{"id":7822,"date":"2010-06-01T01:23:00","date_gmt":"2010-06-01T04:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=7822"},"modified":"2024-07-26T12:16:38","modified_gmt":"2024-07-26T15:16:38","slug":"cuando-comer-es-un-problema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/cuando-comer-es-un-problema\/","title":{"rendered":"Cuando comer es un problema"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"7822\" class=\"elementor elementor-7822\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-606ab9f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"606ab9f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-57c43b3\" data-id=\"57c43b3\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a0dee98 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a0dee98\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Las causas de persistencia del hambre en el mundo y la Argentina.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-46427ca elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"46427ca\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b5ec986\" data-id=\"b5ec986\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d91d0a5 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"d91d0a5\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Roberto Cittadini |<\/em><\/a><\/p><p>El presente art\u00edculo se propone reflexionar sobre la compleja multidimensionalidad de la problem\u00e1tica de la seguridad y soberan\u00eda alimentarias. Se presentar\u00e1 la caracterizaci\u00f3n emergente del problema y las distintas posiciones al respecto de los actores centrales y su evoluci\u00f3n. Intentaremos reflexionar sobre las causas subyacentes, destac\u00e1ndose las limitaciones sociales y ambientales del estilo de desarrollo predominante. En la reflexi\u00f3n sobre propuestas superadoras se rescata el rol de la agricultura familiar y la necesidad de impulsar procesos de desarrollo territorial, socialmente incluyentes y ambientalmente sustentables.<\/p><p>En la Cumbre Mundial sobre la Alimentaci\u00f3n de 1996, la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentaci\u00f3n (FAO) se fij\u00f3 como meta reducir a la mitad el n\u00famero de desnutridos para 2015. Recientemente, asumieron que dicha meta \u201ces un objetivo irrealizable\u201d, reconociendo la existencia de 1.020 millones de personas con hambre. Esta situaci\u00f3n tiene lugar en un contexto de fuerte incremento de la producci\u00f3n mundial de alimentos. Entre 1990-1997 la producci\u00f3n mundial per c\u00e1pita de alimentos creci\u00f3 un 25 por ciento.<\/p><p>\u00bfPor qu\u00e9 persiste y se agrava esta situaci\u00f3n de carencia alimentaria a nivel mundial? \u00bfCu\u00e1les son sus causas? \u00bfQu\u00e9 propuestas es posible ensayar? \u00bfY cu\u00e1les han sido los t\u00e9rminos en que se ha debatido este problema?<\/p><p>El acceso a los alimentos ha sido una preocupaci\u00f3n central de las sociedades humanas a lo largo de la historia. Desde la teor\u00eda malthusiana (1798), el problema del acceso al alimento aparece como un problema centrado en el volumen de la producci\u00f3n. Con la Revoluci\u00f3n Industrial las sociedades complejizaron su organizaci\u00f3n socioecon\u00f3mica y este problema pas\u00f3 de la esfera privada de la unidad dom\u00e9stica a resolverse en la esfera p\u00fablica del mercado. Al naturalizarse su intercambio en el mercado, el alimento se convierte as\u00ed en una mercanc\u00eda.<\/p><p>Este debate se ha reeditado respecto de c\u00f3mo garantizar a nivel global un adecuado balance entre las capacidades de producci\u00f3n y la satisfacci\u00f3n de las necesidades de la poblaci\u00f3n mundial. Este enfoque resulta insuficiente para abordar la compleja multidimensionalidad del problema. La experiencia hist\u00f3rica muestra que aun cuando la humanidad haya logrado garantizar un balance global positivo, el problema persiste.<\/p><p>Esta paradoja se explica porque el crecimiento de la producci\u00f3n se genera en un contexto de fuerte desequilibrio en la distribuci\u00f3n de la riqueza generada. Los agentes econ\u00f3micos orientan su producci\u00f3n buscando satisfacer el consumo de los sectores que concentran los ingresos. Incluso los pa\u00edses subdesarrollados orientan la producci\u00f3n hacia la demanda solvente de pa\u00edses centrales, comprometiendo el abastecimiento alimentario de su poblaci\u00f3n. El problema de la inseguridad alimentaria no se debe a una insuficiente provisi\u00f3n de alimentos, sino a las desiguales condiciones de acceso entre personas y pueblos. Desde principios de los \u201980 el economista indio Amartya Sen, Premio Nobel de Econom\u00eda (1998) y uno de los principales impulsores de las teor\u00edas del desarrollo humano, impulsa esta visi\u00f3n.<\/p><p>El concepto mismo de seguridad alimentaria se encuentra en debate y proceso de construcci\u00f3n, configur\u00e1ndose como un concepto eminentemente pol\u00edtico. La FAO comienza a utilizarlo en 1974. En 1992 la Conferencia Internacional sobre Nutrici\u00f3n define la seguridad alimentaria como \u201cla necesidad de que todas las personas tengan acceso en todo momento a alimentos inocuos y nutritivos que les permitan mantener una vida sana y activa\u201d. La Cumbre Mundial sobre la Alimentaci\u00f3n (1996) identifica el concepto de seguridad alimentaria como \u201cel derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentaci\u00f3n apropiada\u201d, considerando adem\u00e1s que \u201cpara mejorar el acceso a los alimentos es imprescindible erradicar la pobreza\u201d.<\/p><p>En contraposici\u00f3n a las posturas \u201coficiales\u201d, las organizaciones sociales nucleadas en la V\u00eda Campesina elaboraron en 1996 el concepto de soberan\u00eda alimentaria como \u201cel derecho de los pueblos a definir sus propias pol\u00edticas de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo\u201d, incluyendo \u201cel derecho de los pueblos a priorizar la producci\u00f3n agr\u00edcola local para alimentar a su poblaci\u00f3n, el derecho de los campesinos a producir sus propios alimentos, el derecho de los pa\u00edses a protegerse de las importaciones agr\u00edcolas y alimentarias de bajos precios (dumping) y la participaci\u00f3n de los pueblos en la definici\u00f3n de la pol\u00edtica agraria\u201d.<\/p><p>En 2009 una nueva Cumbre Mundial sobre la Alimentaci\u00f3n proclama que \u201cla situaci\u00f3n constituye una lacra inaceptable\u201d y afecta \u201cla dignidad de una sexta parte de la poblaci\u00f3n mundial\u201d. En esta ocasi\u00f3n el Foro Paralelo de movimientos sociales plantea la necesidad \u201ctransformar el sistema alimentario actual para asegurar que aquellos y aquellas que producen los alimentos tengan un acceso equitativo a y el control sobre, la tierra, el agua, las semillas, la pesca y la biodiversidad agr\u00edcola\u201d.<\/p><p>De esta manera, seguridad y soberan\u00eda alimentaria constituyen un debate abierto, que reconoce como ejes centrales la cuesti\u00f3n del derecho y el problema del acceso, vislumbrando el sentido esencialmente pol\u00edtico de la discusi\u00f3n y la necesidad de analizar qu\u00e9 orientaci\u00f3n gu\u00eda las acciones y objetivos de las pol\u00edticas.<\/p><p>En nuestro pa\u00eds se recrea a nivel nacional esta situaci\u00f3n de hambre con excedente de producci\u00f3n. La cantidad de alimentos que produce la Argentina se estima que puede cubrir las necesidades alimenticias de 400 millones de personas. Sin embargo, existen vastos sectores de la poblaci\u00f3n con problemas de acceso a cantidad y calidad de alimentos sanos y nutritivos. Esta situaci\u00f3n se ha visto m\u00e1s agravada en momentos de crisis, como 2001, donde la din\u00e1mica del desempleo, subempleo y precarizaci\u00f3n conllev\u00f3 una explosi\u00f3n de la polarizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n social sin precedentes (42,9% de desempleo abierto, 57,5% de la poblaci\u00f3n en situaci\u00f3n de pobreza, y 27,5% en situaci\u00f3n de indigencia) reinstalando en la sociedad la problem\u00e1tica del acceso a la alimentaci\u00f3n.<\/p><p>A partir de 2003 comienza a instalarse un nuevo modelo de desarrollo nacional, que impulsa la recuperaci\u00f3n del rol del Estado en el funcionamiento de la econom\u00eda y la instrumentaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas. Se revierte progresivamente dicha situaci\u00f3n y la Argentina registra m\u00e1s de un lustro de crecimiento econ\u00f3mico que ha permitido una importante reducci\u00f3n de la pobreza y el desempleo. En el \u00e1mbito de las pol\u00edticas sociales, las acciones del Ministerio de Desarrollo Social as\u00ed como tambi\u00e9n la pol\u00edtica previsional vigente y la reciente Asignaci\u00f3n Universal por Hijo, significan una muy importante contribuci\u00f3n a mejorar las posibilidades de acceso a los alimentos de los grupos socialmente vulnerables.<\/p><p>Sin embargo, a\u00fan no logra superarse la existencia de un \u201cn\u00facleo duro\u201d de poblaci\u00f3n en situaci\u00f3n de pobreza y desempleo estructural, as\u00ed como otros fen\u00f3menos relativamente \u201cnovedosos\u201d: poblaci\u00f3n empleada en situaci\u00f3n de pobreza, con empleos de baja calidad \u2013precarios, informales y bajo nivel de ingresos\u2013, y con sobreexplotaci\u00f3n horaria. Para un importante sector de nuestra poblaci\u00f3n persisten problemas de acceso a los alimentos.<\/p><h5>Las transformaciones en el sistema agroalimentario global<\/h5><p>En el \u00e1mbito cient\u00edfico-t\u00e9cnico el debate sobre la seguridad y soberan\u00eda alimentaria se expresa en t\u00e9rminos de la evaluaci\u00f3n del proceso conocido como la revoluci\u00f3n verde. Existe cierto acuerdo de parte de organismos internacionales respecto de que permiti\u00f3 garantizar el balance positivo entre oferta y demanda de alimentos a nivel mundial. Investigadores de diversas disciplinas analizan c\u00f3mo gener\u00f3 un conjunto de transformaciones que \u2013contradictoriamente\u2013 contribuyeron a agravar el problema.<\/p><p>La agricultura tradicional tend\u00eda a basarse en la combinaci\u00f3n y rotaci\u00f3n de cultivos, su articulaci\u00f3n con la ganader\u00eda, el reciclaje de nutrientes, etc., donde la utilizaci\u00f3n de insumos externos era m\u00ednima. El proceso de modernizaci\u00f3n tendi\u00f3 a reemplazarla por un modelo de especializaci\u00f3n productiva para el mercado, centrado en semillas mejoradas y un paquete tecnol\u00f3gico que inclu\u00eda la fuerte incorporaci\u00f3n de insumos externos, fundamentalmente fertilizantes y agroqu\u00edmicos. Este paquete ha incluido una creciente mecanizaci\u00f3n que redujo los requerimientos de mano de obra. El modelo de especializaci\u00f3n productiva simplific\u00f3 los agroecosistemas y tendi\u00f3 al aumento de la escala de explotaci\u00f3n, desplazando masivamente a productores.<\/p><p>Las transformaciones que suscit\u00f3 este proceso de modernizaci\u00f3n no constitu\u00edan (ni constituyen) el \u00fanico sendero de acci\u00f3n posible para elevar la productividad, como lo demuestran m\u00faltiples experiencias como la Granja Ecol\u00f3gica Naturaleza Viva (Guadalupe Norte, Santa Fe), y distintos estudios donde la producci\u00f3n mixta y biodiversa optimiza la eficiencia energ\u00e9tica de los grandes establecimientos convencionales, de las peque\u00f1as fincas (menos de 10 hect\u00e1reas) y en fincas de tama\u00f1o mediano a grande (40 hect\u00e1reas). Es interesante notar que las plantaciones de monocultivo en un terreno grande habitualmente tienen mayor rendimiento que los monocultivos en terrenos peque\u00f1os. Sin embargo, los policultivos en terrenos peque\u00f1os tienen mayor productividad que los monocultivos de los grandes terrenos. Esto se debe, principalmente, a que los policultivos son sistemas multifuncionales, donde crecen muchos tipos de cultivos y varios productos animales. Adem\u00e1s de que la productividad es mayor debida la suma de las producciones de las distintas variedades de cultivo y animales, el ecosistema est\u00e1 proporcionando una gran variedad de servicios ecol\u00f3gicos, constituyendo un sistema muy eficiente en el uso de la tierra.<\/p><p>Con la revoluci\u00f3n verde se afianza un modelo de agricultura industrial que domina los distintos eslabones desde criterios de rentabilidad, donde los alimentos crecientemente no son de origen local, sino que recorren distancias cada vez mayores, con el consiguiente gasto energ\u00e9tico. La comunicaci\u00f3n masiva construye patrones de consumo donde se prioriza la imagen sobre la calidad nutricional. La comercializaci\u00f3n se organiza en largas cadenas y no se respeta la estacionalidad de los productos seg\u00fan la regi\u00f3n y en muchos casos tampoco garantizan inocuidad para la salud humana. Este modelo de consumo, producci\u00f3n, comercializaci\u00f3n y distribuci\u00f3n conlleva un alto impacto ambiental, un efecto negativo sobre la salud, un alto gasto energ\u00e9tico y un precio final alto.<\/p><p>Las pol\u00edticas impulsadas desde la OMC y los tratados de libre comercio han puesto en peligro las producciones nacionales de alimentos, obligando a los campesinos a producir cultivos comerciales y comprar sus alimentos a las multinacionales. As\u00ed Egipto, antiguo granero de trigo del Imperio Romano, se convirti\u00f3 en el primer importador; Indonesia, una de las cunas del arroz, hoy importa arroz transg\u00e9nico; M\u00e9xico, cuna de la cultura del ma\u00edz, importa hoy ma\u00edz transg\u00e9nico.<\/p><p>El retroceso de la agricultura familiar y campesina aument\u00f3 el n\u00famero de personas con problemas de acceso a los alimentos y su desplazamiento a engrosar sectores marginales de las periferias urbanas, donde es limitado su acceso al mercado de trabajo formal. El retroceso del Estado en su rol de garante de derechos b\u00e1sicos y prestador de pol\u00edticas universales, y la creciente concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, agravaron las condiciones de vida de estos sectores sociales.<\/p><p>En la Argentina este modelo de modernizaci\u00f3n dio lugar a un proceso de reestructuraci\u00f3n agraria caracterizado por un masivo proceso de especulaci\u00f3n agraria, mayor concentraci\u00f3n de la tierra, aumento de la superficie por unidad productiva y el surgimiento de nuevos actores \u2013grandes contratistas y pools de siembra\u2013. Un resultado central es la exclusi\u00f3n masiva de una vasta cantidad de actores tradicionales: peque\u00f1os productores, campesinos, productores familiares, chacareros, colonos, trabajadores rurales, comunidades y pueblos originarios. En el per\u00edodo 1988\/2002 se observa una fuerte disminuci\u00f3n de total de las explotaciones agropecuarias (desaparecieron m\u00e1s de 85.000) y el aumento de la superficie promedio (de 424 a 524 hect\u00e1reas). Este proceso conllev\u00f3 un creciente despoblamiento rural, desertizaci\u00f3n socioecon\u00f3mica y desvertebramiento territorial.<\/p><p>Otro aspecto negativo son las consecuencias ambientales indeseables, p\u00e9rdida de biodiversidad y cambio clim\u00e1tico. El INTA ha alertado sobre los problemas de sustentabilidad ambiental y ha planteado la necesidad de integrar pr\u00e1cticas de menor impacto. Sin embargo, se observan bajos niveles de incorporaci\u00f3n de dichas pr\u00e1cticas. La tendencia creciente al monocultivo genera externalidades negativas sobre el patrimonio natural: exportaci\u00f3n de nutrientes, degradaci\u00f3n del suelo, p\u00e9rdida de biodiversidad, contaminaci\u00f3n de acu\u00edferos, etc\u00e9tera. El riesgo de deterioro ambiental es mayor en las zonas marginales, anteriormente ganaderas o mixtas, por la fragilidad de los suelos y el desplazamiento de la agricultura familiar o campesina.<\/p><p>Aun cuando el INTA y el sistema cient\u00edficotecnol\u00f3gico puedan generar propuestas t\u00e9cnicas acordes para una agricultura realmente sustentable, debe reconocerse que la gobernanza de este proceso ha sido (y a\u00fan es) conducida por criterios de rentabilidad individual y cortoplacista, que no contemplan las externalidades sociales y ambientales generadas, ni aun el deterioro de los recursos prediales. Son necesarias pol\u00edticas activas que orienten el accionar de los agentes econ\u00f3micos hacia modelos m\u00e1s virtuosos.<\/p><h5>La construcci\u00f3n de nuevos paradigmas de desarrollo: el Desarrollo Territorial<\/h5><p>La noci\u00f3n de desarrollo se ha complejizado a partir de la constataci\u00f3n de que en los \u00faltimos 60 a\u00f1os el crecimiento econ\u00f3mico no se tradujo necesariamente en una mejor calidad de vida de la poblaci\u00f3n, sino que en muchas regiones del mundo se evidencia aumento de la pobreza, \u00e9xodo poblacional y creciente deterioro ambiental.<\/p><p>Las sucesivas crisis socioecon\u00f3micas acontecidas en nuestro pa\u00eds han puesto en evidencia una problem\u00e1tica social profunda, demandando una redefinici\u00f3n del sistema de pol\u00edticas p\u00fablicas. Esta realidad enfrenta al sistema p\u00fablico de ciencia y tecnolog\u00eda a demandas aparentemente contradictorias: por un lado, el desarrollo de \u201ctecnolog\u00edas de punta\u201d acordes con el modelo de agricultura industrial y su inserci\u00f3n en el comercio internacional de <em>commodities<\/em> agropecuarios, y por el otro, la promoci\u00f3n de un desarrollo territorialmente equilibrado y socialmente integrador.<\/p><p>A lo largo de su historia, el INTA ha tendido fuertes v\u00ednculos con los distintos actores del medio, y en este contexto es interpelado a la b\u00fasqueda de nuevos paradigmas interpretativos de la cuesti\u00f3n del desarrollo. En virtud de ello, el INTA ha asumido en su Plan Estrat\u00e9gico Institucional 2005-2015 la necesidad de orientar su accionar con un enfoque territorial del desarrollo, a fin de cumplir su misi\u00f3n institucional.<\/p><p>Para ello es preciso contar con nuevos marcos conceptuales y capacidades de acci\u00f3n, acordes con la complejidad de un escenario con nuevos actores y nuevas din\u00e1micas sociales. Desarrollar conocimientos y capacidades que abarquen la realidad de los territorios \u201cvivos\u201d, reconociendo al territorio como \u201ccuadro de vida\u201d: sus actores, historias, culturas, instituciones, relaciones sociales, flujos econ\u00f3micos, mecanismos de generaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de valor, necesidades, el ambiente natural y sus bienes, los procesos de innovaci\u00f3n y generaci\u00f3n de conocimiento, los conflictos socio-ambientales-territoriales y sus modos de gobernanza (las diferentes formas de interacci\u00f3n y coordinaci\u00f3n entre los actores de las esferas de acci\u00f3n privada, p\u00fablica y colectiva).<\/p><p>Sin embargo, el territorio no es solamente un espacio de relaciones sin\u00e9rgicas, sino tambi\u00e9n un espacio de conflictos entre actores y visiones de desarrollo, donde el Estado puede ser animador del desarrollo. Sus agentes deben ser capaces de comprender la complejidad social-econ\u00f3mica-pol\u00edtica-cultural presente en un territorio, sus sinergias y sus conflictos.<\/p><p>Asumir el enfoque del desarrollo territorial desaf\u00eda a crear y recrear capacidades para superar las demandas contradictorias, a partir de reconocer y debatir la multiplicidad de visiones acerca del desarrollo e incorporar a la pr\u00e1ctica institucional metodolog\u00edas de diagn\u00f3stico comprensivas de las din\u00e1micas sociales y \u00fatiles para orientar programas de acci\u00f3n basados sobre alianzas progresivas entre los actores.<\/p><p>La agricultura familiar tiene un rol estrat\u00e9gico. Este concepto refiere a un conjunto diverso de actores e identidades \u2013peque\u00f1o productor, minifundista, campesino, chacarero, colono, mediero, productor familiar, trabajador rural sin tierra, pueblos originarios, agricultor urbano, etc.\u2013, y sus actividades agr\u00edcolas, ganaderas o pecuarias, pesqueras, forestales, de producci\u00f3n agroindustrial, artesanal y recolecci\u00f3n. Algunas definiciones hacen \u00e9nfasis en las caracter\u00edsticas econ\u00f3mico-productivas del sector mientras que otras ponen foco en su compromiso con los territorios en los que se trabaja y vive, como una \u201cforma de vida\u201d y \u201cuna cuesti\u00f3n cultural\u201d.<\/p><p>La progresiva toma de conciencia acerca de las consecuencias del estilo de modernizaci\u00f3n agraria descripto est\u00e1 llevando a los Estados nacionales de la regi\u00f3n a instrumentar distintas pol\u00edticas activas de promoci\u00f3n de la agricultura familiar. Brasil, por ejemplo, con la creaci\u00f3n del Ministerio de Desarrollo Agrario, el Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar, la adquisici\u00f3n gubernamental de alimentos de la agricultura familiar para abastecer el Programa Hambre Cero, y el enfoque de la agroecolog\u00eda, o sea la combinaci\u00f3n del conocimiento ind\u00edgena y tecnolog\u00edas modernas selectas de bajos insumos para diversificar la producci\u00f3n.<\/p><p>En la Argentina, la agricultura familiar ocupa el 13,5% de la superficie productiva y genera el 19,2% de la producci\u00f3n agraria nacional. La institucionalidad del fomento a la producci\u00f3n familiar cuenta con distintos antecedentes (Programa Social Agropecuario, Minifundio, Cambio Rural, ProHuerta) que facilitaron procesos organizativos y cuentan con ricas experiencias que posicionan la seguridad y soberan\u00eda alimentarias en la agenda p\u00fablica. Particularmente el Programa ProHuerta, iniciativa conjunta del INTA y el Ministerio de Desarrollo Social, se orienta espec\u00edficamente a contribuir a la seguridad alimentaria. En sus 20 a\u00f1os de experiencia ha probado su eficaz inserci\u00f3n en los sectores vulnerables, rurales y urbanos, dando lugar a la novedosa categor\u00eda de agricultura urbana.<\/p><p>Merece destacarse tambi\u00e9n la creaci\u00f3n del Programa Nacional de Investigaci\u00f3n y Desarrollo Tecnol\u00f3gico para la Peque\u00f1a Agricultura Familiar, la creaci\u00f3n de la Subsecretar\u00eda de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, y m\u00e1s recientemente del Ministerio de Agricultura, Ganader\u00eda y Pesca de la Naci\u00f3n. Desde el Ministerio de Desarrollo Social se han impulsado iniciativas muy relacionadas \u2013marca colectiva, comisi\u00f3n nacional de microcr\u00e9dito, monotributo social, etc\u00e9tera\u2013.<\/p><h5>Estrategias hacia escenarios posibles y deseables<\/h5><p>La compleja multidimensionalidad del tema obliga a reconocer distintas estrategias que consideramos imperiosas para transitar socialmente hacia escenarios posibles y deseables.<\/p><p><strong>\u2022 Pol\u00edticas p\u00fablicas para un desarrollo territorial con equidad social y sustentabilidad ambiental.<\/strong><br \/>La Argentina cuenta con capacidades \u2013actuales y potenciales\u2013 para una producci\u00f3n de alimentos altamente excedentaria respecto de su demanda, y esto constituye una caracter\u00edstica que hist\u00f3ricamente ha configurado la inserci\u00f3n nacional en el sistema de comercio internacional. Sin dudas que un aprovechamiento social y ambientalmente sustentable de estas capacidades contribuir\u00e1 a consolidar un proyecto integral de desarrollo nacional. Sin embargo, si asumimos como objetivo estrat\u00e9gico alcanzar la seguridad alimentaria y mejorar nuestra soberan\u00eda alimentaria, debemos desarrollar tambi\u00e9n otras propuestas.<\/p><p>En este sentido, un primer campo de acci\u00f3n pasa por continuar y profundizar un conjunto de pol\u00edticas e iniciativas que han mejorado la distribuci\u00f3n y el acceso de la poblaci\u00f3n a un conjunto de satisfactores (prestaciones, bienes, servicios) mediante el sistema de pol\u00edticas sociales, la recuperaci\u00f3n de puestos de trabajo, as\u00ed como tambi\u00e9n la recuperaci\u00f3n de la capacidad de regulaci\u00f3n de parte del Estado acerca de los bienes naturales, dadas las limitaciones que han demostrado los mecanismos de mercado para garantizar la reproducci\u00f3n social y de la naturaleza.<\/p><p><strong>\u2022 Pol\u00edticas espec\u00edficas de promoci\u00f3n de la agricultura familiar en procesos de desarrollo territorial.<\/strong><br \/>El desarrollo de pol\u00edticas activas en seguridad y soberan\u00eda alimentarias requiere consolidar el rol estrat\u00e9gico de la agricultura familiar. Su fortalecimiento socioproductivo es garant\u00eda de disponibilidad de alimentos y de entramados sociales locales densos. Legislar, destinar subsidios y protecci\u00f3n a la actividad, facilitando el acceso a los bienes naturales, tecnol\u00f3gicos y financieros, es un modo posible de afianzar.<\/p><p>El desarrollo de la agricultura familiar ofrece ventajas: producciones m\u00e1s diversificadas, modelos menos agresivos con el medio ambiente y mayor impacto en la generaci\u00f3n de puestos de trabajo: la agricultura familiar genera el 57% del empleo en la actividad rural. Adem\u00e1s de estructurarse en circuitos de proximidad, contribuyendo al logro de la seguridad y soberan\u00eda alimentarias a nivel local y haciendo m\u00e1s racional el gasto energ\u00e9tico.<\/p><p>El afianzamiento de la agricultura familiar requiere la regularizaci\u00f3n de la tenencia y la facilitaci\u00f3n del acceso a la tierra y otros bienes naturales, particularmente el agua. Las pol\u00edticas de ordenamiento territorial deber\u00edan garantizar las \u00e1reas necesarias para el desarrollo de la agricultura familiar orientada al abastecimiento alimentario. Regular y generar normativa que proteja los productores que abastecen al mercado local frente a la valorizaci\u00f3n inmobiliaria que en muchos casos determina el desplazamiento de la actividad. Se necesitan importantes esfuerzos para reducir las condiciones de necesidades b\u00e1sicas insatisfechas de comunidades campesinas y pueblos originarios, dot\u00e1ndolas de infraestructura social b\u00e1sica, (caminos, infraestructura de riego y agua potable, vivienda, electrificaci\u00f3n rural, etc\u00e9tera).<\/p><p>Se abre un campo de acci\u00f3n que confiere condiciones oportunas para favorecer un impulso activo de la autoproducci\u00f3n de alimentos agroecol\u00f3gicos, tanto en \u00e1mbitos rurales como en \u00e1reas urbanas y periurbanas. Una pol\u00edtica p\u00fablica m\u00e1s activa de promoci\u00f3n de experiencias de agricultura agroecol\u00f3gica ampliar\u00eda notablemente su potencialidad.<\/p><p>Los mercados locales requieren ser revalorizados. En estos mercados la calidad est\u00e1 asociada a la producci\u00f3n artesanal y la identidad local. Se debe garantizar la inocuidad construyendo normas de calidad asociadas a las caracter\u00edsticas de la peque\u00f1a producci\u00f3n, generando confianza colectiva a trav\u00e9s de redes, y promoviendo la certificaci\u00f3n participativa. Tambi\u00e9n es necesario generar nuevos marcos jur\u00eddicos que contemplen la escala y pr\u00e1cticas de la producci\u00f3n artesanal, y permitan la generaci\u00f3n de valor agregado que retiene renta localmente.<\/p><p>Impulsar el Compre del Estado a los productos de la agricultura familiar, como muestra la experiencia brasile\u00f1a, da excelentes resultados y genera nuevas capacidades en el Estado y en las comunidades.<\/p><p>El rol de los consumidores es central en la valorizaci\u00f3n de atributos como el origen, las condiciones sociales o ambientales involucradas en el proceso productivo, el origen \u00e9tnico, las formas de trabajo asociado a su producci\u00f3n, etc\u00e9tera. La creciente valoraci\u00f3n de productos sanos, agroecol\u00f3gicos, naturales, artesanales, socialmente justos, etc., constituye una promisoria y potente capacidad en la criticidad de elecci\u00f3n de los consumidores.<\/p><p><strong>\u2022 Pol\u00edticas de cooperaci\u00f3n en autoproducci\u00f3n de alimentos.<\/strong><br \/>La cooperaci\u00f3n internacional destinada a los pa\u00edses m\u00e1s desfavorecidos en muchos casos no ha tenido los efectos esperados. Se impone la necesidad de contar con propuestas de cooperaci\u00f3n que consoliden las capacidades de las comunidades para producir sus propios alimentos, as\u00ed como una agenda global y compromisos reales por atenuar las crecientes desigualdades entre pa\u00edses.<\/p><p>Merece destacarse la experiencia que la Argentina viene desarrollando en Hait\u00ed desde 2004, a trav\u00e9s del ProHuerta \u2013con el apoyo de Canciller\u00eda, Desarrollo Social, y el INTA\u2013, contando actualmente con 23 profesionales distribuidos en las diferentes regiones del pa\u00eds, m\u00e1s de 1.800 promotores voluntarios, y m\u00e1s de 11.000 huertas que benefician a m\u00e1s de 80.000 personas. La Argentina aporta asesoramiento t\u00e9cnico y organizativo. Otros pa\u00edses financian la expansi\u00f3n del programa. Esta experiencia se ha convertido en un ejemplo exitoso de cooperaci\u00f3n. Frente a la reciente cat\u00e1strofe se ha previsto un plan de trabajo a cinco a\u00f1os que beneficie a un mill\u00f3n de personas.<\/p><h5>Conclusi\u00f3n<\/h5><p>La complejidad y multidimensionalidad del problema de la seguridad y soberan\u00eda alimentarias excede a una instituci\u00f3n o al sector agropecuario. La reversi\u00f3n de los problemas se\u00f1alados est\u00e1 asociada a la capacidad social (comunidad, pa\u00eds, humanidad) de generar otros modelos de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo, que logren un mayor equilibrio entre territorios y poblaciones, y preserven la capacidad del planeta de cobijarnos sustentablemente.<\/p><p>No obstante, la agenda para el sector \u2013orientada a dichos objetivos\u2013 es amplia y requiere m\u00faltiples estrategias tendientes a un desarrollo territorial ambientalmente sustentable y socialmente incluyente. Particularmente, consideramos muy relevante, a este prop\u00f3sito, el afianzamiento del conjunto de expresiones de la agricultura familiar. En este marco se rescata el aporte innovador en autoproducci\u00f3n de alimentos para la seguridad alimentaria que la Argentina est\u00e1 realizando a nivel nacional, y tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de cooperaci\u00f3n internacional.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d7604fc elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"d7604fc\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-16ade40\" data-id=\"16ade40\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-89adc83 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"89adc83\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a><\/div>\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-9efbf2a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"9efbf2a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7ad3c2b\" data-id=\"7ad3c2b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-bd5bd53 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"bd5bd53\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Roberto Cittadini:<\/strong><br \/>Coordinador del Programa Pro Huerta &#8211; INTA.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Roberto Cittadini | Las causas de persistencia del hambre en el mundo y la Argentina.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":30486,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[885],"tags":[702,595,956,189,346],"class_list":["post-7822","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-1","tag-hambre","tag-pobreza","tag-roberto-cittadini","tag-salud","tag-seguridad-alimentaria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7822","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7822"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7822\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30670,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7822\/revisions\/30670"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30486"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}