{"id":5762,"date":"2018-11-01T01:07:00","date_gmt":"2018-11-01T04:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=5762"},"modified":"2023-11-30T11:43:49","modified_gmt":"2023-11-30T14:43:49","slug":"sobre-el-oficio-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/sobre-el-oficio-del-poder\/","title":{"rendered":"Sobre el oficio del poder"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"5762\" class=\"elementor elementor-5762\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7bbcb3e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7bbcb3e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-cd76947\" data-id=\"cd76947\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2823758 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2823758\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Experiencia, redes de contactos, relaci\u00f3n con grupos de inter\u00e9s, llegada al l\u00edder, conocimientos t\u00e9cnicos y popularidad son algunos de los recursos que definen la tarea de un pol\u00edtico. Los criterios de valoraci\u00f3n de su accionar var\u00edan seg\u00fan los destinatarios \u2013la opini\u00f3n p\u00fablica, sus propios colegas\u2013 y el objetivo a conseguir.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-90295ee elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"90295ee\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-d7e7032\" data-id=\"d7e7032\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c535cf0 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c535cf0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Mariana Gen\u00e9 |<\/em><\/a><\/p><p>En la democracia se alienta la participaci\u00f3n de las mayor\u00edas y a priori todos estar\u00edamos igualmente capacitados para emprender la tarea de representar a nuestros pares en pos de la defensa de sus intereses o la b\u00fasqueda del inter\u00e9s general. No obstante, todos los estudios indican una clara tendencia a la profesionalizaci\u00f3n de la pol\u00edtica, es decir, a la entrada selectiva y la permanencia minoritaria de ciertos grupos en el poder.<\/p><p>El de pol\u00edtico es un oficio polifac\u00e9tico y diverso, en el que se desarrollan recursos y saberes espec\u00edficos, se despliegan estrategias y se enfrentan criterios de evaluaci\u00f3n dispares. Aprender ese oficio lleva tiempo y, por supuesto, hay distintas maneras de ejercerlo. Pero si a menudo se critica la falta de preparaci\u00f3n t\u00e9cnica de las elites dirigentes o se enfocan centralmente las cuestiones relacionadas con su honestidad y transparencia, es fundamental considerar otros elementos que definen su pericia para los desaf\u00edos que enfrentan.<\/p><p>Ciertamente se es pol\u00edtico de muchas maneras: tanto por medio de elecciones (como en el caso de los concejales, senadores, diputados, gobernadores, intendentes o presidentes) como por designaci\u00f3n directa (como los ministros, secretarios y subsecretarios, asesores, directores de distintas agencias y dem\u00e1s dirigentes menos visibles que pueblan oficinas o recorren el territorio con contratos de diverso tipo), en distintos niveles de gobierno (nacional, provincial, local), de forma continua o intermitente, con mucha o poca exposici\u00f3n p\u00fablica. Adem\u00e1s, existen roles sensiblemente distintos: el de oficialismo u oposici\u00f3n, por un lado, y el Ejecutivo o Legislativo, por el otro. Cada uno de ellos tiene desaf\u00edos espec\u00edficos, distintos interlocutores y pruebas de eficacia.<\/p><p>Si nos centramos en el papel de quienes forman parte del gobierno, es decir del oficialismo tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo, nos acercamos al desaf\u00edo espec\u00edfico que supone gobernar. Se trata de administrar demandas contrapuestas, ordenar prioridades, proponer soluciones a problemas inmediatos y horizontes para el largo plazo, tomar decisiones y arbitrar los medios para sostenerlas en el tiempo, es decir, hacerlas viables y en lo posible duraderas. \u00bfQu\u00e9 arquitectura sostiene ese ejercicio del poder? \u00bfQu\u00e9 destrezas desarrollan sus miembros? A continuaci\u00f3n nos referimos a los recursos, estrategias y principios de valoraci\u00f3n que definen el campo pol\u00edtico.<\/p><h5>Recursos y destrezas<\/h5><p>En la Argentina no hay una escuela de pol\u00edticos, a diferencia de lo que ocurre en otros pa\u00edses donde hay formaciones expl\u00edcitas (como la Escuela Nacional de Administraci\u00f3n en Francia) o bien t\u00e1citas (como las universidades de la Ivy League en Estados Unidos) para acceder a las altas esferas del poder pol\u00edtico. No existen espacios que formen a los altos funcionarios o escuelas de dirigentes con cierto nivel de estabilidad en el tiempo o relevancia en la pr\u00e1ctica. Si bien hay canteras que hist\u00f3ricamente fueron privilegiadas para reclutarlos \u2013la profesi\u00f3n de abogado, el mundo cat\u00f3lico, la participaci\u00f3n en agrupaciones universitarias\u2013, el oficio de pol\u00edtico se aprende sobre la marcha, con la experiencia, y a menudo de la mano de mentores o referentes de peso. Para muchos dirigentes, eso supone una entrada temprana en el mundo de la militancia y los partidos, un pasaje por distintas instancias en las que se incorporan sus rudimentos b\u00e1sicos.<\/p><p>Alinearse dentro de una fracci\u00f3n, disputar elecciones internas, discutir ideas pol\u00edticas y estrategias concretas, organizar actos, movilizar personas, hablar en p\u00fablico, afinar la intuici\u00f3n para doblar la apuesta o callarse en determinados momentos\u2026 todos ellos son aprendizajes que la carrera pol\u00edtica trae consigo y que sigue perfilando a lo largo del tiempo. Las primeras derrotas y las victorias dejan marcas en los dirigentes, que aprenden m\u00e1s temprano o m\u00e1s tarde que sus posiciones son ef\u00edmeras, que no pueden dar por sentado el poder que alcanzan y que deben trabajar constantemente para apuntalarlo.<\/p><p>Los mentores pol\u00edticos son fundamentales en los inicios, en tanto proveen claves de lectura del campo pol\u00edtico, transmiten algunos de los saberes que ellos incorporaron a lo largo del tiempo, y abren las puertas a espacios de gesti\u00f3n y entretelones de decisiones importantes. En algunas \u00e1reas de gobierno y en algunas \u00e9pocas m\u00e1s que en otras, estas carreras pol\u00edticas extensas constituyen un recurso imprescindible. Lo son m\u00e1s en el Ministerio del Interior que en el de Salud, por ejemplo, y m\u00e1s en los partidos establecidos que en los partidos nuevos. Pero incluso las etiquetas m\u00e1s recientes como el PRO se nutrieron de cuadros provenientes de los partidos tradicionales (la UCR, el PJ, los partidos de derecha como la UCeD\u00e9 y su agrupaci\u00f3n universitaria), y muchos de sus miembros ya tienen a esta altura una trayectoria de cargos p\u00fablicos y partidarios que los emparenta con el perfil y el saber-hacer de los pol\u00edticos profesionales. En esos itinerarios se aprenden ciertos c\u00f3digos y reglas no escritas del mundo pol\u00edtico, modos de relacionarse, negociar y tambi\u00e9n de diferenciarse. En este sentido, un primer recurso fundamental es la experiencia pol\u00edtica.<\/p><p>Otro recurso crucial y en gran medida derivado del anterior son las redes de contactos y la llegada a dirigentes de distintos partidos o de diferentes puntos del territorio nacional. Gobernar significa cerrar acuerdos con otros referentes pol\u00edticos y sociales: negociar con gobernadores e intendentes, con senadores y diputados (especialmente cuando no se cuenta con mayor\u00eda en las c\u00e1maras), con empresarios, sindicalistas y movimientos sociales. Los lazos d\u00e9biles con otros dirigentes tejidos a lo largo de una carrera pol\u00edtica son entonces un recurso fundamental. La posibilidad de levantar el tel\u00e9fono y llamarlos, de tener un v\u00ednculo aceitado, e incluso de deberse favores, son herramientas que los pol\u00edticos avezados administran con destreza. Por otro lado, la relaci\u00f3n con actores corporativos o grupos de inter\u00e9s constituye un capital significativo para ciertos parlamentarios, seg\u00fan las comisiones que ocupen, o para carteras de gobierno que tienen interlocutores espec\u00edficos \u2013pensemos en la relaci\u00f3n del ministro de Trabajo con los sindicatos y los distintos actores del mundo laboral, en la del ministro de la Producci\u00f3n con los empresarios, el de Desarrollo Social con los movimientos sociales o hasta los ministros de Educaci\u00f3n con la Iglesia Cat\u00f3lica seg\u00fan las \u00e9pocas\u2013.<\/p><p>Pero las redes de contactos est\u00e1n jerarquizadas y no todos valen igual. En nuestro sistema pol\u00edtico, la confianza del presidente es otro de los recursos particularmente valiosos para estar \u2013y mantenerse\u2013 en el poder. Para muchos parlamentarios, seg\u00fan los momentos, es una puerta de entrada a las listas de candidatos, y para los jefes de bloque es un respaldo fundamental que garantiza el valor de sus decisiones frente a propios y extra\u00f1os. Para los ministros, la llegada al presidente puede ser una condici\u00f3n de su estabilidad en el cargo, pero m\u00e1s a\u00fan de su autoridad y de sus m\u00e1rgenes de maniobra. En un pa\u00eds tan fuertemente presidencialista, esa proximidad (aunque tenga grados variables y muchas veces se construya a lo largo de la propia experiencia de gobierno) tendi\u00f3 a ser un pilar necesario del ejercicio de poder en el oficialismo. De hecho, lejos de lo que ocurre en los pa\u00edses semipresidencialistas o parlamentaristas, la \u201ctropa propia\u201d suele privilegiarse ante los momentos de crisis. En lugar de ampliarse las coaliciones y los apoyos, los c\u00edrculos se cierran cuando los presidentes se ven amenazados. A veces se refuerzan ciertos grupos m\u00e1s leales al Ejecutivo, a veces pasan de las sombras o de lugares secundarios al centro de la escena los referentes de m\u00e1s \u00edntima confianza. Este recurso \u2013la confianza\u2013 debe combinarse con otros, ciertamente, como la habilidad pol\u00edtica o la experiencia t\u00e9cnica, y a veces los primeros mandatarios tienen que sacrificar a sus colaboradores m\u00e1s cercanos ante situaciones puntuales; pero m\u00e1s all\u00e1 de esc\u00e1ndalos o contextos dif\u00edcilmente sostenibles, la confianza presidencial suele ser un escudo contra las expulsiones y un garante del ejercicio de poder en el d\u00eda a d\u00eda.<\/p><p>La competencia t\u00e9cnica o <em>expertise<\/em> en temas espec\u00edficos es otra herramienta fundamental en el gobierno. Para formular pol\u00edticas, para administrar los recursos estatales y para idear dispositivos que enmarquen y solucionen problemas p\u00fablicos, hacen falta expertos. El rol y el nivel de protagonismo de estos especialistas en su amplia gama de \u00e1mbitos de incumbencia \u2013econom\u00eda, salud, educaci\u00f3n, pobreza, derechos humanos\u2026\u2013 es variable seg\u00fan las coyunturas y la impronta de los gobiernos. En algunos momentos parecen ocupar el centro de la escena, como fue el caso del \u201csuperministro\u201d de Econom\u00eda durante parte de la d\u00e9cada de los noventa. Si su importancia para el oficio de gobernar es evidente, tambi\u00e9n lo son sus l\u00edmites, la insuficiencia de algunas de sus destrezas frente a coyunturas que reclaman interpretaciones (y soluciones) que son a la vez pol\u00edticas y t\u00e9cnicas, en fin, que requieren una clara visi\u00f3n de conjunto.<\/p><p>Por \u00faltimo, una variable que deviene primordial en las democracias actuales es la popularidad y el nivel de conocimiento p\u00fablico de sus dirigentes. Para cierto tipo de pol\u00edticos, la capacidad de conseguir votos es fundamental, en especial para quienes son cabeza de lista en elecciones parlamentarias o para los candidatos a ejecutivos en todas sus escalas (presidentes, gobernadores, intendentes). El conocimiento p\u00fablico, la lengua filosa y la aptitud para el debate en los medios son destrezas que distinguen a algunos diputados, senadores y ministros. Por su parte, la imagen carism\u00e1tica puede ungir a <em>outsiders<\/em> y figuras con celebridad en distintos \u00e1mbitos, que dan nuevos aires a los partidos de las m\u00e1s diversas tradiciones organizativas e ideol\u00f3gicas. Pero esos pol\u00edticos ampliamente conocidos son, en sentido estricto, una minor\u00eda. Las listas de candidatos legislativos est\u00e1n llenas de mujeres y hombres ignotos para el p\u00fablico en general, y la mayor\u00eda de los secretarios y subsecretarios de Estado son igualmente desconocidos, como lo son algunos ministros, por m\u00e1s poder y recursos que manejen. En este sentido, la popularidad es un valor indudablemente preciado para hacer pol\u00edtica, pero lo es solo en ciertos niveles.<\/p><p>Los l\u00edderes saben que deben rodearse de distinto tipo de pol\u00edticos para gobernar con \u00e9xito. Ninguno de los recursos enumerados alcanza solo, ning\u00fan pol\u00edtico o t\u00e9cnico por m\u00e1s diestro que sea puede tratar exitosamente con todos los interlocutores de un gobierno. El balance entre competencias diferentes es fundamental porque los gobiernos deben atender frentes enormemente variados. Por eso, existe una divisi\u00f3n del trabajo pol\u00edtico en la cual se reparten las tareas y tambi\u00e9n los perfiles de quienes las desempe\u00f1an con mayor eficacia. Las actividades pol\u00edticas son difusas, multiformes y heterog\u00e9neas. Los recursos y destrezas que se necesitan para enfrentarlas, tambi\u00e9n.<\/p><h5>Escenarios, estrategias y principios de valoraci\u00f3n<\/h5><p>Los pol\u00edticos alternan su accionar entre distintos escenarios y tratando con diversos interlocutores, a veces internos y a veces externos al campo pol\u00edtico, y en cada uno de ellos deben saber elegir las estrategias y argumentos adecuados de forma contextual.<\/p><p>El \u00e9xito o el fracaso en el oficio del poder se dirimen en la pr\u00e1ctica. En ese sentido, todas las credenciales que pueden ostentar los pol\u00edticos se valoran en movimiento, puestas a funcionar ante coyunturas hist\u00f3ricas y equilibrios de fuerza espec\u00edficos. La aptitud para dominar coyunturas cr\u00edticas es una marca registrada del oficio de pol\u00edtico. Por esa raz\u00f3n la astucia para las estrategias tiene una centralidad singular en este espacio. Ante coyunturas que son por definici\u00f3n inciertas, los actores pol\u00edticos deben tener siempre un \u201cplan B\u201d, una idea de c\u00f3mo proceder si los resultados no salen como estaba planeado, cuando los acontecimientos escapan de su control y se imponen los efectos no deseados de sus acciones y omisiones. A veces las propias jugadas planificadas ni siquiera pueden realizarse, y hay que tener templanza para armar nuevamente un camino posible. A veces los aliados m\u00e1s probables se vuelven en contra, y deben salir a buscarse nuevos apoyos que den sustento a las decisiones de gobierno.<\/p><p>Para los oficialismos, un conjunto de desaf\u00edos remite a la relaci\u00f3n con el gran p\u00fablico, a la presentaci\u00f3n y la defensa de las acciones de gobierno. Se trata del reto cotidiano de tomar decisiones y justificarlas, de volverlas leg\u00edtimas para la ciudadan\u00eda. \u201cInstalar y comunicar la agenda\u201d, se dice en estos d\u00edas, aunque es mucho m\u00e1s que un trabajo de comunicadores y dise\u00f1adores, o de expertos en redes y nuevas tecnolog\u00edas. Consiste en dar cuenta de la razonabilidad de las pol\u00edticas elegidas seg\u00fan el contexto en que se aplican y los horizontes que se traza el gobierno. Por un lado, debe encontrarse el tono y el encuadre para presentarlas a distintos p\u00fablicos, y por el otro, hay que poder defenderlas en el debate con otros actores, argumentar su pertinencia frente a los cr\u00edticos sectoriales y los adversarios pol\u00edticos. Para ello se movilizan a la vez datos t\u00e9cnicos, estad\u00edsticas y comparaciones con otros pa\u00edses o momentos hist\u00f3ricos, y tambi\u00e9n criterios de oportunidad, lecturas del contexto y el estado de sus participantes. Los propios parlamentarios son a veces aguerridos defensores de las pol\u00edticas p\u00fablicas que buscan impulsarse, en especial cuando votan en bloque un proyecto importante para la presidencia y logran un alto grado de disciplina parlamentaria. Tambi\u00e9n los ministros son, cada uno de ellos en su \u00e1mbito, encargados de transmitir y justificar las decisiones de pol\u00edticas y sus transformaciones en el tiempo. Su mayor o menor protagonismo depende tanto de su impronta personal como de la din\u00e1mica que adquiere el gabinete en las distintas gestiones presidenciales (con mayor o menor protagonismo y visibilidad de los ministros, con la realizaci\u00f3n o no de reuniones de gabinete, etc.). Pero el trabajo de int\u00e9rprete del propio gobierno es fundamental en todas las administraciones y es realizado por actores m\u00faltiples. A veces les toca defender causas que son centrales para el gobierno y concitan adhesiones fuertes de sus participantes: desde el Juicio a las Juntas en el alfonsinismo hasta la convertibilidad en el menemismo, pasando por el desendeudamiento durante el kirchnerismo o el fin de las restricciones a la compra de d\u00f3lares durante el inicio del macrismo. En otras ocasiones tienen que salir a respaldar causas indefendibles, como la intervenci\u00f3n de organismos p\u00fablicos aut\u00e1rquicos o el aumento retroactivo de precios y tarifas.<\/p><p>Casi como su contracara, otro de los desaf\u00edos est\u00e1 relacionado con la negociaci\u00f3n <em>entre<\/em> dirigentes pol\u00edticos. En este caso ya no se trata tanto de comunicar y defender el curso del gobierno como de hacerlo viable cuando hacen falta apoyos internos al mundo pol\u00edtico. Se trata, por ejemplo, del trabajo de \u201cporoteo\u201d en las C\u00e1maras de Diputados y Senadores que realizan los jefes de bloque, contando los votos que tienen para un proyecto de ley, estimando qu\u00e9 tan probablemente alcancen al qu\u00f3rum, proyectando los acuerdos que resultar\u00e1n menos costosos y a la vez m\u00e1s eficaces para el oficialismo. Mientras la negociaci\u00f3n con el Senado suele estar mediada por la relaci\u00f3n con los gobernadores \u2013que tienen un poder de influencia mayor sobre los senadores debido al modo mismo en que son electos\u2013, la negociaci\u00f3n en Diputados suele articularse con algunos referentes clave que permiten amalgamar, aunque sea de forma temporaria, coaliciones legislativas.<\/p><p>Otra negociaci\u00f3n fundamental para poder gobernar es la que se libra con los gobernadores y dem\u00e1s actores pol\u00edticos subnacionales (los ministros y funcionarios provinciales, los intendentes de distritos de peso, etc.). El v\u00ednculo con actores pol\u00edticos provinciales y locales supone negociar con representantes elegidos por medio del voto \u2013y por eso con una dosis significativa de poder que pueden reivindicar como propia\u2013, que tienen lazos de dependencia econ\u00f3mica respecto del gobierno central en virtud del dise\u00f1o del federalismo argentino, pero tambi\u00e9n importantes espacios de autonom\u00eda. La relaci\u00f3n con ellos tiene momentos particularmente \u00e1lgidos \u2013cuando debe aprobarse el presupuesto, cuando los organismos multilaterales exigen medidas de austeridad fiscal en todo el territorio, cuando se tramitan deudas del Estado nacional con algunos territorios, cuando se negocian obras p\u00fablicas, o hasta cuando una provincia est\u00e1 en crisis y se baraja la posibilidad de intervenirla\u2013 y otros m\u00e1s rutinarios \u2013hechos de actos protocolares, transferencias de ingresos autom\u00e1ticas y compatibilizaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas\u2013. Para tratar con ellos, entonces, hace falta un conocimiento profundo de las reglas del juego pol\u00edtico, de sus actores y sus posibilidades. En el caso de la relaci\u00f3n entre pol\u00edticos, estas negociaciones est\u00e1n hechas de reuniones detr\u00e1s de escena, de encuentros en los que la discreci\u00f3n es fundamental y acuerdos cuyos t\u00e9rminos nunca se explicitan del todo a la ciudadan\u00eda. Se trata de negociaciones entre pares que son elementales para la gobernabilidad pero que no necesariamente trascienden, ni siempre pueden hacerlo.<\/p><p>En general, estas tareas son desarrolladas por distintos tipos de pol\u00edticos y existen principios de valoraci\u00f3n contrapuestos para evaluarlos. La opini\u00f3n p\u00fablica valora a los pol\u00edticos carism\u00e1ticos y con fama de transparentes (como Carri\u00f3), al tiempo que los propios pol\u00edticos valoran, para negociar, a los armadores confiables y conocedores de sus situaciones y constre\u00f1imientos espec\u00edficos (como Frigerio). Las diferencias no siempre son tan tajantes, porque de hecho los mismos dirigentes pivotean entre distintos modos de actuar ante sus diferentes p\u00fablicos. Pero usualmente las tareas que cumplen unos y otros son bien distintas, y todas ellas necesarias. Por lo dicho, cualquier oficialismo necesita un equipo nutrido de esas competencias desiguales para aglutinar voluntades y conducirlas en el sentido deseado, es decir, para el ejercicio cotidiano del poder.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-083ecf2 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"083ecf2\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1a40407\" data-id=\"1a40407\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-908105c elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"908105c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-cad6206 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"cad6206\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-aea3cdb\" data-id=\"aea3cdb\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2fee18d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2fee18d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Mariana Gen\u00e9:<\/strong><br \/>Doctora en Ciencias Sociales por la UBA y en Sociolog\u00eda Pol\u00edtica por la \u00c9cole des Hautes Etudes en Sciences Sociales (Paris). Investigadora asistente del CONICET. Docente en el IDAES-Universidad Nacional de San Mart\u00edn y en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Investiga sobre profesi\u00f3n pol\u00edtica, agencias estatales y partidos en la Argentina reciente.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Mariana Gen\u00e9 | Experiencia, redes de contactos, relaci\u00f3n con grupos de inter\u00e9s, llegada al l\u00edder, conocimientos t\u00e9cnicos y popularidad son algunos de los recursos que definen la tarea de un pol\u00edtico. Los criterios de valoraci\u00f3n de su accionar var\u00edan seg\u00fan los destinatarios \u2013la opini\u00f3n p\u00fablica, sus propios colegas\u2013 y el objetivo a conseguir.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8341,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[459],"tags":[460,477,430],"class_list":["post-5762","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-73","tag-elites","tag-mariana-gene","tag-poder"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5762","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5762"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5762\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25122,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5762\/revisions\/25122"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8341"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5762"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5762"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5762"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}