{"id":6932,"date":"2018-05-01T01:10:00","date_gmt":"2018-05-01T04:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=6932"},"modified":"2023-12-05T11:15:39","modified_gmt":"2023-12-05T14:15:39","slug":"sindicalismo-y-derechos-humanos-actores-agendas-y-estrategias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/sindicalismo-y-derechos-humanos-actores-agendas-y-estrategias\/","title":{"rendered":"Sindicalismo y derechos humanos: actores, agendas y estrategias"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"6932\" class=\"elementor elementor-6932\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-e28873a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"e28873a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c01329\" data-id=\"0c01329\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7d5dee3 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7d5dee3\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Hasta mediados de los \u201990, las organizaciones del mundo gremial y las del movimiento de derechos humanos tomaron v\u00edas paralelas. Con el surgimiento de una nueva generaci\u00f3n militante, representada en la organizaci\u00f3n H.I.J.O.S., se reactualizaron los v\u00ednculos entre algunas de ellas. Un segundo hito ocurri\u00f3 durante los primeros a\u00f1os del gobierno de N\u00e9stor Kirchner.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-3b26f8e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"3b26f8e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6f39ce9\" data-id=\"6f39ce9\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e1b05f6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e1b05f6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Ana Natalucci |<\/em><\/a><\/p><p>La relaci\u00f3n entre los sindicatos y los derechos humanos como actores ha sido compleja y atravesada por las biograf\u00edas de los dirigentes y, sobre todo, por sus posiciones respecto de los \u201970. Se pueden observar tantas particularidades como nucleamientos sindicales se han organizado en los \u00faltimos a\u00f1os, que pueden identificarse en tres grandes grupos: el sindicalismo peronista nucleado en la CGT, el sindicalismo de movimiento social ligado a la CTA y el sindicalismo clasista. Hasta los \u201990, el sindicalismo y el movimiento de derechos humanos tomaron v\u00edas paralelas; sin embargo, desde mediados de aquella d\u00e9cada, la emergencia de una generaci\u00f3n militante trajo algunas novedades.<\/p><p>El cruce entre sindicalismo y derechos humanos es un tema poco abordado desde las ciencias sociales, requiere no solo de la interdisciplinariedad sino tambi\u00e9n de considerar m\u00faltiples variables y particularidades en juego. \u00bfNo hay al respecto un silencio parad\u00f3jico, si pensamos que la causa de los derechos humanos tuvo un significativo punto de inflexi\u00f3n a partir de la \u00faltima dictadura militar, cuando los trabajadores y sus dirigentes fueron sumamente afectados? Seg\u00fan los datos de la Conadep, alrededor del 55% de los desaparecidos fueron trabajadores, entre obreros, docentes, empleados y periodistas. Asimismo, muchos dirigentes sindicales fueron encarcelados durante los ocho a\u00f1os de la dictadura militar. Entonces \u00bfc\u00f3mo entender los v\u00ednculos entre los sindicatos y el movimiento de derechos humanos?<\/p><p>A fines expositivos, aun con el riesgo de ser demasiado general, propongo el siguiente ejercicio de reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, revisitando acontecimientos significativos que nos permitan indagar en la intersecci\u00f3n entre el mundo sindical y el de derechos humanos, all\u00ed donde se articulan actores, agendas y estrategias.<\/p><h5>Sindicatos y movimiento de derechos humanos: caminos paralelos<\/h5><p>La relaci\u00f3n de sindicatos y movimientos de derechos humanos no empez\u00f3 en los \u201980, sino que tiene algunos antecedentes ya desde 1976. Es sabido que la dictadura suspendi\u00f3 el derecho a huelga, las convenciones colectivas y reprimi\u00f3 cualquier intento de conflictividad laboral, incluyendo la detenci\u00f3n y desaparici\u00f3n de dirigentes como la intervenci\u00f3n sobre los sindicatos. En estas circunstancias, los sindicatos ten\u00edan m\u00ednimas condiciones para ofrecer una resistencia organizada a la dictadura. Aun as\u00ed, desde 1979 se incrementaron las protestas sindicales bajo el liderazgo de Sa\u00fal Ubaldini: los paros generales de 1979 y 1981; la marcha \u201cPaz, pan y trabajo\u201d a San Cayetano, el 7 de noviembre de 1981, y la marcha a Plaza de Mayo, el 30 de marzo de 1982. Paralelamente, los familiares de los detenidos-desaparecidos se hab\u00edan organizado desde 1977 para pedir su aparici\u00f3n, como tambi\u00e9n la restituci\u00f3n de los ni\u00f1os nacidos en cautiverio. Las rondas de las Madres de Plaza de Mayo frente a la Casa Rosada se convirtieron en el s\u00edmbolo mundial de la lucha por los derechos humanos.<\/p><p>Ese paralelismo entre los dos actores de alguna manera se volvi\u00f3 insuperable cuando el entonces candidato a la presidencia de la Naci\u00f3n Ra\u00fal Alfons\u00edn denunci\u00f3 el pacto sindical-militar, que supuestamente garantizaba la impunidad a los militares responsables de los cr\u00edmenes de lesa humanidad si el Partido Justicialista llegaba a ganar las elecciones. La quema del ata\u00fad por parte de Herminio Iglesias, en el cierre de la campa\u00f1a del PJ el 28 de octubre de 1983, reforz\u00f3 la imagen de un sindicalismo fuera de tiempo, quedando a su vez descolocado frente a la promesa electoral de Alfons\u00edn de investigar los cr\u00edmenes cometidos durante la dictadura. Aquel pacto fue desmentido tiempo despu\u00e9s en documentaci\u00f3n desclasificada por el U.S. Department of State; sin embargo, cumpli\u00f3 un rol decisivo en el imaginario fundacional que promov\u00eda la UCR sobre la necesidad de dejar el pasado atr\u00e1s para la construcci\u00f3n de una sociedad democr\u00e1tica. El \u201centusiasmo democr\u00e1tico\u201d, como denomin\u00f3 Mar\u00eda In\u00e9s Gonz\u00e1lez Bombal a este per\u00edodo, propon\u00eda recrear un orden pol\u00edtico borrando el pasado. Eso inclu\u00eda a los sindicatos peronistas, que eran identificados como el principal adversario pol\u00edtico a superar.<\/p><p>Estas disputas al interior del campo pol\u00edtico fueron claves para una estrategia de silenciamiento de esta historia, que incluye el desconocimiento de que dirigentes como V\u00edctor De Gennaro (de la Agrupaci\u00f3n Nacional Unidad y Solidaridad de la Asociaci\u00f3n Trabajadores del Estado \u2013ANUSATE\u2013), Roberto Dig\u00f3n (del Grupo \u201cLos 25\u201d, que tambi\u00e9n integraba Sa\u00fal Ubaldini), o Alberto Piccinini y Raimundo Ongaro (de la CGT de los Argentinos) fueron integrantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), en la que conflu\u00edan con dirigentes peronistas y radicales e integrantes de todas las religiones. Ya en 1979, \u201cLos 25\u201d hab\u00edan publicado documentos donde manifestaban su preocupaci\u00f3n por la agenda de los derechos humanos respecto de los detenidos a disposici\u00f3n del Poder Ejecutivo, la desaparici\u00f3n de dirigentes sindicales como Jorge Di Pasquale y Oscar Smith y la intervenci\u00f3n a los sindicatos. Todos estos dirigentes pertenec\u00edan a los sectores combativos \u2013muchos inscriptos en corrientes de izquierda\u2013 o confrontacionistas del complejo mundo sindical peronista que, junto con los sectores participacionistas o \u201clos ortodoxos\u201d y los \u201cIndependientes\u201d, fueron protagonistas de las luchas en los \u201970, aunque no todos v\u00edctimas de la dictadura militar.<\/p><p>Indudablemente, los \u201980 trajeron otra novedad: la reformulaci\u00f3n de las demandas en el debate p\u00fablico. Al mismo tiempo que se desdibujaron las demandas vinculadas con la lucha de clases, se consolid\u00f3 la demanda por las violaciones a los derechos humanos, conceptualizados como derechos inalienables de los seres humanos. Esta fue representada principalmente por actores que no hab\u00edan tenido una fuerte visibilidad hasta entonces en el espacio p\u00fablico: el movimiento de derechos humanos y sus organismos (ODH), integrados por familiares y v\u00edctimas directamente afectados por las desapariciones, fusilamientos y detenciones ilegales. Esta composici\u00f3n, adem\u00e1s del clima de \u00e9poca, fue decisiva en el modo en que fue conceptualizada la demanda por violaciones a los DD.HH. Inscripta en un vocabulario liberal-republicano, resaltaba la figura del ciudadano por sobre la del militante pol\u00edtico. En el marco de la difusi\u00f3n de la teor\u00eda de los dos demonios, los ODH dejaron de lado las pertenencias pol\u00edticas y militantes de los detenidos-desaparecidos.<\/p><p>Desde la pol\u00edtica y la academia se resaltaba su car\u00e1cter de nuevo movimiento social frente a un movimiento obrero que hab\u00eda que dejar atr\u00e1s. En este contexto, el sindicalismo, sobre todo el peronista que siempre ha tenido dificultades para mirar m\u00e1s all\u00e1 del mundo del trabajo, qued\u00f3 atrapado en esta encrucijada con pocos recursos para intervenir en el marco de un mundo que cambiaba de modo acelerado al calor del neoliberalismo. De esta manera, el problema de los derechos humanos qued\u00f3 restringido a los delitos de lesa humanidad, donde los organismos de derechos humanos integrados por afectados directos cumpl\u00edan un rol decisivo, incluso por sobre organismos como la APDH. El consenso social en torno a los derechos humanos fue clave para pensar el proceso de transici\u00f3n a la democracia. Aquel problema se fue desactivando progresivamente debido la impunidad promovida desde el Estado a partir de la sanci\u00f3n de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida y los indultos poco despu\u00e9s. Aunque de las marchas en su oposici\u00f3n participaban sectores de la izquierda peronista y la CGT, esto no se concret\u00f3 en una pol\u00edtica de articulaci\u00f3n estable.<\/p><p>Resumiendo, a finales de los \u201980 el campo multiorganizacional se vio fragmentado respecto de sus actores, mientras la causa por los DD.HH. quedaba monopolizada por los ODH. Este rasgo es explicable por la incapacidad del sindicalismo de pensar en demandas no vinculadas al mundo del trabajo y la marca de origen del movimiento de derechos humanos. Ahora bien, este proceso no solo respond\u00eda a la l\u00f3gica de las organizaciones, sino tambi\u00e9n al fuerte disciplinamiento social v\u00eda pol\u00edtica econ\u00f3mica, que dificult\u00f3 cualquier tipo de articulaci\u00f3n interorganizacional.<\/p><h5>Marca generacional<\/h5><p>Esa desarticulaci\u00f3n del campo multiorganizacional empez\u00f3 a desdibujarse a partir de la emergencia de una nueva generaci\u00f3n militante. Al respecto, hay dos hitos para resaltar.<\/p><p>El primero ocurri\u00f3 entre 1995 y 1996. El 20\u00ba aniversario de la \u00faltima dictadura militar, la aparici\u00f3n del organismo de derechos humanos Hijos e Hijas por la Identidad, la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.) y la convocatoria al espacio Memoria, Verdad y Justicia fueron claves para reactivar la causa de los derechos humanos. Haciendo una r\u00e1pida recapitulaci\u00f3n, durante 1995 y a prop\u00f3sito del 20\u00ba aniversario de la dictadura, Madres de Plaza L\u00ednea Fundadora convoc\u00f3 a diversas organizaciones para la organizaci\u00f3n de la marcha en conmemoraci\u00f3n. El espacio fue lo suficientemente amplio como para intentar reactivar la causa. Asimismo, las declaraciones de Adolfo Scilingo a Horacio Verbitsky respecto de los vuelos de la muerte fueron decisivas para reinstalar el tema en el debate p\u00fablico. Ese mismo a\u00f1o surgi\u00f3 H.I.J.O.S., que representaba el primer organismo de afectados directos que no hab\u00edan vivido la dictadura, es decir, hab\u00edan nacido en esos a\u00f1os, pero lo que sab\u00edan era por transmisi\u00f3n familiar o generacional. De acuerdo con el argumento anteriormente esgrimido, aunque puede parecer contradictorio que sea un organismo directo el que termin\u00f3 de activar las redes con otras organizaciones, hay que considerar varios elementos.<\/p><p>A diferencia de los primeros organismos de afectados directos, como las Madres o Abuelas de Plaza de Mayo, en H.I.J.O.S. hab\u00eda una clara reivindicaci\u00f3n de la lucha. De hecho, uno de sus acuerdos b\u00e1sicos era \u201creivindicamos la lucha de nuestros padres y sus compa\u00f1eros\u201d. Otro acuerdo apuntaba a la reconstrucci\u00f3n de los lazos solidarios desarticulados en la dictadura. Sint\u00e9ticamente, la posici\u00f3n de la organizaci\u00f3n implicaba una relectura de la dictadura: su objetivo hab\u00eda sido implementar un modelo de exclusi\u00f3n y para esto hab\u00eda sido necesario exterminar una generaci\u00f3n, cuyo proyecto pol\u00edtico era antag\u00f3nico al de los sectores dominantes. Aquel modelo encontraba en el menemismo una continuidad. En este marco conceptual, H.I.J.O.S. entabl\u00f3 relaciones de coordinaci\u00f3n con otras organizaciones y con militantes sindicales, sobre todo pertenecientes a la CTA y al trotskismo. Con todos ellos hab\u00eda una base de acuerdo en la oposici\u00f3n al neoliberalismo, que dejaba afuera a la CGT Azopardo, luego de su viraje neoliberal. Adem\u00e1s, este tipo de articulaci\u00f3n novedosa no segu\u00eda solo una l\u00f3gica espacial en el \u00e1rea metropolitana, sino tambi\u00e9n en el territorio nacional.<\/p><p>De esta manera, el espacio multiorganizacional se fue complejizando, mientras se sumaban novedosas organizaciones estudiantiles, creadas para oponerse a la Ley de Educaci\u00f3n Superior, los movimientos de trabajadores desocupados y sindicatos con vocaci\u00f3n de movimiento social que permit\u00edan abrir nuevas articulaciones. Respecto del actor sindical, fue la crisis del trabajo formal \u2013en el marco de las reformas de mercado\u2013 lo que permiti\u00f3 que repensara sus demandas m\u00e1s all\u00e1 del mundo del trabajo. Asimismo, el inter\u00e9s de este sector del sindicalismo por relacionar la dictadura con el neoliberalismo fue decisivo para que fortaleciera sus v\u00ednculos con los ODH.<\/p><p>Estos desplazamientos impactaron en la ampliaci\u00f3n de la agenda de debate p\u00fablico, y si bien cada organizaci\u00f3n mantuvo demandas particulares, pudieron construir problemas p\u00fablicos comunes. En este sentido, ese consenso alfonsinista sobre el derecho a la vida fue complejizado por la responsabilidad del Estado en los cr\u00edmenes de lesa humanidad, pero tambi\u00e9n en los de violencia institucional, toda vez que el aparato represivo no se hab\u00eda desarticulado por completo. As\u00ed, se fueron articulando demandas de derechos humanos, pol\u00edticas y econ\u00f3micas. Por estas razones, el espacio multiorganizacional de finales de los \u201990 es bastante diferente de aquel de principios de los \u201980 respecto de la agenda construida y los lazos entre ODH, sindicatos y otras organizaciones. Este primer hito encontr\u00f3 un punto de cierre parcial en la crisis de 2001.<\/p><p>El segundo hito sucedi\u00f3 entre 2003 y 2004. El proceso de normalizaci\u00f3n pol\u00edtica luego de la crisis de 2001 y la asunci\u00f3n de N\u00e9stor Kirchner trajeron varias novedades para el campo multiorganizacional. El \u201cbrote de memoria\u201d, como lo llam\u00f3 Elizabeth Jelin, fue posible por dos acontecimientos significativos. Por un lado, la anulaci\u00f3n de las leyes de impunidad, en 2003, junto con la voluntad pol\u00edtica gubernamental, abri\u00f3 la posibilidad de persecuci\u00f3n penal a los responsables de los delitos de lesa humanidad. Por otro lado, el 24 de marzo de 2004, en el 28\u00ba aniversario de la dictadura, el gobierno nacional anunci\u00f3 la creaci\u00f3n del Espacio Memoria y DD.HH., que funcionar\u00eda en el predio de un centro de detenci\u00f3n clandestino de detenci\u00f3n paradigm\u00e1tico, como la Escuela de Mec\u00e1nica de la Armada (ESMA). Durante el acto, Kirchner se reivindic\u00f3 como parte de esa generaci\u00f3n de los \u201970 y, como presidente de la Naci\u00f3n, pidi\u00f3 perd\u00f3n por la impunidad que hab\u00eda reinado hasta entonces.<\/p><p>Estos hechos se configuraron como oportunidades pol\u00edticas que ampliaron los m\u00e1rgenes del campo de acci\u00f3n de los actores colectivos. Como consecuencia de estos cambios, la agenda de derechos humanos atraves\u00f3 un proceso de institucionalizaci\u00f3n, que en parte la autonomiz\u00f3 de sus organismos hist\u00f3ricos pero que, al mismo tiempo, permiti\u00f3 que nuevos actores abonaran a su favor. Este es el caso del sindicalismo peronista. En el per\u00edodo previo, hab\u00eda antecedentes de coordinaciones con la Uni\u00f3n de Empleados de Justicia de la Naci\u00f3n (UEJN), cuyo dirigente Julio Piumato era militante peronista y hab\u00eda estado preso pol\u00edtico durante la dictadura, por lo que siempre hab\u00eda sido permeable a este tipo de demandas, favorecido porque algunos militantes de H.I.J.O.S. tambi\u00e9n participaban de la Juventud Judicial. Ahora, con esas oportunidades pol\u00edticas, ocurrieron dos acontecimientos importantes: por un lado, en 2004 Piumato propuso en la CGT la creaci\u00f3n de la Secretar\u00eda de DD.HH. La propuesta ten\u00eda un doble eje, el primero de los cuales se orient\u00f3, en coordinaci\u00f3n con ODH, a la recuperaci\u00f3n de las luchas de los trabajadores, delegados y dirigentes gremiales detenidos-desaparecidos por la dictadura militar. El segundo, desde un enfoque multidisciplinario de abordaje de derechos econ\u00f3micos, sociales, laborales y culturales, impuls\u00f3 en 2012 la Campa\u00f1a Nacional de Lucha contra el Trabajo Esclavo y toda forma de Explotaci\u00f3n Laboral y, en 2014, el Observatorio del Trabajo Forzoso. Por otro lado, en 2010, se cre\u00f3 la Juventud Sindical. Una de sus primeras actividades p\u00fablicas fue participar de la marcha del 24 de marzo, sumado a la organizaci\u00f3n de visitas guiadas a la ex ESMA y la organizaci\u00f3n de un Ciclo Cine-Debate sobre la pel\u00edcula \u201cVerdades verdaderas\u201d, sobre la vida y militancia de Estela de Carlotto. Si antes los militantes sindicales peronistas pod\u00edan participar de este tipo de eventos, lo cierto es que la conformaci\u00f3n de la JS reforz\u00f3 la posici\u00f3n institucional de la CGT de superar los antagonismos setentistas. El aporte de ambos procesos fue significativo para la ampliaci\u00f3n de la agenda de los derechos humanos.<\/p><h5>Palabras finales<\/h5><p>La articulaci\u00f3n al interior del campo multiorganizacional es una tarea dif\u00edcil para las organizaciones, en tanto las obliga a salir de su rutina cotidiana y de sus demandas sectoriales. Los \u201980 significaron una retracci\u00f3n del campo militante debido al modo en que se proces\u00f3 la transici\u00f3n democr\u00e1tica conjugada por el disciplinamiento social v\u00eda pol\u00edtica econ\u00f3mica. Desde mediados de los \u201990, debido la emergencia de una nueva generaci\u00f3n militante y las oportunidades pol\u00edticas creadas en 2003, la causa por los derechos humanos se institucionaliz\u00f3, es decir, el Estado tom\u00f3 parte, para lo cual dise\u00f1\u00f3 pol\u00edticas p\u00fablicas. La agenda fue incorporando demandas vinculadas a diversas violencias: g\u00e9nero, laboral, social, estatal. Ambas cuestiones fueron posibles por la larga lucha del movimiento de derechos humanos, pero tambi\u00e9n por la intervenci\u00f3n de otros actores colectivos, como los sindicatos, que contribuyeron a instalar concepciones amplias en torno a los derechos.<\/p><p>Desde ese 1977, en el que un grupo de mujeres caminaba bajo la forma de ronda en la Plaza de Mayo, hasta las multitudinarias marchas en repudio de la dictadura militar y tambi\u00e9n por la desaparici\u00f3n de Santiago Maldonado, los DD.HH. se construyeron como un pilar de la democracia argentina y punto de encuentro y acuerdo del campo multiorganizacional.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-397443d elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"397443d\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e09609\" data-id=\"0e09609\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-809bff4 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"809bff4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5e2825b elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5e2825b\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-f4d38e7\" data-id=\"f4d38e7\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-772f253 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"772f253\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Ana Natalucci:<\/strong><br \/>Dra. en Ciencias Sociales. Investigadora Adjunta del CONICET con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires. Directora del Grupo de Estudios sobre Participaci\u00f3n y Movilizaci\u00f3n Pol\u00edtica (IIGG\/UBA). Docente de grado y posgrado UBA.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Ana Natalucci | Hasta mediados de los \u201990, las organizaciones del mundo gremial y las del movimiento de derechos humanos tomaron v\u00edas paralelas. Con el surgimiento de una nueva generaci\u00f3n militante, representada en la organizaci\u00f3n H.I.J.O.S., se reactualizaron los v\u00ednculos entre algunas de ellas. Un segundo hito ocurri\u00f3 durante los primeros a\u00f1os del gobierno de N\u00e9stor Kirchner.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8511,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[730],"tags":[218,759,731,179],"class_list":["post-6932","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-68","tag-actores-sociales","tag-ana-natalucci","tag-derechos-humanos","tag-sindicatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6932","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6932"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6932\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25458,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6932\/revisions\/25458"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8511"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}