{"id":18846,"date":"2012-07-01T01:03:00","date_gmt":"2012-07-01T04:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=18846"},"modified":"2024-06-04T13:32:36","modified_gmt":"2024-06-04T16:32:36","slug":"industria-argentina-nueva-base-nuevos-desafios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/industria-argentina-nueva-base-nuevos-desafios\/","title":{"rendered":"Industria argentina: nueva base, nuevos desaf\u00edos"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"18846\" class=\"elementor elementor-18846\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-50bf35a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"50bf35a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1d8a355\" data-id=\"1d8a355\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8b4b642 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"8b4b642\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Tras revertir el proceso de desindustrializaci\u00f3n de fines del siglo pasado, la Argentina necesita avanzar en el objetivo de lograr una mayor inclusi\u00f3n y equidad social. La innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, el financiamiento de inversiones y la especializaci\u00f3n productiva y comercial son las l\u00edneas que deben guiar la pol\u00edtica industrial.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-da76cec elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"da76cec\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-92cebfa\" data-id=\"92cebfa\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-57fa543 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"57fa543\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Diego Coatz y Bernardo Kosacoff |<\/em><\/a><\/p><p>Durante el per\u00edodo que sigui\u00f3 al quiebre de la convertibilidad, la econom\u00eda argentina logr\u00f3 un desempe\u00f1o sorprendente, que le permiti\u00f3 recuperarse de una de las crisis m\u00e1s profundas de su historia. Si bien la econom\u00eda dom\u00e9stica se vio perturbada por la crisis internacional de 2008-2009, ya ven\u00eda evidenciando algunas se\u00f1ales vinculadas con la propia problem\u00e1tica local. La turbulencia internacional profundiz\u00f3 dichas tensiones planteando grandes desaf\u00edos de cara al futuro, no s\u00f3lo en lo que refiere a su desarrollo de largo plazo, sino tambi\u00e9n en lo coyuntural.<\/p><p>Sin embargo, a diferencia de otros episodios, la combinaci\u00f3n del fuerte desendeudamiento p\u00fablico y privado permiti\u00f3 que pr\u00e1cticamente no se manifestara el impacto por el canal financiero y no hubiese una crisis de balance de pagos. Esto se dio en un marco parad\u00f3jico: una notable recuperaci\u00f3n de la inversi\u00f3n y del ahorro dom\u00e9stico junto a una muy baja profundidad del sistema financiero y del mercado de capitales.<\/p><p>Transcurridos dos a\u00f1os de aquella crisis internacional, que a\u00fan sigue latente, y a pesar del fuerte crecimiento econ\u00f3mico y productivo de 2010 y 2011, la realidad impone cuantiosos desaf\u00edos en materia de consolidaci\u00f3n del nivel de actividad econ\u00f3mica, eje sobre el cual ha girado la recomposici\u00f3n de capacidades productivas y sociales. En este marco se encuadran los desaf\u00edos en la pol\u00edtica macro y microecon\u00f3mica y abre un debate en torno al desarrollo en el mediano y largo plazo y a la din\u00e1mica de cambio estructural de la matriz productiva argentina.<\/p><p>A esta altura resulta claro que la pol\u00edtica macroecon\u00f3mica opera sobre grandes agregados, por lo que su capacidad para reconfigurar al aparato productivo presenta l\u00edmites concretos. Si bien puede impulsar la demanda agregada y promover dinamismo al mercado interno, no alcanza, por s\u00ed sola, a inducir los grandes cambios estructurales requeridos. Se hace necesario, por lo tanto, implementar concurrentemente pol\u00edticas de infraestructura, de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y, sobre todo, pol\u00edticas sectoriales e industriales en sentido amplio.<\/p><h5>De la Odisea 2001 a un nuevo (y mejor) punto de partida<\/h5><p>Recientemente ha habido aportes al respecto que tienden a relativizar la bonanza de estos a\u00f1os y argumentan que si bien ha habido un crecimiento incuestionable que contuvo una fuerte expansi\u00f3n de todos los sectores econ\u00f3micos y mejor\u00f3 la situaci\u00f3n social, no se ha dado significativamente un cambio estructural.<\/p><p>Se utilizan recursos como \u201cquitar\u201d al crecimiento el \u201crebote\u201d de 2002 a 2004, comparar las participaciones sectoriales agregadas con la d\u00e9cada de los \u201990 o las tasas de crecimiento con las de otros pa\u00edses de la regi\u00f3n, incluso la de aquellos donde la industria explica una porci\u00f3n menor del producto. A su vez, se esgrimen conclusiones en torno a que la matriz de acumulaci\u00f3n permanece invariante en relaci\u00f3n a la etapa previa, profundizando la desigual apropiaci\u00f3n de la renta, que las peque\u00f1as empresas mantienen su \u201cirrelevancia\u201d en la inserci\u00f3n internacional de la Argentina y que no ha habido inversiones considerables que permitan afirmar la creaci\u00f3n o reconstrucci\u00f3n de un nuevo sector industrial, entre otras, que tambi\u00e9n se manifiestan en la persistencia de un desbalance comercial externo creciente en las manufacturas de origen industrial, los m\u00e1rgenes derivados del precio de la soja y el favorable contexto internacional.<\/p><p>Sin dudas, todos estos an\u00e1lisis son v\u00e1lidos y contribuyen positivamente a un abordaje del tema. No haremos aqu\u00ed un tratamiento de los mismos ya que ello requerir\u00eda mayor espacio y excede los objetivos de la presente nota. No obstante, la din\u00e1mica de cambio en la Argentina evidencia logros y avances que no deben ser subestimados, as\u00ed como tambi\u00e9n un conjunto de tensiones y desaf\u00edos en materia productiva que redoblan la necesidad de abrir un debate amplio y profundo sobre los caminos a seguir.<\/p><p>En primer lugar, no debe soslayarse la perspectiva hist\u00f3rica; lo que pas\u00f3 en estos a\u00f1os no puede aislarse del vector cronol\u00f3gico atravesado por nuestro pa\u00eds. Las profundas reformas y reestructuraciones pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales que se implementaron desde mediados de los \u201970 constituyen una pesada herencia que atraviesa todos los \u00f3rdenes de la reciente din\u00e1mica estructural. Haber modificado la inercia que marcaba nuestro pa\u00eds hacia fines de los \u201990 en direcci\u00f3n a la desindustrializaci\u00f3n quiz\u00e1 sea uno de los cambios estructurales m\u00e1s relevantes de la etapa actual.<\/p><p>En los \u00faltimos diez a\u00f1os se han observado resultados notables: el PIB industrial se increment\u00f3 un 110% con relaci\u00f3n al piso de la crisis, la inversi\u00f3n en equipos durables creci\u00f3 en forma sostenida y se crearon m\u00e1s de 450 mil empleos formales con un salario nominal promedio que pas\u00f3 de $ 1.087 en 2002 a casi $ 6.500 en 2011, aumentando sustancialmente el poder adquisitivo de los trabajadores. La mejora en el mercado interno se dio junto con un incremento de las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) y agropecuario (MOA) de 284% y 244%, respectivamente, entre los a\u00f1os mencionados.<\/p><p>En el \u00e1mbito empresarial se verifican modificaciones significativas. Se generaron condiciones de saneamiento financiero y fondeo de la inversi\u00f3n con recursos propios. La resoluci\u00f3n de la deuda de las empresas con el exterior ha sido uno de los indicadores m\u00e1s positivos. Asimismo, el crecimiento sostenido de la demanda por ocho a\u00f1os implic\u00f3 m\u00e1rgenes de rentabilidad significativos, que fueron disminuyendo a trav\u00e9s del tiempo, a medida que se verifica una tendencia creciente de incremento de los costos.<\/p><p>Si bien este desempe\u00f1o se dio en el marco de condiciones internacionales favorables, los resultados obtenidos en estos a\u00f1os no necesariamente se derivan principalmente de ello. Que el producto industrial en t\u00e9rminos f\u00edsicos hoy sea el doble que a comienzos de siglo, el empleo un 60% superior, que haya un 10% m\u00e1s de empresas industriales y que las exportaciones de manufacturas de origen industrial se hayan triplicado constituye un escenario que diez a\u00f1os atr\u00e1s muy pocos podr\u00edan haber imaginado. Tampoco era esperable que la mayor parte de la sociedad civil, pol\u00edtica y acad\u00e9mica est\u00e9 hoy discutiendo temas como la distribuci\u00f3n del ingreso, la expansi\u00f3n industrial, la integraci\u00f3n de cadenas de valor, la generaci\u00f3n de capacidades tecnol\u00f3gicas, etc\u00e9tera.<\/p><h5>Din\u00e1mica de cambio estructural. \u00bfC\u00f3mo generalizar los casos exitosos?<\/h5><p>Durante los \u00faltimos dos lustros diversas ramas industriales registraron una destacada reactivaci\u00f3n: metalmec\u00e1nica, los astilleros, la aeronavegaci\u00f3n y determinadas producciones de la industria pl\u00e1stica, bebidas, textiles, qu\u00edmica, gr\u00e1fica, entre otras. A esto tambi\u00e9n se ha sumado el impulso a sectores no tradicionales como la electr\u00f3nica, energ\u00edas alternativas y\/o renovables, software y biotecnolog\u00eda, as\u00ed como la creciente agregaci\u00f3n de valor e inserci\u00f3n internacional de producciones regionales como el lim\u00f3n, la vitivinicultura, la madera, la producci\u00f3n av\u00edcola, los biocombustibles y otros.<\/p><p>Con diversos grados de integraci\u00f3n nacional, madurez y alcance, existen m\u00faltiples casos en estas y otras ramas productivas. La recuperaci\u00f3n de los astilleros a partir del nuevo esquema de precios relativos y la sanci\u00f3n del decreto 1010\/2004, junto a otras medidas como la reapertura de la carrera de ingenier\u00eda naval, de la tecnicatura en construcciones navales y el otorgamiento de l\u00edneas de financiamiento a trav\u00e9s de SEPyME y Banco Naci\u00f3n, permitieron que el sector multiplicara por tres su actividad respecto de 2003 y por cuatro sus exportaciones. Esto se dio en el marco de la puesta en marcha de los grandes astilleros tradicionales, pero tambi\u00e9n proliferaron las f\u00e1bricas de embarcaciones livianas.<\/p><p>Otro ejemplo que dio impulso a transformaciones en la matriz productiva es el proyecto de televisi\u00f3n digital, a partir de la creaci\u00f3n del Sistema Argentino de TV Digital Terrestre (SATVD-T) y la adopci\u00f3n de la norma japonesa-brasile\u00f1a, que ha permitido desarrollar capacidades propias (nacionales y regionales) frente a lo que hubiese sido la simple importaci\u00f3n de paquetes tecnol\u00f3gicos de manera integral.<\/p><p>En el plano nuclear, la extensa tradici\u00f3n y experiencia argentina durante d\u00e9cadas, recobr\u00f3 impulso luego de haberse diezmado hacia fines de los \u201980 y los \u201990. Con la reactivaci\u00f3n del \u201cPlan Nuclear Argentino\u201d en 2006 y la promulgaci\u00f3n de la ley 26.566 se defini\u00f3 la terminaci\u00f3n de Atucha II, reactivar el desarrollo del reactor integrado de dise\u00f1o argentino (CAREM), la extensi\u00f3n de la Central Nuclear Embalse junto con una nueva planta de producci\u00f3n de agua pesada y enriquecimiento de uranio. En todos los casos, se ha determinado que la mayor parte de insumos, piezas y equipos necesarios sean provistos por la industria nacional.<\/p><p>Experiencias de este tipo se replican en varias tramas productivas y deben trascender a los gobiernos de turno. Una mirada de este tipo sobre los \u00faltimos diez a\u00f1os permite dar cuenta de se\u00f1ales que van en esta direcci\u00f3n, hacia una mayor integraci\u00f3n local de las cadenas de valor.<\/p><p>Sin dudas existen distintos grados de avance, profundidad y efectiva realizaci\u00f3n, pero no es desde\u00f1able el hecho de que existan estas iniciativas. En la medida en que los factores que inciden sobre su concreci\u00f3n configuren las condiciones necesarias, la din\u00e1mica de cambio estructural adquirir\u00e1 mayor densidad cuantitativa y cualitativa.<\/p><p>A ello deben sumarse los \u201cnuevos\u201d sectores de r\u00e1pido crecimiento que, junto al dinamismo del conjunto de la trama productiva y su creciente integraci\u00f3n, pueden llevar adelante un cambio estructural y tecnol\u00f3gico relevante: algunos segmentos de la biotecnolog\u00eda y la gen\u00e9tica, ciertos segmentos de la electr\u00f3nica, agroqu\u00edmicos y productos farmac\u00e9uticos, maquinaria agr\u00edcola de precisi\u00f3n, equipamiento m\u00e9dico, ramas vinculadas a la energ\u00eda nuclear, sat\u00e9lites, aeron\u00e1utica y la industria del software, entre otros.<\/p><p>Somos abundantes en recursos naturales y el actual patr\u00f3n exportador argentino refleja el grado de competencia que se alcanz\u00f3 en las producciones basadas en esos recursos y en la fabricaci\u00f3n de insumos b\u00e1sicos (aluminio, petroqu\u00edmica y siderurgia). No obstante, tambi\u00e9n nos ilustra sobre el potencial a\u00fan no desarrollado. La posibilidad de utilizar los recursos naturales y los insumos b\u00e1sicos en cadenas productivas con mayor valor agregado, transitando al mundo de los bienes diferenciados, es una alternativa que permitir\u00eda superar algunas dificultades.<\/p><p>Sin embargo, las empresas que desarrollaron y consolidaron ventajas competitivas din\u00e1micas a partir de cambios t\u00e9cnicos y organizacionales, innovaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n de productos, todav\u00eda no llegan a conformar un n\u00facleo din\u00e1mico que refleje un nuevo entramado industrial significativo, lo cual exhibe la necesidad de dise\u00f1ar una estrategia de largo plazo para profundizar el cambio en la matriz productiva. M\u00e1s a\u00fan frente a las tensiones actuales que se vienen manifestando.<\/p><p>Hay, entre otros, dos aspectos que merecen un foco de atenci\u00f3n privilegiado. Uno de ellos es la mejora de la calidad de la presencia de las filiales de empresas transnacionales en t\u00e9rminos de generaci\u00f3n de conocimiento, valor agregado y empleo, con una mayor integraci\u00f3n a las cadenas globales de valor de sus corporaciones. El segundo es la ruptura de la preferencia de actividades de ensamblado en detrimento de las actividades que fortalecen los entramados productivos con mayor proceso de integraci\u00f3n manufacturera. La evaluaci\u00f3n adecuada de los reg\u00edmenes de promoci\u00f3n podr\u00eda ayudar a modificar este rasgo estructural en sectores clave del entramado manufacturero.<\/p><h5>Romper el p\u00e9ndulo o c\u00f3mo consolidar la industrializaci\u00f3n<\/h5><p>Como se mencion\u00f3 en la introducci\u00f3n, durante la crisis internacional de 2008\/2009 la econom\u00eda argentina manifest\u00f3 mayor fortaleza para resistir sus efectos y capacidad de reacci\u00f3n para recuperarse relativamente r\u00e1pido. Sin embargo, la renovada din\u00e1mica de crecimiento adquiri\u00f3 matices que son propios de una mayor heterogeneidad microecon\u00f3mica y delinean un entorno m\u00e1s turbulento para la gesti\u00f3n macroecon\u00f3mica (apreciaci\u00f3n cambiaria, cierto drenaje de reservas, dolarizaci\u00f3n de activos, cierta manifestaci\u00f3n de la restricci\u00f3n externa, entre otros). Los desaf\u00edos que plantea el proceso de industrializaci\u00f3n en marcha constituyen una de las claves para dar sustentabilidad a todo el sistema econ\u00f3mico. Cerrar las brechas que existen entre la Argentina actual y su potencial en materia industrial aportar\u00eda importantes grados de libertad al dise\u00f1o de pol\u00edticas m\u00e1s generales.<\/p><p>En uno de los pa\u00edses con mayor historia de crisis y volatilidades, los horizontes de los agentes econ\u00f3micos se fueron acortando. El aumento adicional de la inversi\u00f3n es un tema clave. La respuesta empresarial a una demanda sostenida, con mayor utilizaci\u00f3n de capacidad instalada, puede estar asociada a inversi\u00f3n de largo plazo o se puede abastecer v\u00eda importaciones m\u00e1s que por inversiones (o un mix entre ambas).<\/p><p>Invertir significa tomar una decisi\u00f3n en el presente que compromete el futuro. Se adquieren m\u00e1quinas y equipos espec\u00edficos para usarlos por d\u00e9cadas. Se requiere simult\u00e1neamente del reclutamiento y calificaci\u00f3n de los recursos humanos; del desarrollo de capacidades tecnol\u00f3gicas; insertarse en los mercados internacionales de forma de generar mayor escala para sustituir importaciones; crear y fortalecer firmas proveedoras; disponer de energ\u00eda, entre otros factores, junto a una banca de desarrollo (y un mercado de capitales profundo) que brinde el financiamiento a largo plazo. En cambio, la decisi\u00f3n de importar es m\u00e1s sencilla y mucho menos incierta. El ciclo importador se cierra en pocos meses, el capital propio es suficiente, no se debe reclutar mano de obra, ni desarrollar proveedores, ni demandar m\u00e1s energ\u00eda.<\/p><p>La demanda agregada, inflaci\u00f3n, tasa de inter\u00e9s y tipo de cambio determinan una rentabilidad esperada en base a la cual se ajustan los planes de oferta. Frente a un aumento percibido en la volatilidad del sistema (y de estas variables en particular), una gran cantidad de firmas incrementan las reacciones del tipo defensivas, que terminan por desalentar la acumulaci\u00f3n de capital productivo e incentivan la fuga de capitales o las colocaciones financieras que no impliquen una inmovilizaci\u00f3n del capital. Tambi\u00e9n puede existir un conjunto de empresas con poca predisposici\u00f3n a invertir, ya sea por los vaivenes hist\u00f3ricos de la econom\u00eda local o por la propia l\u00f3gica rent\u00edstica de alg\u00fan sector en particular.<\/p><p>En dicho marco, sin duda una pol\u00edtica macro pro desarrollo productivo es condici\u00f3n necesaria pero no suficiente para sortear los desaf\u00edos actuales. La Argentina requiere dise\u00f1ar una estrategia de planificaci\u00f3n del desarrollo. Esto significa repensar las pol\u00edticas de oferta: una pol\u00edtica integral que corrija gradualmente los desequilibrios estructurales de la matriz productiva y reduzca la vulnerabilidad y dependencia de la econom\u00eda.<\/p><p>En general, las acciones emprendidas hasta ahora para aumentar la competitividad se centraron en los denominados \u201cfactores precio\u201d (salarios, tarifas, tipo de cambio). Sin embargo, hoy no se puede avanzar en esa l\u00ednea y se deben considerar aquellas variables que se conocen como \u201cno precio\u201d de la competitividad. Las pol\u00edticas que favorecen la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, el financiamiento de inversiones, la especializaci\u00f3n productiva y comercial, la mejora en la diferenciaci\u00f3n y calidad de la producci\u00f3n de bienes y servicios, la infraestructura institucional, deben ser parte central de una nueva agenda.<\/p><p>Para desarrollar nuevas ventajas competitivas, la Argentina debe asumir una estrategia clara al respecto. El Gobierno se propuso un conjunto de metas y objetivos muy ambiciosos en su Plan Estrat\u00e9gico Agroindustrial (PEA), en el Plan Industrial 2020 y la Estrategia en Ciencia y Tecnolog\u00eda. Se requiere de la coordinaci\u00f3n de estas iniciativas, con un fortalecimiento institucional y la participaci\u00f3n de todos los actores sociales involucrados. Asimismo, deben plantearse los instrumentos \u2013con su financiamiento y su evaluaci\u00f3n social\u2013 para el logro de las metas.<\/p><p>La agenda a tratar es un desaf\u00edo colectivo de gran magnitud. A su vez, la tendencia hacia un pa\u00eds con mayor equidad social requiere de un fortalecimiento de las capacidades empresariales, para que conduzcan un proceso de cambio estructural hacia un patr\u00f3n de especializaci\u00f3n basado en la producci\u00f3n de bienes y servicios con una mayor intensidad tecnol\u00f3gica; en la calificaci\u00f3n de los recursos humanos y en una pauta distributiva crecientemente progresiva.<\/p><p>La cuesti\u00f3n sigue radicando en c\u00f3mo hacer sostenible en el tiempo una trayectoria de industrializaci\u00f3n y en c\u00f3mo generalizar casos exitosos, ampliando el horizonte para la toma de decisiones de inversi\u00f3n a diez o veinte a\u00f1os.<\/p><p>Las tensiones que emergen d\u00eda a d\u00eda en la coyuntura actual deben ser resueltas sin entrar en la l\u00f3gica pendular que aquej\u00f3 a nuestro pa\u00eds durante d\u00e9cadas. Para no volver atr\u00e1s y para evitar los extremos, y s\u00ed avanzar en la sinton\u00eda fina de nuestro rumbo. Profundizar el modelo tambi\u00e9n significa modelizar lo profundo, corregir lo que haga falta y hacer que funcione tan bien que no pueda ser cuestionado desde lo formal y lo conceptual.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-0b6404a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"0b6404a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a0bb484\" data-id=\"a0bb484\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-261ece3 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"261ece3\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d2d02e6 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"d2d02e6\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5724d5f\" data-id=\"5724d5f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7c680fa elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7c680fa\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Diego Coatz:<\/strong><br \/>Economista Jefe del Centro de Estudios de la UIA. Profesor FCE-UBA. FCE-UCES. Secretario Sociedad Internacional para el Desarrollo cap. Bs. As. (SIDbaires).<\/p><p><strong>Bernardo Kosacoff:<\/strong><br \/>Profesor de Estructura Econ\u00f3mica y del MBA de la FCE-UBA. Profesor de la Universidad Nacional de Quilmes. Profesor del MBA de la Universidad Torcuato Di Tella.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Diego Coatz y Bernardo Kosacoff | Tras revertir el proceso de desindustrializaci\u00f3n de fines del siglo pasado, la Argentina necesita avanzar en el objetivo de lograr una mayor inclusi\u00f3n y equidad social. La innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, el financiamiento de inversiones y la especializaci\u00f3n productiva y comercial son las l\u00edneas que deben guiar la pol\u00edtica industrial.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":18847,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2880],"tags":[674,2884,2883,440,2240,111,250,292,917,288],"class_list":["post-18846","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-16","tag-argentina","tag-bernardo-kosacoff","tag-diego-coatz","tag-equidad","tag-especializacion","tag-financiamiento","tag-inclusion","tag-industria","tag-innovacion","tag-politica-industrial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18846","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18846"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18846\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29459,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18846\/revisions\/29459"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18847"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18846"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}