{"id":17612,"date":"2013-05-01T01:12:00","date_gmt":"2013-05-01T04:12:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=17612"},"modified":"2024-03-18T10:27:32","modified_gmt":"2024-03-18T13:27:32","slug":"las-politicas-de-cyt-y-el-estilo-de-desarrollo-un-proyecto-inconcluso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/las-politicas-de-cyt-y-el-estilo-de-desarrollo-un-proyecto-inconcluso\/","title":{"rendered":"Las pol\u00edticas de CyT y el \u201cestilo de desarrollo\u201d: un proyecto inconcluso"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"17612\" class=\"elementor elementor-17612\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-27f4ce2 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"27f4ce2\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e774e6e\" data-id=\"e774e6e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-279f8f3 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"279f8f3\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Durante mucho tiempo el modelo de desarrollo cient\u00edficotecnol\u00f3gico de nuestros pa\u00edses sigui\u00f3 los par\u00e1metros dictados por los centros de poder, centrados en el desarrollo consumista, y desvincul\u00e1ndose de los problemas sociales y productivos de la regi\u00f3n. El desaf\u00edo es generar una pol\u00edtica de CyT que sirva a la construcci\u00f3n de la soberan\u00eda nacional.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8c91d57 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8c91d57\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1a013c6\" data-id=\"1a013c6\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-442793a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"442793a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Erica Carrizo y Victoria Alfonso |<\/em><\/a><\/p><h5>Breve historia de una falacia<\/h5><p>Pocos constructos en la historia de siglo XX han tenido un papel tan protag\u00f3nico y sostenido en las sociedades contempor\u00e1neas como el concepto de desarrollo. Esta noci\u00f3n alude a un dispositivo pol\u00edtico, ideol\u00f3gico y cient\u00edfico que resignificar\u00eda las relaciones de poder en el capitalismo global y que, luego de la Segunda Guerra Mundial, encontrar\u00eda en Am\u00e9rica latina un terreno f\u00e9rtil para la experimentaci\u00f3n de las denominadas \u201cpol\u00edticas del desarrollo\u201d, promovidas por los organismos internacionales y adoptadas por los propios Estados latinoamericanos.<\/p><p>Esta reconfiguraci\u00f3n del sistema pol\u00edtico mundial se dio a trav\u00e9s de una nueva institucionalizaci\u00f3n que tom\u00f3 forma con la creaci\u00f3n del Banco Mundial (BM) en 1944, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en 1947.<\/p><p>En Am\u00e9rica latina se materializ\u00f3 con la creaci\u00f3n del Tratado Interamericano de Asistencia Rec\u00edproca (TIAR) en 1947, la Organizaci\u00f3n de los Estados Americanos (OEA) en 1948, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 1959 y la Alianza para el Progreso (ALPRO) en 1961. Esta \u201cAlianza\u201d, dise\u00f1ada por la administraci\u00f3n de John F. Kennedy como respuesta a los retos que planteaba la Revoluci\u00f3n Cubana de 1959 y la consecuente adopci\u00f3n del r\u00e9gimen socialista, se orientaba a promover un capitalismo reformista en la regi\u00f3n.<\/p><p>Los principales lineamientos impulsados se centraron en la reforma agraria \u2013se trataba de una reforma \u201cdesde arriba\u201d que buscaba frenar la reforma \u201cdesde abajo\u201d encabezada por los sectores m\u00e1s desfavorecidos\u2013, el libre comercio entre los pa\u00edses latinoamericanos, la modernizaci\u00f3n de la infraestructura de comunicaciones, la reforma fiscal, el acceso a la vivienda, la educaci\u00f3n y la salud, precios estables, control de la inflaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n monetaria.<\/p><p>Las pol\u00edticas del desarrollo sintetizaban la intenci\u00f3n de Estados Unidos de transformar radicalmente a los pa\u00edses de la regi\u00f3n bajo el discurso de la prosperidad material y el progreso econ\u00f3mico. Dec\u00eda el presidente Kennedy en su discurso inaugural de la ALPRO en enero de 1961:<\/p><p>\u201cEl mundo es muy diferente ahora. Pues el hombre tiene en sus manos mortales el poder de abolir todas las formas de pobreza humana y todas las formas de vida humana [\u2026] A aquellos pueblos en las chozas y en las aldeas de la mitad del planeta que luchan por romper las trabas de la miseria masiva [\u2026] les ofrecemos una promesa especial, convertir nuestras buenas palabras en buenas acciones, en una nueva alianza para el progreso para ayudar a los hombres libres y a los gobiernos libres a despojarse de las cadenas de la pobreza\u201d.<\/p><p>Este fue el caldo de cultivo que dar\u00eda lugar a las diversas corrientes denominadas \u201cdesarrollistas\u201d, para las cuales los problemas econ\u00f3micos y sociales que aquejaban a la formaci\u00f3n social latinoamericana se deb\u00edan a una insuficiencia en su desarrollo capitalista, y donde su aceleraci\u00f3n bastar\u00eda para hacerlos desaparecer.<\/p><p>Ahora bien, las teor\u00edas del desarrollo propuestas e impulsadas por la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (CEPAL), a fines de los a\u00f1os \u201950 y principios de los \u201960, r\u00e1pidamente mostraron sus contradicciones, transparentando el callej\u00f3n sin salida al que se enfrentaban los pa\u00edses de la regi\u00f3n en el marco de una concepci\u00f3n seg\u00fan la cual cualquier pa\u00eds pod\u00eda convertirse en desarrollado, siempre y cuando persistiera en la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas \u201ccorrectas\u201d. Esta concepci\u00f3n qued\u00f3 cristalizada en el libro de 1960 del economista e historiador norteamericano Walt Rostow, titulado <em>Las etapas del crecimiento econ\u00f3mico: un manifiesto no comunista.<\/em><\/p><p>No obstante, en contraposici\u00f3n al desarrollismo cepalino, a la Alianza para el Progreso y a la tesis rostowiana, surgen en este contexto las denominadas \u201cteor\u00edas de la dependencia\u201d, agrupando a una masa cr\u00edtica de pensadores latinoamericanos identificados con las tradiciones socialista y marxista, que cuestionar\u00edan la situaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n en la econom\u00eda mundial de los pa\u00edses perif\u00e9ricos \u201cespecializados\u201d en la producci\u00f3n de materias primas.<\/p><h5>Ciencia y tecnolog\u00eda para el \u201cdesarrollo\u201d<\/h5><p>La expansi\u00f3n de las pol\u00edticas del desarrollo en Am\u00e9rica latina fue acompa\u00f1ada del surgimiento de una nueva modalidad de dependencia, que el economista brasile\u00f1o Theotonio Dos Santos asoci\u00f3 al binomio industria-tecnolog\u00eda:<\/p><p>\u201cEn el per\u00edodo de la posguerra se ha consolidado un nuevo tipo de dependencia, basado en empresas multinacionales que empezaron a invertir en industrias destinadas al mercado interno de los pa\u00edses subdesarrollados. Esta forma de dependencia es b\u00e1sicamente una dependencia industrial-tecnol\u00f3gica\u201d.<\/p><p>Al mismo tiempo que la ideolog\u00eda desarrollista asociaba \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d con industrializaci\u00f3n por sustituci\u00f3n de importaciones se observaba una desvinculaci\u00f3n de las actividades de ciencia y tecnolog\u00eda con los problemas sociales y productivos de la regi\u00f3n.<\/p><p>Esta falta de correspondencia estuvo relacionada con el proceso de mimetizaci\u00f3n que recorrieron los pa\u00edses perif\u00e9ricos respecto del desarrollo del sector de CyT de los pa\u00edses centrales. A diferencia de estos, nuestros pa\u00edses no lograron vincular la producci\u00f3n de conocimientos con su realidad econ\u00f3mica y social. Se aplicaron modelos te\u00f3ricos universales que guiaron la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas para el sector y est\u00e1ndares internacionales para la medici\u00f3n de la producci\u00f3n de conocimiento que, entre otras consecuencias, hicieron de la publicaci\u00f3n en revistas de alto impacto el principal criterio de evaluaci\u00f3n de la producci\u00f3n cient\u00edfica, obviando la fijaci\u00f3n de criterios tanto para la evaluaci\u00f3n del desarrollo tecnol\u00f3gico y la innovaci\u00f3n como para su protecci\u00f3n. En t\u00e9rminos de orientaci\u00f3n tem\u00e1tica, esto se tradujo en la adopci\u00f3n hist\u00f3rica de las agendas de investigaci\u00f3n del primer mundo.<\/p><p>Esta conducta imitativa coadyuv\u00f3 a la instalaci\u00f3n de una ideolog\u00eda de reproducci\u00f3n dependiente, donde los avances en el sector de CyT constituyeron parte estructurante de la promesa del desarrollo. Es en este contexto donde prolifer\u00f3 una de las falacias sobre Am\u00e9rica latina m\u00e1s ampliamente extendidas, seg\u00fan la cual los pa\u00edses latinoamericanos son \u201csociedades duales\u201d, donde conviven una sociedad arcaica, tradicional, agraria, estancada y retr\u00f3grada junto con algunos indicios incipientes de una sociedad moderna, en proceso de industrializaci\u00f3n y urbanizaci\u00f3n.<\/p><p>Ahora bien, la esencia de esta falacia, que destacaba el papel asignado a la ciencia y la tecnolog\u00eda como motores de cambio y desarrollo, radica en considerar que esta \u201cbipolaridad social\u201d resulta de una \u201caversi\u00f3n al cambio\u201d, cuando desde el enfoque de las teor\u00edas de la dependencia se demostraba la relaci\u00f3n de \u201cfuncionalidad rec\u00edproca\u201d entre subdesarrollo y desarrollo.<\/p><p>Los intentos de analizar la realidad de nuestros pa\u00edses como resultado de su atraso en la asimilaci\u00f3n de los modelos m\u00e1s avanzados de producci\u00f3n, que Dos Santos definir\u00eda como \u201cideolog\u00eda disfrazada de ciencia\u201d, ser\u00edan fuertemente cuestionados por los intelectuales identificados con el Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnolog\u00eda y Desarrollo (PLACTED).<\/p><p>En este sentido, es interesante la confluencia de Oscar Varsavsky, Jorge Sabato y Am\u00edlcar Herrera en torno al \u201cproblema del desarrollo\u201d, que asociaron al plano econ\u00f3mico, social, cultural y ambiental.<\/p><p>En relaci\u00f3n a la concepci\u00f3n lineal del desarrollo, Am\u00edlcar Herrera, en 1971, sosten\u00eda:<\/p><p>\u201cEsta visi\u00f3n simplista, que no siempre es ingenua, ignora el hecho fundamental, puesto en evidencia sobre todo por los intelectuales de Am\u00e9rica latina, de que el subdesarrollo no es meramente un estadio primario del desarrollo, sino una situaci\u00f3n estructuralmente diferente, en gran parte generada y condicionada por la misma existencia y evoluci\u00f3n de las sociedades desarrolladas\u201d.<\/p><p>El car\u00e1cter \u201cautista\u201d de la CyT latinoamericana, que gradualmente mostraba con mayor contundencia su falta de contribuci\u00f3n al \u201cdesarrollo\u201d de la regi\u00f3n, tambi\u00e9n fue se\u00f1alado por Jorge Sabato en 1982:<\/p><p>\u201cLos estudios sobre tecnolog\u00eda en materia de alimentaci\u00f3n, vivienda y salud son inferiores en calidad y cantidad a los realizados para el sector industrial [\u2026] mientras sigui\u00f3 aumentando la importaci\u00f3n de tecnolog\u00eda destinada a atender la producci\u00f3n para el consumo de los sectores privilegiados\u201d.<\/p><p>En el mismo sentido, a mediados de los \u201970, Oscar Varsavsky cuestionaba el rol de la CyT en la legitimaci\u00f3n de la tesis del desarrollo lineal y los indicadores utilizados para \u201cmedirlo\u201d. La trampa, sosten\u00eda, est\u00e1 en medir el desarrollo mediante un numerito y deducir de all\u00ed que debemos imitar a los pa\u00edses que lo tienen m\u00e1s alto:<\/p><p>\u201c[\u2026] consumir lo que ellos ponen de moda, imitar su tecnolog\u00eda, enviar a nuestros j\u00f3venes m\u00e1s brillantes a que se \u2018perfeccionen\u2019 en sus universidades, abrir las puertas a sus grandes corporaciones que vienen a civilizarnos y a transferirnos su tecnolog\u00eda [\u2026] Desarrollo es, s\u00ed, un t\u00e9rmino relativo, pero relativo a las metas que el pa\u00eds se plantea; a su propio Proyecto Nacional, no al de otro pa\u00eds\u201d.<\/p><h5>La dimensi\u00f3n pol\u00edtica del desarrollo<\/h5><p>Quiz\u00e1s el aporte m\u00e1s significativo del planteo te\u00f3rico de estos autores sea la necesidad de repensar la relaci\u00f3n ciencia-tecnolog\u00eda-desarrollo considerando la dimensi\u00f3n pol\u00edtica como factor fundamental para superar las ideas de \u201cneutralidad\u201d y \u201cuniversalidad\u201d de la ciencia y la tecnolog\u00eda que hist\u00f3ricamente subyugaron la formulaci\u00f3n de las pol\u00edticas CyT en Am\u00e9rica latina.<\/p><p>La primera noci\u00f3n importada que guiar\u00eda la formulaci\u00f3n de estas pol\u00edticas fue el \u201cmodelo lineal de innovaci\u00f3n\u201d, que si bien fue duramente cuestionada por el PLACTED, continu\u00f3 siendo sostenida por el discurso hegem\u00f3nico durante m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas. Es interesante observar c\u00f3mo el supuesto fracaso de este modelo fue utilizado como diagn\u00f3stico y principio explicativo de las debilidades del complejo de CyT argentino durante los \u201990, cuando gran parte de las instituciones CyT \u2013con excepci\u00f3n de las universidades y el CONICET\u2013 fueron creadas a partir de concepciones que dif\u00edcilmente puedan caracterizarse como lineales.<\/p><p>El concepto fue reemplazado por el de \u201cSistema Nacional de Innovaci\u00f3n\u201d (SNI), que comenz\u00f3 a utilizarse indiscriminada y acr\u00edticamente desde la academia, los gobiernos y los organismos internacionales, como nuevo marco te\u00f3rico para analizar, diagnosticar y definir las pol\u00edticas en el sector.<\/p><p>Como sostiene Hurtado, varios autores marcar\u00edan la \u201cdisfuncionalidad\u201d de su aplicaci\u00f3n en los pa\u00edses en desarrollo. Al igual que el \u201cmodelo lineal\u201d, el concepto de SNI legitima la falacia del desarrollo, al tomar como base supuestos institucionales, financieros, regulatorios, de infraestructura y de las propias instituciones CyT que parad\u00f3jicamente o, mejor dicho, l\u00f3gicamente no son el punto de partida de las sociedades m\u00e1s desiguales.<\/p><p>Pese a la notable \u201cineficacia\u201d de estas teor\u00edas para promover una CyT puesta al servicio de un estilo de desarrollo propio para Am\u00e9rica latina, las pol\u00edticas de CyT continuaron nutri\u00e9ndose de concepciones funcionales a un modelo de desarrollo ajeno, profundizando la tendencia hist\u00f3rica de una CyT aislada de su contexto social inmediato.<\/p><p>Mientras a nivel local se instauraba esta conducta c\u00edclica de imitaci\u00f3n y reemplazo de modelos conceptuales <em>desencajados<\/em> de la realidad regional, mundialmente se consolidaba un modelo de desarrollo consumista, legitimado por pol\u00edticas de CyT que actualmente postulan como objetivo primario el agregado de valor a una producci\u00f3n creciente destinada a alimentar el c\u00edrculo infinito del consumo suntuario.<\/p><h5>El modelo de desarrollo consumista: una cuesti\u00f3n de \u201cEstilo\u201d<\/h5><p>El modelo de desarrollo consumista se impuso globalmente en 1989 tras la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn. Sin embargo, su inviabilidad como modelo termin\u00f3 por ponerse de manifiesto con la crisis financiera internacional de 2008, confirmando que el capitalismo ha fracasado en su relaci\u00f3n con la naturaleza. En este sentido, Pengue sostiene que el \u201cconsumo y el crecimiento econ\u00f3mico sin fin son el paradigma de una nueva religi\u00f3n y, por lo tanto, el aumento del consumo una forma de vida necesaria para mantener la actividad econ\u00f3mica y el empleo\u201d.<\/p><p>Otra de las dimensiones a considerar es la desigualdad en el consumo: mientras el 15% de la poblaci\u00f3n mundial que vive en los pa\u00edses de altos ingresos es responsable del 56% del consumo total, el 40% m\u00e1s pobre, en los pa\u00edses de bajos ingresos, se acredita solamente el 11% del consumo.<\/p><p>Este proceso de aumento de la desigualdad fue acompa\u00f1ado por la imitaci\u00f3n de los patrones de consumo de los pa\u00edses desarrollados, generando innecesarias presiones consumistas, tanto para los sectores de altos ingresos como para los sectores marginados.<\/p><p>La tendencia fue advertida tempranamente por los autores del PLACTED, fundamentalmente por Oscar Varsavsky, que en su libro <em>Ciencia, Pol\u00edtica y Cientificismo<\/em>, de 1969, sentenciaba:<\/p><p>\u201cLa sociedad actual, dirigida por el hemisferio Norte, tiene un estilo propio que hoy se est\u00e1 llamando \u2018consumismo\u2019 [\u2026] Producci\u00f3n masiva y cambiante en la medida estrictamente necesaria para hacer anticuado lo que ya se vendi\u00f3 y crear una nueva necesidad de comprar, esa es la ley de la sociedad. Que al hacerlo eleva poco a poco el nivel de vida material de la gente es su aspecto positivo, que tantos defensores le proporciona entre los que no sufren sus injusticias\u201d.<\/p><p>En <em>Estilos tecnol\u00f3gicos<\/em>, publicado en 1974, Varsavsky realiza una cr\u00edtica aguda a la idea de adaptaci\u00f3n tecnol\u00f3gica aplicada por los pa\u00edses socialistas y del Tercer Mundo como \u00fanica v\u00eda para \u201ccerrar la brecha tecnol\u00f3gica\u201d que nos separa de los pa\u00edses desarrollados. Su punto de partida es que ese estilo tecnol\u00f3gico, tomado como modelo de progreso t\u00e9cnico, no es el \u00fanico posible, ni el m\u00e1s adecuado para construir una sociedad nueva y mejor, dado que no tiene respuesta para nuestros problemas pr\u00e1cticos, muchos de los cuales ni siquiera han sido definidos.<\/p><p>Frente al hecho de que en las universidades argentinas se contin\u00faa ense\u00f1ando el mismo tipo de ciencia y a nivel social y econ\u00f3mico se reproducen los mismos patrones de organizaci\u00f3n, Varsavsky se\u00f1ala que nunca una opci\u00f3n cient\u00edfica o tecnol\u00f3gica es neutra, y plantea el desaf\u00edo de desarrollar criterios propios de selecci\u00f3n de prioridades y asignaci\u00f3n de recursos, una vez definidos los objetivos nacionales y las necesidades sociales a resolver.<\/p><p>En el mismo sentido, en lo que es considerado uno de sus \u00faltimos aportes a la comunidad cient\u00edfica argentina, Jorge Sabato expresaba en 1983:<\/p><p>\u201c[\u2026] la tecnolog\u00eda que se necesita es aquella que ayude a proveer las necesidades b\u00e1sicas de la humanidad y a desarrollar en plenitud todas sus capacidades, empleando los recursos disponibles de manera que no conduzca a la explotaci\u00f3n o sojuzgamiento del hombre ni a la destrucci\u00f3n irreversible de la naturaleza\u201d.<\/p><p>Estos aportes nos permiten cuestionar el marco de referencia preestablecido y aceptado por las pol\u00edticas cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas de nuestros pa\u00edses y plantear la necesidad de construir una nueva plataforma cognitiva para pensar alternativas de desarrollo con objetivos cualitativamente distintos de los actuales.<\/p><p>Frente a esta encrucijada, la pol\u00edtica cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica puede continuar su camino hist\u00f3rico en la reproducci\u00f3n de estilos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos funcionales a un estilo de desarrollo que se nos impone, o enfrentarse al desaf\u00edo de definir una CyT coherente con un proyecto nacional propio.<\/p><h5>CyT para un \u201cestilo de desarrollo\u201d propio: un desaf\u00edo pendiente<\/h5><p>La historia de Am\u00e9rica latina constituye una de las experiencias m\u00e1s contundentes sobre las consecuencias derivadas de la implementaci\u00f3n de recomendaciones digitadas desde los centros de poder mundial y el car\u00e1cter funcional que pueden desempe\u00f1ar las pol\u00edticas de CyT en la legitimaci\u00f3n de modelos de desarrollo \u201cdisfuncionales\u201d para la regi\u00f3n.<\/p><p>Ahora bien, si nos centramos en el actual contexto de integraci\u00f3n latinoamericana podemos aventurar que est\u00e1n dadas las condiciones para proponer un movimiento renovador, que permita imaginar una ciencia y una tecnolog\u00eda al servicio de un proyecto pol\u00edtico regional, que trascienda los usos vigentes al servicio de la sociedad de consumo, que estimule la recuperaci\u00f3n del legado de nuestros pensadores, y, por sobre todo, que interpele el sentido de sus aportes a la luz de los desaf\u00edos actuales.<\/p><p>En un momento hist\u00f3rico donde resultan innegables los l\u00edmites pol\u00edticos, econ\u00f3micos, sociales y ambientales de un modelo basado en el consumo y en el crecimiento econ\u00f3mico ilimitado, se transparenta la urgencia de construir un estilo de desarrollo alternativo para Am\u00e9rica latina.<\/p><p>Donde en primer lugar seamos capaces de promover un debate amplio sobre las dimensiones implicadas en el desarrollo de nuestros pueblos, que despojados de la falacia cuantitativa posicionen como objetivo central la mejora de la calidad de vida y la satisfacci\u00f3n de las necesidades m\u00e1s urgentes de nuestra sociedad.<\/p><p>Para las pol\u00edticas de CyT, esto implica la responsabilidad de dar respuestas concretas a los problemas que hist\u00f3ricamente obstaculizaron el desarrollo de la regi\u00f3n. Entre estos podemos mencionar casos paradigm\u00e1ticos sistem\u00e1ticamente marginados en pos del sostenimiento de una comunidad cient\u00edfica aislada de su propio medio, como son los problemas asociados a la pobreza, entre los que destacan la inclusi\u00f3n social y la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas, que pese a la espectacularidad de los avances CyT siguen irresueltos para grandes sectores de la poblaci\u00f3n.<\/p><p>No obstante, el desaf\u00edo tambi\u00e9n implica abordar problem\u00e1ticas de la coyuntura como son los efectos sociales, ambientales y sanitarios derivados del sostenimiento de actividades extractivas insustentables, como la miner\u00eda a cielo abierto, y la profundizaci\u00f3n de un modelo agr\u00edcola basado en el cultivo de variedades transg\u00e9nicas y el uso intensivo de agroqu\u00edmicos, donde el reemplazo continuo por versiones mejoradas arroja pruebas tangibles de la volatilidad de las promesas \u201ctecnocient\u00edficas\u201d que lo sustentan.<\/p><p>En este nuevo paradigma, la efectividad de la pol\u00edtica CyT no se mide en funci\u00f3n de un esfuerzo declarado en pos del desarrollo sino en su real aporte a un proceso de desarrollo orientado por un proyecto pol\u00edtico amplio, centrado en las necesidades de la sociedad.<\/p><p>En este sentido es interesante recuperar la reciente discusi\u00f3n democr\u00e1tica que se realiz\u00f3 en la Argentina de lo que se conoci\u00f3 como la \u201cley de medios\u201d.<\/p><p>En este debate se desnudaron las relaciones de poder en torno a la propiedad de los medios de comunicaci\u00f3n y la sociedad se convirti\u00f3 en un actor protag\u00f3nico. Las noticias comenzaron a interpretarse no como informaci\u00f3n objetiva y verdadera, sino como una construcci\u00f3n subjetiva impregnada de valores e intereses particulares que resulta necesario explicitar, para que los ciudadanos conozcan la informaci\u00f3n que consumen y decidan en funci\u00f3n de sus par\u00e1metros de confiabilidad.<\/p><p>Sobre la base de esta experiencia, resulta imperativo impulsar un debate p\u00fablico amplio sobre <em>qu\u00e9<\/em> ciencia y tecnolog\u00eda queremos y <em>para qu\u00e9<\/em> estilo de desarrollo.<\/p><p>Uno de los puntos a considerar deber\u00e1 ser el reconocimiento de que la pol\u00edtica cient\u00edfica de nuestros pa\u00edses latinoamericanos est\u00e1 condicionando la pol\u00edtica tecnol\u00f3gica, y en esta relaci\u00f3n no s\u00f3lo est\u00e1 en juego la distribuci\u00f3n del conocimiento sino tambi\u00e9n una peligrosa posici\u00f3n de prestigio de la ciencia por sobre la tecnolog\u00eda que nos impide plantearnos un proceso de desarrollo regional aut\u00f3nomo, basado en la justicia social.<\/p><p>Quiz\u00e1s el primer paso sea comenzar por las preguntas b\u00e1sicas. Como afirm\u00f3 Varsavsky: \u201c[\u2026] no hay<em> un estilo<\/em> de desarrollo sino muchos, muy diferentes en su contenido. Antes de hablar de <em>cu\u00e1nto<\/em> es el desarrollo hay que saber <em>cu\u00e1l<\/em>\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-cfc950e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"cfc950e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-856504d\" data-id=\"856504d\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5543ea1 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"5543ea1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-bc1406a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"bc1406a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-94008e1\" data-id=\"94008e1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ec236d1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ec236d1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Erica Carrizo:<\/strong><br \/>Coordinadora del Programa PLACTED (MINCyT) y Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la T\u00e9cnica \u201cJos\u00e9 Babini\u201d (UNSAM).<\/p><p><strong>Victoria Alfonso:<\/strong><br \/>Directora de Coordinaci\u00f3n y Gesti\u00f3n. Subsecretar\u00eda de Planificaci\u00f3n de la Provincia de R\u00edo Negro.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Erica Carrizo y Victoria Alfonso | Durante mucho tiempo el modelo de desarrollo cient\u00edficotecnol\u00f3gico de nuestros pa\u00edses sigui\u00f3 los par\u00e1metros dictados por los centros de poder, centrados en el desarrollo consumista, y desvincul\u00e1ndose de los problemas sociales y productivos de la regi\u00f3n. El desaf\u00edo es generar una pol\u00edtica de CyT que sirva a la construcci\u00f3n de la soberan\u00eda nacional.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17613,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2588],"tags":[2589,29,270,2616,636,2617],"class_list":["post-17612","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-24","tag-ciencia-y-poder","tag-ciencia-y-tecnologia","tag-desarrollo","tag-erica-carrizo","tag-soberania","tag-victoria-alfonso"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17612"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17612\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28877,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17612\/revisions\/28877"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17613"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}