{"id":31280,"date":"2025-09-01T01:05:00","date_gmt":"2025-09-01T04:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=31280"},"modified":"2025-09-08T13:40:43","modified_gmt":"2025-09-08T16:40:43","slug":"la-dolarizacion-en-ecuador-estabilizar-la-economia-a-palos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/la-dolarizacion-en-ecuador-estabilizar-la-economia-a-palos\/","title":{"rendered":"La dolarizaci\u00f3n en Ecuador: \u00bfestabilizar la econom\u00eda a palos?"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"31280\" class=\"elementor elementor-31280\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5713800 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5713800\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-20b67f9\" data-id=\"20b67f9\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-eae91d3 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"eae91d3\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>La autora analiza el proceso de dolarizaci\u00f3n ocurrido en Ecuador, a partir de la evaluaci\u00f3n de indicadores tanto econ\u00f3micos como sociales y pol\u00edticos, que logra superar el dilema que perdi\u00f3 vigencia en esa regi\u00f3n y que sosten\u00eda \u201cd\u00f3lar s\u00ed o d\u00f3lar no\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6bbfd56 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6bbfd56\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a46369f\" data-id=\"a46369f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8f13548 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"8f13548\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Mar\u00eda Gabriela Palacio |<\/em><\/a><\/p><p>El 9 de enero de 2000, Ecuador adopt\u00f3 oficialmente el d\u00f3lar estadounidense como su moneda, en un intento por estabilizar una econom\u00eda afectada por la inflaci\u00f3n galopante, que en ese momento alcanzaba el 96,6%. La dolarizaci\u00f3n fue presentada como una soluci\u00f3n definitiva para controlar la inflaci\u00f3n, restaurar la confianza en el gobierno y evitar el ciclo de devaluaciones que hab\u00eda caracterizado la econom\u00eda ecuatoriana en las d\u00e9cadas anteriores. Con el tiempo, la dolarizaci\u00f3n se atribuy\u00f3 como la principal causa de la estabilidad de la econom\u00eda ecuatoriana.<\/p><p>M\u00e1s de dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, la dolarizaci\u00f3n se ha consolidado como un pilar casi incuestionable de la gobernanza en el pa\u00eds, y existe en el imaginario colectivo un fuerte apego hacia ella, generando una defensa ac\u00e9rrima ante quienes la cuestionan, especialmente cuando se presenta como la explicaci\u00f3n de la relativa y limitada estabilidad econ\u00f3mica alcanzada en los a\u00f1os 2000. En la regi\u00f3n, el proceso de dolarizaci\u00f3n ecuatoriana es visto como un ejemplo a seguir, bajo la creencia de que la adopci\u00f3n del d\u00f3lar fue lo que estabiliz\u00f3 la econom\u00eda ecuatoriana. As\u00ed, la dolarizaci\u00f3n se plantea como una suerte de \u201cingenier\u00eda inversa\u201d, en la que, mediante el uso de una moneda dura, la econom\u00eda se fortalece.<\/p><p>Sin embargo, esta estabilidad ha sido parcial, pues, aunque la inflaci\u00f3n fue contenida, la dolarizaci\u00f3n no resolvi\u00f3 los problemas estructurales de la econom\u00eda ecuatoriana. M\u00e1s de dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, el pa\u00eds sigue enfrentando grandes desaf\u00edos en t\u00e9rminos de dependencia de capital extranjero y recursos naturales, especialmente el petr\u00f3leo, las remesas y una creciente vulnerabilidad a choques externos. El proceso de dolarizaci\u00f3n, lejos de ser un simple ajuste monetario, debe ser comprendido dentro de un marco m\u00e1s amplio de decisiones pol\u00edticas que consolidaron y profundizaron estructuras de poder y subordinaci\u00f3n preexistentes.<\/p><h5>\u00bfPor qu\u00e9 dolarizar?<\/h5><p>La dolarizaci\u00f3n en Ecuador fue promovida como una soluci\u00f3n extrema a los graves problemas macroecon\u00f3micos que el pa\u00eds experimentaba, principalmente la (casi) hiperinflaci\u00f3n y la devaluaci\u00f3n de su moneda, el sucre. Al adoptar el d\u00f3lar, se esperaba eliminar el riesgo cambiario, lo que a su vez reducir\u00eda las tasas de inter\u00e9s y estimular\u00eda tanto el endeudamiento como la inversi\u00f3n. Los defensores de la dolarizaci\u00f3n sosten\u00edan que, al abandonar el sucre y adoptar el d\u00f3lar, Ecuador podr\u00eda integrarse m\u00e1s f\u00e1cilmente en los mercados internacionales, fomentando el comercio y la inversi\u00f3n extranjera, al formar parte de un r\u00e9gimen de moneda com\u00fan.<\/p><p>Sin embargo, el proceso de dolarizaci\u00f3n tambi\u00e9n tuvo un componente reactivo. Ecuador enfrentaba una crisis fiscal sin precedentes, con un endeudamiento externo creciente. En la d\u00e9cada de 1980, la deuda externa de Ecuador se dispar\u00f3, con un aumento de nueve veces entre 1975 y 1980 y un 74% m\u00e1s entre 1980 y 1985 (Berr\u00edos, 2006). Este ciclo de endeudamiento se vio agravado por la ca\u00edda de los precios del petr\u00f3leo en 1986, lo que gener\u00f3 una crisis fiscal y una inflaci\u00f3n de 75% en 1989. A medida que Ecuador se encontraba atrapado en un ciclo de emisi\u00f3n monetaria, devaluaci\u00f3n e inflaci\u00f3n, la imposibilidad de cumplir con los pagos de la deuda llev\u00f3 a un default en 1999, cuando el pa\u00eds dej\u00f3 de pagar sus obligaciones con los bancos comerciales, lo que result\u00f3 en la reestructuraci\u00f3n de la deuda mediante bonos globales bajo la supervisi\u00f3n del FMI. En este contexto, la dolarizaci\u00f3n se present\u00f3 como la \u00fanica salida viable para evitar un colapso total.<\/p><h5>De la estabilizaci\u00f3n a la dependencia<\/h5><p>Al hablar de la estabilizaci\u00f3n de Ecuador tras la dolarizaci\u00f3n, hay un problema claro de atribuci\u00f3n, pues no existe contrafactual. La dolarizaci\u00f3n tuvo efectos inmediatos: la inflaci\u00f3n se redujo, pasando de un 96,6% en 2000 a un 6,1% en 2003, sincroniz\u00e1ndose y convergiendo hacia las tasas de Estados Unidos (Bonilla-Bola\u00f1os &amp; Villacreses, 2023). Sin embargo, aunque la dolarizaci\u00f3n \u201cimport\u00f3\u201d credibilidad de Estados Unidos en el manejo de la inflaci\u00f3n, tambi\u00e9n dej\u00f3 a la econom\u00eda ecuatoriana sin una pol\u00edtica monetaria propia, dependiente de las decisiones de la Reserva Federal. Y el descenso en inflaci\u00f3n fue comparable al experimentado por otros pa\u00edses de la regi\u00f3n que lograron controlarla sin recurrir a la dolarizaci\u00f3n.<\/p><p>Tras la adopci\u00f3n del d\u00f3lar, la econom\u00eda experiment\u00f3 un crecimiento moderado del PIB, pero este aumento estuvo tambi\u00e9n impulsado por factores externos como la recuperaci\u00f3n de los precios del petr\u00f3leo, el aumento de las remesas y las bajas tasas de inter\u00e9s internacionales. Tambi\u00e9n, la dolarizaci\u00f3n fue implementada junto con reformas estructurales como la liberalizaci\u00f3n comercial y la privatizaci\u00f3n, lo que hace dif\u00edcil determinar su impacto aislado (Bessen &amp; Connell, 2024). La depreciaci\u00f3n del d\u00f3lar, que afect\u00f3 negativamente a las econom\u00edas no dolarizadas, y el auge de los precios del petr\u00f3leo durante la primera d\u00e9cada de los 2000 jugaron un papel crucial en la mejora de las exportaciones ecuatorianas. Estos elementos, junto con las remesas enviadas por la gran di\u00e1spora ecuatoriana, dificultan la identificaci\u00f3n del impacto espec\u00edfico de la dolarizaci\u00f3n (Cachanosky et al., 2024).<\/p><p>Aunque controlada, la inflaci\u00f3n en Ecuador continu\u00f3 estando por encima de los niveles internacionales. Esto gener\u00f3 una apreciaci\u00f3n del tipo de cambio real, lo que termina perjudicando las exportaciones netas, ya que los precios de los productos nacionales se encarecen en comparaci\u00f3n con los bienes del resto del mundo.<\/p><p>La dolarizaci\u00f3n conlleva el riesgo de que los precios internos crezcan m\u00e1s r\u00e1pido que los de los socios comerciales, o que estos decidan devaluar sus monedas, afectando los precios relativos frente a los del resto del mundo. Aunque la mayor\u00eda de las personas no percibe esta apreciaci\u00f3n, ya que al dolarizarse desaparece la tasa de cambio nominal, los efectos se reflejan en los costos relativos, especialmente cuando los socios comerciales deval\u00faan sus monedas. Un art\u00edculo reciente de <em>The Economist<\/em> (julio 2024), titulado \u201cThe strong dollar is hurting exports from Latin America\u201d, resalta c\u00f3mo las rosas ecuatorianas han perdido terreno en los mercados globales frente a competidores como Colombia, Etiop\u00eda y Kenia. Esto ha sido especialmente perjudicial despu\u00e9s de la devaluaci\u00f3n del peso colombiano, lo que ha permitido a los competidores de Ecuador mantener precios m\u00e1s competitivos en el mercado internacional. El art\u00edculo subraya que no hay evidencia de que adoptar el d\u00f3lar haya mejorado los indicadores de comercio en Am\u00e9rica Latina. De hecho, la dolarizaci\u00f3n puede verse como una forma de \u201ccongelar\u201d uno de los precios fundamentales de la econom\u00eda: el tipo de cambio. Este precio deber\u00eda reflejar los desequilibrios del sector externo, pero la dolarizaci\u00f3n impide que esa relaci\u00f3n se ajuste.<\/p><p>Como resultado, Ecuador sigue siendo altamente vulnerable a la volatilidad de los mercados internacionales. El pa\u00eds sigue dependiendo de sus recursos naturales, principalmente el petr\u00f3leo, lo que lo hace susceptible a las fluctuaciones de los precios de los <em>commodities<\/em>. Esta dependencia ha afectado la sostenibilidad fiscal del pa\u00eds, como lo evidencian los per\u00edodos de auge y ca\u00edda de los precios del crudo y manejo proc\u00edclico del gasto social. En la d\u00e9cada de 2000, el aumento de los precios del petr\u00f3leo permiti\u00f3 financiar pol\u00edticas sociales y reducir los niveles de pobreza y desempleo. En septiembre de 2014, Ecuador alcanz\u00f3 su tasa m\u00e1s baja de desempleo desde la dolarizaci\u00f3n, con un 3,90%, y las tasas de pobreza e indigencia fueron del 24,75% y 8,56%, respectivamente. Sin embargo, a partir de 2014, la ca\u00edda de los precios del petr\u00f3leo llev\u00f3 a Ecuador a retraer su gasto social.<\/p><p>Recientemente, la crisis energ\u00e9tica ha puesto de manifiesto otras debilidades estructurales. Ecuador depende en gran medida de la energ\u00eda hidroel\u00e9ctrica, que representa el 90% de la electricidad del pa\u00eds. Sin embargo, los bajos niveles de los r\u00edos, junto con la baja inversi\u00f3n en infraestructura adecuada, han obligado al pa\u00eds a recurrir a importaciones de electricidad desde Colombia, mientras enfrenta apagones de hasta 14 horas diarias. Esta situaci\u00f3n resalta la incapacidad de Ecuador para adaptarse y diversificar su matriz energ\u00e9tica, lo que refuerza la dependencia del pa\u00eds de recursos no renovables y lo hace m\u00e1s vulnerable a los riesgos externos. Adem\u00e1s, el impulso al extractivismo, incluida la miner\u00eda a gran escala ante la inminente caducidad del modelo petrolero, ha aumentado la vulnerabilidad de Ecuador frente a los efectos del cambio clim\u00e1tico, exacerbando a\u00fan m\u00e1s la crisis energ\u00e9tica.<\/p><h5>Estructuras de poder y subordinaci\u00f3n financiera<\/h5><p>Seg\u00fan Dolores Ampuero, economista clave en la implementaci\u00f3n de la dolarizaci\u00f3n en Ecuador, este proceso fue impulsado por un \u201cclamor popular\u201d que reflejaba una preferencia de la poblaci\u00f3n, donde la mayor\u00eda ya hab\u00eda \u201cvotado\u201d por la moneda m\u00e1s fuerte. Sin embargo, es importante matizar que la dolarizaci\u00f3n no fue un fen\u00f3meno espont\u00e1neo, sino un proceso que ya estaba en marcha antes de la adopci\u00f3n oficial del d\u00f3lar en 2000. Durante la d\u00e9cada de 1990, el uso del d\u00f3lar en la econom\u00eda ecuatoriana se hab\u00eda vuelto com\u00fan, con estimaciones que indicaban que para el a\u00f1o 2000, cerca del 80% de la econom\u00eda ya estaba dolarizada de facto. En 1999, el sistema financiero ecuatoriano cerr\u00f3 con un 70,75% de sus activos y un 65,84% de sus pasivos denominados en d\u00f3lares, lo que reflejaba la profunda penetraci\u00f3n de la moneda estadounidense en las transacciones financieras. Este proceso fue apoyado por leyes dise\u00f1adas para favorecer la dolarizaci\u00f3n informal (Wilkis, 2024).<\/p><p>Al adoptar el d\u00f3lar de manera formal, Ecuador no solo realiz\u00f3 un cambio monetario, sino que tambi\u00e9n vivi\u00f3 una transformaci\u00f3n en las relaciones de poder dentro de la sociedad. Las elites bancarias obtuvieron mayores ventajas, mientras que las clases populares experimentaron la dolarizaci\u00f3n como una imposici\u00f3n m\u00e1s que como una oportunidad (Wilkis, 2024). Los bancos dom\u00e9sticos fueron los principales defensores y beneficiarios de la dolarizaci\u00f3n. El proceso de sustituci\u00f3n de la moneda ocurri\u00f3 despu\u00e9s de un rescate financiero que asegur\u00f3 el predominio de los bancos ecuatorianos en el sistema financiero del pa\u00eds (Paredes, 2017). Adem\u00e1s, la dolarizaci\u00f3n ofreci\u00f3 a estos bancos acceso m\u00e1s f\u00e1cil a cr\u00e9dito externo, lo que result\u00f3 en mayores ganancias y fortaleci\u00f3 su poder estructural dentro de la econom\u00eda ecuatoriana. Esto convirti\u00f3 a la banca privada en un actor privilegiado tras la adopci\u00f3n del d\u00f3lar (Meireles &amp; Rivera, 2023; Wilkis, 2024). Mientras tanto, la dolarizaci\u00f3n amplific\u00f3 las desigualdades preexistentes, especialmente entre trabajadores informales y rurales, quienes hist\u00f3ricamente ten\u00edan menos acceso a los mecanismos financieros formales. Para ellos, los ahorros perdieron valor o quedaron fuera del alcance del sistema bancario dolarizado.<\/p><p>En el contexto de altos \u00edndices de desempleo, que superaban el 12% en 2004 a pesar de la gran emigraci\u00f3n de la fuerza laboral, el gobierno implement\u00f3 pol\u00edticas fiscales recesivas para evitar un mayor d\u00e9ficit externo. Esto result\u00f3 en una situaci\u00f3n social insostenible (Jara et al., 2024). Como resultado, la dolarizaci\u00f3n dispar\u00f3 la emigraci\u00f3n, especialmente hacia Estados Unidos y Espa\u00f1a, lo que convirti\u00f3 a las remesas en una fuente vital de ingresos para Ecuador. Sin ellas, el pa\u00eds habr\u00eda enfrentado un d\u00e9ficit cr\u00f3nico. Aunque las remesas sostienen el consumo de las familias, se destinan a gastos cotidianos como alimentos y alquileres, lo que limita su impacto en la inversi\u00f3n productiva (Vernengo &amp; Bradbury, 2011). Esta dependencia subraya una contradicci\u00f3n en el modelo de dolarizaci\u00f3n: si bien las remesas mitigan los choques externos, tambi\u00e9n reflejan una econom\u00eda que expele a su poblaci\u00f3n. Esta expulsi\u00f3n, a su vez, promueve una forma de acumulaci\u00f3n desvinculada de la producci\u00f3n nacional, mientras aumenta la dependencia de los flujos financieros y migratorios.<\/p><p>En este sentido, la dolarizaci\u00f3n en Ecuador puede ser abordada como una forma de subordinaci\u00f3n dentro de la jerarqu\u00eda global financiera. La adopci\u00f3n de una moneda extranjera implica una p\u00e9rdida de soberan\u00eda, colocando al pa\u00eds en la base de una jerarqu\u00eda monetaria global, donde las decisiones sobre la oferta monetaria, las tasas de inter\u00e9s y la pol\u00edtica cambiaria son determinadas por actores externos, como la Reserva Federal de los Estados Unidos (Da Silva, 2024).<\/p><p>Esta subordinaci\u00f3n limita gravemente la capacidad para enfrentar crisis internas y se ha acompa\u00f1ado por una desregulaci\u00f3n financiera y fortalecimiento de las elites vinculadas a los mercados globalizados. Esta forma de \u201cdep\u00f3sito de confianza\u201d en el d\u00f3lar ha sido utilizada para atraer flujos de inversi\u00f3n extranjera, reforzando el poder estructural de los inversionistas y llevando a la fuga de capitales y la expatriaci\u00f3n de riqueza (Meireles &amp; Rivera, 2023). Al mismo tiempo, la dolarizaci\u00f3n ha tenido el efecto de \u201cdespolitizar\u201d la econom\u00eda, ya que las pol\u00edticas monetarias nacionales han sido reemplazadas por decisiones de actores internacionales.<\/p><h5>La dolarizaci\u00f3n: de medio a fin<\/h5><p>Cuando Ecuador reemplaz\u00f3 el sucre por el d\u00f3lar en enero de 2000, se present\u00f3 como un puente hacia la estabilidad: domar la inflaci\u00f3n de tres d\u00edgitos, salvar una banca quebrada y reactivar el cr\u00e9dito. Veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, aquel puente parece un callej\u00f3n sin retorno. El d\u00f3lar dej\u00f3 de ser un instrumento para convertirse en dogma; hoy la vida econ\u00f3mica se concibe \u00fanicamente en la divisa estadounidense. Nuestros ahorros, billeteras y transacciones est\u00e1n anclados a ella. Pero la estabilidad que promete descansa sobre columnas fr\u00e1giles: los precios del petr\u00f3leo, las decisiones de la Reserva Federal y las remesas de los migrantes que la propia econom\u00eda empuja a marcharse.<\/p><p>La victoria inicial fue innegable: la inflaci\u00f3n cay\u00f3 del 96% en 2000 a un d\u00edgito en tres a\u00f1os. Pero la moneda importada trajo su jaula. Sin banco central que emita ni tipo de cambio que flote, el pa\u00eds perdi\u00f3 la capacidad de amortiguar choques externos. Cada desplome del crudo, cada alza de intereses en Washington o cada sequ\u00eda que merma la hidroelectricidad se traduce en recesi\u00f3n o endeudamiento. La pol\u00edtica macro se limita a administrar escasez y a buscar d\u00f3lares como sea: m\u00e1s extractivismo, m\u00e1s deuda, m\u00e1s migraci\u00f3n.<\/p><p>Las remesas se han vuelto el respirador artificial del sistema. En 2023 alcanzaron 5.447 millones de d\u00f3lares, m\u00e1s que el presupuesto anual de educaci\u00f3n. Ese flujo proviene del trabajo precarizado de casi dos millones de ecuatorianos repartidos entre Queens, Madrid y Mil\u00e1n. Cuando el Norte se enfr\u00eda o suben las tasas de inter\u00e9s, la liquidez interna se contrae antes de que hacedores de pol\u00edtica p\u00fablica en Quito puedan reaccionar, revelando la dependencia de un r\u00e9gimen que vive del sacrificio de su di\u00e1spora.<\/p><p>La paradoja resulta evidente: el pa\u00eds pierde trabajadores que luego apuntalan la econom\u00eda desde fuera. Desde 2021 decenas de miles de ecuatorianos cruzaron el Dari\u00e9n con destino a Estados Unidos. Tras el retorno de Donald Trump en 2025 las deportaciones aumentaron y, en apenas diez semanas EE.UU. deport\u00f3 a m\u00e1s de dos mil ecuatorianos, la mayor\u00eda sin audiencia. Las remesas de quienes permanecen en el exterior mantienen la liquidez; quienes retornan se encuentran con un mercado laboral dominado por la informalidad, altos niveles de violencia y cortes de energ\u00eda. Equilibrar estos flujos opuestos de divisas y trabajadores plantea un reto relevante de pol\u00edtica social.<\/p><p>La estabilidad nominal tambi\u00e9n es m\u00e1s delicada de lo que sugiere la baja inflaci\u00f3n. El sistema opera con reservas fraccionarias: solo un tercio de M2 son billetes o reservas internacionales; el resto es cr\u00e9dito bancario creado internamente. La estabilidad se sostiene siempre que lleguen d\u00f3lares por exportaciones, deuda o remesas. Si la balanza de pagos se deteriora por una ca\u00edda del petr\u00f3leo, menor inversi\u00f3n extranjera, salida de capitales o disminuci\u00f3n de las remesas, las reservas se reducen con rapidez. En ese escenario la escasez de efectivo puede derivar en corridas bancarias. El desaf\u00edo principal no es la capacidad de imprimir dinero sino la de conseguirlo.<\/p><p>El tipo de cambio fijo distribuye beneficios y costos de forma asim\u00e9trica. Favorece a importadores, bancos y consumidores urbanos con ingresos en d\u00f3lares, pero reduce la competitividad del agro y la manufactura frente a vecinos que deval\u00faan sus monedas. Cuando el peso colombiano se abarata, las flores ecuatorianas pierden cuota de mercado y las fincas reaccionan recortando salarios o cerrando. La dolarizaci\u00f3n no corrige la desigualdad: la traslada al exterior al convertir la migraci\u00f3n en principal fuente de divisas al ser las remesas principal amortiguador de la balanza de pagos. A escala interna, la brecha social y la inseguridad aumentan.<\/p><p>Tras las elecciones de 2025, el gobierno reelecto ratific\u00f3 la defensa del esquema, mientras que la coalici\u00f3n derrotada pag\u00f3 caro el haber planteado una \u201cdolarizaci\u00f3n a la ecuatoriana\u201d, propuesta confusa que mezcl\u00f3 desinformaci\u00f3n y lecturas contradictorias, reavivando la polarizaci\u00f3n sobre la moneda. El Ejecutivo a\u00fan no explica c\u00f3mo obtendr\u00e1 los d\u00f3lares que sostienen el r\u00e9gimen. Mantenerlo exige super\u00e1vits externos y un pacto productivo que diversifique exportaciones con mayor valor agregado y retenga el ahorro que hoy se va como capital especulativo. Estas piezas siguen ausentes de la agenda econ\u00f3mica oficial.<\/p><p>El argumento de que una moneda fuerte crea una econom\u00eda fuerte se invierte en la pr\u00e1ctica: son las econom\u00edas diversificadas y solventes las que respaldan monedas demandadas globalmente. La apertura financiera, sin controles efectivos, facilit\u00f3 operaciones de lavado estimadas en 3.500 millones de d\u00f3lares en 2021, mientras los indicadores de violencia en Ecuador se deterioran.<\/p><p>En suma, la dolarizaci\u00f3n contuvo la inflaci\u00f3n, pero redujo el margen para dise\u00f1ar pol\u00edticas de desarrollo y convirti\u00f3 la migraci\u00f3n en mecanismo de ajuste. El debate relevante ya no es d\u00f3lar s\u00ed o d\u00f3lar no, sino c\u00f3mo alinear el r\u00e9gimen monetario con una estrategia que genere divisas productivas, proteja el ahorro y disminuya la dependencia de remesas. Sin ese giro, la sostenibilidad del sistema seguir\u00e1 dependiendo de factores externos que Ecuador apenas controla.<\/p><h5><span style=\"color: #808080;\">Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/span><\/h5><p><span style=\"color: #808080;\">Bessen, B.R., &amp; Connell, B.J. (2024). Another Day, Another Currency: Self-interest, Experience, and Attitudes Toward Dollarization in Ecuador [Article]. <em>Political Behavior<\/em>, 46(1), 587-608. <span style=\"color: #666699;\"><a style=\"color: #666699;\" href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s11109-022-09840-z\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/s11109-022-09840-z<\/a><\/span><\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Bonilla-Bola\u00f1os, A., &amp; Villacreses, D. (2023). Full dollarization and monetary unions: the case of Ecuador [Article]. <em>Cepal Review<\/em>(140), 23. &lt;Go to ISI&gt;:\/\/WOS:001171430500007 <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Cachanosky, N., Ocampo, E., Hern\u00e1ndez, K. C., &amp; Ramseur, J. (2024). Did dollarization help Ecuador? [Article; Early Access]. <em>Scottish Journal of Political Economy<\/em>, 11. <span style=\"color: #666699;\"><a style=\"color: #666699;\" href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/sjpe.12397\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/sjpe.12397<\/a><\/span><\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Da Silva, P.P. (2024). The politics of capital mobility in dollarized economies: comparing Ecuador and El Salvador [Article; Early Access]. <em>Review of International Political Economy<\/em>, 25. <span style=\"color: #666699;\"><a style=\"color: #666699;\" href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/09692290.2024.2405162\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/09692290.2024.2405162<\/a><\/span><\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Jara, H.X., Mideros-Mora, A., &amp; Palacio, M.G. (2024). <em>Pol\u00edtica social, pobreza y desigualdad en el Ecuador 1980-2021<\/em>. Editorial PUCE. <span style=\"color: #666699;\"><a style=\"color: #666699;\" href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/libro?codigo=981794\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/libro?codigo=981794<\/a><\/span><\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Meireles, M., &amp; Rivera, G. (2023). Dollarization, Private Banking and Financial Profitability in Ecuador [Article]. <em>Problemas del Desarrollo<\/em>, 54(215), 149-172. <span style=\"color: #666699;\"><a style=\"color: #666699;\" href=\"https:\/\/doi.org\/10.22201\/iiec.20078951e.2023.215.70021\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.22201\/iiec.20078951e.2023.215.70021<\/a><\/span><\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Paredes, G.J. (2017). Ecuador: why exit dollarization? [Article]. <em>Cepal Review<\/em>(121), 139-156. &lt;Go to ISI&gt;:\/\/WOS:000408496200008 <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Vernengo, M., &amp; Bradbury, M. (2011). The Limits to Dollarization in Ecuador: Lessons from Argentina [Article].<em> Journal of World-Systems Research<\/em>, 17(2), 447-462. &lt;Go to ISI&gt;:\/\/WOS:000210072500009 <\/span><br \/><span style=\"color: #808080;\">Wilkis, A. (2024). <em>Dolarizaciones. Historias nacionales de una moneda global<\/em> (CLACSO, Ed.).<\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-99da700 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"99da700\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-05fa7d1\" data-id=\"05fa7d1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3534ef5 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"3534ef5\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a><\/div>\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f2f649c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f2f649c\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ef8c387\" data-id=\"ef8c387\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0ea0002 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"0ea0002\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Mar\u00eda Gabriela Palacio:<\/strong><br \/>Profesora investigadora de Estudios del Desarrollo en la Universidad de Leiden y doctora en Estudios del Desarrollo por el Instituto Internacional de Estudios Sociales en La Haya.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Mar\u00eda Gabriela Palacio | La autora analiza el proceso de dolarizaci\u00f3n ocurrido en Ecuador, a partir de la evaluaci\u00f3n de indicadores tanto econ\u00f3micos como sociales y pol\u00edticos, que logra superar el dilema que perdi\u00f3 vigencia en esa regi\u00f3n y que sosten\u00eda \u201cd\u00f3lar s\u00ed o d\u00f3lar no\u201d. <\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":31281,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3548],"tags":[3550,56,2036,3576,3577],"class_list":["post-31280","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-94","tag-dolarizacion","tag-economia","tag-ecuador","tag-maria-gabriela-palacio","tag-moenda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31280"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31280\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31285,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31280\/revisions\/31285"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31281"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}