{"id":25110,"date":"2023-12-01T01:10:00","date_gmt":"2023-12-01T04:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=25110"},"modified":"2023-12-05T10:07:09","modified_gmt":"2023-12-05T13:07:09","slug":"la-gran-incertidumbre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/la-gran-incertidumbre\/","title":{"rendered":"La gran incertidumbre"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"25110\" class=\"elementor elementor-25110\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b00d4ae elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b00d4ae\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-73917bf\" data-id=\"73917bf\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-dc57717 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"dc57717\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>El autor describe los principales y recientes enfrentamientos armados que impactan directamente en la escena mundial y sus futuros posibles.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-89f7eb6 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"89f7eb6\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e4a3df8\" data-id=\"e4a3df8\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b5f3735 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"b5f3735\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><em><a href=\"#autorxs\">| Por Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Vega |<\/a><\/em><\/p><p>El estallido de la guerra en Ucrania en febrero de 2022 precipit\u00f3 una serie de movimientos tel\u00faricos en el panorama internacional que ya ven\u00edan tomando forma en los a\u00f1os precedentes. No solo aceler\u00f3 esos procesos anteriores, sino que hizo surgir otros nuevos que marcar\u00e1n el futuro. La hegemon\u00eda estadounidense y noratl\u00e1ntica, tal como la conoc\u00edamos desde el fin de la Guerra Fr\u00eda, puede estar llegando a su fin, as\u00ed como el tipo de globalizaci\u00f3n que estableci\u00f3. Pero la emergencia de un mundo multipolar, como el que se avizora, no parece ser un proceso exento de conflictos dolorosos e inesperados. A las complicaciones pol\u00edticas se les suma el calentamiento global cuya din\u00e1mica no podemos prever aunque ya sufrimos sus consecuencias. Un serio problema es que las rivalidades geopol\u00edticas interfieren con la agenda clim\u00e1tica. El riesgo es un escenario catastr\u00f3fico para todo el planeta.<\/p><h5>Violencia en el Pac\u00edfico<\/h5><p>La rivalidad entre EE.UU. y China ya estaba all\u00ed a\u00f1os antes de la invasi\u00f3n rusa a Ucrania. Sin embargo, las tensiones entre Washington y Beijing no hicieron m\u00e1s que aumentar tras la incursi\u00f3n rusa en territorio ucraniano. Ahora no solo se expresan en un plano comercial y tecnol\u00f3gico, sino que se despliegan a un nivel militar. A diferencia de lo que ocurr\u00eda durante la Guerra Fr\u00eda, que culmin\u00f3 con el hundimiento de la URSS, China y EE.UU. desarrollaron econom\u00edas en cierto modo complementarias. Hay pocos antecedentes de unos socios comerciales tan estrechamente vinculados que hayan llegado a un punto de enfrentamiento tan alto.<\/p><p>El motivo inmediato del potencial conflicto armado entre las dos grandes potencias del mundo globalizado es la disputa por la soberan\u00eda de Taiw\u00e1n, un pa\u00eds reconocido solo por un pu\u00f1ado de integrantes de la comunidad internacional. EE.UU. no se cuenta entre ellos aunque hizo claro su compromiso por defender la isla de cualquier agresi\u00f3n de las fuerzas de la Rep\u00fablica Popular China que reclama el territorio. Pero esa rivalidad es solo la punta de un iceberg cuya mayor parte se halla sumergida y abarca distintos niveles. La disputa principal es por la hegemon\u00eda mundial. Esta guerra es a veces fr\u00eda, otras veces h\u00edbrida y nadie sabe si se volver\u00e1 frontal en los meses por venir.<\/p><p>La agresividad de la pol\u00edtica exterior estadounidense hizo que China se alineara con Rusia y evitara condenar su invasi\u00f3n. Por el momento, no presta asistencia militar visible a Mosc\u00fa y propuso un plan de paz que no tuvo repercusi\u00f3n alguna. Este alineamiento entre China y Rusia hab\u00eda sido anticipado por algunos analistas de EE.UU., Henry Kissinger entre ellos, quienes lo deploraron como una consecuencia pol\u00edtica a la vez obvia y contraproducente de la actitud de Washington, que ahora enfrenta a dos poderosos enemigos de manera simult\u00e1nea. Kissinger fue precisamente quien marc\u00f3 un hito diplom\u00e1tico al aprovechar la divisi\u00f3n entre Beijing y Mosc\u00fa para atraer a China hacia el campo occidental, lo que posibilit\u00f3 la integraci\u00f3n capitalista de la econom\u00eda de ese pa\u00eds y su notable despegue econ\u00f3mico.<\/p><p>Ahora EE.UU. inici\u00f3 un proceso de repatriaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de punta, en especial las que permiten la fabricaci\u00f3n de microprocesadores muy sofisticados que hab\u00eda delegado en Taiw\u00e1n, y resultan esenciales para la producci\u00f3n de muchos bienes de los que la producci\u00f3n, tanto la civil como la militar, no puede prescindir. Pretende asimismo relocalizar otras producciones que hab\u00eda trasladado a China atra\u00eddas por los bajos salarios. Este proceso no puede ser inmediato ni exento de efectos sobre los precios de los productos. Pero se\u00f1ala un giro en el modelo de globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica vigente durante d\u00e9cadas.<\/p><p>China, por su parte, despliega una activa diplomacia econ\u00f3mica a trav\u00e9s de la llamada Ruta de la Seda y tambi\u00e9n mediante los BRICS, cuyo exitoso proceso de ampliaci\u00f3n es visto con preocupaci\u00f3n por Washington porque uno de los objetivos centrales de esa alianza es discutir la hegemon\u00eda del d\u00f3lar como moneda de intercambio internacional. Adem\u00e1s, China ha ganado presencia en \u00c1frica y en Am\u00e9rica Latina mientras que EE.UU. viene perdiendo poder de influencia en esos espacios.<\/p><h5>Alemania, Europa<\/h5><p>A partir de la invasi\u00f3n rusa a Ucrania, EE.UU. puso mucha presi\u00f3n sobre sus aliados militares europeos de la OTAN, quienes cerraron filas disciplinadamente y se subordinaron a sus \u00f3rdenes. Ello gener\u00f3 consecuencias econ\u00f3micas de importancia en el Viejo Continente. Estos fen\u00f3menos son parte de las novedades que gener\u00f3 la crisis en Ucrania. Mientras EE.UU. ha visto disminuir su gravitaci\u00f3n internacional, la ha reforzado en Europa, un continente que desde los a\u00f1os inmediatamente posteriores a la segunda posguerra no hab\u00eda conocido tal nivel de subordinaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica.<\/p><p>La impuesta supresi\u00f3n del suministro de energ\u00eda proveniente de Rusia, combinada con el impacto sobre la actividad que la pandemia dej\u00f3 como legado, conmocion\u00f3 a la econom\u00eda europea y produjo una estampida inflacionaria que impact\u00f3 en el nivel de vida popular. Algunos pa\u00edses cayeron en recesi\u00f3n. La principal econom\u00eda del continente, Alemania, dio muestras de sumisi\u00f3n in\u00e9ditas puesto que depend\u00eda de la provisi\u00f3n de gas ruso barato para alimentar su poderosa industria y calefaccionar los hogares. EE.UU. estableci\u00f3 que dejara de recibir esa fuente de energ\u00eda. Para asegurar sus dictados, se sospecha que dinamit\u00f3 los gasoductos mar\u00edtimos que alimentaban al pa\u00eds desde Rusia sin que mediara reacci\u00f3n alguna de parte de Berl\u00edn.<\/p><p>Alemania debi\u00f3 construir en tiempo r\u00e9cord plantas que le permitieran recibir gas licuado de EE.UU. a un precio mucho m\u00e1s alto. Su industria se volvi\u00f3 entonces mucho menos competitiva. Ese gas se genera por medio del <em>fracking<\/em>, un procedimiento que los ecologistas condenan. El Partido Verde alem\u00e1n, integrante de la coalici\u00f3n de gobierno, acept\u00f3 sin objeciones el nuevo esquema energ\u00e9tico impuesto; a\u00fan m\u00e1s, se mostr\u00f3 como el sector m\u00e1s belicista de dicha coalici\u00f3n.<\/p><p>Entretanto, la poblaci\u00f3n sufri\u00f3 un brusco aumento en sus cuentas energ\u00e9ticas, solo atenuadas por las moderadas temperaturas del pasado invierno y las ayudas estatales. De todos modos, la econom\u00eda alemana cay\u00f3 y, dada su importancia, provoc\u00f3 repercusiones en el resto del continente. EE.UU. presiona asimismo para que Berl\u00edn restrinja sus intercambios con su principal socio comercial, China. La combinaci\u00f3n de estos factores, sumada a la resaca pand\u00e9mica, el deterioro salarial, la precarizaci\u00f3n, el aumento de los alimentos y los alquileres y la incertidumbre general, dispar\u00f3 la popularidad de la extrema derecha xen\u00f3foba. Resulta sorprendente que Washington ponga en peligro los pilares de sustentaci\u00f3n de su principal aliado continental.<\/p><p>De su lado, Polonia revel\u00f3 sus aspiraciones militaristas y aspira a formar la fuerza armada europea m\u00e1s poderosa en un futuro cercano. Para ello su gobierno reaccionario multiplic\u00f3 el presupuesto militar. Con el fin de obtener el benepl\u00e1cito de EE.UU. para facilitar su crecimiento en ese campo recibi\u00f3 refugiados ucranianos y se puso a la vanguardia de la asistencia militar a Kiev. Pero en medio de un per\u00edodo electoral, el partido del gobierno, enredado en m\u00faltiples conflictos con Bruselas que lo considera \u201ciliberal\u201d y le bloquea fondos europeos, puso fin a la importaci\u00f3n de grano ucraniano puesto que ello resent\u00eda su base electoral rural. A pesar de esas maniobras, el oficialismo perdi\u00f3 las elecciones, aunque por escaso margen, frente un rival europe\u00edsta y neoliberal.<\/p><p>Otros pa\u00edses del este de Europa, Rumania es un ejemplo, mantuvieron la misma actitud respecto de las importaciones agr\u00edcolas de Ucrania. En Eslovaquia lleg\u00f3 al poder un gobernante pro-ruso cuya propuesta electoral inclu\u00eda la cancelaci\u00f3n de env\u00edos de armas a Kiev. Hungr\u00eda siempre se mantuvo cercana a Mosc\u00fa puesto que importa energ\u00eda rusa y eludi\u00f3 todas las presiones para alterar ese suministro. El resto del continente no ha dado muestras de resistencia frente a las presiones del atlantismo. Finlandia y Suecia abandonaron su larga pol\u00edtica de neutralidad y se unieron a la OTAN, si bien Suecia aguarda a\u00fan su incorporaci\u00f3n formal. Turqu\u00eda, el miembro no europeo de la OTAN, parece el \u00fanico pa\u00eds que se reserva un cierto margen de maniobra independiente y aspira a convertirse en un poder regional.<\/p><p>EE.UU. pretende que Europa cargue ahora con el peso financiero y militar de la guerra porque sus prioridades est\u00e1n puestas en el Pac\u00edfico y China. Pero la poblaci\u00f3n del continente se muestra cada vez m\u00e1s agotada y los gobiernos registran ese malestar como una amenaza a la sustentaci\u00f3n de su poder. Europa empieza a sufrir fracturas ante la crisis b\u00e9lica en Ucrania y el agrietamiento no deja de extenderse, tanto a nivel de los distintos gobiernos como al interior de las poblaciones.<\/p><h5>Ucrania: la gran devastaci\u00f3n<\/h5><p>Tras varios meses de contraofensivas ucranianas el saldo militar resulta claramente negativo. Kiev no puede exhibir ninguna victoria pese al constante apoyo occidental. Las defensas rusas resultaron inexpugnables. El objetivo de romper la l\u00ednea defensiva en el sudeste para dividir el frente ruso y acceder al Mar de Azov y desde all\u00ed lanzarse a la reconquista de Crimea no se logr\u00f3 hasta el momento. El cambio de las condiciones clim\u00e1ticas en este oto\u00f1o boreal volver\u00e1 impracticable el terreno, obligar\u00e1 a detener las operaciones y prolongar\u00e1 el sufrimiento.<\/p><p>Nadie puede asegurar el n\u00famero de bajas ucranianas, pero se sospecha enorme. Una parte significativa de la poblaci\u00f3n huy\u00f3 del pa\u00eds. Los ataques rusos demolieron infraestructuras esenciales. Ucrania ten\u00eda una econom\u00eda estancada desde antes de la guerra y estaba endeudada con el FMI, su sistema pol\u00edtico se hallaba corro\u00eddo por la corrupci\u00f3n y te\u00f1ido de autoritarismo. Todos esos problemas no hicieron m\u00e1s que agudizarse con la guerra. Ella por supuesto sum\u00f3 sangre y una vasta destrucci\u00f3n material. En un mundo neoliberal se hace dif\u00edcil imaginar un generoso plan de reconstrucci\u00f3n del pa\u00eds tras una hipot\u00e9tica paz.<\/p><p>Ucrania podr\u00eda seguir el destino de otros frentes de batalla de la Posguerra Fr\u00eda como Irak, Afganist\u00e1n, Libia o Siria. Todos estos pa\u00edses fueron estigmatizados como Estados canallas o fallidos. Tras la intervenci\u00f3n militar occidental no dejaron de serlo; antes bien, empeoraron dr\u00e1sticamente su situaci\u00f3n y se volvieron pa\u00edses inviables: divididos, violentos, carentes de un Estado organizado y en control del territorio. La cruzada democr\u00e1tica no hizo sino agudizar sus penurias, multiplicar la pobreza y desatar guerras civiles.<\/p><p>Ucrania es la vanguardia de la lucha de la OTAN contra Rusia y es tambi\u00e9n la principal v\u00edctima. Son pocos quienes se preguntan sobre el futuro del pa\u00eds una vez que cese el fuego. Es casi disparatado hablar, como sucede actualmente en la Uni\u00f3n Europea, acerca de la asociaci\u00f3n de Kiev a esa organizaci\u00f3n. Ucrania, sin embargo, tiene un alto valor geopol\u00edtico y es un proveedor clave de alimentos producidos en una de las praderas m\u00e1s f\u00e9rtiles del planeta. Es una extensa naci\u00f3n europea y cuesta creer que seguir\u00e1 el funesto destino de los pa\u00edses de Asia o \u00c1frica intervenidos por la OTAN. Sin embargo, hay muchos motivos para el pesimismo sobre su futuro.<\/p><p>Como en Europa, tambi\u00e9n en EE.UU. el s\u00f3lido apoyo inicial a Ucrania se est\u00e1 resquebrajando. En el Capitolio voces republicanas se oponen abiertamente a la sangr\u00eda de recursos que est\u00e1 insumiendo el sost\u00e9n estadounidense a una ofensiva ucraniana que no muestra resultados y se extiende en el tiempo. El ex presidente Donald Trump resisti\u00f3 siempre el apoyo a Kiev, aunque no guarda las mismas objeciones frente a la ofensiva contra China que \u00e9l mismo impuls\u00f3 con entusiasmo. Y Trump puede ser ungido presidente por segunda vez pese al asedio judicial del que es objeto en la actualidad.<\/p><p>Por otra parte, las m\u00faltiples sanciones econ\u00f3micas occidentales contra Rusia carecieron, hasta el momento, de efectos relevantes. En verdad, se comprobaron contraproducentes. Rusia consolid\u00f3 sus lazos comerciales con China y con la India; en t\u00e9rminos poblacionales equivale a decir: con casi un cuarto de la humanidad. Adem\u00e1s, quienes aplicaban esas penalidades fuera de EE.UU., los europeos, fueron los primeros perjudicados, puesto que el continente sufri\u00f3 consecuencias econ\u00f3micas de envergadura que se traducir\u00e1n, tarde o temprano, en alteraciones pol\u00edticas. El crecimiento de la extrema derecha casi por todas partes es solo una expresi\u00f3n inicial de esos cambios.<\/p><p>La invasi\u00f3n rusa a Ucrania constituy\u00f3 una flagrante violaci\u00f3n del derecho internacional. Pero en los asuntos mundiales no solo hay que considerar el plano legal. La guerra se habr\u00eda evitado si no se hubiera lanzado una ofensiva pol\u00edtica para integrar a Ucrania a la OTAN, algo que Mosc\u00fa consideraba una l\u00ednea roja. Las promesas de Washington a Gorbachov o los acuerdos de Minsk celebrados por primera vez un cuarto de siglo m\u00e1s tarde no fueron respetados. La agresi\u00f3n rusa es repudiable aunque desde un punto de vista geopol\u00edtico tiene su l\u00f3gica. Lo evidente es que esta guerra no se debi\u00f3 haber producido nunca y que, una vez que estall\u00f3, ninguna potencia occidental abog\u00f3 por la paz. Varias fuentes llegan incluso a sostener que las conversaciones de paz que avanzaban en Turqu\u00eda en marzo de 2022 fueron boicoteadas por la Casa Blanca.<\/p><h5>Verano t\u00f3rrido; oto\u00f1o sangriento<\/h5><p>El \u00faltimo verano boreal fue pr\u00f3digo en p\u00e9simas noticias ambientales. Incendios indetenibles en los bosques desde Hawai a Grecia, inundaciones s\u00fabitas en poblaciones europeas, chinas, australianas y estadounidenses, largas olas de calor agobiantes en grandes regiones a ambos lados del Atl\u00e1ntico y en Asia y Ocean\u00eda. La guerra ucraniana que limit\u00f3 la importaci\u00f3n de gas hizo que se detuviera la transici\u00f3n energ\u00e9tica en Europa y que algunos pa\u00edses volvieran a quemar carb\u00f3n, la fuente de energ\u00eda f\u00f3sil m\u00e1s contaminante.<\/p><p>La sensaci\u00f3n es que el planeta est\u00e1 al l\u00edmite y la existencia humana se encuentra bajo amenaza. La pregunta no es ya si habr\u00e1 un calentamiento global, sino m\u00e1s bien si resulta todav\u00eda reversible. La conflictiva situaci\u00f3n geopol\u00edtica que atravesamos complica la organizaci\u00f3n de una respuesta mundial coordinada ante esta emergencia tan existencial como global. La transici\u00f3n geopol\u00edtica en curso interfiere en la transici\u00f3n hacia energ\u00edas no f\u00f3siles.<\/p><p>A todas estas complicaciones se les agrega ahora el s\u00fabito estallido de una crisis en Medio Oriente. Son malas noticias para Ucrania puesto que su conflicto pasa a segundo plano y Occidente se concentrar\u00e1 en el apoyo a su principal aliado en la regi\u00f3n, Israel. El inusitado ataque terrorista que sufri\u00f3 ese pa\u00eds impact\u00f3 de lleno en la confianza que su poblaci\u00f3n ten\u00eda en el poder de su defensa militar.<\/p><p>Esa incursi\u00f3n se produjo en momentos en que la sociedad israel\u00ed se hallaba dividida por la ofensiva de su gobierno de ultraderecha contra la divisi\u00f3n de poderes republicana. Es probable que una contundente respuesta armada de Israel dirigida a los palestinos no despierte simpat\u00edas internacionales y a\u00edsle al pa\u00eds. Por el momento, Israel lanz\u00f3 ataques sangrientos que produjeron muchas v\u00edctimas civiles, aunque posterga la riesgosa idea de una invasi\u00f3n terrestre a Gaza.<\/p><p>Otro peligro es que el conflicto se extienda a nivel regional. Y esto tendr\u00e1 consecuencias pol\u00edticas may\u00fasculas, sin hablar del impacto en el precio del petr\u00f3leo para una econom\u00eda mundial que ya est\u00e1 en problemas. La agresividad estadounidense en el escenario internacional, que prolonga la guerra en Ucrania, mut\u00f3 hacia la contenci\u00f3n del impulso a una represalia iracunda del gobierno derechista de Tel Aviv, que busca as\u00ed recuperar su disminuida legitimidad. EE.UU. teme la reacci\u00f3n de la calle \u00e1rabe, algo que naturalmente preocupa tambi\u00e9n a las distintas autocracias de la zona. Las protestas pol\u00edticas contra una escalada israel\u00ed podr\u00edan derivar en reclamos sociales en pa\u00edses donde reina la desigualdad.<\/p><h5>El Sur se posiciona<\/h5><p>Ante este panorama desolador, el llamado Sur Global hizo o\u00edr su voz, y no solo a un nivel testimonial. Los conflictos militares acontecen lejos de su geograf\u00eda, pero afectan a un mundo integrado del que los pa\u00edses del Sur forman parte; tienen efectos econ\u00f3micos muy concretos en sociedades donde la desigualdad y la pobreza tambi\u00e9n constituyen flagelos crecientes. El Sur resisti\u00f3 las presiones atlantistas para unirse al apoyo diplom\u00e1tico y la provisi\u00f3n militar a Ucrania. En su lugar, propuso negociaciones de paz deso\u00eddas; el belicismo del Norte prevaleci\u00f3. Ucrania sigue siendo devastada y sus perspectivas de victoria son cada vez m\u00e1s remotas mientras que Occidente comienza a dividirse y su apoyo a Kiev ya no es tan uniforme ni firme.<\/p><p>Un arco heterog\u00e9neo de analistas estadounidenses adhiere a la visi\u00f3n seg\u00fan la cual la guerra iniciada por Rusia es claramente ilegal aunque, desde un punto de vista pol\u00edtico, reconoce antecedentes en las innecesarias provocaciones geopol\u00edticas de Occidente, en sus promesas rotas que se remontan a las negociaciones finales de la Guerra Fr\u00eda y en los pactos que a\u00f1os m\u00e1s tarde incumpli\u00f3 con Mosc\u00fa. Henry Kissinger se cuenta entre esos analistas, pero no es el \u00fanico; tambi\u00e9n Jeffrey Sachs o John Mearsheiner, por nombrar solo a otros dos, insospechados de inclinaciones promoscovitas. La agresividad internacional de Washington es inversamente proporcional a su efectivo poder. Ello no hace sino horadar todav\u00eda m\u00e1s el declive de su prestigio e influencia globales.<\/p><p>En este marco se vuelve indispensable una pol\u00edtica independiente que promueva la estabilidad, defienda la paz e impulse la adopci\u00f3n de fuentes de energ\u00eda cada vez menos contaminantes. Pese a su historia de subordinaci\u00f3n, el llamado Sur Global fij\u00f3 posiciones aut\u00f3nomas, propuso iniciativas de paz y critic\u00f3 la deriva belicista que adopt\u00f3 Europa con un entusiasmo incomprensible. Los pa\u00edses del Sur, algunos ya integrados en los BRICS y otros aspirantes a sumarse, mantienen un importante comercio con China y reciben de ella vastas inversiones. La agenda verde, sin embargo, se debilita. Los esfuerzos diplom\u00e1ticos dirigidos a solucionar las recientes crisis militares no arrojaron resultados. Prevalece el belicismo mientras el calentamiento global progresa. Es claro que esta vez no solo el Sur pagar\u00e1 las consecuencias de las pol\u00edticas del Norte. Pero eso no es ning\u00fan consuelo.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-faef35b elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"faef35b\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3f48be8\" data-id=\"3f48be8\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-da3f635 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"da3f635\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" 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la Universidad de Buenos Aires.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Vega | El autor describe los principales y recientes enfrentamientos armados que impactan directamente en la escena mundial y sus futuros posibles.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":25111,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3481],"tags":[1308,3491,1514,3490,3482],"class_list":["post-25110","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-92","tag-conflictos-armados","tag-enfrentamientos-armados","tag-guerra","tag-jose-fernandez-vega","tag-nuevo-orden-mundial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25110","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25110"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25110\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25116,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25110\/revisions\/25116"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25111"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25110"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25110"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25110"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}