{"id":7142,"date":"2018-03-01T01:16:00","date_gmt":"2018-03-01T04:16:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=7142"},"modified":"2023-12-06T10:33:41","modified_gmt":"2023-12-06T13:33:41","slug":"guatemala-el-primer-golpe-de-la-cia-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/guatemala-el-primer-golpe-de-la-cia-en-america-latina\/","title":{"rendered":"Guatemala: el primer golpe de la CIA en Am\u00e9rica latina"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"7142\" class=\"elementor elementor-7142\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-55fca9a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"55fca9a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-fc9dcee\" data-id=\"fc9dcee\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8086fd5 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"8086fd5\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>La conjura que derroc\u00f3 a Jacobo \u00c1rbenz inaugur\u00f3 la saga de intervenciones golpistas de la central de inteligencia norteamericana en el continente. Bajo la excusa de preservar la regi\u00f3n frente al supuesto \u201cavance comunista\u201d, la operaci\u00f3n tuvo como objetivo sostener los intereses econ\u00f3micos de grandes transnacionales como la United Fruit Company.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7d870b3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7d870b3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-30b6f3f\" data-id=\"30b6f3f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c7b2811 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c7b2811\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Ricardo Vicente |<\/em><\/a><\/p><p>En 2014 se cumplieron sesenta a\u00f1os del primer golpe de Estado en Am\u00e9rica latina organizado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra el gobierno democr\u00e1tico de Guatemala. Este episodio sedicioso puso fin a una experiencia democratizadora iniciada en 1944 e instal\u00f3 la Guerra Fr\u00eda en la regi\u00f3n. En su hechura participaron la derecha local, la transnacional United Fruit Company (UFCo.), embajadores de pa\u00edses vecinos, poderosos empresarios y terratenientes, militares reaccionarios, jerarcas de la Iglesia Cat\u00f3lica, medios de comunicaci\u00f3n, pol\u00edticos estadounidenses, todos con la coordinaci\u00f3n y el apoyo log\u00edstico de la CIA.<\/p><p>Desde fines del siglo XIX, una sucesi\u00f3n de dictadores civiles y militares se alternaron en el poder e instituyeron la violencia como recurso al servicio de los terratenientes y de empresas como la \u201cfrutera\u201d UFCo. Los gobiernos afianzaron el sistema de tenencia de la tierra marginando a la comunidad maya que, con la introducci\u00f3n de la producci\u00f3n cafetalera, bajo coerci\u00f3n proporcion\u00f3 la mano de obra barata. Mediante concesiones se entregaron tierras, puertos y servicios de energ\u00eda el\u00e9ctrica al capital estadounidense. La UFCo., productora y comercializadora del banano, fue beneficiada con diversas medidas que contribuyeron a incrementar su poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico.<\/p><p>Elegido en 1931, el general Jorge Ubico implant\u00f3 una legislaci\u00f3n represiva dirigida contra los indios y eximi\u00f3 a los terratenientes de responsabilidad penal, de manera de instaurar la violencia de los latifundistas contra los campesinos sin tierra. Para cumplir sus compromisos con la UFCo., aplast\u00f3 la protesta social recurriendo al fusilamiento de l\u00edderes sindicales, dirigentes estudiantiles y opositores.<\/p><p>Con el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, Ubico, admirador de las potencias del Eje, enfrent\u00f3 la protesta de los sectores medios, de los estudiantes universitarios y una huelga general cuya represi\u00f3n cost\u00f3 decenas de muertos. Ante las m\u00faltiples movilizaciones populares, Ubico abandon\u00f3 el poder en julio de 1944 y, en su reemplazo, asumi\u00f3 una junta militar que prometi\u00f3 llamar a elecciones, pero pronto mostr\u00f3 la intenci\u00f3n de perpetuase en el poder y recurri\u00f3 a los m\u00e9todos represivos empleados por Ubico. En octubre de 1944, un grupo de j\u00f3venes oficiales se rebel\u00f3 contra el r\u00e9gimen bajo la consigna \u201cConstituci\u00f3n y democracia\u201d. Encabezado por el mayor Francisco Javier Arana y el capit\u00e1n Jacobo \u00c1rbenz Guzm\u00e1n y acompa\u00f1ado por estudiantes y trabajadores armados, el movimiento c\u00edvico-militar logr\u00f3 derrotar a las fuerzas leales a la junta.<\/p><p>De inmediato se hizo cargo del poder una nueva junta integrada por el comerciante Jorge Toriello y los mencionados Arana y \u00c1rbenz, dando comienzo al per\u00edodo propiamente revolucionario. El nuevo gobierno despleg\u00f3 una febril actividad para extirpar los rasgos dictatoriales que dejaron su impronta en la sociedad guatemalteca. Convoc\u00f3 a elecciones para conformar una nueva Asamblea Legislativa. En 1945 se vot\u00f3 una Asamblea Constituyente que redact\u00f3 una nueva Carta. El nuevo estatuto permit\u00eda la organizaci\u00f3n sindical y establec\u00eda que la propiedad privada era un derecho con funci\u00f3n social. Asimismo, se derogaron las leyes y decretos de corte feudal como el que, entre otros, impon\u00eda el servicio personal, gratuito y obligatorio en la construcci\u00f3n de caminos p\u00fablicos, y el que permit\u00eda a los terratenientes matar a quienes intrusaran sus propiedades con fines de robo. Se fueron afirmando los derechos y garant\u00edas de todos los ciudadanos sin distinci\u00f3n de credos religiosos o pol\u00edticos y se estableci\u00f3 el voto secreto y obligatorio para todas las personas, incluso analfabetas.<\/p><p>En las primeras elecciones presidenciales libres de la historia guatemalteca, a fines de 1944, fue consagrado Juan J. Ar\u00e9valo con el 85% de los votos. La victoria de Ar\u00e9valo fue percibida como una amenaza por los sectores dominantes que, si bien perdieron el poder pol\u00edtico, no cesaron en sus intentos golpistas, conservando el poder econ\u00f3mico, lo que pas\u00f3 a constituirse en el principal desaf\u00edo que debi\u00f3 afrontar todo prop\u00f3sito modernizador.<\/p><p>El ejercicio de sus potestades por parte del gobierno guatemalteco preocup\u00f3 al Departamento de Estado. En 1948, Washington design\u00f3 embajador a Richard C. Patterson Jr. quien, en declaraciones a <em>Time<\/em>, destac\u00f3 que su misi\u00f3n era \u201cconstruir en Guatemala un ejemplo de contenci\u00f3n al comunismo y a las inquietudes sufridas por las compa\u00f1\u00edas norteamericanas en todas partes\u201d. Investigaciones del Ministerio de la Defensa constataron que el embajador norteamericano ten\u00eda relaciones con grupos golpistas. Como consecuencia, en marzo de 1950, bajo presi\u00f3n del gobierno guatemalteco, Patterson retorn\u00f3 a Washington.<\/p><p>Un a\u00f1o despu\u00e9s se registr\u00f3 un hecho novedoso: por primera vez, un presidente constitucional de Guatemala entregaba el mando a otro elegido conforme a los preceptos constitucionales. Ar\u00e9valo era sucedido por el coronel Jacobo \u00c1rbenz Guzm\u00e1n, elegido en las urnas mediante comicios tan pulcros como los que consagraron a su predecesor.<\/p><p>El nacionalismo popular de \u00c1rbenz se intern\u00f3 resueltamente en un terreno estrat\u00e9gico para el desarrollo de Guatemala: \u201cConvertir a nuestro pa\u00eds de una naci\u00f3n dependiente y de econom\u00eda semicolonial en un pa\u00eds econ\u00f3micamente independiente; convertir a Guatemala de pa\u00eds atrasado y de econom\u00eda predominantemente semifeudal en un <strong>pa\u00eds moderno y capitalista<\/strong>\u201d. Entre las medidas concretas para liberar a Guatemala del monopolio extranjero de la UFCo. y la International Railways of Central America, \u00c1rbenz desarroll\u00f3 un ambicioso plan caminero. Adem\u00e1s, plane\u00f3 la construcci\u00f3n de un puerto en la Bah\u00eda de Santo Tom\u00e1s para sortear el control que el monopolio ferrobananero ejerc\u00eda sobre Puerto Barrios.<\/p><p>De las medidas gubernamentales, la ley de Reforma Agraria fue la que m\u00e1s irrit\u00f3 a los grandes terratenientes. La reforma apuntaba a desarticular el hist\u00f3rico e inequitativo sistema de tenencia de la tierra caracterizado por la concentraci\u00f3n de su propiedad en manos de las fincas cafetaleras y de la \u201cfrutera\u201d. Sancionada en 1952, establec\u00eda las condiciones bajo las cuales se expropiar\u00edan las tierras improductivas y por las que ser\u00edan otorgadas a quienes las requirieran. Se procuraba acabar con las relaciones de servidumbre personal en el \u00e1mbito rural y <strong>promover un desarrollo capitalista independiente<\/strong> mediante la expropiaci\u00f3n de las tierras incultas para su entrega a los campesinos que no tuvieran tierras o poseyesen pocas. Los terratenientes cuestionaron la medida, que consideraban inconstitucional, inoperante, comunista y un intento estatal para convertirse en un \u00fanico y poderoso due\u00f1o. Lo que m\u00e1s sublevaba a los latifundistas era la disposici\u00f3n de hacer desaparecer \u201ctoda sujeci\u00f3n personal de los trabajadores a los propietarios de fincas o a sus representantes\u201d.<\/p><p>La medida tuvo vigencia durante el breve per\u00edodo de 18 meses, en los cuales se afect\u00f3 casi el 20% de las tierras guatemaltecas. Se calcula que casi 700.000 personas fueron beneficiadas. El principal propietario del pa\u00eds era la UFCo. En marzo de 1953, el gobierno le aplic\u00f3 la reforma y expropi\u00f3 a la frutera casi 400.000 acres de tierras incultas, en la mayor expropiaci\u00f3n producida durante la vigencia de la ley. Conforme la legislaci\u00f3n, la indemnizaci\u00f3n se fij\u00f3 teniendo en cuenta el valor declarado por la empresa al momento de abonar el impuesto territorial en 1950, en casi 1.200.000 quetzales a pagar en bonos a largo plazo.<\/p><p>La frutera elev\u00f3 sus demandas al presidente estadounidense Dwight Eisenhower y al titular del Departamento de Estado, John Foster Dulles. Este respald\u00f3 los reclamos del monopolio frutero y aval\u00f3 su demanda de 16.000.000 de d\u00f3lares de resarcimiento. El rechazo de \u00c1rbenz incentiv\u00f3 la campa\u00f1a estadounidense contra el presidente guatemalteco. Gran parte de la prensa norteamericana se sum\u00f3 a la misma en un contexto fuertemente contaminado por el macartismo. A fines de 1953, el Departamento de Estado comenz\u00f3 a planear el derrocamiento de \u00c1rbenz. Ya en enero, al asumir la presidencia, Eisenhower denunci\u00f3 que \u201cel comunismo luchaba por establecer su primera cabeza de playa en ambas Am\u00e9ricas, logrando el control de Guatemala\u201d. Por su parte, Foster Dulles declar\u00f3 durante una conferencia de prensa que, \u201caunque se arreglara el problema de la UFCo., aunque pagaran una moneda de oro por cada banana, esto no modificar\u00eda la cuesti\u00f3n de la infiltraci\u00f3n comunista en Guatemala. Ese es el problema, no la United Fruit\u201d.<\/p><p>Los conspiradores locales \u2013latifundistas heridos por la reforma; grupos dominantes, en general afectados por las pol\u00edticas progresistas; pol\u00edticos y militares desplazados\u2013 carec\u00edan de la entidad suficiente para derrotar electoralmente al gobierno democr\u00e1tico, pero contaban con el respaldo de los gobiernos dictatoriales de derecha de pa\u00edses pr\u00f3ximos como el de Anastasio Somoza Garc\u00eda, dictador nicarag\u00fcense; de su similar dominicano, el vitalicio Rafael Le\u00f3nidas Trujillo; del hondure\u00f1o Tiburcio Car\u00edas Andino y del venezolano Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez.<\/p><p>Mientras el arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell y Arellano, en una carta pastoral conden\u00f3 el avance del comunismo, en abril de 1954 la CIA promovi\u00f3 encuentros secretos entre el cardenal de Nueva York, Francis J. Spellman, y sacerdotes guatemaltecos para sugerirles que la Iglesia deb\u00eda preservar la fe contra la contaminaci\u00f3n espiritual proveniente de los avances liderados por los comunistas.<\/p><p>Qued\u00f3 al Departamento de Estado, a trav\u00e9s de la CIA, la tarea de tejer la urdimbre golpista articulando a los distintos sectores opuestos al proceso democr\u00e1tico y revolucionario. En sinton\u00eda con el operativo sedicioso, y acompa\u00f1ando los esfuerzos diplom\u00e1ticos del Departamento de Estado para aislar a Guatemala, se despleg\u00f3 una guerra psicol\u00f3gica encubierta. La CIA financi\u00f3 una radioemisora a cargo de un grupo de exiliados que transmit\u00eda desde Nicaragua mensajes contra \u00c1rbenz. Por otra parte, la oposici\u00f3n estadounidense a \u00c1rbenz procuraba preservar la solidaridad hemisf\u00e9rica y servir de advertencia para los intentos de cualquier gobierno latinoamericano de evadirse del redil construido por la hegemon\u00eda norteamericana.<\/p><p>Cabe preguntarse si la penetraci\u00f3n comunista ten\u00eda suficiente andamiaje como para adue\u00f1arse del poder. El Partido Comunista fue reconocido por \u00c1rbenz en 1952. Su participaci\u00f3n en las elecciones de 1953 se tradujo en la magra obtenci\u00f3n de cuatro esca\u00f1os sobre cincuenta y ocho que ten\u00eda el Congreso. Su mayor influencia se registraba en el reducido movimiento obrero organizado. Tambi\u00e9n ten\u00eda ascendiente entre los intelectuales; mientras que entre los militares su peso era nulo, y en el dise\u00f1o de la pol\u00edtica de \u00c1rbenz, escaso.<\/p><p>En 1953, la CIA design\u00f3 a Juan C\u00f3rdova Cerna para encabezar el golpe contra \u00c1rbenz. No tard\u00f3 en generarse una pugna por el liderazgo del movimiento con Castillo Armas, quien finalmente fue el elegido por la central norteamericana. El nuevo l\u00edder hab\u00eda estudiado ocho meses en la base militar Fort Leavenworth, en Kansas, contact\u00e1ndose con varios oficiales de inteligencia estadounidenses. Retorn\u00f3 luego a su pa\u00eds, donde lleg\u00f3 a ser director de la Escuela Polit\u00e9cnica. A mediados de abril de 1953, el presidente Eisenhower dio su consentimiento y aprob\u00f3 un presupuesto de 2,7 millones de d\u00f3lares para la operaci\u00f3n golpista. Meses despu\u00e9s, durante una reuni\u00f3n de la comisi\u00f3n del NSC, aprobaron el operativo. Fue designado ejecutivo de la operaci\u00f3n el coronel Albert Haney, que estableci\u00f3 su sede de operaciones en las cercan\u00edas de Miami, Florida, creando grupos de acci\u00f3n en Honduras, Nicaragua y, obviamente, en Guatemala.<\/p><p>En noviembre de 1953, mientras se firmaba un pacto militar entre Estados Unidos y Nicaragua, Eisenhower y Dulles enviaron a John Emil Peurifoy como embajador en Guatemala para coordinar las acciones de la CIA y de los otros embajadores norteamericanos en Centroam\u00e9rica, actividades encubiertas tendientes a expulsar a \u00c1rbenz. A mediados de diciembre, Peurifoy realiz\u00f3 una cena en la embajada para agasajar al presidente de Guatemala. \u00c1rbenz comenz\u00f3 planteando el tema en sus justos t\u00e9rminos: el problema era entre la UFCo. y su gobierno. De inmediato, el norteamericano hizo llegar a Washington su primera impresi\u00f3n del presidente guatemalteco: \u201cMe pareci\u00f3 que el hombre pensaba como un comunista y hablaba como un comunista, y que si no lo era, actuar\u00eda como uno hasta que apareciera otro de verdad\u201d.<\/p><p>Aprobado el operativo y, con el informe de Peurifoy pronosticando la ca\u00edda inminente de Guatemala en manos del comunismo, Foster Dulles apur\u00f3 la concreci\u00f3n del golpe. Una decisi\u00f3n de \u00c1rbenz sirvi\u00f3 de pretexto para disparar el golpe de Estado. La oficialidad del ej\u00e9rcito guatemalteco ten\u00eda, entre sus preocupaciones, la carencia en la provisi\u00f3n de armas y equipos y, adem\u00e1s, los tibios intentos de \u00c1rbenz por armar a los campesinos y a los trabajadores. Washington bloque\u00f3 los prop\u00f3sitos de Guatemala de comprar en otros pa\u00edses. Frente a la presi\u00f3n de los militares, el deterioro del stock armamentista y el aislamiento regional, el gobierno concret\u00f3 la compra de armas a un pa\u00eds del bloque sovi\u00e9tico: Checoslovaquia. El env\u00edo se efectiviz\u00f3 en un barco sueco que arrib\u00f3 a Puerto Barrios en mayo de 1954, bajo la vigilancia de agentes de la CIA. De inmediato, Foster Dulles exager\u00f3 afirmando que Guatemala \u201cse ha puesto en condiciones de dominar militarmente la regi\u00f3n centroamericana ya que el gobierno guatemalteco ha hecho gestos contra sus vecinos que lo consideran un peligro y que se han visto, a causa de ello, forzados a pedir ayuda\u201d.<\/p><p>Por su parte, la prensa estadounidense reprodujo un supuesto telegrama de la Agencia donde se declaraba que el \u201ccargamento es una evidencia impactante de que los sovi\u00e9ticos y los comunistas se propon\u00edan asumir el control total\u201d. En tanto, Somoza romp\u00eda relaciones con el gobierno guatemalteco, acusando a su embajada en Managua de hacer propaganda comunista, al tiempo que recib\u00eda de los Estados Unidos un cargamento de al menos cincuenta toneladas de armas y, en un campo de adiestramiento, bajo la supervisi\u00f3n de un funcionario de la CIA, se preparaban guatemaltecos, nicarag\u00fcenses, hondure\u00f1os y norteamericanos para integrar la mesnada que, con la conducci\u00f3n de Castillo Armas, se preparaba para invadir Guatemala.<\/p><p>Desde entonces, la escalada b\u00e9lica contra el gobierno de \u00c1rbenz se intensific\u00f3. Guatemala sufri\u00f3 un bloqueo naval por parte de Estados Unidos, en tanto el presidente de Honduras pidi\u00f3 a Washington que invocara el TIAR para enfrentar al comunismo en Am\u00e9rica latina y firm\u00f3 un pacto militar con la gran potencia. Armas, municiones, aviones y t\u00e9cnicos llegaron a Tegucigalpa y Managua para reforzar la retaguardia de los combatientes destinados a invadir Guatemala. En junio de 1954, Castillo Armas, con una \u201cfuerza liberacionista\u201d integrada por 150 mercenarios, atraves\u00f3 la frontera e invadi\u00f3 Guatemala. Avanzaron hasta estacionarse en la iglesia del Cristo Negro en Esquipulas, donde Castillo pidi\u00f3 la bendici\u00f3n de Cristo para su aventura golpista mientras aguardaba la renuncia de \u00c1rbenz.<\/p><p>Simult\u00e1neamente, provenientes de Nicaragua, aviones P47 Thunderbolts, facilitados por el gobierno estadounidense y piloteados por norteamericanos, bombardearon la ciudad capital, el puerto San Jos\u00e9 sobre el Pac\u00edfico y bases militares sin encontrar respuesta por parte de la obsoleta aviaci\u00f3n local. Mientras, personal de la CIA desde la Florida interfer\u00eda las transmisiones radiales guatemaltecas magnificando la invasi\u00f3n. Ese mismo d\u00eda, la delegaci\u00f3n guatemalteca en la ONU acus\u00f3 a los Estados Unidos por el ataque a San Jos\u00e9, se\u00f1alando la participaci\u00f3n de aviones norteamericanos piloteados por agentes de la CIA. El Departamento de Estado neg\u00f3 su participaci\u00f3n en los hechos y los atribuy\u00f3 a una revuelta interna. En la oportunidad, el comportamiento del gobierno estadounidense fue acremente censurado por el secretario general de la ONU, Dag Hammarskjold.<\/p><p>Por su parte, el canciller Guillermo Toriello recurri\u00f3 al Consejo de Seguridad de la ONU para que no se permitiera el accionar de los insurgentes en los pa\u00edses vecinos, se ordenara el cese del fuego y una comisi\u00f3n observadora se trasladara a Guatemala. El 20 de junio, el Consejo presidido por Henry Cabot Lodge acept\u00f3 la moci\u00f3n de Estados Unidos, Colombia y Brasil para que la cuesti\u00f3n se derivara a la OEA, donde la gran potencia contaba con amplia mayor\u00eda, pero el veto sovi\u00e9tico imposibilit\u00f3 la maniobra.<\/p><p>Los Estados Unidos se opon\u00edan a que un c\u00f3nclave extrarregional interviniera en el asunto y, finalmente, el caso fue derivado al seno de la OEA. En este marco, los guatemaltecos aceptaron cooperar con el Comit\u00e9 Interamericano de Paz pedido por Honduras y Nicaragua, pa\u00edses adheridos a la postura norteamericana. El 28 de junio, el Comit\u00e9 dispuso enviar un cuerpo investigador, mientras el Consejo de la OEA convoc\u00f3 a una reuni\u00f3n de consulta a concretarse en R\u00edo de Janeiro el 7 de julio. Ante la celeridad que ameritaba el tema, la medida parec\u00eda dilatoria. De cualquier manera, el conflicto experiment\u00f3 un vuelco que hizo innecesarias las trapisondas diplom\u00e1ticas y result\u00f3 funcional a la estrategia de Washington. El sector de la oficialidad guatemalteca devoto de la instituci\u00f3n militar nunca resign\u00f3 su aspiraci\u00f3n a conservar el monopolio leg\u00edtimo del ejercicio de la violencia, por lo que mostraba preocupaci\u00f3n ante todo intento de perderlo. Si bien \u00c1rbenz entreg\u00f3 las armas compradas a los militares, no renunci\u00f3 a sus planes de entrenar a las milicias populares. Este prop\u00f3sito presidencial inquietaba a los altos mandos.<\/p><p>El desasosiego de los jefes militares se ve\u00eda incrementado por la campa\u00f1a psicol\u00f3gica de los estadounidenses que enfatizaba la influencia comunista, y aun sovi\u00e9tica, en el gobierno. Por otra parte, muchos oficiales sobornados por Peurifoy se plegaron a la campa\u00f1a golpista. Tambi\u00e9n tem\u00edan que, como consecuencia de la Reforma Agraria, se produjera una rebeli\u00f3n de los campesinos y trabajadores rurales que, como en el pasado, enfrentara a los mandos militares. A este recelo contribuyeron las invasiones de tierras que, sin la autorizaci\u00f3n de \u00c1rbenz, impuls\u00f3 \u2013entre otros\u2013 el dirigente comunista Carlos Manuel Pellecer, en un accionar que constitu\u00eda, desde una mirada indulgente, un irreflexivo acto de provocaci\u00f3n.<\/p><p>A principios de junio de 1954, los comandantes se reunieron con el presidente para agradecerle la entrega del armamento. En la ocasi\u00f3n, le presentaron un cuestionario para que aclarara sus conexiones con los comunistas. Esta presi\u00f3n corporativa sobre quien era la autoridad m\u00e1xima del pa\u00eds marc\u00f3 un quiebre en el v\u00ednculo entre ambos. No obstante, \u00c1rbenz se comprometi\u00f3 a responder en una futura reuni\u00f3n que se concret\u00f3 el 14 de junio. Pero las respuestas al cuestionario no resultaron satisfactorias para el amplio grupo de oficiales asistentes, quienes le dieron un plazo perentorio para expulsar a los comunistas.<\/p><p>El 25 de junio, Honduras acus\u00f3 a Guatemala de agresora y se instal\u00f3 un alarmante escenario: la posibilidad de una guerra en la que Honduras, aliada con Nicaragua y los Estados Unidos, invadieran Guatemala. \u00c1rbenz orden\u00f3 al jefe de las fuerzas armadas, Carlos Enrique D\u00edaz de Le\u00f3n, que proveyera de armas a las milicias de trabajadores y campesinos. Pero D\u00edaz no cumpli\u00f3 la orden: la traici\u00f3n se hab\u00eda consumado, quedando develada la gran inc\u00f3gnita del Departamento de Estado y de la CIA acerca del comportamiento de las fuerzas armadas guatemaltecas frente a la invasi\u00f3n.<\/p><p>De inmediato, el 27 de junio de 1954, el presidente legal de Guatemala entreg\u00f3 su renuncia a D\u00edaz y luego dirigi\u00f3 un mensaje al pueblo guatemalteco en el que acus\u00f3 a la UFCo., los monopolios norteamericanos y los c\u00edrculos gobernantes de Estados Unidos por la responsabilidad del ataque a Guatemala. Asimismo, se\u00f1al\u00f3 que, si bien argumentaban la existencia de la influencia comunista, en realidad, aquellos intereses financieros tem\u00edan que el ejemplo de Guatemala fuera imitado por otros pa\u00edses latinoamericanos. Reconoci\u00f3 que debi\u00f3 luchar en \u201ccondiciones dif\u00edciles\u201d y que la soberan\u00eda popular s\u00f3lo se pod\u00eda mantener si se contaba con los elementos materiales para defenderla. Seg\u00fan el analista Ronald M. Scheider, \u201clos sucesos de la \u00faltima semana del r\u00e9gimen de \u00c1rbenz demostraron que en Guatemala el comunismo no hab\u00eda llegado a ser un movimiento popular\u2026 Si bien ejercieron mucha influencia a trav\u00e9s de estrat\u00e9gicas posiciones que alcanzaron en la estructura pol\u00edtica, m\u00e1s bien sencilla, del pa\u00eds, los comunistas no tuvieron suficiente tiempo para construir una base amplia o echar sus ra\u00edces profundamente\u201d.<\/p><p>Tampoco se comprob\u00f3 la existencia de una intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica en los asuntos guatemaltecos que justificara el derrocamiento de \u00c1rbenz. El citado Scheider demostr\u00f3 que nunca se encontraron pruebas que evidenciaran el involucramiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en los asuntos del pa\u00eds centroamericano. El propio Foster Dulles admiti\u00f3 que \u201cser\u00eda imposible presentar evidencias claras que ligaran al gobierno de Guatemala con Mosc\u00fa\u201d.<\/p><p>A partir de la ca\u00edda de \u00c1rbenz, Peurifoy acentu\u00f3 su rol protag\u00f3nico como coordinador de los hilos conspirativos perge\u00f1ados por la CIA, estableciendo las condiciones de la sucesi\u00f3n. El embajador, con una pistola en la cintura para hacer m\u00e1s convincentes sus designios, aceler\u00f3 los tiempos para alcanzar su objetivo: imponer al coronel Castillo Armas como presidente. Por su parte, el presidente D\u00edaz estaba dispuesto a expulsar a los mercenarios \u201cliberacionistas\u201d y se mostr\u00f3 reticente a ajusticiar a los integrantes de una lista de presuntos comunistas que le present\u00f3 Peurifoy. El embajador ve\u00eda c\u00f3mo se complicaba su \u201ctrabajo\u201d, ya que una comisi\u00f3n de la ONU estaba a punto de arribar y comprobar la invasi\u00f3n. Pero un nuevo y oportuno bombardeo sobre la ciudad de Guatemala, a cargo de un piloto contratado por la CIA, tuvo como desenlace la renuncia de D\u00edaz al d\u00eda siguiente de su asunci\u00f3n.<\/p><p>Una junta presidida por el coronel Elfego Hern\u00e1n Monz\u00f3n asumi\u00f3 el gobierno y mostr\u00f3 mayor docilidad que su antecesor. En principio, Monz\u00f3n no quiso reconocer un estatus oficial a la \u201cfuerza liberacionista\u201d y no estaba dispuesto a negociar con Castillo Armas. Peurifoy promovi\u00f3 un encuentro en El Salvador entre Monz\u00f3n y Castillo Armas, que culmin\u00f3 con un acuerdo de paz por el que Castillo asumir\u00eda la presidencia de la junta, hasta la convocatoria de elecciones presidenciales. Junto a Peurifoy, patrocinando el acuerdo, se encontraba el nuncio apost\u00f3lico, monse\u00f1or Gennaro Verolino. De esta manera, el \u00e9xito coron\u00f3 los objetivos golpistas: por fin Castillo Armas lleg\u00f3 a la ciudad de Guatemala \u2013no encabezando la \u201cfuerza liberacionista\u201d\u2013, sino en el avi\u00f3n diplom\u00e1tico de Peurifoy, asumiendo el mando de la junta el 8 de julio de 1954. As\u00ed se consumaba lo que Foster Dulles llam\u00f3 \u201cuna gloriosa victoria\u201d.<\/p><p>Decidido a no perder m\u00e1s tiempo, Castillo disolvi\u00f3 la junta y convoc\u00f3 a un plebiscito popular para el 8 de octubre: como candidato \u00fanico, obtuvo m\u00e1s del 90% de los votos. A partir de entonces se acentu\u00f3 la pol\u00edtica destinada a extirpar la herencia del gobierno de \u00c1rbenz. Para ello cont\u00f3 con el apoyo total del ej\u00e9rcito y de la Iglesia, de la burgues\u00eda agroexportadora y, fundamentalmente, de los Estados Unidos. Desde el golpe de Estado, los sindicatos y organizaciones pol\u00edticas que hab\u00edan apoyado la revoluci\u00f3n fueron declarados ilegales. Centenares de personas buscaron asilo en las embajadas de M\u00e9xico y Argentina. M\u00e1s de 5.000 campesinos poblaron las c\u00e1rceles y los activistas rurales huyeron de sus comunidades. Cientos de campesinos y dirigentes sindicales rurales fueron asesinados. La mayor\u00eda de los labriegos perdi\u00f3 las tierras ganadas durante la revoluci\u00f3n. La UFCo. recuper\u00f3 las tierras expropiadas. Adem\u00e1s, fue cancelado el derecho a votar de los analfabetos, en su mayor\u00eda indios. Se anularon las enmiendas efectuadas al C\u00f3digo de Trabajo de 1947 que garantizaban derechos a los trabajadores y sindicatos. Desde entonces, Guatemala nunca fue la misma.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-83063b4 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"83063b4\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3873fc7\" data-id=\"3873fc7\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4b7d7c5 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"4b7d7c5\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-1d0c49b elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"1d0c49b\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b52883f\" data-id=\"b52883f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e62046a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e62046a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Ricardo Vicente:<\/strong><br \/>Licenciado en Sociolog\u00eda. Especialista en Historia Econ\u00f3mica y de las Pol\u00edticas Econ\u00f3micas. Docente de la Maestr\u00eda en Historia Econ\u00f3mica de la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas de la UBA. Investigador del Instituto de Investigaciones de Historia Econ\u00f3mica y Social (FCE-UBA). Ex Docente de la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas (UBA) y de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Ex Docente del Instituto Universitario del Arte (IUNA). Miembro del Consejo Editorial de la revista \u201cCiclos en la Historia, la Econom\u00eda y la Sociedad\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Ricardo Vicente | La conjura que derroc\u00f3 a Jacobo \u00c1rbenz inaugur\u00f3 la saga de intervenciones golpistas de la central de inteligencia norteamericana en el continente. Bajo la excusa de preservar la regi\u00f3n frente al supuesto \u201cavance comunista\u201d, la operaci\u00f3n tuvo como objetivo sostener los intereses econ\u00f3micos de grandes transnacionales como la United Fruit Company.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8557,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[780],"tags":[809,811,808,106,781,810],"class_list":["post-7142","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-67","tag-cia","tag-golpe-de-estado","tag-guatemala","tag-latinoamerica","tag-relaciones-internacionales","tag-ricardo-vicente"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7142"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7142\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25562,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7142\/revisions\/25562"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8557"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}