{"id":31154,"date":"2025-09-01T01:03:00","date_gmt":"2025-09-01T04:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=31154"},"modified":"2025-09-08T13:41:04","modified_gmt":"2025-09-08T16:41:04","slug":"sobre-la-dolarizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/sobre-la-dolarizacion\/","title":{"rendered":"Sobre la dolarizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"31154\" class=\"elementor elementor-31154\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ca8dcf1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ca8dcf1\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-fbe714e\" data-id=\"fbe714e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-75b5508 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"75b5508\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>La pol\u00edtica monetaria, la cambiaria y la crediticia son para el autor pilares indispensables al momento de analizar una posible dolarizaci\u00f3n en la Argentina, por este motivo en el trabajo desarrolla cada una de estas dimensiones.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-08ab0d7 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"08ab0d7\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2cac0fc\" data-id=\"2cac0fc\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-28371e1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"28371e1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Alfredo F. Calcagno |<\/em><\/a><\/p><p>Durante su campa\u00f1a electoral, el hoy presidente Milei propuso dolarizar la econom\u00eda argentina, esto es reemplazar el peso por el d\u00f3lar como moneda legal, y eliminar el Banco Central (BCRA). Tales medidas tendr\u00edan por objetivo central eliminar la inflaci\u00f3n: si la emisi\u00f3n monetaria es, \u201csiempre y en todo lugar\u201d, la que causa la inflaci\u00f3n, entonces al suprimir el instituto emisor, la inflaci\u00f3n se detendr\u00e1 de manera instant\u00e1nea.<\/p><p>Puesto que una econom\u00eda moderna no puede funcionar sin moneda, se reemplazar\u00e1 el peso con el d\u00f3lar, una moneda que ya es usada como reserva de valor por parte de la poblaci\u00f3n, e incluso como medio de pago en ciertas transacciones.<\/p><p>En este ensayo buscaremos responder las dos preguntas centrales que este proyecto levanta: \u00bfes posible dolarizar?, y \u00bfes deseable dolarizar?<\/p><h5>\u00bfEs posible dolarizar?<\/h5><p>El primer requisito para reemplazar el peso por el d\u00f3lar es disponer de suficientes d\u00f3lares. La cuesti\u00f3n no es trivial, ya que uno de los problemas cr\u00f3nicos de la econom\u00eda argentina es la escasez de d\u00f3lares. Esa restricci\u00f3n es tan aguda hoy que, pese a su ideolog\u00eda liberal, el gobierno posterg\u00f3 el pago de importaciones y mantuvo tanto el racionamiento de divisas (\u201ccepo\u201d) como el gravamen a su adquisici\u00f3n (impuesto PAIS). Con la dolarizaci\u00f3n, a las demandas habituales de d\u00f3lares para importar, servir la deuda en divisas, permitir el giro de dividendos y la constituci\u00f3n de activos externos, se agregar\u00eda otra: la de los d\u00f3lares necesarios para reemplazar los pesos en nuestra econom\u00eda.<\/p><p>\u00bfCu\u00e1ntos d\u00f3lares har\u00edan falta? Por lo pronto, ser\u00eda necesario reemplazar la totalidad de la base monetaria (M0), que al momento de escribir (septiembre de 2024) llegaba a 23,7 billones de pesos: 14,5 billones de circulaci\u00f3n monetaria y 9,2 billones de los dep\u00f3sitos bancarios en el BCRA. Al tipo de cambio oficial, son 24.700 millones de d\u00f3lares.<\/p><p>Ahora bien, cubrir la base monetaria no es suficiente, como se comprob\u00f3 con la Convertibilidad (1991-2001). En esa \u00e9poca, se proclamaba que \u201cpor cada peso hay un d\u00f3lar en las reservas internacionales del BCRA\u201d; y en 2001, el ministro Cavallo afirmaba que si la gente deseaba canjear todos sus pesos por d\u00f3lares podr\u00eda hacerlo, llevando a una dolarizaci\u00f3n espont\u00e1nea de la econom\u00eda. En realidad, la ley de convertibilidad obligaba al BCRA a \u201crespaldar\u201d con sus reservas la <em>base monetaria<\/em> (M0), cuando los pesos que el p\u00fablico pod\u00eda querer canjear por d\u00f3lares proven\u00edan de la <em>masa monetaria<\/em> (M3), en particular de los dep\u00f3sitos bancarios (cajas de ahorro y plazos fijos), cuyo monto superaba con mucho el de las reservas. El corralito y la implosi\u00f3n de la convertibilidad mostraron que la mayor parte de la liquidez de la econom\u00eda no estaba \u201crespaldada\u201d por las reservas.<\/p><p>Esta experiencia muestra que los d\u00f3lares necesarios para la dolarizaci\u00f3n deber\u00edan cubrir, adem\u00e1s de la base monetaria, una parte significativa de los dep\u00f3sitos en pesos en el sistema bancario (equivalentes a USD 89.000 millones a julio de 2024).<\/p><p>Durante la campa\u00f1a electoral, Javier Milei planteaba que la dolarizaci\u00f3n se realizar\u00eda cuando obtuviera suficientes d\u00f3lares para rescatar la base monetaria \u201campliada\u201d del BCRA. Se refer\u00eda a la base monetaria (M0) m\u00e1s los pasivos remunerados en manos del sector bancario, esto es, las letras de liquidez (LELIQ) y las operaciones de pase pasivas. Esta definici\u00f3n reitera el error conceptual de la Convertibilidad, al enfocarse solo en el balance del BCRA, sin considerar los dep\u00f3sitos en los bancos, que el p\u00fablico puede querer retirar. Sin embargo, como los bancos ten\u00edan cerca de la mitad de esos dep\u00f3sitos invertidos en LELIQ y pases, el reemplazo de esos instrumentos por d\u00f3lares les hubiera permitido enfrentar posibles retiros en esa moneda por montos apreciables.<\/p><p>Para acercar el monto (insuficiente) de las reservas al de la \u201cbase monetaria ampliada\u201d (BMA), la propuesta ten\u00eda dos componentes. Por una parte, apuntaba a una devaluaci\u00f3n que reducir\u00eda el valor en d\u00f3lares de los agregados monetarios (tanto M3 como la BMA); por la otra, se pensaba conseguir d\u00f3lares frescos mediante un audaz montaje financiero.<\/p><p>La devaluaci\u00f3n tuvo lugar y, durante diciembre de 2023, la BMA, medida en d\u00f3lares, cay\u00f3 de USD 140.000 millones a USD 76.000 millones; en tanto el valor en d\u00f3lares de los dep\u00f3sitos en pesos en el sistema bancario disminuy\u00f3 de 111.000 millones a 61.000 millones de d\u00f3lares. As\u00ed, el monto por canjear se redujo, pero segu\u00eda muy por encima de las reservas disponibles, que a mediados de diciembre eran de USD 12.000 millones (estas consisten en la suma de las reservas en oro, de las cuentas corrientes en bancos en el exterior y de otras colocaciones externas del BCRA, menos los encajes sobre los dep\u00f3sitos en divisas de los ahorristas locales).<\/p><p>Para conseguir los d\u00f3lares faltantes, el programa de Milei (elaborado por Emilio Ocampo) propon\u00eda empe\u00f1ar los bonos p\u00fablicos en cartera del BCRA y de la ANSES, por un valor nominal de USD 135.000 millones. Estos se depositar\u00edan en un fideicomiso creado en Estados Unidos, al que se agregar\u00edan las acciones de YPF en manos del Estado y un 20% de las retenciones sobre las exportaciones. Contra esa garant\u00eda, el gobierno argentino obtendr\u00eda pr\u00e9stamos externos a 4 o 5 a\u00f1os por USD 35.000 millones, dado el descuento con que se cotizaban esos bonos. Si el gobierno no reembolsaba el pr\u00e9stamo a su vencimiento, el fideicomiso deber\u00eda vender los activos en garant\u00eda. As\u00ed, la deuda externa neta del sector p\u00fablico crecer\u00eda en USD 135.000 millones, habiendo recibido la cuarta parte de ese monto, adem\u00e1s de ceder a precio de ganga el 51% de YPF.<\/p><p>Llegado al gobierno, Milei no materializ\u00f3 esta propuesta que, seg\u00fan explic\u00f3, le hubiera creado problemas penales. El gobierno est\u00e1 buscando otras fuentes de cr\u00e9dito, por ahora con escaso \u00e9xito, e intenta captar divisas mediante el blanqueo de capitales y el R\u00e9gimen de Incentivo para Grandes Inversiones, con resultados todav\u00eda inciertos.<\/p><p>As\u00ed, el proyecto dolarizador choca con la falta de su insumo esencial: los d\u00f3lares. Las reservas disponibles (USD 16.900 millones al 7 de septiembre) ni siquiera alcanzan para canjear la base monetaria, M0 (USD 24.700 millones). Por su parte, los dep\u00f3sitos en pesos, medidos en d\u00f3lares, se est\u00e1n recuperando a pesar de ser remunerados con tasas de inter\u00e9s reales negativas, debido a una pol\u00edtica cambiaria que ajusta el valor del d\u00f3lar a un ritmo (2% mensual) inferior a las tasas de inflaci\u00f3n y de inter\u00e9s. Esto aleja todav\u00eda m\u00e1s la perspectiva de reemplazar pesos por d\u00f3lares, y podr\u00eda motivar otra fuerte devaluaci\u00f3n.<\/p><p>Notemos que el gobierno sigui\u00f3 reduciendo los pasivos remunerados del BCRA en manos de los bancos: estos debieron reemplazar las letras y pases del BCRA de sus activos por t\u00edtulos en pesos emitidos por el Tesoro nacional (Letras capitalizables, Bonos reajustables BONCER, Letras Fiscales de Liquidez). As\u00ed, esos pasivos del BCRA cayeron de 76 billones de pesos al 7 de mayo de 2024 a solo 2 billones al 7 de septiembre.<\/p><p>\u00bfNos acerca esto de la dolarizaci\u00f3n? En modo alguno, ya que los bancos tienen que poder responder a un retiro de dep\u00f3sitos <em>en d\u00f3lares<\/em>. De nada les sirve para ese fin sus stocks de LECAP, BONCER o LeFi.<\/p><p>Adem\u00e1s, esta medida compromete la solvencia del Tesoro, sobre todo en una econom\u00eda dolarizada y sin Banco Central. Si por alguna raz\u00f3n (por ejemplo, para restituir dep\u00f3sitos) los bancos no renuevan sus colocaciones en bonos p\u00fablicos, no est\u00e1 claro que el Estado podr\u00e1 devolver una deuda que, sumando BONCER, LECAP y LeFi, superaba en agosto USD 160.000 millones. Esto nos lleva al segundo punto: \u00bfes conveniente dolarizar?<\/p><h5>\u00bfEs deseable dolarizar?<\/h5><p>Como vemos, para tratar de implantar la dolarizaci\u00f3n es preciso comprimir los agregados monetarios a trav\u00e9s de una gran devaluaci\u00f3n que licue el valor de los dep\u00f3sitos en d\u00f3lares. Se requiere tambi\u00e9n un fort\u00edsimo aumento de la deuda externa neta del Estado. Aun si pudieran ejecutarse en el grado requerido, son medidas de alto costo econ\u00f3mico y social.<\/p><p>Pero, aun si implantar la dolarizaci\u00f3n no tuviera costos, \u00bfesta mejorar\u00eda o empeorar\u00eda el funcionamiento de la econom\u00eda? \u00bfImpulsar\u00eda el desarrollo con inclusi\u00f3n? Para responder estas preguntas examinaremos c\u00f3mo ser\u00eda un pa\u00eds sin moneda nacional, un sector externo sin tipos de cambio y un sector bancario sin Banco Central.<\/p><h6><em><span style=\"color: #808080;\">Un pa\u00eds sin moneda nacional<\/span><\/em><\/h6><p>La dolarizaci\u00f3n significa eliminar el peso y reemplazarlo por una divisa extranjera, el d\u00f3lar estadounidense. En d\u00f3lares se fijan los precios y se pactan los contratos, se realizan las transacciones y se ahorra.<\/p><p>La renuncia a la moneda nacional acarrea costos importantes. Uno de ellos es el abandono de un ingreso p\u00fablico conocido como se\u00f1oreaje. Se trata del privilegio de emitir moneda, cuyo poder de compra es mayor al costo de acu\u00f1arla. El ingreso para el sector p\u00fablico por se\u00f1oreaje es significativo: en la Argentina es cerca de 1,5% del PIB, en la zona euro el 1% del PIB. Sin se\u00f1oreaje, habr\u00eda que disminuir el d\u00e9ficit y\/o colocar m\u00e1s deuda p\u00fablica.<\/p><p>Con la dolarizaci\u00f3n, necesitaremos d\u00f3lares en billetes para la circulaci\u00f3n monetaria, cuya impresi\u00f3n no tiene casi costo, pero para obtenerlos debemos destinar bienes y servicios de exportaci\u00f3n. El se\u00f1oreaje no desaparece, lo que cambia es su beneficiario: ahora ser\u00e1n los Estados Unidos.<\/p><p>Usar billetes de d\u00f3lares para sustituir los de pesos no es un uso racional de las divisas que tanto cuesta conseguir. Necesitamos d\u00f3lares para realizar pagos que no podemos efectuar en pesos, como importar insumos; no los necesitamos para ir al almac\u00e9n o la panader\u00eda.<\/p><p>La adopci\u00f3n del d\u00f3lar como moneda pone a la Argentina bajo la dependencia de un pa\u00eds que no duda en utilizar su moneda como instrumento de presi\u00f3n. Si el gobierno de Estados Unidos o su poder judicial prohibieran a los bancos locales operar con su sistema bancario, se paralizar\u00eda el sistema de pagos argentino. No es un riesgo ilusorio: ya el juez Griesa le impidi\u00f3 al gobierno utilizar las v\u00edas de pago en d\u00f3lares para servir la deuda reestructurada si antes no saldaba los reclamos de los fondos buitre.<\/p><p>La renuncia al peso conlleva otro tipo de costo: la p\u00e9rdida de la pol\u00edtica monetaria. Sin moneda propia (y sin Banco Central), el Estado resigna un instrumento con el que todos los pa\u00edses regulan la liquidez en la econom\u00eda, y con ella la demanda interna.<\/p><p>La pol\u00edtica monetaria permite moderar los ciclos y tener una econom\u00eda m\u00e1s estable. El Banco Central puede aplicar una pol\u00edtica contrac\u00edclica: cuando la econom\u00eda est\u00e1 en auge, el BC modera su emisi\u00f3n y aumenta los encajes bancarios; cuando la econom\u00eda se contrae, la estimula inyectando moneda y bajando las tasas de inter\u00e9s.<\/p><p>Si se renuncia a la pol\u00edtica monetaria, el \u00fanico medio por el que se inyecta o retira moneda de la econom\u00eda es la balanza de pagos. Esto introduce un sesgo proc\u00edclico en la econom\u00eda, como ya ocurri\u00f3 con la Convertibilidad. Cuando suben los precios de las exportaciones, hay una buena cosecha, ingresan capitales externos, la econom\u00eda crece, y es durante ese auge cuando tambi\u00e9n se expanden la moneda y el cr\u00e9dito, ya que entran divisas: se agrega un est\u00edmulo suplementario a una econom\u00eda que no lo necesita.<\/p><p>Pero cuando esos factores se revierten (por ca\u00edda de precios, sequ\u00eda o salida de capitales), entonces la retracci\u00f3n de la econom\u00eda que de por s\u00ed ya provocan esos hechos se ve agudizada por la contracci\u00f3n monetaria. Sin una pol\u00edtica monetaria expansiva que compense la depresi\u00f3n, puede producirse una cadena de quiebras de empresas y bancos. La ausencia de pol\u00edtica monetaria, agravada por la falta de moneda propia, crea as\u00ed un marco de gran vulnerabilidad para la econom\u00eda nacional.<\/p><h6><span style=\"color: #808080;\"><em>Un sector externo sin mecanismo de precios<\/em><\/span><\/h6><p>La flexibilidad de los precios es esencial para los mecanismos del mercado y su capacidad de autorregularse. En el mercado cambiario, si los importadores demandan m\u00e1s d\u00f3lares de los que ofrecen los exportadores (es decir, si hay d\u00e9ficit comercial), el precio del d\u00f3lar tiende a aumentar. La devaluaci\u00f3n del peso encarece las importaciones, medidas en pesos, e incrementa el ingreso de los exportadores. Si ambas partes del mercado responden al cambio en el precio del d\u00f3lar, entonces el d\u00e9ficit comercial tiende a corregirse. El mismo mecanismo funciona, en sentido inverso, si hay excedente externo: el peso se revaluar\u00e1 con relaci\u00f3n al d\u00f3lar, favoreciendo las importaciones y desalentando las exportaciones.<\/p><p>Este mecanismo se perdi\u00f3 con la convertibilidad, ya que el tipo de cambio estaba fijado por ley. Tampoco funcionar\u00eda en una econom\u00eda dolarizada: no existe all\u00ed el precio relativo d\u00f3lar\/peso, que con su variaci\u00f3n ayudar\u00eda a corregir el desequilibrio externo. El mecanismo de mercado pierde su elemento clave: el precio.<\/p><p>Si los desequilibrios externos no pueden resolverse a trav\u00e9s del tipo de cambio, entonces lo har\u00e1n mediante el ajuste de la actividad econ\u00f3mica. Un d\u00e9ficit comercial solo podr\u00e1 corregirse con una contracci\u00f3n de la demanda interna que deprima la actividad y las importaciones.<\/p><p>Quienes defend\u00edan la convertibilidad afirmaban que se facilitar\u00eda el ajuste externo si los precios y los salarios fueran flexibles a la baja. De esta manera, una salida de divisas (por d\u00e9ficit comercial o fuga de capitales) reducir\u00eda la cantidad de moneda disponible en la econom\u00eda, y por consiguiente (dando por v\u00e1lida la teor\u00eda cuantitativa de la inflaci\u00f3n), todos los precios de la econom\u00eda, incluyendo los salarios, disminuir\u00edan. La deflaci\u00f3n restaurar\u00eda la competitividad, sin necesidad de devaluar.<\/p><p>Con el mismo discurso avanzan los heraldos de la dolarizaci\u00f3n. Esta debe acompa\u00f1arse con las reformas neoliberales habituales: reforma laboral, desregulaciones, apertura comercial unilateral, libre movimiento de capitales y privatizaciones generalizadas (de empresas, jubilaciones, educaci\u00f3n, salud, obra p\u00fablica). La l\u00f3gica es la misma: sin un tipo de cambio flexible que corrija los desequilibrios, son la econom\u00eda real y los precios nominales los que deben ajustarse. No ser\u00e1 el perro quien mueva la cola, la cola deber\u00e1 mover al perro.<\/p><p>Esta imposibilidad de devaluar hace mucho m\u00e1s costoso, o directamente inviable, el ajuste ante un desequilibrio externo. Tal fue la experiencia argentina en 2001: tratar de corregir el d\u00e9ficit externo mediante la depresi\u00f3n econ\u00f3mica caus\u00f3 un colapso econ\u00f3mico. Abandonar la convertibilidad y restaurar as\u00ed la potestad de ejercer una pol\u00edtica cambiaria y monetaria fue central en la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica a partir de 2003. Pero otra hubiera sido la historia si en ese momento no hubi\u00e9ramos contado con un Banco Central.<\/p><h6><span style=\"color: #808080;\"><em>Un sistema bancario sin Banco Central<\/em><\/span><\/h6><p>Los sistemas bancarios modernos tienen una organizaci\u00f3n piramidal. En la base de esa pir\u00e1mide est\u00e1n los bancos comerciales, que hacen funcionar el sistema de pagos de la econom\u00eda, otorgan cr\u00e9ditos y reciben dep\u00f3sitos. En la cima est\u00e1 el Banco Central.<\/p><p>El sistema bancario enfrenta a veces problemas que ponen en riesgo la solvencia de los bancos. Esto no sucede necesariamente porque los bancos hagan mal las cosas, lo que a veces ocurre, sino por la misma naturaleza de su negocio.<\/p><p>En efecto, los bancos toman dep\u00f3sitos a la vista o a corto plazo y dan cr\u00e9ditos a varios meses o a varios a\u00f1os, como los cr\u00e9ditos hipotecarios o para la inversi\u00f3n. En general, eso no es un problema, porque si bien algunos clientes retiran su dinero, otros lo depositan, y en promedio los recursos de los bancos son estables y crecen con la econom\u00eda.<\/p><p>El inconveniente se presenta cuando se produce una salida masiva de dep\u00f3sitos. Es entonces cuando aparece la necesidad de un Banco Central, que es el banco de los bancos. Cuando una instituci\u00f3n se ve en dificultades y ya no accede al cr\u00e9dito de sus pares, se vuelve hacia el BC, como \u201cprestamista en \u00faltima instancia\u201d: es el \u00fanico que emite la moneda legal que todos aceptan en la econom\u00eda, y puede evitar que un banco quiebre.<\/p><p>El BC puede rescatar al banco en dificultades (desplazando, si cabe, a sus due\u00f1os y directivos), puede favorecer su compra por otros bancos, o puede dejarlo quebrar, pero en ese caso tiene que asegurarse que esa quiebra no generar\u00e1 una corrida bancaria que afecte a las dem\u00e1s instituciones. En efecto, una quiebra masiva de bancos arrastrar\u00eda consigo al sector productivo, generar\u00eda p\u00e9rdidas entre los depositantes y har\u00eda colapsar el sistema de pagos de la econom\u00eda. Por eso, frente a una crisis, el BC en general ampl\u00eda la garant\u00eda de dep\u00f3sitos y ofrece l\u00edneas de cr\u00e9dito al sistema bancario.<\/p><p>No es casual que en pr\u00e1cticamente todas las econom\u00edas modernas los Estados tengan un Banco Central capaz de operar como prestamista en \u00faltima instancia del sistema bancario.<\/p><p>Como contrapartida a esta \u201cred de seguridad\u201d que brinda el Estado, los bancos deben someterse a una supervisi\u00f3n muy fuerte de sus negocios. No pueden hacer cualquier cosa, no pueden tomar cualquier riesgo y deben constituir un capital m\u00ednimo importante para responder con su propia plata en caso de problemas. Lo que se debate en el mundo actual no es si los Bancos Centrales deben ser cerrados; es de qu\u00e9 manera pueden hacer m\u00e1s efectiva la regulaci\u00f3n de los bancos y de las dem\u00e1s entidades financieras.<\/p><p>Por ello, la supresi\u00f3n del Banco Central que propone Milei sorprende por lo temeraria. La dolarizaci\u00f3n de la econom\u00eda ya introducir\u00eda un sesgo proc\u00edclico a la econom\u00eda. Esta inestabilidad macroecon\u00f3mica afectar\u00eda, de manera recurrente, la liquidez y la solvencia de las entidades bancarias, que ya no contar\u00edan con un prestamista en \u00faltima instancia capaz de prevenir o de contener un colapso bancario. Peor a\u00fan, sin Banco Central, el sistema carecer\u00eda de supervisi\u00f3n. Lo que propone Milei es una receta para crisis bancarias.<\/p><p>Por otra parte, la ausencia de Banco Central le quita al Estado la posibilidad de responder a emergencias. Pensemos en la pandemia: fue preciso aumentar el gasto del Estado en un momento de ca\u00edda de los ingresos fiscales y sin acceso al cr\u00e9dito interno ni externo. Sin el financiamiento del BCRA, no se hubiera podido reforzar los servicios de salud, apoyar a las familias que perd\u00edan sus ingresos ni a las empresas que suspend\u00edan sus actividades.<\/p><p>Como vemos, los Bancos Centrales juegan un papel irremplazable para enfrentar las crisis o para prevenirlas. No menos importante es su funci\u00f3n para apoyar el desarrollo mediante la orientaci\u00f3n del cr\u00e9dito. En efecto, los Bancos Centrales no solamente act\u00faan para regular la <em>cantidad<\/em> de moneda y de cr\u00e9dito, para adecuarla a la necesidad de la coyuntura econ\u00f3mica; tambi\u00e9n pueden <em>orientar<\/em> el cr\u00e9dito (o una parte de \u00e9l). Lo importante no es solamente cu\u00e1nta moneda se emite, sino qui\u00e9n la recibe y para qu\u00e9 la usa.<\/p><p>Sin una pol\u00edtica crediticia activa, los bancos prefieren financiar operaciones de corto plazo a altas tasas de inter\u00e9s (como el cr\u00e9dito al consumo, las tarjetas de cr\u00e9dito, las operaciones especulativas) en desmedro de proyectos de largo plazo y a tasas moderadas en sectores estrat\u00e9gicos, como la industria y la infraestructura.<\/p><p>Sin la intervenci\u00f3n del Estado, el sistema bancario es refractario a ofrecer cr\u00e9dito a peque\u00f1as y medianas empresas, a empresas nuevas, a actividades innovadoras, y prefiere concentrar su capacidad prestable en empresas grandes o multinacionales, que presentan un menor riesgo crediticio.<\/p><p>Por ello, la pol\u00edtica crediticia ha sido y sigue siendo un instrumento clave en las pol\u00edticas industriales exitosas. Tambi\u00e9n sirven para la prevenci\u00f3n de las crisis, cuando evitan la concentraci\u00f3n excesiva del cr\u00e9dito y la generaci\u00f3n de burbujas especulativas.<\/p><p>En suma, la dolarizaci\u00f3n no es viable porque requerir\u00eda una cantidad de divisas de la que el gobierno est\u00e1 muy lejos de disponer (un monto varias veces superior a los USD 35.000 millones que en un momento se fij\u00f3 como meta). Si dispusiera de semejante liquidez en d\u00f3lares, el gobierno podr\u00eda llevar a cabo una pol\u00edtica antiinflacionaria con crecimiento econ\u00f3mico, sin necesidad de dolarizaci\u00f3n. Pero si fuera posible llevarla a cabo, la eliminaci\u00f3n de la moneda nacional y del Banco Central ser\u00eda nefasta para la econom\u00eda: el Estado perder\u00eda instrumentos b\u00e1sicos de la pol\u00edtica econ\u00f3mica, y el pa\u00eds estar\u00eda sometido a crisis severas y prolongadas depresiones.<\/p><p>Pol\u00edtica monetaria, pol\u00edtica cambiaria y pol\u00edtica crediticia constituyen una tr\u00edada esencial para el manejo macroecon\u00f3mico y la pol\u00edtica de desarrollo de un pa\u00eds. Para llevar adelante un proyecto nacional es esencial utilizarlas de manera seria y eficiente, y no sacrificarlas en el altar de la dolarizaci\u00f3n.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-57e6fb8 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"57e6fb8\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-372d81b\" data-id=\"372d81b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a0a0cf8 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"a0a0cf8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a><\/div>\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-34896ea elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"34896ea\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e0852e2\" data-id=\"e0852e2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-60428b6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"60428b6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Alfredo F. Calcagno:<\/strong><br \/>Doctor en Econom\u00eda de la Universidad de Par\u00eds I y profesor en el Doctorado de Desarrollo Econ\u00f3mico de la Universidad Nacional de Quilmes. Fue funcionario p\u00fablico en la Argentina y funcionario internacional en la CEPAL y UNCTAD.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Alfredo F. Calcagno | La pol\u00edtica monetaria, la cambiaria y la crediticia son para el autor pilares indispensables al momento de analizar una posible dolarizaci\u00f3n en la Argentina, por este motivo en el trabajo desarrolla cada una de estas dimensiones.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":31155,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3548],"tags":[350,371,3550,3547,3552,3553,979],"class_list":["post-31154","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-94","tag-alfredo-calcagno","tag-bcra","tag-dolarizacion","tag-moneda","tag-politica-cambiaria","tag-politica-crediticia","tag-politica-monetaria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31154"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31154\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31305,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31154\/revisions\/31305"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}