a reacci\u00f3n en aeron\u00e1utica y coheter\u00eda, el radar, fueron innovaciones que realmente aceleraron el final de la guerra y que bastante r\u00e1pidamente se trasladaron a los usos civiles. Los pa\u00edses m\u00e1s poderosos entendieron r\u00e1pidamente la importancia de la financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n como forma de acelerar la producci\u00f3n de conocimientos, y si bien apoyaron generosamente a los grupos dedicados a temas cuya aplicaci\u00f3n pod\u00eda parecer lejana, los aportes han sido siempre mayores cuando se estimaba que los resultados pr\u00e1cticos pod\u00edan obtenerse en menores tiempos. Es importante resaltar que esto se dio casi en todas las ciencias y que, por lo menos al principio, los resultados se difundieron con pocas o ninguna restricci\u00f3n.<\/p><p>En nuestro pa\u00eds, como todos sabemos, el apoyo y la planificaci\u00f3n han sido espor\u00e1dicos y escasos. El hecho de que reci\u00e9n el gobierno de Kirchner haya considerado que la ciencia y la tecnolog\u00eda requieren de un ministerio, marca una inflexi\u00f3n de enorme importancia. El poder estatal, a partir de ese momento, reconoce a la ciencia como una actividad que merece y requiere de una atenci\u00f3n juiciosa y cuidadosa. Queda ahora por ver c\u00f3mo se manifiesta esa atenci\u00f3n.<\/p><p>Creemos que es opini\u00f3n muy general que debe manifestarse a trav\u00e9s del apoyo econ\u00f3mico. Pero, como el dinero siempre es escaso, pensamos que deber\u00e1n elaborarse criterios claros y racionales para su distribuci\u00f3n, y para lograr elaborar esos criterios deber\u00e1 identificarse cu\u00e1les son los temas que requieren de investigaci\u00f3n cient\u00edfica en la Argentina, cu\u00e1les son las prioridades de esos temas. Considerando la distribuci\u00f3n del apoyo estatal y para poner algunos ejemplos, la investigaci\u00f3n sobre enfermedades y plagas end\u00e9micas deber\u00eda tener una alta prioridad, lo mismo que los estudios antropol\u00f3gicos sobre los pueblos originarios. La investigaci\u00f3n en astrof\u00edsica, por el contrario, no podr\u00eda tener una alta prioridad. No vamos a abundar en ejemplos, que siempre son casos particulares.<\/p><p>Existen en universidades e institutos argentinos investigadores que han elegido temas de su inter\u00e9s y que trabajan en ellos con el apoyo de organizaciones extranjeras a las que tambi\u00e9n les interesan esos temas. No nos parece mal, pero no apoyar\u00edamos una extensi\u00f3n excesiva de esa pr\u00e1ctica si los temas no son prioritarios para nuestro pa\u00eds, porque esos investigadores suelen utilizar diversos elementos de su lugar de trabajo que quedan menos disponibles para las tareas de inter\u00e9s local.<\/p><p>Por supuesto que estamos de acuerdo en que el conocimiento cient\u00edfico correctamente obtenido tiene validez universal. Lo que debe definirse juiciosamente es qui\u00e9n pone el apoyo econ\u00f3mico para construir qu\u00e9 parte de ese conocimiento.<\/p><p>Esta tarea de distribuir fondos para investigaci\u00f3n la viene realizando hace alg\u00fan tiempo el CONICET. Pensamos que se deber\u00eda, tanto desde el poder estatal como desde el privado, prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a la definici\u00f3n y la realizaci\u00f3n de las prioridades.<\/p><p>Esto nos lleva a un tema mucho m\u00e1s central y urgente, que es c\u00f3mo lograr un di\u00e1logo productivo entre quienes ejercen el poder y los cient\u00edficos. Personalizamos el planteo porque las comunicaciones se dan entre personas, y si las personas no se entienden, es imposible que se entiendan las organizaciones que las contienen. A\u00fan hoy, en el Congreso, la mayor\u00eda de los legisladores son profesionales del derecho, la econom\u00eda, la medicina y las ciencias sociales. Los ingenieros son m\u00e1s escasos, y los cient\u00edficos \u201cduros\u201d son raros. Hace tiempo que opinamos que este es un desequilibrio que entorpece seriamente la creaci\u00f3n de una pol\u00edtica cient\u00edfica nacional y su consecuente desarrollo.<\/p><p>Hay un ejemplo, hasta donde sabemos solitario, de lo que puede hacer uno de estos legisladores poco abundantes. La ley 23.877 de Promoci\u00f3n Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica fue elaborada por un grupo que se reuni\u00f3 alrededor de un diputado por La Pampa que es ingeniero y profesor universitario. Es posible que esta ley, al cabo de 12 a\u00f1os, merezca alguna revisi\u00f3n. Se podr\u00eda decir que de ese modo se estar\u00eda aplicando el m\u00e9todo cient\u00edfico, considerando que su aplicaci\u00f3n ha cambiado significativamente la gesti\u00f3n que el poder hace de la ciencia.<\/p><p>Finalmente, queremos expresar tres conceptos que consideramos principios pol\u00edticos b\u00e1sicos para poner a prueba cualquier proyecto, programa o acci\u00f3n de gobierno. Estos conceptos integran desde sus principios el ideario peronista, y nos parece coherente mencionarlos en este trabajo que trata del poder y de la ciencia.<\/p><p>Cualquiera que sea la acci\u00f3n que se proponga o se inicie, debe tender a la construcci\u00f3n de una naci\u00f3n socialmente justa, econ\u00f3micamente libre y pol\u00edticamente soberana. No es posible lograr la justicia social para todos si nuestra econom\u00eda no es independiente; esto nunca ser\u00e1 posible si no garantizamos nuestra soberan\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d39a3dc elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"d39a3dc\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-02cc376\" data-id=\"02cc376\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6951320 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"6951320\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b7d03a7 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b7d03a7\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-04f2278\" data-id=\"04f2278\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e558953 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e558953\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Jorge Oscar Marticorena:<\/strong><br \/>Licenciado en Qu\u00edmica UBA. Ex miembro de la Direcci\u00f3n de la CNEA. Ex presidente del Directorio del INVAP.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Jorge Oscar Marticorena | El poder, sea estatal o privado, sigue siendo quien, en buena parte, financia la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pero es responsabilidad del Estado invertir en la construcci\u00f3n de una ciencia independiente con el objetivo de alcanzar la soberan\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica, condiciones necesarias para lograr una naci\u00f3n socialmente justa.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17562,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2588],"tags":[2594,2589,2593,636],"class_list":["post-17561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-24","tag-ciencia-independiente","tag-ciencia-y-poder","tag-jorge-oscar-marticorena","tag-soberania"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17561"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17561\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28849,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17561\/revisions\/28849"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17562"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}