{"id":6897,"date":"2018-05-01T01:05:00","date_gmt":"2018-05-01T04:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=6897"},"modified":"2023-12-05T10:39:13","modified_gmt":"2023-12-05T13:39:13","slug":"juicios-de-lesa-humanidad-verdad-y-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/juicios-de-lesa-humanidad-verdad-y-sociedad\/","title":{"rendered":"Juicios de lesa humanidad, verdad y sociedad"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"6897\" class=\"elementor elementor-6897\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-9f28828 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"9f28828\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-cb38e80\" data-id=\"cb38e80\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b5d9dff elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"b5d9dff\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Adem\u00e1s de generar condenas y prisiones, las acciones jur\u00eddicas conformaron una poderosa herramienta para producir representaciones e im\u00e1genes del ejercicio ilegal de la violencia por parte de Estado. Los rostros y el lenguaje de los acusados, la verdad del testimonio de las v\u00edctimas, la reconstrucci\u00f3n de las trayectorias de vida de los desaparecidos y la recopilaci\u00f3n de pruebas documentales, como nuevos espacios de elaboraci\u00f3n de certezas, constituyen algunos de sus legados.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4bf433d elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4bf433d\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-c985aec\" data-id=\"c985aec\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0bb7cf1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"0bb7cf1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Ludmila da Silva Catela y Elizabeth Jelin |<\/em><\/a><\/p><p>\u00bfQu\u00e9 se tramita en un juicio? Los juicios son instancias en las que se dirimen responsabilidades de individuos a quienes se acusa de cometer delitos. El objetivo central es aportar las evidencias de lo que aconteci\u00f3, para convertir esas evidencias en pruebas jur\u00eddicas que permitan llegar a un veredicto, o sea a una decisi\u00f3n acerca de la responsabilidad de la persona imputada por los delitos y su condena o absoluci\u00f3n. Las causas judiciales aluden siempre a individuos concretos. Se establece en ellas una \u201cverdad\u201d, la verdad de lo acontecido espec\u00edficamente en el caso juzgado. La historia argentina reciente agreg\u00f3, adem\u00e1s, la posibilidad de llevar adelante juicios aun cuando no se pod\u00eda condenar, por la vigencia de amnist\u00edas y leyes \u201cde impunidad\u201d: los juicios por la verdad.<\/p><p>Existe, entonces, una asociaci\u00f3n directa entre los veredictos judiciales y la \u201cverdad\u201d. \u00bfDe qu\u00e9 verdad se trata? Una verdad f\u00e1ctica espec\u00edfica, \u201cm\u00e1s all\u00e1 de toda duda\u201d, dir\u00e1 el discurso jur\u00eddico. Se plantean aqu\u00ed varias cuestiones significativas.<\/p><p>Por un lado, el tipo de prueba jur\u00eddica y su vinculaci\u00f3n con otros \u00e1mbitos en los que tambi\u00e9n se intenta establecer verdades a partir de pruebas. La relaci\u00f3n y el contraste o similitud entre las pruebas jur\u00eddicas reflejadas en sentencias de jueces y las pruebas o datos que se presentan en las ciencias sociales han sido el objeto de reflexiones y debates entre juristas, historiadorxs y otrxs cientistas sociales. \u00bfC\u00f3mo establece la prueba el\/la juez\/a? \u00bfEn qu\u00e9 se diferencia o acerca a las pruebas cient\u00edficas de la investigaci\u00f3n social? Carlo Ginzburg, quiz\u00e1 la figura m\u00e1s reconocida en el an\u00e1lisis hist\u00f3rico indicial basado en fuentes judiciales, retoma el tema en su libro <em>El juez y el historiador. Consideraciones al margen del caso Sofri<\/em> (Ginzburg, 1993). A Ginzburg le preocupa el caso, pero tambi\u00e9n las \u201cintrincadas y ambiguas\u201d relaciones entre el juez y el historiador, en el lugar de la prueba y el testimonio en uno y otro \u00e1mbito de trabajo para establecer la \u201cverdad\u201d. Se detiene a mostrar las maneras en que intervienen los marcos interpretativos de unx y otrx; tambi\u00e9n las maneras de incorporar el contexto en el que ocurri\u00f3 la acci\u00f3n. En este sentido, lo citamos: \u201cEl contexto, concebido como un espacio de posibilidades hist\u00f3ricas, ofrece al historiador la posibilidad de completar la evidencia sobre la vida de un individuo. Es obvio que nos encontramos muy lejos de una perspectiva judicial\u2026 Las tareas del historiador y el juez implican la habilidad de demostrar, de acuerdo con reglas espec\u00edficas, que x hizo y, donde x puede designar al actor principal\u2026 de un acontecimiento hist\u00f3rico o de un acto legal, e y designa cualquier tipo de acci\u00f3n. Pero en ocasiones, los casos que un juez descartar\u00eda por ser jur\u00eddicamente inexistentes, se vuelven provechosos a los ojos de un historiador\u201d.<\/p><p>Adem\u00e1s, los trabajos historiogr\u00e1ficos y antropol\u00f3gicos, de Ginzburg y de otrxs investigadorxs, toman los procesos judiciales, los testimonios y las sentencias como objeto de estudio y como fuente (indicio) para datos y evidencias a ser interpretados en el marco de sus investigaciones (por ejemplo, los de Sof\u00eda Tiscornia y Mar\u00eda Jos\u00e9 Sarrabayrouse. El reverso es la pregunta sobre qu\u00e9 puede aportar el saber de las ciencias sociales a los procesos judiciales, en actuaciones de peritaje o testimonios de expertxs.<\/p><p>Por otro lado, o quiz\u00e1 como parte de la misma cuesti\u00f3n, desde la perspectiva de la din\u00e1mica social y pol\u00edtica, se trata de indagar acerca de c\u00f3mo esa verdad jur\u00eddica develada en la sentencia espec\u00edfica se inserta en un contexto hist\u00f3rico m\u00e1s amplio, en una interpretaci\u00f3n y un sentido de lo ocurrido. Esta pregunta es pertinente en todos los casos, pero se convierte en un tema crucial cuando la intervenci\u00f3n judicial se refiere a violaciones a los derechos humanos, a cr\u00edmenes y juicios caracterizados jur\u00eddicamente como \u201ccr\u00edmenes de lesa humanidad\u201d. Porque esta caracterizaci\u00f3n judicial se inserta en un marco de interpretaci\u00f3n \u00e9tico universal: se trata de delitos tan aberrantes que agravian al conjunto de la humanidad, cr\u00edmenes que afectan de manera sistem\u00e1tica a una gran masa de individuos de una sociedad o poblaci\u00f3n. Reconocer un crimen como \u201cde lesa humanidad\u201d tiene una carga \u00e9tica fundamental; tiene tambi\u00e9n consecuencias jur\u00eddicas y sociales. Jur\u00eddicamente implica que estos cr\u00edmenes no prescriben, aspecto muy importante porque pueden ser juzgados en cualquier momento posterior a su comisi\u00f3n (tambi\u00e9n que pueden ser juzgados en lugares que no son donde se cometieron, si la legislaci\u00f3n del pa\u00eds as\u00ed lo permite, o en cortes internacionales). Al respecto, el Tribunal Constitucional de Espa\u00f1a define la jurisdicci\u00f3n universal: <em>\u201cEl principio seg\u00fan el cual cualquier Estado, por el solo hecho de formar parte de la comunidad internacional, tiene autoridad judicial suficiente para perseguir, esclarecer, castigar, reparar ante sus propios tribunales a cualquier individuo presuntamente responsable de la comisi\u00f3n de cr\u00edmenes graves contra el derecho internacional. Incluso de aquellos cometidos fuera de su jurisdicci\u00f3n territorial o sin relaci\u00f3n alguna con la nacionalidad de las v\u00edctimas o de los acusados, porque tales delitos por su atrocidad intr\u00ednseca afectan bienes jur\u00eddicos fundamentales tutelados por el derecho de gente, ofenden a la humanidad entera y desquician el orden p\u00fablico de la comunidad internacional\u201d<\/em>.<\/p><p>\u00a1Basta de consideraciones generales! Tomemos ahora un caso concreto, para mostrar c\u00f3mo los juicios de lesa humanidad est\u00e1n enraizados e impactan en su contexto social, en este caso la ciudad de C\u00f3rdoba.<\/p><h5>Conocer y comprender a partir de los juicios de lesa humanidad<\/h5><p>Las acciones jur\u00eddicas, adem\u00e1s de generar condenas y prisiones, han construido una de las herramientas m\u00e1s poderosas para producir representaciones e im\u00e1genes del ejercicio ilegal de la violencia por parte de Estado. Han sentado a los imputados en los tribunales para reconstruir cada episodio de privaci\u00f3n ileg\u00edtima de libertad (secuestro), imposici\u00f3n de tormentos (torturas), tentativa de homicidio, imposici\u00f3n de tormentos seguida de muerte (muerte por torturas), homicidio calificado (asesinatos), sustracci\u00f3n de menores (robo de beb\u00e9s), violaci\u00f3n, abuso deshonesto, allanamiento ilegal, usurpaci\u00f3n, robo, etc., cr\u00edmenes cometidos dentro de centros clandestinos de detenci\u00f3n que operaban en red en cada provincia, en toda la naci\u00f3n y en la regi\u00f3n. Es dif\u00edcil decir cu\u00e1nto impacto esto tuvo y tiene a nivel social, pero las masivas marchas contra el 2&#215;1 a lo largo y ancho del pa\u00eds demostraron que la b\u00fasqueda de justicia y la condena a los culpables logr\u00f3 un importante consenso.<\/p><p>Las evidencias construidas en los juicios de lesa humanidad dieron cuenta de diferentes niveles de comprensi\u00f3n del pasado reciente y su violencia estatal. Por un lado <em>la<\/em> <em>verdad jur\u00eddica<\/em>, aquella plasmada en el expediente, en la letra de las sentencias, en las estad\u00edsticas del n\u00famero de imputados. Los acusados sentados frente al juez adquirieron rostros, dejaron de ser solo nombres para constituirse en personas que todos pod\u00edamos ver, conocer sus gestos, sus voces, sus cuerpos. En uno de los juicios m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la Argentina, el megajuicio de La Perla en C\u00f3rdoba, los genocidas dorm\u00edan en sus sillas, se tapaban la cara cuando eran fotografiados o provocaban al p\u00fablico y a los jueces incorporando s\u00edmbolos como la escarapela negra o ignorando lo que suced\u00eda, leyendo un libro, conversando, levantando sus pu\u00f1os en se\u00f1al de victoria. Mientras el juicio suced\u00eda y se gestaban nuevos relatos sobre la violencia y sus consecuencias, el silencio fue la marca m\u00e1s elocuente que eligieron los genocidas para decir\/no decir sus verdades.<\/p><p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6901 size-full\" src=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin1.jpg\" alt=\"\" width=\"540\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin1.jpg 540w, https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin1-300x167.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/a>Fotograf\u00eda: Archivo Provincial de la Memoria.<\/p><p>Los eufemismos \u2013esas palabras que conformaron un sistema simb\u00f3lico de la violencia (traslado, operativo ventilador, sala de cirug\u00eda, el pozo, la cacha, etc.)\u2013, usados durante el terrorismo de Estado, adquirieron otro nivel de conocimiento y dieron cuenta en los juicios de una verdad incontestable: su uso era uno de los mecanismos del accionar clandestino de las fuerzas de seguridad.<\/p><p>Por otro lado, estaba <em>la verdad del testimonio de las v\u00edctimas<\/em>, los detalles de sus padecimientos, las acciones sobre sus cuerpos en la tortura, las variadas y aberrantes situaciones de humillaci\u00f3n, desamparo y violencia. Estas narrativas, reconstruidas en base al recuerdo doloroso de lo vivido, encontraron en el \u00e1mbito del juicio la legitimidad de una escucha atenta y reconocida por el Estado. Dejaron de ser experiencias subjetivas, para constituirse en certezas enunciadas y sentidas por los testigos como leg\u00edtimamente aceptadas.<\/p><p><em>\u201cTodo el tiempo del juicio estuve tirada para atr\u00e1s. Me cost\u00f3 la cotidiana del presente. No estuve deprimida pero s\u00ed abstra\u00edda. Cualquier otro me costaba pensarlo. Estaba como enajenada. En lo personal me llevaba al dolor, al llanto y fue importante poder llorar, porque yo he pasado muchos a\u00f1os en los que me pon\u00eda r\u00edgida para no llorar. <strong>Esta vez tuve la sensaci\u00f3n de que ten\u00eda m\u00e1s espaldas. No porque antes no las tuviera, sino porque socialmente no estaba legitimado<\/strong>. Ten\u00eda, incluso, miedo de da\u00f1ar a los compa\u00f1eros o hacerles cargar una responsabilidad tan alta. En esos d\u00edas me reencontr\u00e9 con algo perdido. Cuando yo sal\u00ed de la c\u00e1rcel, escrib\u00ed e hice unos dibujitos con las cosas de La Perla para no olvidarme. A qui\u00e9nes hab\u00eda visto, c\u00f3mo los hab\u00eda visto, etc. Un d\u00eda me di cuenta de que lo hab\u00eda perdido. En los d\u00edas previos, como adem\u00e1s estaba con poca capacidad de trabajo intelectual y mi casa estaba en remodelaci\u00f3n, sacaba cajones y acomodaba. En eso saqu\u00e9 una caja de cosas viejas y ah\u00ed encontr\u00e9 los cuadernitos\u2026 antes de la declaraci\u00f3n. No lo pod\u00eda creer. Los abr\u00eda, los cerraba\u2026 y me di cuenta de que no los pod\u00eda leer sola, porque iba a ser muy doloroso\u201d<\/em> (Ana Mohaded, Diario de la Memoria. Primer Juicio de Lesa en C\u00f3rdoba\/2008).<\/p><p>Los juicios tambi\u00e9n les pusieron rostro a los desaparecidos. Quienes asistieron a los juicios pudieron conocer sus cortas trayectorias de vida. Se enunciaron sus nombres y en muchos casos los sobrevivientes\/testigos pudieron relatar con detalles su paso y presencia en los centros clandestinos de detenci\u00f3n, aportando as\u00ed algunas certezas en medio de la incertidumbre de la desaparici\u00f3n de sus compa\u00f1eros de militancia. Circularon sus fotos, se escucharon las historias de sus vidas, sus hijos conocieron a esos compa\u00f1eros y en muchos casos peque\u00f1as historias pasaron a conformar miradas diferentes en torno a estas personas.<\/p><p><em>\u201cNo puedo dejar de evocar al \u2018Bonyi\u2019 Di Toffino, sin pensar en un tablero de ajedrez\u2026 Fue originariamente nuestra manera de comunicarnos y para ello, ni la venda fue un impedimento\u2026 \u00c9l en su colchoneta, con su tablero de papel dibujado a mano y sus piezas de miga de pan cuyo autor ignor\u00e9 siempre, y yo en la m\u00eda, con id\u00e9nticos utensilios\u2026 Con los tableros separados por apenas 3 o 4 metros, pero en total silencio (estaba prohibido hablar en esos primeros tiempos), nuestras manos dibujaban c\u00f3digos inventados sobre la marcha que solamente \u00e9l y yo (y a veces ninguno) entend\u00edamos\u2026 Pe\u00f3n 4 Rey de las blancas. Pe\u00f3n 4 Rey de las negras. Caballo 3 Alfil\u2026 \u00bfSer\u00e1 una apertura Ruy L\u00f3pez? \u00bfUna defensa rusa? Daba lo mismo\u2026 Lo realmente importante era nuestra comunicaci\u00f3n y ese vuelo extraordinario que emprend\u00edamos surcando las distancias y los tiempos\u201d<\/em> (Testimonio de H\u00e9ctor Kunzmann, sobreviviente de La Perla. Desde el a\u00f1o 2014, se lleva adelante \u2013en el Espacio para la Memoria La Perla, junto con la Asociaci\u00f3n Ajedrecear y las federaciones cordobesa y argentina de Ajedrez\u2013 el Torneo de Ajedrez \u201cTom\u00e1s Di Toffino\u201d).<\/p><p>Finalmente, el espacio de la justicia constituy\u00f3 <em>verdades nacidas de las pruebas documentales<\/em> y el rol de los archivos. Este espacio de construcci\u00f3n de certezas pocas veces es ligado a los juicios de lesa humanidad. Desde el juicio a las juntas, pasando por los juicios de la verdad y finalmente los juicios de lesa humanidad, la b\u00fasqueda documental, el descubrimiento de archivos de las fuerzas represivas, la creaci\u00f3n del Archivo Nacional de la Memoria y de sus pares en las provincias han generado pruebas, nuevas l\u00edneas de investigaci\u00f3n, imputaciones a sectores de las fuerzas policiales y militares poco conocidos. Permitieron abrir causas a civiles y empresas, y han puesto a disposici\u00f3n p\u00fablica estos acervos documentales para la producci\u00f3n de otras verdades, period\u00edsticas, hist\u00f3ricas, visuales, etc.<\/p><h5>Transmisi\u00f3n de memoria y rituales de duelo colectivo<\/h5><p>Si dentro del recinto la Justicia impart\u00eda acciones morales en b\u00fasqueda de la verdad, en el afuera, otros modos de reparaci\u00f3n simb\u00f3lica acompa\u00f1aban, visibilizaban y apoyaban el desarrollo de los juicios. Los juicios de lesa humanidad tejieron muchos hilos m\u00e1s all\u00e1 de la justicia en sentido estricto del t\u00e9rmino. Movilizaron periodistas, gestaron proyectos de investigaci\u00f3n, promovieron programas de televisi\u00f3n, pel\u00edculas, documentales, concursos fotogr\u00e1ficos y muestras en sitios de memoria, museos y centros culturales de todo el pa\u00eds. Extendieron sus significados hacia el afuera del recinto e impactaron de diferentes maneras en \u201cotros\u201d que miraban de costado o no se interesaban por participar. Dos acciones pueden ser vistas, entre muchas otras, como espacios de sentidos de justicia en la sociedad: la visita a los juicios de j\u00f3venes estudiantes secundarios \u2013\u201cLa escuela va a los juicios\u201d\u2013 y la acci\u00f3n urbana desarrollada por el Archivo Provincial de la Memoria, \u201cLos \u00e1rboles de la vida\u201d.<\/p><p>Por un lado, el programa \u201cLa escuela va a los juicios\u201d \u2013que, en cada provincia, gest\u00f3 relaciones entre diversos actores\u2013 tuvo un objetivo central: articular contenidos formales escolares con dimensiones emocionales, a partir de la presencia de j\u00f3venes desde los 15 a\u00f1os en las audiencias. De manera in\u00e9dita, los j\u00f3venes presenciaron, opinaron y se formaron en torno a los hechos del pasado reciente fuera de la <em>curr\u00edcula<\/em> escolar; por otro lado, se solidarizaron y generaron lazos de empat\u00eda, rechazo o indiferencia en relaci\u00f3n a los testigos, los genocidas, jueces y defensores. De Catamarca a Buenos Aires, de C\u00f3rdoba al NOA, cientos de estudiantes junto a sus docentes vivieron la experiencia de conocer y construir conocimiento en y desde lo que suced\u00eda en los tribunales. Una manera diversa de di\u00e1logo y transmisi\u00f3n de memorias intergeneracional.<\/p><p>As\u00ed como la escuela se torn\u00f3 un buen lugar para la reflexi\u00f3n sobre los juicios y el recinto judicial un espacio pedag\u00f3gico donde comprender desde otras aristas la historia, la calle fue un territorio de conquista para difundir y comunicar lo que pasaba dentro de los tribunales.<\/p><p>En C\u00f3rdoba, en el a\u00f1o 2012 comenz\u00f3 uno de los juicios m\u00e1s emblem\u00e1ticos del pa\u00eds, la megacausa La Perla, donde se juzgaban hechos cometidos en los tres centros clandestinos de detenci\u00f3n y exterminio de C\u00f3rdoba: La Perla, Campo de la Ribera y el D2. Este juicio tuvo 350 audiencias, 45 imputados, 716 v\u00edctimas y 28 represores acusados. Desde el Archivo Provincial de la Memoria de C\u00f3rdoba se gest\u00f3 una idea simple y poderosa a la vez, \u201cLos \u00e1rboles de la vida\u201d. Este proyecto de intervenci\u00f3n urbana pretend\u00eda \u201ccensar\u201d la ciudad para realizar un mapa de los lugares de secuestro de los 254 hombres y mujeres desaparecidos, cuyas historias eran juzgadas en la megacausa. Una vez delimitado este territorio de represi\u00f3n, la intervenci\u00f3n consisti\u00f3 en plantar un \u00e1rbol para homenajear a las v\u00edctimas, generar un ritual colectivo de duelo y difundir el juicio. Cada viernes, durante dos a\u00f1os, se convoc\u00f3 a familiares, amigos y vecinos a plantar un \u00e1rbol. Cada \u00e1rbol era acompa\u00f1ado de un chap\u00f3n con los datos de la persona desaparecida, su foto y la frase: \u201cAsistir al juicio es un derecho\u201d.<\/p><p><em>\u201cEl desaf\u00edo era crear una huella en la ciudad, interpelar a los vecinos de cada barrio sobre la desaparici\u00f3n de personas durante el terrorismo de Estado, demostrar territorialmente la extensi\u00f3n de la represi\u00f3n en la provincia de C\u00f3rdoba. La propuesta apuntaba a recordar a cada una de las v\u00edctimas, difundir el juicio y generar una marca en la ciudad, visible y propositiva. Los \u00e1rboles de la vida fue una intervenci\u00f3n urbana de difusi\u00f3n de los juicios y recuerdo a las v\u00edctimas del terrorismo de Estado en C\u00f3rdoba\u201d<\/em><br \/>(<span style=\"color: #0000ff;\"><a style=\"color: #0000ff;\" href=\"http:\/\/www.apm.gov.ar\/apm\/%C3%A0rboles-de-la-vida\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.apm.gov.ar\/apm\/%C3%A0rboles-de-la-vida<\/a><\/span>).<\/p><p>Esos \u00e1rboles fueron peque\u00f1os destellos en la ciudad que orientaron, avisaron, y provocaron otras maneras de comunicaci\u00f3n de la informaci\u00f3n y los afectos sobre el pasado reciente. Movieron energ\u00edas y recursos institucionales, generaron encuentros, movilizaron a familiares, a quienes en muchos casos nadie les hab\u00eda propuesto un homenaje a sus parientes desaparecidos. Crearon nuevos espacios de memoria en los barrios, de los cuales naci\u00f3 la solidaridad para regar cada \u00e1rbol o el odio y el resentimiento para romperlos y desterrarlos de su tierra. Todav\u00eda hoy, muchos se\u00f1alan en las veredas y plazas de la ciudad que en C\u00f3rdoba hubo un juicio, que en ese barrio desaparecieron una, dos, diez personas\u2026 que la memoria nunca est\u00e1 asegurada, pero que la verdad sobre lo que nos pas\u00f3 como sociedad no debe dejar de ser una b\u00fasqueda.<\/p><p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6902\" src=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin2.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin2.jpg 660w, https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin2-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin2-640x426.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin3-e1640789944911.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6903\" src=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin3-e1640789944911.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"367\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin4-e1640789962992.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6904\" src=\"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-content\/uploads\/Jelin4-e1640789962992.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"367\" \/><\/a>Fotograf\u00edas: \u201cLos \u00e1rboles de la vida\u201d. Archivo Provincial de la Memoria. C\u00f3rdoba<\/p><h5>Un p\u00e1rrafo final<\/h5><p>Aunque en cada juicio se trata a personas y acontecimientos espec\u00edficos, la calificaci\u00f3n \u201ccrimen de lesa humanidad\u201d implica un sentido de \u201cverdad\u201d m\u00e1s abarcador que ese acontecimiento espec\u00edfico. Lo ubica en una serie, en un espacio y un tiempo, en un contexto pol\u00edtico, hist\u00f3rico y social de alcance mucho mayor. Y carga en s\u00ed mismo una interpretaci\u00f3n que encaja en una narrativa hist\u00f3rica de los conflictos y las violencias ocurridos. Es as\u00ed como las decisiones judiciales, en teor\u00eda \u201cneutras\u201d y que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de las disputas pol\u00edticas, son al mismo tiempo material y narraci\u00f3n del pasado conflictivo. En suma, el campo jur\u00eddico espec\u00edfico y la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica y pol\u00edtica no pueden disociarse.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d20aaa7 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"d20aaa7\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-8ee807d\" data-id=\"8ee807d\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-80f0434 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"80f0434\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-e4ec41a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"e4ec41a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-146db43\" data-id=\"146db43\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d29a153 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"d29a153\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Ludmila da Silva Catela:<\/strong><br \/>Investigadora Independiente CONICET (IDACOR-UNC-CONICET). Docente en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba y La Plata.<\/p><p><strong>Elizabeth Jelin:<\/strong><br \/>Investigadora Superior CONICET (CIS IDES-CONICET). Su \u00faltimo libro, \u201cLa lucha por el pasado. C\u00f3mo construimos la memoria social\u201d. Siglo XXI, 2017.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Ludmila da Silva Catela y Elizabeth Jelin | Adem\u00e1s de generar condenas y prisiones, las acciones jur\u00eddicas conformaron una poderosa herramienta para producir representaciones e im\u00e1genes del ejercicio ilegal de la violencia por parte de Estado. Los rostros y el lenguaje de los acusados, la verdad del testimonio de las v\u00edctimas, la reconstrucci\u00f3n de las trayectorias de vida de los desaparecidos y la recopilaci\u00f3n de pruebas documentales, como nuevos espacios de elaboraci\u00f3n de certezas, constituyen algunos de sus legados.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8500,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[730],"tags":[731,744,742,743,503],"class_list":["post-6897","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-68","tag-derechos-humanos","tag-elizabeth-jelin","tag-juicios-de-lesa-humanidad","tag-ludmila-da-silva-catela","tag-violencia-estatal"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6897"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6897\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25443,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6897\/revisions\/25443"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8500"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}