{"id":31129,"date":"2025-09-01T00:02:00","date_gmt":"2025-09-01T03:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=31129"},"modified":"2025-09-08T13:41:33","modified_gmt":"2025-09-08T16:41:33","slug":"introduccion-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/introduccion-4\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"31129\" class=\"elementor elementor-31129\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d3ed4a3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"d3ed4a3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-bcac076\" data-id=\"bcac076\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6bc30e0 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"6bc30e0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><em><a href=\"#autorxs\">| Por Haroldo Montagu |<\/a><\/em><\/p><p>A menudo, la opini\u00f3n p\u00fablica \u2013es decir, la publicada\u2013 y cierto sentido com\u00fan \u2013el menos com\u00fan de todos los sentidos\u2013 sostienen que los problemas de la moneda argentina radican en su reiterado incumplimiento de las tres funciones cl\u00e1sicas que la teor\u00eda econ\u00f3mica asigna al dinero: medio de pago, unidad de cuenta y reserva de valor. No les falta raz\u00f3n. A lo largo de la historia reciente, nuestra moneda ha fallado en una, dos o incluso en las tres funciones simult\u00e1neamente, especialmente en momentos cr\u00edticos como las crisis de 1989 o 2001.<\/p><p>El s\u00edntoma m\u00e1s caracter\u00edstico de las crisis argentinas ha sido, precisamente, la repulsi\u00f3n de la propia moneda. No es casual que, desde su creaci\u00f3n, el peso argentino haya perdido trece ceros. Pero es fundamental se\u00f1alar que la incapacidad hist\u00f3rica de la moneda argentina para cumplir con las funciones b\u00e1sicas no es la causa de las crisis, sino su consecuencia.<\/p><p>La mirada exclusivamente economicista sobre la moneda, como suele suceder, resulta insuficiente. M\u00e1s all\u00e1 de sus funciones instrumentales, el dinero es tambi\u00e9n un hecho social y pol\u00edtico. Tiene un anclaje colectivo que le otorga legitimidad y que, en \u00faltima instancia, hace viable su existencia.<\/p><p>Sin embargo, desde ciertos centros de pensamiento \u2013partidarios del llamado \u201cdiscurso \u00fanico\u201d\u2013 proliferan propuestas que promueven la sustituci\u00f3n del peso por una moneda extranjera considerada \u201cfuerte\u201d, como el d\u00f3lar. Estas ideas incluyen desde dolarizaciones plenas hasta esquemas h\u00edbridos como la convertibilidad o la \u201ccompetencia de monedas\u201d. Todas ellas comparten un supuesto com\u00fan: que la moneda nacional es prescindible. Lo que estas propuestas ignoran \u2013o, peor, desestiman\u2013 son las implicancias profundas, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, de renunciar a la moneda propia.<\/p><p>El presente n\u00famero de <em>Voces en el F\u00e9nix<\/em> se plantea, justamente, recuperar esta discusi\u00f3n, bajo la premisa de que Argentina debe recuperar su moneda. No porque la haya perdido del todo, sino porque hoy enfrenta una amenaza expl\u00edcita desde el propio gobierno nacional: la promesa de una dolarizaci\u00f3n.<\/p><p>Parad\u00f3jicamente, desde el inicio de la actual gesti\u00f3n, el peso argentino ha sido la moneda que m\u00e1s se apreci\u00f3 en el mundo. Pero esta apreciaci\u00f3n no se sostiene en una econom\u00eda s\u00f3lida, sino en un esquema transitorio de endeudamiento y apoyo del FMI. Se trata de una valorizaci\u00f3n artificial, sin respaldo en un entramado productivo, social y pol\u00edtico capaz de sostenerla en el tiempo. Una ingenier\u00eda inversa: en lugar de que una moneda fuerte acompa\u00f1e a una econom\u00eda vigorosa, se pretende construir fortaleza monetaria sin bases reales.<\/p><p>Este n\u00famero de <em>Voces en el F\u00e9nix<\/em> busca no solo desarmar los argumentos a favor de la sustituci\u00f3n de la moneda, sino tambi\u00e9n contribuir a pensar c\u00f3mo estabilizar y fortalecer nuestra moneda nacional. Es una invitaci\u00f3n a reflexionar sobre las consecuencias \u2013muchas veces invisibilizadas\u2013 que tendr\u00eda adoptar una moneda extranjera, y, sobre todo, sobre la necesidad de construir un peso argentino robusto, que sea herramienta de desarrollo, inclusi\u00f3n y soberan\u00eda.<\/p><p>Esta edici\u00f3n re\u00fane una serie de aportes que, le\u00eddos en conjunto, conforman una conversaci\u00f3n colectiva, un debate entre miradas complementarias que, desde distintos enfoques, abordan el mismo desaf\u00edo: sentar las bases para recomponer una moneda nacional capaz de acompa\u00f1ar un proyecto de crecimiento con equidad.<\/p><p>As\u00ed, el n\u00famero se estructura en cuatro bloques de art\u00edculos. Un primer bloque (Crespo et al., Wilkis, Calcagno, Monza y Palacios) argumenta no solo las desventajas de imponer una dolarizaci\u00f3n en Argentina, sino que resalta los peligros que implican los procesos de reemplazo de la moneda dom\u00e9stica. De esta manera, Wilkis habla de las \u201cnarrativas de reemplazo\u201d y de la dolarizaci\u00f3n no solo como una herramienta para estabilizar la macroeconom\u00eda sino como un proceso de inflexi\u00f3n en la sociedad. En un sentido similar Crespo et al. introducen a este an\u00e1lisis la dimensi\u00f3n del \u201cd\u00f3lar electoral\u201d, que no solo aplica a la posibilidad de dolarizar la econom\u00eda argentina sino a las ansias dolarizantes de los agentes de la sociedad y la estrategia econ\u00f3mica de abaratar artificialmente la divisa norteamericana como \u00fanica herramienta para estabilizar la econom\u00eda. Pareciera entonces que el valor del d\u00f3lar no es solo una cuesti\u00f3n meramente financiera, sino tambi\u00e9n pol\u00edtica. Su cotizaci\u00f3n diaria se transforma en la encuesta de opini\u00f3n p\u00fablica en tiempo real m\u00e1s fidedigna de todas. Por su parte, Calcagno, Monza y Palacios se\u00f1alan las claras desventajas de dolarizar la econom\u00eda, desventajas enraizadas en la p\u00e9rdida de soberan\u00eda para ejercer pol\u00edtica econ\u00f3mica. Palacios se\u00f1ala, adem\u00e1s, que la dolarizaci\u00f3n \u201cdespolitiza\u201d la econom\u00eda al subordinar las decisiones de pol\u00edtica econ\u00f3mica a actores for\u00e1neos con intereses no necesariamente coincidentes con los locales. Ahora bien, como resalta Monza, la defensa de la soberan\u00eda en la pol\u00edtica econ\u00f3mica no es una aspiraci\u00f3n meramente ideol\u00f3gica, sino que se apoya en motivos muy concretos vinculados al manejo de una econom\u00eda perif\u00e9rica como la argentina.<\/p><p>Respecto de los procesos de dolarizaci\u00f3n, el ejemplo comparable con nuestro pa\u00eds y m\u00e1s cercano geogr\u00e1ficamente es Ecuador, el caso que suele ser promocionado por los centros de poder como \u201cexitoso\u201d. Palacios matiza ese supuesto \u00e9xito y presenta interrogantes transformando el ejemplo ya no en una recomendaci\u00f3n sino en una advertencia. Ecuador dolariz\u00f3 su econom\u00eda hace un cuarto de siglo; sin embargo, \u00bfdej\u00f3 de ser una econom\u00eda vulnerable? \u00bfResolvi\u00f3 sus problemas estructurales?<\/p><p>Descartada la idea de la dolarizaci\u00f3n y poniendo en valor la necesidad de una moneda propia, el segundo bloque de art\u00edculos (Malic, Bortz y Mario) recoge la idea de (re)pensar una moneda dom\u00e9stica desde la periferia en un contexto mundial desafiante. Malic sostiene que el debate no debe centrarse \u00fanicamente en las ansias de dolarizaci\u00f3n, sino en las razones que llevaron al desuso del peso. Valga la redundancia, no son dos caras de la misma moneda. La moneda nacional entonces deber\u00e1 reforzar su car\u00e1cter de construcci\u00f3n pol\u00edtica y social, y su imposici\u00f3n (no ya la mera alternativa de su uso) fungir\u00e1 como la contracara de las oportunidades y beneficios econ\u00f3micos que conlleva su uso consolidando al mismo tiempo el espacio productivo nacional. En la (re)construcci\u00f3n de la moneda nacional Bortz advierte que en el marco del \u201ccar\u00e1cter subordinado de la econom\u00eda argentina\u201d no todos los pa\u00edses de similares caracter\u00edsticas afrontan las mismas dificultades en torno a su econom\u00eda, al menos no con la misma intensidad, volatilidad y persistencia. Por eso el autor enfatiza el cuidadoso trabajo que se debe realizar en el manejo de activos y, por sobre todo, los pasivos del pa\u00eds (deuda externa) para conseguir el objetivo deseado. Mario tambi\u00e9n plantea los peligros que acarrea la deuda externa en el proceso de (con)formaci\u00f3n de la moneda nacional y apela al \u201cvivir con lo nuestro\u201d de Aldo Ferrer, en contraposici\u00f3n al \u201cvivir con menos de lo nuestro\u201d que implican los procesos de endeudamiento insostenible que ha encarado el pa\u00eds en el pasado. En ese sentido, el autor se\u00f1ala que las finanzas p\u00fablicas deben ser funcionales a los objetivos de pol\u00edtica econ\u00f3mica y no confundir los balances fiscales con objetivos en s\u00ed mismos.<\/p><p>El tercer bloque de art\u00edculos compuesto por los aportes de Burgos, y Rampinini y Mondino aborda aspectos puntuales a ser tenidos en cuenta a la hora de repensar el rol estrat\u00e9gico que debe poseer la moneda argentina. Burgos recala en el v\u00ednculo que existe entre el sistema bancario bimonetario y un mercado inmobiliario completamente dolarizado y desentra\u00f1a la relaci\u00f3n entre los <em>booms<\/em> de cr\u00e9dito hipotecario y las crisis econ\u00f3micas antecedidas por corridas cambiarias. Rampinini y Mondino destacan que todav\u00eda hay lugar en el comercio mundial para monedas que no sean el d\u00f3lar y se\u00f1alan un c\u00famulo de experiencias y ejemplos \u2013tanto de pa\u00edses centrales como perif\u00e9ricos\u2013 que desdolarizaron su intercambio comercial de manera exitosa.<\/p><p>El cuarto y \u00faltimo bloque (Scasserra, Weitz y Vanoli) ya no se limita a explorar la posibilidad, sino que plantea con claridad la necesidad de incorporar la dimensi\u00f3n digital a la moneda nacional. Tanto Weitz como Vanoli se\u00f1alan las experiencias del yuan digital y el real digital, entre muchas, como reflejo de la tendencia global de los bancos centrales en dar respuesta a las demandas de innovaci\u00f3n e inclusi\u00f3n tecnol\u00f3gica y financiera a trav\u00e9s de monedas digitales centralizadas sin renunciar a la capacidad del Estado de conducir estos procesos y alinearlos a los objetivos de desarrollo nacional. En el mismo plano, Scasserra advierte sobre los peligros del modelo inverso: monedas digitales (criptomonedas) desreguladas, descentralizadas y desvinculadas del monopolio estatal. Lo que a primera vista se presenta como una democratizaci\u00f3n del sistema financiero es una pantalla, en palabras de la autora, de la privatizaci\u00f3n de la emisi\u00f3n monetaria que no solo comparte la misma volatilidad y los mismos riesgos de una moneda tradicional sino que adem\u00e1s carece de un proyecto pol\u00edtico y social en favor de las mayor\u00edas que avale y legitime su uso.<\/p><p>La moneda argentina no es simplemente un instrumento t\u00e9cnico, ni un s\u00edmbolo vac\u00edo: es el espejo de nuestras decisiones econ\u00f3micas, de nuestras tensiones sociales y de nuestras disputas pol\u00edticas. En tiempos donde se propone renunciar a ella en nombre de una estabilidad ilusoria, este n\u00famero de <em>Voces en el F\u00e9nix<\/em> apuesta por algo m\u00e1s complejo y valioso: repensarla, entender sus fragilidades y sus potencias, y proyectar un camino para recuperarla como herramienta de desarrollo, inclusi\u00f3n y soberan\u00eda.<\/p><p>Lejos de respuestas f\u00e1ciles, los art\u00edculos que siguen invitan a una conversaci\u00f3n rigurosa, diversa y profundamente necesaria. Cada autor y autora aportan una mirada original sobre por qu\u00e9 el peso ha llegado hasta aqu\u00ed, qu\u00e9 implica dejarlo atr\u00e1s y \u2013sobre todo\u2013 qu\u00e9 se necesita para reconstruirlo con ra\u00edces firmes en la realidad argentina.<\/p><p>No se trata de nostalgia monetaria, ni de una defensa abstracta de s\u00edmbolos nacionales. Se trata de algo m\u00e1s urgente: imaginar una moneda que vuelva a ser \u00fatil, confiable y propia. Una moneda que no se imponga por decreto, pero que se gane su lugar en la vida cotidiana, en el trabajo, en la producci\u00f3n, en el ahorro.<\/p><p>Este n\u00famero est\u00e1 hecho para quienes a\u00fan creen que otra econom\u00eda es posible \u2013y saben que esa econom\u00eda necesitar\u00e1 su propia moneda\u2013. Abrir sus p\u00e1ginas es sumarse a ese desaf\u00edo.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-3feab4a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"3feab4a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e0ebd5b\" data-id=\"e0ebd5b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-deafae0 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"deafae0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a><\/div>\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-37ccfb1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"37ccfb1\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-abc219f\" data-id=\"abc219f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-25169d7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"25169d7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Haroldo Montagu:<br \/><\/strong>Licenciado en Econom\u00eda (Universidad de Buenos Aires). Magister en Econom\u00eda del Desarrollo (Universidad de Rotterdam). Se desempe\u00f1\u00f3 como viceministro de Econom\u00eda y director nacional de Pol\u00edtica Macroecon\u00f3mica dentro del \u00e1mbito del Ministerio de Econom\u00eda de la Naci\u00f3n. Fue economista jefe del Banco de la Naci\u00f3n Argentina y jefe de unidad en la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina (CEPAL) en Santiago de Chile. Es coordinador acad\u00e9mico del Plan F\u00e9nix y docente en la Universidad Nacional de Moreno y la Universidad Nacional de Avellaneda.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Haroldo Montagu |<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":31260,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3546],"tags":[56,1393,687,3547,2676],"class_list":["post-31129","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-94-presentacion","tag-economia","tag-haroldo-montagu","tag-introduccion","tag-moneda","tag-politica-economica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31129","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31129"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31129\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31271,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31129\/revisions\/31271"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}