{"id":31176,"date":"2025-09-01T01:06:00","date_gmt":"2025-09-01T04:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=31176"},"modified":"2025-09-08T13:40:35","modified_gmt":"2025-09-08T16:40:35","slug":"construir-una-moneda-desde-la-periferia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/construir-una-moneda-desde-la-periferia\/","title":{"rendered":"Construir una moneda desde la periferia"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"31176\" class=\"elementor elementor-31176\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8da3d4a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8da3d4a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a393697\" data-id=\"a393697\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f32ea3b elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f32ea3b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Con el foco puesto en el crecimiento del pa\u00eds, el art\u00edculo se propone revisar varias de las teor\u00edas que permiten reflexionar en relaci\u00f3n a lo que sucede con el peso, especialmente, en la regi\u00f3n latinoamericana.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6342446 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6342446\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-28f1e3d\" data-id=\"28f1e3d\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f84caf6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f84caf6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Estanislao Malic |<\/em><\/a><\/p><p>Desde hace varias d\u00e9cadas, y en forma casi permanente, la Argentina ha visto limitada su capacidad de crecimiento debido a la dolarizaci\u00f3n de activos por parte de un gran sector de la sociedad. Varios gobiernos de ideas pol\u00edticas diversas han debido lidiar con esta dificultad, la cual parece no tener remedio. Distintas estrategias cambiarias, monetarias y macroecon\u00f3micas se han llevado adelante resultando infructuosas. En este art\u00edculo no propondremos ninguna pol\u00edtica espec\u00edfica para evitar este proceso, sino que intentaremos algunas explicaciones al respecto y propondremos un marco desde el cual pensar la construcci\u00f3n monetaria y la orientaci\u00f3n de las medidas que podr\u00edan ayudar en este gran desaf\u00edo que enfrenta nuestra naci\u00f3n, entendiendo dicho proceso como el de construcci\u00f3n monetaria.<\/p><h5>La moneda como unidad de medida e instituci\u00f3n<\/h5><p>A fin de iniciar nuestra propuesta con un marco te\u00f3rico delimitado, proponemos tomarnos un par de p\u00e1rrafos a fin de profundizar el concepto de moneda (o dinero, en este caso sin\u00f3nimos). Ello nos permitir\u00e1 jerarquizar las propuestas, desaf\u00edos y dificultades que constituyen la construcci\u00f3n monetaria.<\/p><p>Lejos de considerar la moneda al estilo ortodoxo, como un sistema de fichas para facilitar el trueque surgida de forma espont\u00e1nea a trav\u00e9s del mercado, y explicada como algo dado, utilizaremos concepciones vinculadas a ideas heterodoxas m\u00e1s ricas en aspectos te\u00f3ricos.<\/p><p>Desde la heterodoxia keynesiana (Keynes), la antropolog\u00eda (Graeber) o la sociolog\u00eda (Ingham), se destaca al dinero, ante todo, como un sistema social de contabilidad o unidad de medida. En tal tradici\u00f3n los billetes y monedas f\u00edsicas son solo una de las tantas herramientas que usan las sociedades para sistematizar y unificar el sistema de intercambios y deudas. De esta forma, pensar el dinero en su sentido f\u00edsico (hoy en decadencia, en desmedro a las cuentas bancarias) resulta absolutamente contraintuitivo, similar a pensar que el metro es la cinta m\u00e9trica adquirida en una ferreter\u00eda.<\/p><p>De aqu\u00ed decanta la gran dificultad de teorizar respecto de la construcci\u00f3n de una moneda: siendo su piedra fundacional la capacidad de ser unidad de cuenta, lograr que una determinada sociedad la adopte amerita las m\u00e1s profundas reflexiones alrededor de la teor\u00eda econ\u00f3mica. Inicialmente, descartaremos de lleno todas las propuestas vinculadas al an\u00e1lisis de la moneda de forma similar a la de un mercado de bienes tradicional con curvas de oferta y demanda. El dinero es parcialmente (aunque de manera fundamental) unidad de cuenta, y se utiliza cada vez que se realiza una transacci\u00f3n mercantil, un acuerdo de pagos, se registra una deuda, etc. Y en su rol crediticio (quien tiene derecho a adquirir bienes y servicios de la sociedad), es simplemente una cuenta contable, un registro bancario, o la impresi\u00f3n de un papel. No tiene costos de producci\u00f3n (curva de oferta tradicional) y el comportamiento de su curva de demanda pareciera encontrarse lejos de la de cualquier otro bien o servicio. De ah\u00ed las enormes dificultades te\u00f3ricas que ha generado la asociaci\u00f3n del dinero a alguna mercanc\u00eda particular, como el oro o la plata, en momentos hist\u00f3ricos espec\u00edficos.<\/p><p>No debemos asociar la consolidaci\u00f3n monetaria a un proceso productivo, donde las dificultades para su producci\u00f3n, o su escasez, influyen en su precio. El dinero es, en cierto aspecto, el sistema de precios en su totalidad.<\/p><h5>El sistema monetario internacional: el centro y la periferia<\/h5><p>En la tradici\u00f3n del pensamiento econ\u00f3mico argentino y latinoamericano, hablar de centro y periferia es una herencia que a\u00fan (felizmente) perdura. No solo en los aspectos productivos se observa tal distinci\u00f3n, sino que el sistema monetario y financiero global tambi\u00e9n presenta una din\u00e1mica similar, y probablemente con diferencias a\u00fan m\u00e1s agudas. Tan solo unas pocas monedas nacionales tienen la capacidad de alcanzar el rol de divisa (moneda aceptada globalmente), siendo sumamente hegem\u00f3nico el d\u00f3lar estadounidense, el cual seg\u00fan el BIS<a id=\"text1\"><\/a><span style=\"color: #0000ff;\"><a style=\"color: #0000ff;\" href=\"#foot1\"><sup>1<\/sup><\/a><\/span> alcanza alrededor del 90% de las operaciones globales de cambio. Asimismo, la supremac\u00eda de los mercados de capitales estadounidenses tambi\u00e9n es abrumadora.<\/p><p>Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que existe una moneda global bajo la cual se denomina y, por lo tanto, se construye el sistema internacional de acumulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n del capital: el d\u00f3lar estadounidense.<\/p><p>Las dificultades aparecen al momento de explicar por qu\u00e9 existen otras monedas. Estando el sistema global sustantivamente dolarizado, y siendo que gran parte de los pa\u00edses perif\u00e9ricos se insertaron en la din\u00e1mica del comercio global a trav\u00e9s de sus v\u00ednculos con las metr\u00f3polis (sea el occidente europeo del siglo XIX o la hegemon\u00eda norteamericana del siglo XX), merece una seria reflexi\u00f3n la mera existencia de m\u00faltiples dineros soberanos que se pretenden aut\u00f3nomos de dicho proceso. Para llevarlo al plano local: no hay que preguntarse por qu\u00e9 los argentinos compran d\u00f3lares (eso lo hace el planeta entero)<a id=\"text2\"><\/a><a href=\"#foot2\"><span style=\"color: #0000ff;\"><sup>2<\/sup><\/span><\/a>, hay que preguntarse por qu\u00e9 usan pesos.<\/p><h5>El sistema monetario como construcci\u00f3n institucional nacional<\/h5><p>Las monedas perif\u00e9ricas surgen junto con la construcci\u00f3n de los Estados perif\u00e9ricos. Espacios pol\u00edticos territoriales que buscan organizar la producci\u00f3n y la movilizaci\u00f3n de recursos al margen (al menos parcialmente) de la din\u00e1mica global. En tal sentido la moneda es una herramienta esencial para la existencia de un pa\u00eds independiente.<\/p><p>Imaginemos una situaci\u00f3n donde un pa\u00eds colonizado produce en funci\u00f3n de las necesidades y las indicaciones de su metr\u00f3poli. Los medios de pago ingresan como resultado de las exportaciones o el ingreso de capital, y se destinar\u00e1n al consumo o a las importaciones de suministros para mantener la producci\u00f3n fundamental, que no es otra que la destinada a la exportaci\u00f3n. O sea, tenemos un eje productivo troncal, determinado por la capacidad de compra monetaria ejercida por el pa\u00eds central. Esa producci\u00f3n generar\u00e1 ciertas ramas novedosas, estimular\u00e1 servicios, comercio y actividades, pero siempre en funci\u00f3n de la demanda original. Nada garantiza que se utilice la totalidad de los recursos disponibles o se alcance el pleno empleo. Similar a una econom\u00eda de enclave, esta sociedad puede mantener un funcionamiento con peque\u00f1os niveles de producci\u00f3n, al tiempo que se deja de lado a todo aquel que no ingrese en tal circuito, quien se mantendr\u00e1 en niveles de subsistencia o precapitalistas.<\/p><p>Ahora imaginemos una situaci\u00f3n donde tal comunidad construye un Estado soberano, el cual tiene capacidad de creaci\u00f3n monetaria. Emite moneda, y pagando con ella moviliza recursos productivos antes inutilizados (contrata mano de obra, alquila o compra recursos naturales, alquila bienes de capital, etc.). A trav\u00e9s de los impuestos y la producci\u00f3n resultante, valida esa moneda obligando coercitivamente a los ciudadanos a conseguirla.<\/p><p>Esta idea, actualmente asociada a la Teor\u00eda Monetaria Moderna y previamente al chartalismo, podemos encontrarla a\u00fan m\u00e1s estilizada en la pluma del primer ministro de hacienda que tuvo la Confederaci\u00f3n Argentina, Mariano Fragueiro. Este funcionario, quien tuvo a cargo la construcci\u00f3n de un sistema bancario y monetario de la nueva naci\u00f3n, describi\u00f3 la moneda como la representaci\u00f3n de un sistema social, su producci\u00f3n, capital, organizaci\u00f3n y fuerza de trabajo. La moneda deber\u00eda ser utilizada para el bien com\u00fan, en un contexto donde todo el sistema econ\u00f3mico es social, no individual, siendo la moneda una construcci\u00f3n pol\u00edtica. Tambi\u00e9n destac\u00f3 el rol de la producci\u00f3n futura, donde es esa movilizaci\u00f3n de recursos antes ociosos la que validar\u00e1 tambi\u00e9n posteriormente al signo monetario.<\/p><p>De esta forma, la creaci\u00f3n de una moneda junto con un Estado permite aumentar sensiblemente la producci\u00f3n, al tiempo que genera un espacio de acumulaci\u00f3n de capital paralelo al sistema global. Como es de imaginar, ambos sistemas se encontrar\u00e1n en tensi\u00f3n permanente, y ello puede observarse hasta el presente en las subsecuentes crisis de balanzas de pagos argentinas.<\/p><h5>C\u00f3mo construir una moneda desde la periferia<\/h5><p>El primer paso para consolidar una moneda nacional es entender la situaci\u00f3n global en la que est\u00e1 inserta. Las monedas perif\u00e9ricas se encuentran en permanente tensi\u00f3n con la moneda global por un buen motivo: son profundamente inferiores. La moneda internacional representa y forma parte del sistema de acumulaci\u00f3n global, del cual los pa\u00edses perif\u00e9ricos participan de forma absolutamente marginal, e incluso por fuera del mismo (con los espacios de producci\u00f3n destinados exclusivamente a los mercados locales).<\/p><p>Lejos de una abstracci\u00f3n te\u00f3rica, esto se impone en las decisiones directas de los agentes. Podemos imaginar una hipot\u00e9tica administraci\u00f3n de cartera financiera de cualquier ahorrista o inversor. Es conocido que una de las herramientas fundamentales de tal tarea consiste en la diversificaci\u00f3n de activos a fin de mitigar el riesgo. \u00bfCu\u00e1ntos activos de un pa\u00eds perif\u00e9rico deber\u00eda tener una cartera de inversi\u00f3n correctamente confeccionada? \u00bfCu\u00e1ntos denominados en la moneda propia de ese pa\u00eds? Dado que la moneda por excelencia de los mercados financieros es el d\u00f3lar, que las mayores empresas del mundo suelen emitir activos denominados en esta (o en cualquier otra divisa) y que incluso las mismas grandes corporaciones de los pa\u00edses perif\u00e9ricos emiten deuda en moneda dura, \u00bfqu\u00e9 motivo tendr\u00eda un ahorrista o inversor argentino para tener sus ahorros denominados en una moneda perif\u00e9rica insignificante? \u00bfQu\u00e9 porcentaje de cartera ser\u00eda sensato poseer en activos denominados en pesos? Probablemente la proporci\u00f3n sea baja, y el motivo sea exclusivamente un sesgo nacionalista (que debemos explicar, en desmedro del supuesto sesgo dolarizador).<\/p><p>Obs\u00e9rvese que la depreciaci\u00f3n de la moneda, las expectativas, la inflaci\u00f3n, el equilibrio macroecon\u00f3mico o la tasa de inter\u00e9s no aparecen en ning\u00fan momento del an\u00e1lisis. Mientras m\u00e1s sofisticado el inversor, m\u00e1s probable es que su forma de pensar sea la explicada.<\/p><p>Ciudadanos menos sofisticados obtienen percepciones indirectas del fen\u00f3meno: la inestabilidad de precios debe ser la m\u00e1s evidente de ellas. Por un lado, la formaci\u00f3n de activos externos permanente, producto de la incapacidad de construir el sistema peso, lleva a nuestro pa\u00eds a una sucesi\u00f3n de devaluaciones con impactos inflacionarios evidentes. Asimismo, la incapacidad de estabilizar la distribuci\u00f3n del ingreso, evidenciada en procesos de puja distributiva (acelerados y motorizados por las devaluaciones), alimenta la espiralizaci\u00f3n de los precios. Todo eso conlleva un fen\u00f3meno de deterioro del sistema peso como herramienta contractual que decanta en la elecci\u00f3n del d\u00f3lar como alternativa con mayor solidez.<\/p><p>Nuevamente, pareciera que el sesgo cultural no se encuentra en una hipot\u00e9tica extraordinaria compra de d\u00f3lares por parte de los argentinos, sino que la caracter\u00edstica cultural \u00fanica ser\u00eda el uso del peso. Frente a una moneda global, estable y generalizada, debemos explicar c\u00f3mo lograr un espacio al margen de tal corriente, aunque con vasos comunicantes.<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 herramientas poseen los pa\u00edses para construir sus monedas?<\/p><h6><span style=\"color: #808080;\"><em>La coerci\u00f3n<\/em><\/span><\/h6><p>La m\u00e1s evidente de las herramientas es la coerci\u00f3n, la imposici\u00f3n de la moneda a trav\u00e9s de las instituciones pol\u00edticas. Clara prueba de ello es que las monedas nacionales coinciden con los espacios territoriales e instituciones de los Estados. Como propone el chartalismo, una de las piedras basales de la moneda son los impuestos. Si un Estado recauda (a la fuerza) tributos en determinada moneda, la misma se impone como necesaria para cumplir con ello. Podr\u00edamos pensar que de esta forma se crea \u201cdemanda\u201d de moneda local.<\/p><p>Sin embargo, hay otras formas de utilizar la fuerza p\u00fablica para construir una moneda: la m\u00e1s destacable es su obligatoriedad para la firma de todo tipo de contratos, dentro de los cuales se destaca, fundamentalmente, el sistema financiero. Como dijo Keynes, \u201cescribir el diccionario\u201d. Si la moneda es una unidad de medida, el sistema financiero ser\u00eda la cinta m\u00e9trica. Dif\u00edcilmente pueda imponerse el uso de una moneda local si la totalidad del sistema financiero ofrece la alternativa de utilizar divisa mundial. En la Argentina se ha naturalizado el sistema bancario y los mercados de capitales bimonetarios, pero ello dista de ser el est\u00e1ndar. En Latinoam\u00e9rica, de las cuatro econom\u00edas m\u00e1s grandes: M\u00e9xico, Brasil, Colombia y Argentina (Santarc\u00e1ngelo y Malic), solo en la nuestra el sistema bancario es bimonetario. Ejemplos similares suceden con la transacci\u00f3n de bienes y servicios, donde ciertos niveles de gastos, en varias legislaciones, deben ser obligatoriamente realizados v\u00eda transferencia bancaria en moneda local.<\/p><p>La obligatoriedad puede extenderse a la clausura de casas de cambio, a las trabas burocr\u00e1ticas para comprar moneda extranjera o cualquier otro tipo de legislaci\u00f3n (aplicada).<\/p><p>Los matices son muchos, al igual que las capacidades de control, las idiosincrasias, las instituciones ya construidas, la facilidad de aparici\u00f3n de mercados paralelos o las implicancias electorales de todas estas pol\u00edticas. De lo que no hay duda es que los Estados realizan pol\u00edticas activas y coercitivas a fin de lograr ampliar y consolidar sus espacios monetarios en detrimento de las monedas globales. La moneda se impone, no se propone.<\/p><h6><span style=\"color: #808080;\"><em>La utilidad del sistema<\/em><\/span><\/h6><p>Como podemos imaginar, construir una moneda no es tan f\u00e1cil. No es solo cuesti\u00f3n de decisi\u00f3n pol\u00edtica. La sociedad puede resistirse a ello de m\u00faltiples maneras, siendo la m\u00e1s evidente la aparici\u00f3n de mercados paralelos que intentan eludir el corset de la moneda nacional.<\/p><p>Es por ello que el sistema monetario nacional debe tener funcionalidad, cumplir m\u00faltiples roles, solucionar problemas concretos y ayudar y consolidar el espacio productivo nacional.<\/p><p>Una forma sucinta de encarar el tema es pensarlo desde los balances: el sistema monetario debe permitir administrar el balance de cualquier persona (jur\u00eddica o f\u00edsica) de la forma m\u00e1s eficiente y \u00fatil posible, particularmente respecto de los tiempos, y el riesgo.<\/p><p>Pensemos inicialmente el aspecto de los pasivos: debe ser posible tomar deuda en moneda nacional para utilizarla. La deuda (seg\u00fan m\u00faltiples antrop\u00f3logos, madre del dinero, ver Graeber) debe permitir organizar la producci\u00f3n intertemporalmente, al tiempo que asigna y moviliza recursos. Una moneda en la cual no es posible apalancarse nace coja. \u00bfPor qu\u00e9 suceder\u00eda algo as\u00ed? En econom\u00edas altamente inflacionarias, como la argentina, la nominalidad alcanza niveles que limitan seriamente el otorgamiento del cr\u00e9dito. B\u00e1sicamente, la tasa de inter\u00e9s (que cubra o no la inflaci\u00f3n, tiende a acompa\u00f1arla), al ser tan alta, limita la relaci\u00f3n cuota ingreso de cualquier deudor al momento de la toma del cr\u00e9dito. Todos conocemos el fen\u00f3meno de licuaci\u00f3n de cuotas: al principio cuesta mucho, luego son chirolas. Ese fen\u00f3meno, donde la cuota inicial es muy abultada en t\u00e9rminos reales, impide el otorgamiento de cr\u00e9dito relevante para cualquier balance. La \u00fanica forma de solucionarlo es a trav\u00e9s de cr\u00e9dito indexado (UVA en el caso local). Para dar cr\u00e9dito en moneda local (y por ende multiplicar su uso y \u201cdemanda\u201d futura) es la \u00fanica opci\u00f3n. Algo parecido sucede con los cr\u00e9ditos <em>dollar linked<\/em> (realizados en pesos pero ajustables por el tipo de cambio oficial). Cualquier empresa que tenga un flujo relevante de ingreso en d\u00f3lares debe apalancarse con instrumentos vinculados a tal variaci\u00f3n. Descartarlos como herramientas de acceso al cr\u00e9dito no solo impide el crecimiento y la producci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n genera inestabilidad financiera, ya que los agentes buscan compensar esa falta de otra manera (deuda en divisas, ahorro en divisas, acumulaci\u00f3n de activos financieros de corto plazo para autofinanciar la inversi\u00f3n, etc.).<\/p><p>Desde el lado del activo encontramos otro fen\u00f3meno: los agentes tienen que poder gestionarlos sin exponerse a riesgos innecesarios o que excedan su negocio. Las familias deber\u00edan poder ahorrar sabiendo que no van a perder poder de compra (UVA) o que podr\u00e1n acceder a un gasto ajustado en moneda extranjera (<em>dollar linked<\/em>), mientras que las empresas deben poder calzar su flujo de activos y pasivos sin asumir riesgos. Ejemplos de ellos son la volatilidad cambiaria, la volatilidad de tasa o la inflaci\u00f3n. Sin activos, a m\u00faltiples plazos, ajustables por inflaci\u00f3n o tipo de cambio, las empresas terminan obteniendo resultados en base a la exposici\u00f3n que tengan a una u otra variable que a las del propio negocio. Al no poder acomodar los activos y los pasivos al flujo del negocio, cada pyme se transforma en una casa de apuestas, donde lo m\u00e1s relevante es ver si se consigue un cr\u00e9dito a tasa subsidiada esperando que se dispare la inflaci\u00f3n o si compra d\u00f3lares previo a una devaluaci\u00f3n para renovar stock.<\/p><p>Asimismo, la adquisici\u00f3n de riesgo privado por parte del Estado tambi\u00e9n permite la expansi\u00f3n del cr\u00e9dito (caso emblem\u00e1tico es Estados Unidos, con los fondos de garant\u00eda estatales para cr\u00e9ditos hipotecarios m\u00e1s grandes del planeta).<\/p><p>Para que existan estas alternativas, el gobierno nacional (junto a su Banco Central) debe tomar posiciones, y ofrecer activos, pasivos y derivados, que permitan a los bancos comerciales y a los mercados de capitales ofrecer productos que sean consistentes con el negocio y las necesidades de los clientes. Un Banco Central y un Tesoro que estructuran todo el sistema en base a una tasa fija en pesos es un sistema que no permite gestionar el tiempo ni el riesgo, generan un sistema in\u00fatil (por mucha estabilidad macroecon\u00f3mica intertemporal que, hipot\u00e9ticamente, pueda brindar).<\/p><h5>Conclusi\u00f3n<\/h5><p>En este art\u00edculo se presenta la construcci\u00f3n monetaria como una cuesti\u00f3n sist\u00e9mica, tanto local como global. La moneda no est\u00e1 dada como en los libros de texto macroecon\u00f3micos.<\/p><p>La Argentina se encuentra, al igual que todas las econom\u00edas perif\u00e9ricas, en una posici\u00f3n de inferioridad respecto de las monedas dominantes. Es un aspecto estructural de la din\u00e1mica global de acumulaci\u00f3n, y no una caracter\u00edstica particular de nuestra naci\u00f3n.<\/p><p>La construcci\u00f3n monetaria, que ha resultado parcialmente exitosa en otras econom\u00edas, es producto de una combinaci\u00f3n de pol\u00edticas coercitivas con la elaboraci\u00f3n de un marco institucional y un sistema financiero funcional a las necesidades de los actores.<\/p><p>Ese proceso implica cierta violencia estatal, la cual genera costos pol\u00edticos, dado que limita la capacidad de acci\u00f3n de los ciudadanos. Por otro lado, el sistema debe ser funcional, y para ello el Estado debe asumir determinados riesgos (tasa, devaluaci\u00f3n, cesaci\u00f3n de pagos de privados, etc.). Pretender que el Estado simplemente legisle el uso de una moneda, y que la construcci\u00f3n de la misma sea espont\u00e1nea por elecci\u00f3n de los usuarios y ofrecimiento del sistema financiero privado (asumiendo todos los riesgos), es una visi\u00f3n que consideramos sumamente simplista, despojada de reflexiones acerca de las experiencias hist\u00f3ricas y actuales propias, regionales e incluso globales.\u00a0<\/p><h5><span style=\"color: #808080;\">Bibliograf\u00eda recomendada<\/span><\/h5><p><span style=\"color: #808080;\">Braun, Oscar. Joy, Leonard. (1981). \u201cUn modelo de estancamiento econ\u00f3mico\u201d. Desarrollo Econ\u00f3mico.<\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Graeber, David. (2012). \u201cDebt: The First 5,000 Years\u201d. Melville House. <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Ingham, Geoffrey. (2004). \u201cThe Nature of Money\u201d. Polity Press. <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">L\u00f3pez, Rodrigo Manuel. (2021). \u201cMariano Fragueiro: Escritos sobre moneda y banca\u201d. Mecon. <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Malic, Estanislao. Santarc\u00e1ngelo, Juan. (2022) \u201cFinanciarizaci\u00f3n subordinada en Am\u00e9rica Latina: dolarizaci\u00f3n, endeudamiento externo e internacionalizaci\u00f3n de la riqueza.\u201d El Trimestre Econ\u00f3mico. <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Rua, Magdalena Bel\u00e9n. (2019). \u201cLa fuga de capitales en Am\u00e9rica Latina: 2002-2017\u201d. FLACSO. <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Noyola V\u00e1zquez, Juan. (1956). \u201cEl desarrollo econ\u00f3mico y la inflaci\u00f3n en M\u00e9xico y otros pa\u00edses latinoamericanos\u201d. Revista Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica, UNAM. <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Olivera, Julio. (1967). \u201cAspectos din\u00e1micos de la inflaci\u00f3n estructural\u201d. Revista Desarrollo Econ\u00f3mico. <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Prebisch, Ra\u00fal (1949), \u201cIntroducci\u00f3n: el desarrollo econ\u00f3mico de la Am\u00e9rica Latina y algunos de sus principales problemas\u201d. Estudio Econ\u00f3mico de Am\u00e9rica Latina, CEPAL.<\/span><\/p><p>\u00a0<\/p><hr \/><hr \/><hr \/><p><strong><br \/>Notas:<\/strong><br \/><a id=\"foot1\"><\/a><a href=\"#text1\"><span style=\"color: #0000ff;\">1)<\/span><\/a> Bank for International Settlements. <a href=\"#text1\"><span style=\"color: #0000ff;\">\u21d1<\/span><\/a><br \/><a id=\"foot2\"><\/a><a href=\"#text2\"><span style=\"color: #0000ff;\">2)<\/span><\/a> En trabajos como el de Magdalena Rua, o el de Santarc\u00e1ngelo y Malic, puede observarse que, al menos en lo que hace a Latinoam\u00e9rica, todos los pa\u00edses conviven con una fuerte dolarizaci\u00f3n de activos de sus residentes, limitada o expandida seg\u00fan los mecanismos que la permitan. Ejemplo de ello es la clara diferenciaci\u00f3n entre pa\u00edses con sistemas bancarios bimonetarios, versus los pa\u00edses con sistemas bancarios con moneda \u00fanica (nacional). <a href=\"#text2\"><span style=\"color: #0000ff;\">\u21d1<\/span><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-27f57dc elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"27f57dc\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a33ce77\" data-id=\"a33ce77\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-37761d6 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"37761d6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a><\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-e0e9358 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"e0e9358\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ecf4c83\" data-id=\"ecf4c83\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-40bdbc9 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"40bdbc9\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Estanislao Malic:<\/strong><br \/>Economista por la Universidad de Buenos Aires. Coordinador y docente de la diplomatura de finanzas de la Universidad Nacional de Quilmes. Ex director general de Inversiones del FGS ANSES. Ex director de Pellegrini SGFCI. Ex investigador del CEFID AR.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Estanislao Malic | Con el foco puesto en el crecimiento del pa\u00eds, el art\u00edculo se propone revisar varias de las teor\u00edas que permiten reflexionar en relaci\u00f3n a lo que sucede con el peso, especialmente, en la regi\u00f3n latinoamericana.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":31177,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3548],"tags":[1656,56,3556,3547],"class_list":["post-31176","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-94","tag-america-latina","tag-economia","tag-estanislao-malic","tag-moneda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31176","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31176"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31176\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31209,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31176\/revisions\/31209"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31177"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31176"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31176"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31176"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}