{"id":9120,"date":"2017-06-01T01:06:00","date_gmt":"2017-06-01T04:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=9120"},"modified":"2023-12-07T14:11:51","modified_gmt":"2023-12-07T17:11:51","slug":"la-irrupcion-de-un-sujeto-inesperado-en-las-instituciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/la-irrupcion-de-un-sujeto-inesperado-en-las-instituciones\/","title":{"rendered":"La irrupci\u00f3n de un sujeto inesperado en las instituciones"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9120\" class=\"elementor elementor-9120\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-1087adc elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"1087adc\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-c3bacc4\" data-id=\"c3bacc4\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4fe76f2 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4fe76f2\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Desde la perspectiva neoliberal utilitarista y el discurso de la meritocracia, las necesidades no son reconocidas como derechos sociales no cumplidos, sino que son atribuidas a falencias individuales, ya sea conductuales o gen\u00e9ticas. En este escenario de fragmentaci\u00f3n social, quien demanda puede ser visto como un Otro amenazante por aquellas instancias que deber\u00edan cuidarlo e incluirlo.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-aa638ee elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"aa638ee\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4b4fb06\" data-id=\"4b4fb06\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3ca39db elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3ca39db\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Alfredo J. M. Carballeda |<\/em><\/a><\/p><h5>1. Subjetividad y fragmentaci\u00f3n social<\/h5><p>Nuestra sociedad viene atravesando desde hace m\u00e1s de un a\u00f1o y medio diferentes procesos de fragmentaci\u00f3n que construyen nuevas formas de desaz\u00f3n y desencanto. Se quebrantan los lazos sociales y, desde all\u00ed, se producen nuevos atravesamientos y sentidos de lo pol\u00edtico, lo econ\u00f3mico y lo cultural. La incertidumbre, asociada a una sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida inminente de derechos o condiciones de vida que se presentaban como establecidas y previsibles, genera nuevos padecimientos y se relaciona con la aparici\u00f3n de diferentes formas de sociabilidad.<\/p><p>Por otra parte, desde un lenguaje hegem\u00f3nico a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n, se construye un discurso fuertemente individualista que, pareciera, se introduce subrepticiamente en cada uno de nosotros y como forma de dominaci\u00f3n a trav\u00e9s una especie de autocontrol y punici\u00f3n que cada individuo ejerce sobre s\u00ed mismo, convirti\u00e9ndose en su propio celador y carcelero. El controvertido y enga\u00f1oso discurso de autoayuda se transforma en una separaci\u00f3n de los otros y especialmente act\u00faa disciplinando a toda la sociedad.<\/p><p>As\u00ed, tambi\u00e9n se construyen formas de gobernabilidad. De esta manera, el neoliberalismo produce construcciones novedosas de subjetividad que pueden entenderse como esencial y necesariamente fragmentadas. La ruptura del lazo, el temor y la violencia hacia lo Otro se transforman tal vez en una necesidad que se explica como una forma de biopol\u00edtica que atraviesa cuerpos y subjetividades construyendo una forma de dominaci\u00f3n que pareciera eficaz.<\/p><p>Esas condiciones van desde el lazo social hasta los cuerpos y la subjetividad. Es posible pensar que las subjetividades actuales atraviesan un proceso de fragmentaci\u00f3n que se constituye desde la imposici\u00f3n violenta del neoliberalismo como un mandato social y cultural que se presenta como \u00fanica alternativa posible a seguir, donde hay solo perdedores y ganadores temporales. Los que ganan solo consiguen un ef\u00edmero, circunstancial y transitorio lugar dentro de una forma cada vez m\u00e1s ficticia de idea inclusi\u00f3n social signada en una especie de necesidad de desigualdad. Una sociedad cada vez m\u00e1s cercana a la met\u00e1fora de sumatoria de individuos, sin relaci\u00f3n con el pasado, presente o futuro colectivos. De este modo se fueron constituyendo formas de la individualidad que llevan a la sensaci\u00f3n de degradaci\u00f3n de uno mismo y consecuentemente de lo Otro. Quien no pertenece al mundo de los ganadores, dentro de esta l\u00f3gica, debe revisar sus propias debilidades e incapacidades.<\/p><p>La subjetividad se moldea dentro de la l\u00f3gica del mercado y es all\u00ed donde se fragmenta, se divide, para adecuarse enga\u00f1osamente a cada demanda, pedido o mandato que surge de este. Desde la exacerbaci\u00f3n del individualismo, el porvenir y los proyectos se empa\u00f1an y quedan marcados por la angustia y la desaz\u00f3n. La promesa emancipadora de la educaci\u00f3n, al carecer de puntales y certezas, gira nuevamente hacia un sinsentido que traspasa a todos los actores sociales que la constituyen. Desde los enunciados hasta la construcci\u00f3n de sentido en la vida cotidiana.<\/p><p>El neoliberalismo construye una forma de mirada impersonal, sin historia ni pertenencia, solo una supuesta individualidad que tiene valor y l\u00f3gica desde la perspectiva utilitarista, donde la sociedad se construye en definitiva en soledad, sin los otros. Donde lo diferente y lo desigual tienden nuevamente a ser atravesados por el discurso de la psiquiatr\u00eda positivista, transformando en individual el conflicto y el malestar social. Las reacciones qu\u00edmicas explican la vida cotidiana, en una nueva versi\u00f3n de la autoayuda que evoca inevitablemente al temor a las masas que podemos encontrar en los viejos textos de Ramos Mej\u00eda, cuando expresaba que, en la conflictividad de la Argentina de principios del siglo XX, las multitudes se mueven por instintos que pod\u00edan entenderse desde f\u00f3rmulas qu\u00edmicas. Una sociedad que no se reconoce como generadora de desigualdad y que pareciera necesitarla y hasta festejarla, forzosamente requiere apoyarse en la exaltaci\u00f3n del ego\u00edsmo, en la meritocracia, en las debilidades de la voluntad, para autojustificarse. Las libertades transmutan, pierden su condici\u00f3n, quedan atadas al mercado, solo son econ\u00f3micas, se desprenden del todo social y se transforman en artificios que generan m\u00e1s sujeci\u00f3n. As\u00ed, las necesidades dejan de ser derechos sociales no cumplidos, para transformarse en falencias individuales, gen\u00e9ticas o conductuales. En sociedades como la nuestra en la actualidad, donde la apariencia de una felicidad artificial \u2013publicitaria\u2013 es el reaseguro para seguir perteneciendo, todo aquello que diga algo diferente se presenta como disruptivo.<\/p><h5>2. La fragmentaci\u00f3n institucional<\/h5><p>Por otra parte, tambi\u00e9n las instituciones, ahora acosadas m\u00e1s que nunca por esas formas discursivas, fragmentan cuerpos, trayectorias y subjetividades. Se muestran azoradas, con menor capacidad de respuesta, atravesando una intensa crisis de legitimidad y representaci\u00f3n al no poder cumplir con sus mandatos fundacionales. La incertidumbre tambi\u00e9n atraviesa a las instituciones. All\u00ed es posible visibilizar formas de fragmentaci\u00f3n que se expresan a veces como puja de diferentes sectores, personas, espacios. Pareciera que cada lugar dentro de las instituciones construye, elabora y ratifica un sujeto de intervenci\u00f3n social que es diferente, propio de cada microespacio y ajeno a los otros. Al terminar de desdibujarse el proyecto de naci\u00f3n, la fraternidad como elemento esencial en la constituci\u00f3n de este se evapora y se extrav\u00eda el sentido, el \u201cpara qu\u00e9\u201d de las pr\u00e1cticas y los dispositivos.<\/p><p>Las instituciones estatales, nuevamente degradadas por el desfinanciamiento, la l\u00f3gica de mercado y la desacreditaci\u00f3n, se inscriben dentro de una l\u00f3gica que vuelve a reafirmar que lo p\u00fablico es una carga que es sostenida por cada uno de los \u201cincluidos\u201d sociales.<\/p><p>La noci\u00f3n de solidaridad no se presenta como solidaria con la de la igualdad. En otras palabras, se logr\u00f3 instalar un discurso donde la solidaridad restringe la libertad. El neoliberalismo consigui\u00f3, por lo menos moment\u00e1neamente, separar las nociones de Igualdad, Libertad y Fraternidad, sembrando lentamente, a trav\u00e9s del terrorismo de Estado y de mercado, una desconfiada mirada hacia lo Otro. Las instituciones del Estado se encargaban hasta no hace mucho de intentar ese reencuentro, donde la diversidad, lo heterog\u00e9neo, constru\u00eda integraci\u00f3n y fortaleza social.<\/p><h5>3. La irrupci\u00f3n de un sujeto inesperado<\/h5><p>La producci\u00f3n de subjetividad que surge de los escenarios actuales se relaciona con diferentes condicionantes que genera el neoliberalismo; es, de alguna manera, una subjetividad que se constituye dentro de una l\u00f3gica de integraci\u00f3n selectiva. Es decir, atravesada por la l\u00f3gica de mercado desde donde se ponen l\u00edmites, perfiles, recortes que se constituyen como un conjunto de elementos que demarcan aquello que posiblemente ser\u00e1 aceptado o rechazado tanto a nivel social como institucional.<\/p><p>De esa manera, el sujeto que se presenta en las instituciones, demandando, transit\u00e1ndolas, puede generar una distancia, que se transforma en sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza, azoramiento y sospecha, convirti\u00e9ndose en un Otro que suele ser visibilizado desde el temor.<\/p><p>Es un sujeto que tampoco coincide con los mandatos fundacionales de las instituciones y es contradictorio con la idea de sujeto de intervenci\u00f3n que estas generaron dentro de las fragmentaciones que se fueron construyendo desde las l\u00f3gicas neoliberales. En otras palabras, una subjetividad que se funda desde la exclusi\u00f3n, dentro de trayectorias fragmentadas, marcadas por la p\u00e9rdida de derechos y la incertidumbre.<\/p><p>Entre el sujeto que cada instituci\u00f3n sigue esperando y el que realmente llega se produce una distancia que var\u00eda seg\u00fan diferentes circunstancias, que en determinadas situaciones puede ser transitable y, en otras, produce un hiato, un vac\u00edo que lo torna irreconocible y ajeno. Esa ajenidad se transforma en una forma de temor que paraliza, desconcierta y, desde el rechazo, construye una especie de limitaci\u00f3n que se expresa como incapacidad. As\u00ed, las instituciones, frente a ese sujeto inesperado, dejan de contener, de escuchar, de socializar y fundamentalmente de cuidar. Paradojalmente, se invierte el sentido; quien debe ser cuidado, alojado, produce muchas veces una acci\u00f3n inversa que se puede sintetizar en cuidarse de quienes deben cuidarlo.<\/p><p>Por otra parte, en el tr\u00e1nsito de una sociedad que se propon\u00eda recuperar la integraci\u00f3n a otra que ratifica la dualidad de la integraci\u00f3n y la exclusi\u00f3n, las instituciones acrecientan la falta de solidaridad de unas con otras.<\/p><p>Los cambios sufridos en los \u00faltimos meses dentro de nuestra sociedad, que generan incertidumbre en el plano de los derechos y la p\u00e9rdida de libertades, impactan singularmente en diferentes sectores: salud, educaci\u00f3n, acci\u00f3n social, a partir de la p\u00e9rdida concreta de apoyos, acompa\u00f1amientos y acciones que se orientaban a sostener a ese sujeto que llegaba a cada instituci\u00f3n, hoy entran en un plano de incertidumbre y el impedimento en la accesibilidad que genera desconcierto e indignaci\u00f3n. Ese sujeto inesperado se ratifica como producto del padecimiento de no formar parte de un todo social que vuelve a separarse ahora con nuevas formas de la violencia. Transformando la promesa de derechos subjetivos y libertades en una manera de opresi\u00f3n que se expresa en biograf\u00edas donde sobresalen los derechos vulnerados, su reparaci\u00f3n desde pol\u00edticas activas, y ahora, nuevas p\u00e9rdidas.<\/p><p>En otras palabras, emerge un sujeto que no es ya homog\u00e9neo, sino que m\u00e1s bien es un sujeto que muestra la fragmentaci\u00f3n y la desorientaci\u00f3n que lo constituye. Un desconcierto que se presenta como premeditado, impulsado desde el temor y la represi\u00f3n que evoca lo siniestro de nuestra historia.<\/p><p>Ese sujeto inesperado surge all\u00ed donde la complejidad del sufrimiento marca las dificultades de los abordajes uniformes y preestablecidos, en expresiones transversales de la cuesti\u00f3n social que superan muchas veces los mandatos de las profesiones y las instituciones. As\u00ed, es solo un individuo precario, temporal, al cual se le obtura su posibilidad de ser en su relaci\u00f3n con otros. Todo este proceso se da en una sociedad donde el porvenir vuelve a oscurecerse y a enfermarse de incertidumbre, a trav\u00e9s de acciones de todo tipo que atraviesan de manera tenaz, persistente y silenciosa lo cotidiano.<\/p><h5>4. Subjetividades resistencias y futuro<\/h5><p>Las condiciones de construcci\u00f3n de subjetividad surgen tambi\u00e9n desde la resistencia, desde la posibilidad de generaci\u00f3n de disrupciones en el orden social que pretende establecerse. Se expresan y sostienen desde la construcci\u00f3n de acontecimiento.<\/p><p>Los espacios de socializaci\u00f3n que a\u00fan poseemos, tanto formales como informales, muestran la posibilidad de recuperar el lazo social que vuelve a ser acosado a trav\u00e9s de una premeditaci\u00f3n abierta y descarada. Estamos posiblemente ante una serie de nuevas acciones siniestramente dise\u00f1adas, muy similares al terrorismo de Estado, que apuntan a una destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica del lazo social, de nuestra integraci\u00f3n, de nuestra solidaridad.<\/p><p>Es desde la recuperaci\u00f3n de la identidad, la pertenencia, lo propio situado e imbricado con nuestra condici\u00f3n latinoamericana, que es posible transitar los recorridos que llevan a transformaciones, a la reconstituci\u00f3n de integraciones perdidas y recuperadas desde la conquista.<\/p><p>Tal vez desde all\u00ed se puedan generar nuevas formas de institucionalidad que den cuenta de lo heterog\u00e9neo, de las posibilidades de acompa\u00f1ar y cobijar que siguen latentes y presentes en nuestras pr\u00e1cticas. Para ello necesitamos implicarnos intensamente en un compromiso que parte de la idea de que no hay sociedad posible sin un Otro.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2eab824 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2eab824\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2735f88\" data-id=\"2735f88\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3fa04d5 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"3fa04d5\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-a40ed80 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"a40ed80\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7105483\" data-id=\"7105483\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c78bf50 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c78bf50\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Alfredo J. M. Carballeda:<\/strong><br \/>Trabajador Social. Profesor Universitario UBA-UNLP. Doctor en Trabajo Social PUC &#8211; Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo. Diplomado Superior en Ciencias Sociales (FLACSO).<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Alfredo J. M. Carballeda | Desde la perspectiva neoliberal utilitarista y el discurso de la meritocracia, las necesidades no son reconocidas como derechos sociales no cumplidos, sino que son atribuidas a falencias individuales, ya sea conductuales o gen\u00e9ticas. En este escenario de fragmentaci\u00f3n social, quien demanda puede ser visto como un Otro amenazante por aquellas instancias que deber\u00edan cuidarlo e incluirlo.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9121,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1037],"tags":[3501,38,1038,486,1056],"class_list":["post-9120","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-62","tag-alfredo-j-m-carballeda-2","tag-educacion","tag-educacion-secundaria","tag-fragmentacion","tag-meritocracia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9120"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25859,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9120\/revisions\/25859"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9121"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}