{"id":31138,"date":"2025-09-01T01:02:00","date_gmt":"2025-09-01T04:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=31138"},"modified":"2025-09-08T13:41:13","modified_gmt":"2025-09-08T16:41:13","slug":"dolar-mucho-mas-que-una-moneda-de-reemplazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/dolar-mucho-mas-que-una-moneda-de-reemplazo\/","title":{"rendered":"D\u00f3lar: mucho m\u00e1s que una moneda de reemplazo"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"31138\" class=\"elementor elementor-31138\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f1cb0a8 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f1cb0a8\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-03dc1ae\" data-id=\"03dc1ae\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b9a58a9 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"b9a58a9\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>El autor realiza un recorrido que permite observar c\u00f3mo el proceso de dolarizaci\u00f3n ha sido central en el devenir hist\u00f3rico de distintos pa\u00edses como Argentina, Venezuela, Ecuador, Cuba, Hait\u00ed, El Salvador, M\u00e9xico, Zimbabue, Vietnam y Georgia.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-55a438e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"55a438e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-eff51c4\" data-id=\"eff51c4\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2a27952 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2a27952\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<blockquote><p><span style=\"color: #808080;\">Este art\u00edculo retoma partes de la introducci\u00f3n al libro <em>Dolarizaciones. Historias nacionales de una moneda global<\/em> (Fondo Cultura Econ\u00f3mica, 2024).<\/span><\/p><\/blockquote><p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Ariel Wilkis |<\/em><\/a><\/p><p>Imitaciones de billetes de cien d\u00f3lares norteamericanos con el retrato de la cara del candidato presidencial Javier Milei circularon entre los asistentes a sus actos de la campa\u00f1a electoral que lo llev\u00f3 a la presidencia de la Argentina en el a\u00f1o 2023. El 30% del electorado argentino aprobaba la dolarizaci\u00f3n de la econom\u00eda nacional. La masiva inmigraci\u00f3n venezolana env\u00eda a modo de remesas d\u00f3lares a sus familiares que intentan llegar a fin de mes y afrontan las penurias de una dura crisis econ\u00f3mica. En Cuba, se le escurre al gobierno socialista ofrecer garant\u00edas de bienestar a su poblaci\u00f3n a medida que una dolarizaci\u00f3n de facto avanza en la isla. En El Salvador, el gobierno de Nayib Bukele promete reemplazar la dolarizaci\u00f3n oficial impuesta en los a\u00f1os 2000 en el pa\u00eds centroamericano por un nuevo proyecto monetario: la bitconizaci\u00f3n. En Ecuador, donde la econom\u00eda est\u00e1 oficialmente dolarizada, los mercados populares son escenarios de transacciones donde se recibe, paga y guardan monedas y billetes del d\u00f3lar norteamericano. En Vietnam la dolarizaci\u00f3n no es oficial pero lo suficientemente presente en la vida cotidiana de los vietnamitas y en los modos que estos aspiran a participar en la econom\u00eda global. En Zimbabue la participaci\u00f3n en el mercado de cambios informal se convirti\u00f3 en una fuente de empleo mayor que el generado por el sector p\u00fablico y el acceso al d\u00f3lar norteamericano una oportunidad para garantizar ganancias y riquezas. En Tiflis, capital de Georgia, las protestas se generalizan por las deudas hipotecarias nominadas en d\u00f3lares que se han vuelto dif\u00edciles de pagar luego de la pandemia de Covid-19.<\/p><p>Estas escenas de la vida p\u00fablica y cotidiana de pa\u00edses diferentes, incluso lejanos entre s\u00ed en muchos casos, tienen como protagonista al d\u00f3lar norteamericano. Es muy sabido el rol que ha tenido esta moneda para afianzar la hegemon\u00eda de los Estados Unidos desde mediados del siglo XX. Pero su conversi\u00f3n en una \u201cmoneda global\u201d que circula en m\u00faltiples territorios m\u00e1s all\u00e1 de las redes exclusivas de las elites, que desborda el comercio y las finanzas internacionales y que arraiga en repertorios monetarios en reemplazo o junto con otras monedas nacionales para convertirse en unidad de cuenta, pago o intercambio en el d\u00eda a d\u00eda de vastas poblaciones del sur global a\u00fan es un fen\u00f3meno que necesita ser comprendido.<\/p><p>Las m\u00faltiples vidas del d\u00f3lar suelen estar por fuera del radar de la dolarizaci\u00f3n, el t\u00e9rmino acu\u00f1ado para expresar el <em>reemplazo<\/em> de las monedas locales por la moneda norteamericana. Si habitualmente esas narrativas miden la dolarizaci\u00f3n desde los indicadores financieros (cantidad de cuentas bancarias nominadas en d\u00f3lares, por ejemplo), el movimiento aqu\u00ed propuesto es comprender c\u00f3mo las dolarizaciones se convirtieron en cap\u00edtulos centrales de la historia y el presente de Argentina, Venezuela, Ecuador, Cuba, Hait\u00ed, El Salvador, M\u00e9xico, Zimbabue, Vietnam y Georgia.<\/p><p>En estos contextos nacionales, por un lado, el protagonismo del d\u00f3lar alcanza un rol preponderante en la sociedad, la pol\u00edtica, la econom\u00eda e incluso en la configuraci\u00f3n de las identidades personales y colectivas. Por otro lado, este protagonismo es una lente para comprender fen\u00f3menos m\u00e1s amplios que han marcado el \u00faltimo medio siglo y configuraron las trayectorias de esos pa\u00edses: los procesos de descolonizaci\u00f3n, el derrumbe del bloque sovi\u00e9tico y las transiciones post-socialistas, los procesos hiperinflacionarios y las grandes crisis sociales, la financiarizaci\u00f3n de la econom\u00eda y el debilitamiento de los Estados de bienestar, entre otros.<\/p><p>Desde hace al menos tres d\u00e9cadas nuevos paradigmas de las ciencias sociales han colaborado en la comprensi\u00f3n del lugar del dinero en la vida social. Mirando en detalle c\u00f3mo arraigan en la vida cotidiana de las personas, c\u00f3mo interact\u00faan con marcos institucionales y culturales, c\u00f3mo contribuyen a la distribuci\u00f3n del poder y de las jerarqu\u00edas sociales, los fen\u00f3menos monetarios ocupan un lugar central en los modos que las sociedades se configuran y reproducen. En un n\u00famero muy importante de sociedades del sur global el d\u00f3lar norteamericano no ocupa un rol accesorio a estos procesos. Es su clave de comprensi\u00f3n.<\/p><p>En pa\u00edses donde las personas han atravesado el colapso de los mercados, la ca\u00edda de reg\u00edmenes pol\u00edticos, guerras, m\u00faltiples reformas monetarias y de divisas, devaluaciones bruscas e hiperinflaci\u00f3n, qu\u00e9 activos conservan valor es una pregunta vital que la dolarizaci\u00f3n viene a resolver.<\/p><p>Las narrativas expertas sobre la dolarizaci\u00f3n encierran las causas y razones del reemplazo monetario en una definici\u00f3n estrecha sobre el rol del dinero en la vida social. Son las fallas en cumplir las funciones monetarias las que operan como causante para el reemplazo de las monedas nacionales por el d\u00f3lar, las monedas \u201cd\u00e9biles\u201d o \u201cenfermas\u201d por la \u201cfuerte\u201d o \u201csana\u201d. El cierre epistemol\u00f3gico de narrativas en torno a las tesis del reemplazo deja de lado el conocimiento de procesos hist\u00f3ricos, pol\u00edticos, sociales, culturales, y obviamente econ\u00f3micos que son <em>contenido<\/em> y <em>continente<\/em> de las dolarizaciones.<\/p><p>Parafraseando al soci\u00f3logo Marcel Mauss, con el d\u00f3lar circula mucho m\u00e1s que una moneda \u201cfuerte\u201d (circula poder, signos de estatus, pertenencias sociales, memorias, imaginarios colectivos y personales) y se producen muchas otras cosas diferentes a la l\u00f3gica del reemplazo como determinadas din\u00e1micas pol\u00edticas (la puesta en juego de la autoridad pol\u00edtica), sociales (la puesta en juego de modos de estratificaci\u00f3n, diferenciaci\u00f3n y desigualdad), personales (la puesta en juego de ideas de libertad, estima, autonom\u00eda, bienestar) e hist\u00f3ricas (la puesta en juego de relaciones con los legados del pasado).<\/p><p>A continuaci\u00f3n detallo siete claves de interpretaci\u00f3n que ilustran este modo de analizar las dolarizaciones. Si bien elaboradas en un estudio transnacional, en estas p\u00e1ginas estas claves tienen el prop\u00f3sito de ampliar una conversaci\u00f3n p\u00fablica anclada ahora en visiones estrechas sobre el rol de la moneda en la sociedad y la pol\u00edtica argentinas, condici\u00f3n necesaria para imaginar y construir consensos sobre una econom\u00eda que crezca y una sociedad que integre.<\/p><h4>Las dolarizaciones en plural<\/h4><p>La moneda norteamericana tuvo a lo largo del tiempo m\u00faltiples usos y significados que es necesario desagregar. Cuando se usa el t\u00e9rmino dolarizaci\u00f3n a secas se suele iluminar el rol de la moneda norteamericana como moneda de reemplazo. Una de las principales hip\u00f3tesis que gu\u00edan a la sociolog\u00eda del dinero es que el dinero nunca es igual a s\u00ed mismo. Significados y usos exceden a la noci\u00f3n de reemplazo. La imagen del reemplazo es \u201cdesperfecta\u201d con respecto a culturas monetarias que alojan significados y usos del d\u00f3lar no tan evidentes y cambiantes a lo largo del tiempo.<\/p><p>Las historias de exclusiones y tolerancias en contextos socialistas y post-socialistas (Cuba, Vietnam, Georgia) muestran modulaciones de los significados y usos de la moneda norteamericana muy marcadas a lo largo del tiempo, inflexiones profundas sobre los modos en que el d\u00f3lar est\u00e1 excluido o integrado en la vida social y pol\u00edtica de estos pa\u00edses. Desde ser sin\u00f3nimo de contrabando e ilegalidad a representar un estatus social acomodado y afianzamiento de una identidad personal moderna y global en Vietnam, de significar un orden pol\u00edtico contrarrevolucionario hasta ser aceptada y tolerada por un gobierno socialista como el cubano son, entre otras, inflexiones de significados y usos que exceden la esfera econ\u00f3mica o transaccional y marcan la trayectoria y los cambios de esas sociedades desde el prisma del lugar de la moneda norteamericana.<\/p><p>Si podemos hablar de dolarizaciones en plural obedece en gran parte a este despliegue de transformaciones, inflexiones y memorias de los usos y significados del d\u00f3lar a lo largo del tiempo en cada contexto nacional.<\/p><h4>Las dolarizaciones como procesos de familiarizaci\u00f3n<\/h4><p>La sociolog\u00eda del dinero ense\u00f1a que las monedas no son entidades \u201cautopropulsoras\u201d, sino que las condiciones de posibilidad de sus usos est\u00e1n asociadas a complejos procesos de aprendizaje, que muchas veces damos por supuestos o naturalizamos, que permiten a las personas decodificarlas, apropiarlas y manipularlas. Son estos procesos los que vinculan las din\u00e1micas macroecon\u00f3micas y pol\u00edticas y la generalizaci\u00f3n de una moneda. Este modelo ejemplar de an\u00e1lisis nos lleva siempre a mirar c\u00f3mo la expansi\u00f3n de una moneda no se reduce a un decreto, ley estatal o condiciones macroecon\u00f3micas determinadas sino que corresponde reconstruir el proceso que podemos llamar de \u201cfamiliarizaci\u00f3n monetaria\u201d. \u201cEl d\u00f3lar nuestro\u201d cubano, el d\u00f3lar haitiano o la \u201cmoneda fraccionada\u201d ecuatoriana son procesos de familiarizaci\u00f3n (o endogenizaci\u00f3n) y apropiaci\u00f3n del d\u00f3lar que no entran en la noci\u00f3n de reemplazo.<\/p><p>Cuando se utiliza el t\u00e9rmino \u201cmoneda global\u201d se hace hincapi\u00e9 en el papel que ha desempe\u00f1ado el d\u00f3lar en el sistema monetario internacional. Nuestra perspectiva es un intento de arrojar luz sobre los aspectos inexplorados de las \u201cmonedas globales\u201d, es decir, lo que ocurre cuando se convierten en monedas familiares fuera de sus fronteras nacionales que las emiten.<\/p><h4>Las dolarizaciones como espacios monetarios discontinuos<\/h4><p>El paisaje monetario dolarizado no se comprende a partir de una dicotom\u00eda fija entre monedas blandas\/duras, como las narrativas del reemplazo presuponen, sino diferenciando y estableciendo una jerarqu\u00eda entre las monedas que asume cada una de estas figuras.<\/p><p>En Zimbabue, por ejemplo, la disparidad en la estima entre diferentes \u201ctipos\u201d de d\u00f3lares super\u00f3 una dial\u00e9ctica n\u00edtida de \u201cdureza\u201d\/\u201cblandura\u201d. Estos diferentes tipos de d\u00f3lares cumpl\u00edan diferentes sets de funciones dinerarias en coyunturas precisas y, por lo tanto, solo pod\u00edan convertirse entre s\u00ed con dificultad o no convertirse en absoluto.<\/p><p>En Ecuador, la <em>moneda fraccionaria<\/em> fue un recurso estrat\u00e9gico para que el sucre, la antigua moneda nacional, cediera espacio al d\u00f3lar norteamericano y as\u00ed poder anclar las pr\u00e1cticas monetarias de los ecuatorianos (particularmente de los sectores populares) en la nueva moneda oficial. Las dolarizaciones son plurales tambi\u00e9n porque expresan espacios no homog\u00e9neos e incompletos que, como en el caso de Ecuador, demandan de una versi\u00f3n <em>d\u00e9bil<\/em> de la moneda norteamericana para los intercambios cotidianos.<\/p><h4>Las dolarizaciones como prueba de las autoridades pol\u00edticas<\/h4><p>Las dolarizaciones podemos reconstruirlas como puestas a prueba de la pretensi\u00f3n del Estado de ordenar a la sociedad sobre una jerarqu\u00eda monetaria capaz de preservar el valor en la econom\u00eda. Los procesos de descolonizaci\u00f3n (Zimbabue, Vietnam, Hait\u00ed) o de crisis y salida del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico (Georgia, Cuba) son momentos desafiantes para rearmar una autoridad pol\u00edtica capaz de imponer una jerarqu\u00eda monetaria. Los \u00f3rdenes monetarios dolarizados informales que se erigen contra esas pretensiones enlazan a la sociedad contra el Estado, eludiendo sus regulaciones e imposiciones. Esto se puede observar en la indisciplina haitiana frente al intento del Estado de prohibir el d\u00f3lar haitiano o la configuraci\u00f3n en Zimbabue y en Argentina del mercado de cambio informal como una instituci\u00f3n clave de la econom\u00eda. Las dolarizaciones formales muchas veces son legalizaciones o estatizaciones de \u00f3rdenes monetarios ya aceptados socialmente como fue el caso de Argentina en la d\u00e9cada de los noventa o El Salvador en los 2000. El primero bajo el impacto de una gran hiperinflaci\u00f3n que generaliz\u00f3 la moneda norteamericana como unidad de cuenta e intercambio, el segundo bajo el impacto de una migraci\u00f3n masiva a los Estados Unidos que convirti\u00f3 las remesas en d\u00f3lares en la principal fuente de ingresos de la econom\u00eda salvadore\u00f1a. Apoyados sobre esos \u00f3rdenes monetarios dolarizados ya aceptados socialmente, estos gobiernos construyeron la autoridad pol\u00edtica del Estado, anteriormente debilitada o amenazada.<\/p><h4>Las dolarizaciones como narrativas pol\u00edticas<\/h4><p>La perspectiva del reemplazo invisibiliza las dolarizaciones como narrativas pol\u00edticas. En estos contextos el d\u00f3lar es protagonista de las grandes controversias p\u00fablicas donde se dirimen, cuestionan y edifican proyectos de poder. En Zimbabue, a medida que continuaba la dolarizaci\u00f3n, el r\u00e9gimen intent\u00f3 respaldar al fallido d\u00f3lar zimbabuense apelando a la \u201chistoria patri\u00f3tica\u201d y sus \u201centrelazamientos con narrativas de naci\u00f3n, raza y lucha\u201d, present\u00e1ndolo como bajo ataque de sanciones extranjeras, \u201cindisciplina\u201d financiera dom\u00e9stica y financiamiento occidental de la oposici\u00f3n. En Cuba, por su parte, el d\u00f3lar se visualizaba como la moneda enemiga y su exclusi\u00f3n del espacio monetario nacional era un pilar del proyecto pol\u00edtico socialista al mismo tiempo que un modo de organizar el acceso al bienestar con base en la moneda nacional, tambi\u00e9n como expresi\u00f3n de soberan\u00eda. El gobierno de Fidel Castro logr\u00f3, al menos temporalmente, desactivar el poder corrosivo del d\u00f3lar poni\u00e9ndolo al servicio del orden social, aunque la dolarizaci\u00f3n parcial de 1993 represent\u00f3 un desaf\u00edo a la reproducci\u00f3n de este orden. Cuando el gobierno de Nicol\u00e1s Maduro en Venezuela lograba controlar el aumento de la cotizaci\u00f3n de la moneda estadounidense la significaban solamente como una unidad monetaria; al contrario, en los momentos en que ocurr\u00edan alzas abruptas de la cotizaci\u00f3n la significaban como un instrumento pol\u00edtico usado por sus enemigos internacionales y nacionales.<\/p><h4>Las dolarizaciones como fuente de estratificaci\u00f3n social<\/h4><p>El acceso y la distribuci\u00f3n de la riqueza no son indiferentes a los circuitos diferenciados entre monedas. En El Salvador, la r\u00e1pida afluencia de d\u00f3lares de remesas estadounidenses que caracteriz\u00f3 los a\u00f1os que van desde la d\u00e9cada de los 2000 hasta principios de 2020 cre\u00f3 una microclase receptora de remesas que permiti\u00f3 a algunos salvadore\u00f1os experimentar una sensaci\u00f3n de movilidad econ\u00f3mica, eclipsando lo que era imaginable a trav\u00e9s de la configuraci\u00f3n monetaria limitada a nivel nacional del col\u00f3n. Aunque la creaci\u00f3n de la moneda CUC (peso cubano convertible), respond\u00eda al objetivo de mantener la pol\u00edtica de centralizaci\u00f3n-redistribuci\u00f3n amenazada por las dificultades que siguieron al derrumbe de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, las esferas de transacciones monetarias resultantes pusieron de relieve el desarrollo de una econom\u00eda de mercado en ciertos sectores, as\u00ed como el desarrollo de las desigualdades en la sociedad cubana.<\/p><p>Los casos de Zimbabue, Venezuela y Argentina iluminan c\u00f3mo los mercados de cambio formales e informales y las cambiantes regulaciones estatales para acceder a las divisas son dispositivos centrales en los procesos de diferenciaci\u00f3n social de esas sociedades.<\/p><h4>Las dolarizaciones como fuente de imaginarios colectivos y personales<\/h4><p>El estudio de Vietnam ayuda a comprender c\u00f3mo la dolarizaci\u00f3n no era solo una estrategia racional para preservar el valor, sino una herramienta poderosa de autoconstrucci\u00f3n y una afirmaci\u00f3n de pertenencia individual a la econom\u00eda globalizadora. La entrada de Vietnam en la econom\u00eda capitalista global se se\u00f1alaba mediante la visibilidad del d\u00f3lar estadounidense, tanto en la forma que adoptaba el dinero como en el signo de lo global. Caricaturas, cuentos cortos y programas de televisi\u00f3n utilizaban el s\u00edmbolo del d\u00f3lar estadounidense para indexar la fuerza desestabilizadora pero deseada de la globalizaci\u00f3n en la sociedad vietnamita. Al sostener, manejar e incluso esconder d\u00f3lares, las personas desafiaban los l\u00edmites entre lo nacional y lo global que la moneda emitida por el Estado pretend\u00eda erigir. En Zimbabue las estimas de s\u00ed personales y colectivas est\u00e1n relacionadas con la idea de naci\u00f3n a trav\u00e9s del dinero. La p\u00e9rdida de estima del dinero estatal trajo desconfianza en la naci\u00f3n. Al final de la era multimonetaria fue el grado en que muchos zimbabuenses hab\u00edan perdido la confianza en la moneda precisamente por ser zimbabuense. La no fungibilidad de todos los medios pecuniarios zimbabuenses emitidos por el Estado con sus contrapartes regionales o globales era profunda tanto a nivel conceptual como emocional.<\/p><p>En El Salvador el ex presidente Francisco Flores promet\u00eda m\u00e1s dinero y riqueza para los salvadore\u00f1os si todos cambiaban a d\u00f3lares estadounidenses. Estas ilusiones, vinculadas a la dolarizaci\u00f3n, generaron la impresi\u00f3n de desarrollo, mientras que los medios de subsistencia de las familias salvadore\u00f1as se ve\u00edan progresivamente amenazados. La dolarizaci\u00f3n lleg\u00f3 inicialmente envuelta en promesas y deseos que se consideraba que el col\u00f3n no pod\u00eda cumplir. La dolarizaci\u00f3n contin\u00faa en El Salvador, pero ahora compite con dram\u00e1ticas afirmaciones proyectadas al futuro asociadas con el Bitcoin y la insatisfacci\u00f3n generalizada entre los salvadore\u00f1os de promesas no cumplidas en m\u00e1s de dos d\u00e9cadas que, de hecho, han profundizado la desigualdad econ\u00f3mica.<\/p><h4>El d\u00f3lar, el futuro de las monedas globales y la ampliaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n<\/h4><p>Los estudiosos del orden monetario internacional se preguntan de manera recurrente sobre la estabilidad o el declive del d\u00f3lar como moneda global dominante. Este interrogante se hace cada vez m\u00e1s permanente a medida que el ascenso del poder econ\u00f3mico y comercial de China se convierte en una clara amenaza para las posiciones hegem\u00f3nicas de los Estados Unidos<\/p><p>Estamos lejos de predecir el futuro del d\u00f3lar norteamericano, estamos mejor preparados para abrir la caja de herramientas que ayude a comprender c\u00f3mo una moneda global (hoy el d\u00f3lar, ma\u00f1ana puede ser otra) condiciona y transforma la vida p\u00fablica y cotidiana de millones de personas en el mundo.<\/p><p>Estas herramientas sacan a la luz din\u00e1micas y procesos opacados por las narrativas del reemplazo que son cruciales comprender para imaginar una moneda capaz de garantizar una econom\u00eda vigorosa y una sociedad integrada.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-528f710 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"528f710\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b972702\" data-id=\"b972702\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e5845e1 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"e5845e1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a><\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7753aa9 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7753aa9\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6c43078\" data-id=\"6c43078\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-515a309 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"515a309\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Ariel Wilkis:<\/strong><br \/>Licenciado en Sociolog\u00eda. Mag\u00edster en Investigaci\u00f3n en Ciencias Sociales. Doctor en Sociolog\u00eda en co-tutela con la Universidad de Buenos Aires. Decano de la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales (Universidad Nacional de San Mart\u00edn). Investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y Tecnol\u00f3gicas (CONICET).<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Ariel Wilkis | El autor realiza un recorrido que permite observar c\u00f3mo el proceso de dolarizaci\u00f3n ha sido central en el devenir hist\u00f3rico de distintos pa\u00edses como Argentina, Venezuela, Ecuador, Cuba, Hait\u00ed, El Salvador, M\u00e9xico, Zimbabue, Vietnam y Georgia.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":31139,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3548],"tags":[3551,3549,3550,56,3547],"class_list":["post-31138","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-94","tag-ariel-wilkis","tag-dolar","tag-dolarizacion","tag-economia","tag-moneda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31138"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31138\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31302,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31138\/revisions\/31302"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31139"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}