{"id":9180,"date":"2017-06-01T01:15:00","date_gmt":"2017-06-01T04:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=9180"},"modified":"2023-12-07T14:39:16","modified_gmt":"2023-12-07T17:39:16","slug":"compu-papel-y-tijera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/compu-papel-y-tijera\/","title":{"rendered":"\u201cCompu, papel y tijera\u201d"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9180\" class=\"elementor elementor-9180\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ee48950 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ee48950\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-86df765\" data-id=\"86df765\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b7b0a95 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"b7b0a95\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>En tiempos de hiperconectividad, la escuela enfrenta el desaf\u00edo de integrar las nuevas tecnolog\u00edas en trabajos que inviten a la participaci\u00f3n y a la creaci\u00f3n colectiva m\u00e1s all\u00e1 del simple consumo. Esto implica tensiones con los formatos y los roles tradicionales, pero tambi\u00e9n una oportunidad para nuevos aprendizajes y reflexiones cr\u00edticas.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5499689 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5499689\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6a0437d\" data-id=\"6a0437d\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2d0a822 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2d0a822\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Sergio Balardini |<\/em><\/a><\/p><h5>20 minutos en el futuro<\/h5><p>Todas los ma\u00f1anas nos desayunamos con alguna noticia referida a nuevas maravillas tecnol\u00f3gicas que, dotadas por la emergente inteligencia artificial, nos traen autos sin conductores, tractores aut\u00f3nomos, drones esp\u00edas, pr\u00f3tesis <em>ad-hoc<\/em>, realidad aumentada, criptomonedas y alguna otra sorpresa como la computadora AlphaGo que hace poco venci\u00f3 al gran campe\u00f3n chino del complejo juego de go. Justo veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la muy publicitada derrota de Kasparov frente a Deep Blue, por entonces un golpe narcis\u00edstico para muchos.<\/p><p>Empresarios o tecn\u00f3logos acompa\u00f1an esas noticias, coment\u00e1ndolas con fascinaci\u00f3n, y luego nos miran y se preguntan por la formaci\u00f3n de sus futuros empleados, advirti\u00e9ndonos sobre el impacto de la nueva revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica (4.0) en el mercado de trabajo m\u00e1s temprano que tarde, y nos desaf\u00edan a actualizar nuestras escuelas con urgencia. Agitan: \u201cEl 65% de los ni\u00f1os que estudian en la primaria acabar\u00e1n trabajando en empleos que no existen ahora\u201d. \u00a1Hay que hacer algo, pronto!<\/p><p>Para nuestro aliento, el<em> prime time<\/em> televisivo nos muestra los extraordinarios avances en salud que la rob\u00f3tica inteligente viene logrando, incluyendo la impresi\u00f3n 3D de \u00f3rganos. Y los documentales nos hablan de la \u201cGeneraci\u00f3n Marte\u201d, porque ya est\u00e1n entre nosotros los primeros humanos que iniciar\u00e1n su colonizaci\u00f3n.<\/p><p>Los cambios se avizoran pr\u00f3ximos, crece la preocupaci\u00f3n por el reemplazo de empleos rutinarios por aut\u00f3matas dotados de inteligencia artificial y alg\u00fan funcionario cree hallar una respuesta proponiendo, como reemplazo, la dudosa opci\u00f3n como nuevo empleo de piloto de drones. Es in\u00fatil detenerse a reflexionar en tal liviandad, pero la preocupaci\u00f3n no se despeja.<\/p><p>Esa sociedad que adviene no incluye s\u00f3lo cambios tecnol\u00f3gicos y nuevos artefactos sino, junto con ellos, disputas de sentidos y valores, diferentes \u00e9ticas en pugna y tomas de decisi\u00f3n clave que requerir\u00e1n de ciudadanos con elevado juicio cr\u00edtico para enfrentar duros debates por llegar.<\/p><p>Y la educaci\u00f3n ser\u00e1 el \u00e1mbito propicio que deber\u00e1 incluir elementos que permitan contrastar los nuevos desaf\u00edos y poner a la ciudadan\u00eda y sus derechos en primer lugar. Porque all\u00ed donde algunos ven solo un futuro de beneficios, otros ven consecuencias potencialmente perniciosas para el conjunto de la sociedad o importantes porciones de la misma.<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 podr\u00eda o deber\u00eda hacer la escuela para dotar de m\u00e1s y mejores herramientas a las nuevas generaciones, a la par que responder las demandas y los embates presentes?<\/p><p>Y, claro, son preguntas inescindibles de su quehacer actual.<\/p><h5>A nadie se le niega un algoritmo<\/h5><p>Ya advertidos de que no hay vida anal\u00f3gica separada de la digital, vemos c\u00f3mo ambas est\u00e1n integradas en los h\u00e1bitos y las pr\u00e1cticas de las nuevas generaciones, constituyendo una realidad de adolescentes y j\u00f3venes que viven entre pantallas, desde el omnipresente <em>smartphone<\/em>, con servicios, redes y aplicaciones que van dise\u00f1ando sus experiencias cotidianas.<\/p><p>Sin embargo, tras el brillo de sus pantallas se halla una faz oculta, en cuya opacidad l\u00edneas de programaci\u00f3n siempre arbitrarias anuncian resultados con pretensi\u00f3n de objetividad irrefutable. Empero, sabemos, lo podemos experimentar, no todos obtenemos los mismos resultados de una b\u00fasqueda similar, condicionadas por el historial de b\u00fasquedas, por ejemplo. Cada vez m\u00e1s, las redes y servicios ofrecen resultados acordes con nuestros gustos e intereses, seg\u00fan algunos, para mejorar nuestras b\u00fasquedas, reduciendo las opciones, estrechando horizontes y haciendo los resultados parecidos unos a otros, y, eventualmente, a nosotros mismos. En esa operaci\u00f3n, las fuentes se empobrecen repitiendo sentidos, argumentos y perspectivas.<\/p><p>Entrenarse en la aventura de buscar por fuera de la zona de confort nos arroja a la sorpresa, a la diferencia, a la diversidad, y nos lleva m\u00e1s all\u00e1 de una especie de filtro en el cual solo aquello que es af\u00edn a nuestro punto de vista es recibido y visibilizado. \u00bfQu\u00e9 instituci\u00f3n y qu\u00e9 sujetos podr\u00edan orientarnos hacia este terreno de valor (y de valor democr\u00e1tico)?<\/p><p>Y as\u00ed, las redes van convirti\u00e9ndose en burbujas de cierta homogeneidad, replicando la fragmentaci\u00f3n de la sociedad, generando conexiones y agrupamientos que parecieran responder a meros intercambios por afinidad de intereses, excluyendo la riqueza de lo diferente y consolidando una homogeneidad ficticia e irreal. En paralelo a este fen\u00f3meno, nos enteramos con frecuencia de alg\u00fan caso de ciberacoso y discriminaci\u00f3n a trav\u00e9s de las redes. O casos de <em>sexting<\/em>, de conflictos por la distribuci\u00f3n de fotos por celular sin autorizaci\u00f3n de una de las partes. Tambi\u00e9n nos enteramos de hechos y situaciones que suceden en el \u00e1mbito escolar, que deben ser cuidadosamente tratados, pero su \u201cviralizaci\u00f3n\u201d, al mismo tiempo que revictimiza, dificulta muchas veces su tratamiento. Generar encuadres de derechos que eviten la repetici\u00f3n de estos hechos y desalienten su mediatizaci\u00f3n implica el involucramiento de respuestas institucionales, que deben estar articuladas a valores presentes en la reflexi\u00f3n y la pr\u00e1ctica cotidiana.<\/p><p>Antes, durante y despu\u00e9s de las tecnolog\u00edas que nos retan y estimulan, \u00bfqui\u00e9n ense\u00f1a sobre ciudadan\u00eda y derechos?, \u00bfinclusi\u00f3n y no discriminaci\u00f3n?, \u00bfrespeto y aceptaci\u00f3n de la diferencia?<\/p><h5>\u201cCompu, papel y tijera\u201d<\/h5><p>Una y otra vez, la educaci\u00f3n es interpelada tanto en la resoluci\u00f3n de las conflictivas actuales \u2013las de siempre y las novedosas\u2013 como apremiada por una suerte de \u201cactual\u00edzate o r\u00edndete\u201d, desaf\u00edo entendido como si de una escena binaria se tratara, empujada a la decisi\u00f3n o de un \u201ccero\u201d o bien de un \u201cuno\u201d. Sin embargo, es posible imaginar una escena menos r\u00edgida, en donde asumamos una modalidad \u201ccu\u00e1ntica\u201d (con perd\u00f3n de la f\u00edsica) y abrir las posibilidades hacia otros estados de transformaci\u00f3n, menos absolutos, que complejicen esa acotada f\u00f3rmula. Algo as\u00ed como \u201ccompu, papel y tijera\u201d. La tijera corta al papel, el papel envuelve a la compu, pero la compu contiene tijera y papel digitales, y entonces, el adentro y el afuera se funden en una cinta de Moebius, que contiene lo anal\u00f3gico y lo digital. Un estado que incluye tanto el presente como el futuro, a diferencias generacionales y entre pares, y que mira al mundo con ojos anfibios.<\/p><p>Las nuevas generaciones hacen uso masivo de artefactos tecnol\u00f3gicos, organizan su socialidad, se relacionan, juegan e intercambian informaci\u00f3n mediadas por estos dispositivos. Cada vez leen m\u00e1s en las pantallas, y toda la m\u00fasica que disfrutan est\u00e1 en sus aparatos. Videos e im\u00e1genes ya no son documentales, sino parte del acto de comunicar. Hablan por medio de las im\u00e1genes. Y las im\u00e1genes hablan por ellos. Las vidas de nuestras\/os j\u00f3venes est\u00e1n atravesadas por la tecnolog\u00eda. Aunque, en general, no van mucho m\u00e1s all\u00e1 de hacer un simple clic o presionar alg\u00fan \u00edcono.<\/p><p>\u00bfHay alg\u00fan lugar, acaso, en el que puedan atravesar la frontera del clic para comprender qu\u00e9 hay detr\u00e1s, complejizar su conocimiento, alertarles sobre sesgos, y permitirles asumir sus propios desarrollos aut\u00f3nomos?<\/p><p>Otra vez, la instituci\u00f3n educativa se presenta como el horizonte desde el cual orientarlos hacia un futuro de emancipaci\u00f3n.<\/p><p>Pero la escuela, \u00bfc\u00f3mo se relaciona con estos modos de hacer la vida que tienen las y los adolescentes y sus subjetividades tecnol\u00f3gicas?<\/p><h5>La escuela de todas\/os, inclusi\u00f3n y tecnolog\u00eda<\/h5><p>Sin dudas, con dificultades e interrogantes, con un sistema educativo asentado en formatos tradicionales, bajo la figura central de un tutor\/docente y un alumnado que escucha, una din\u00e1mica necesitada de ser reformada.<\/p><p>Este modelo, puesto en cuesti\u00f3n ya hace unos a\u00f1os, a partir de conceptos a favor de una educaci\u00f3n m\u00e1s participativa, se tensiona mucho m\u00e1s cuando la tecnolog\u00eda se introduce en la escuela, r\u00e1pidamente y de modo masivo e intenso. No hay manual, pero s\u00ed necesidad y urgencia de encauzar su potencial.<\/p><p>Sin embargo, no hay que olvidar que se trata de generar dispositivos que tienen en su centro a los sujetos involucrados, si bien es cierto que las nuevas tecnolog\u00edas permiten no solamente mayor \u201cproductividad\u201d o facilidad para realizar tareas, sino la transformaci\u00f3n de los dispositivos mismos de relacionamiento entre los sujetos y sus modos de interacci\u00f3n. Como poco. Es decir, se trata de tomar decisiones acerca de insumos y artefactos, s\u00ed, que hacen m\u00e1s sencillas las tareas, digamos que las \u201cmodernizan\u201d, pero, asimismo, de generar innovaciones que van m\u00e1s all\u00e1 del uso de las mismas, hacia la transformaci\u00f3n de modos y din\u00e1micas fuertemente instaladas. Empero, toda innovaci\u00f3n, en su centro, insiste con v\u00ednculos humanos.<\/p><p>Integrar la tecnolog\u00eda no solo como facilitadora de lo que ya se hac\u00eda sino como promotora de formas nuevas de hacer tanto individual como colectivamente, de manera integral, accediendo a fuentes de m\u00faltiples opciones, representa una nueva \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica\u201d de la creaci\u00f3n, circulaci\u00f3n y puesta en tensi\u00f3n de los conocimientos. Crear colectivamente es m\u00e1s f\u00e1cil hoy que ayer: integrar los saberes a un proyecto mayor es algo com\u00fan en la composici\u00f3n musical electr\u00f3nica, as\u00ed como en el intercambio en los foros de <em>gamers<\/em> o en la realizaci\u00f3n de <em>wikis<\/em>. Pensar, por ejemplo, en proyectos transcursos que integren a alumnos de diferentes cursos y a\u00f1os, en un equipo coordinado por un docente (o m\u00e1s), no deber\u00eda ser, hoy, motivo de dificultad. Igualmente, nada impide desarrollar la reflexi\u00f3n sobre la creaci\u00f3n colectiva como est\u00edmulo a su cauce y en su propio devenir.<\/p><p>Asimismo, tanto la organizaci\u00f3n del grupo en el aula como la distribuci\u00f3n de tareas con su secuencia de trabajo pueden permitirse innovaciones dif\u00edcilmente imaginables sin la utilizaci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas en la escuela. Esto incluye la posibilidad de nuevas espacialidades y temporalidades.<\/p><p>En la tarea docente, los cambios incluir\u00e1n a la planificaci\u00f3n, formatos, metodolog\u00edas, modos de producci\u00f3n de saberes, de su evaluaci\u00f3n, de la b\u00fasqueda y validaci\u00f3n de informaci\u00f3n, en una r\u00e1pida y breve enunciaci\u00f3n. Criterios, organizaci\u00f3n, objetivos y valores sufrir\u00e1n nuevas tensiones, pero seguir\u00e1n en el centro de la tarea docente.<\/p><p>En el qu\u00e9 y el c\u00f3mo para la transmisi\u00f3n, apropiaci\u00f3n y producci\u00f3n del conocimiento, exigiendo la actualizaci\u00f3n permanente del saber de los docentes (de su disciplina, pero tambi\u00e9n \u201ctecnol\u00f3gicos\u201d), acompa\u00f1ados de menos \u201cbajada\u201d y m\u00e1s orientaci\u00f3n y acompa\u00f1amiento.<\/p><p>En cuanto a los criterios de autoridad, se tensionan, cuestionan y modifican, sea en las instituciones, en el reconocimiento del saber del autor (experto\/plebeyo), del saber de los alumnos y, en general, de la informaci\u00f3n disponible. Cada vez ser\u00e1 m\u00e1s evidente que la autoridad se produce y construye diariamente. Por otra parte, todas estas circunstancias se encuentran enmarcadas y afectadas por cierta ruptura de las correlatividades entre edades y saberes, y en cambios en las relaciones entre g\u00e9nero y generacionales.<\/p><p>De alg\u00fan modo, van cristalizando nuevas tareas y posiciones posibles.<\/p><p>El docente deber\u00e1 repensar sus aportes y sus objetivos en cuanto al tratamiento de la informaci\u00f3n y la b\u00fasqueda orientada a la producci\u00f3n de conocimiento, y trabajar con dedicaci\u00f3n sostenida criterios de validaci\u00f3n: contrastar, contextualizar, seleccionar, valorar, poner en relaci\u00f3n, en perspectiva, debatir. Porque si antes el contexto era de relativa escasez de fuentes e informaci\u00f3n, de la que, en principio, no hab\u00eda razones para desconfiar dados sus reconocidos autores, ahora se trata de un contexto de abundancia y desmesura, en el que se deber\u00e1 aprender a filtrar y seleccionar. Todo ello frente al desplazamiento permanente de los saberes (los que surgen y los que envejecen) y el aumento exponencial del conocimiento que var\u00eda la posici\u00f3n de \u201cposesi\u00f3n\u201d del saber. Anexo a esto, dada la omnipresencia de im\u00e1genes en el intercambio comunicacional, descifrar su lenguaje pasa a ser una tarea que no puede desconocerse.<\/p><p>Asimismo, las nuevas tecnolog\u00edas ofrecen oportunidades para aprovechar en la capacitaci\u00f3n de docentes, tanto como para la motivaci\u00f3n de los alumnos, poniendo a estos como eventuales tutores t\u00e9cnicos o acompa\u00f1ando al docente en la b\u00fasqueda de fuentes y recursos, al mismo tiempo que trabajan los conceptos implicados en la tarea en com\u00fan. Si la labor resulta exitosa, ser\u00e1n alumnos\/as m\u00e1s activos, participativos, ruidosos, inquietos, cr\u00edticos y productivos.<\/p><p>En este punto, es importante subrayar que la entrega de computadoras, siempre relevante, no debe interpretarse como un punto de llegada, sino de partida. Es el inicio de un programa que requiere una masiva formaci\u00f3n docente, permanente y sistem\u00e1tica, respetuosa de sus ritmos de aprendizaje y del tratamiento de eventuales dificultades, constituyendo equipos que deber\u00edan residir en cada instituci\u00f3n.<\/p><p>Estos cambios representan una nueva alfabetizaci\u00f3n tanto para los docentes como para los alumnos y, por otra parte, deber\u00edan incluir en un lugar central la ense\u00f1anza de programaci\u00f3n como materia obligatoria en la curr\u00edcula (lo que permitir\u00eda, a su vez, su aplicaci\u00f3n creativa en tareas de otras materias). Aprender a programar significa democratizar el conocimiento, la posibilidad de apropiarse de una herramienta productiva cada vez m\u00e1s necesaria y, junto con ello, el est\u00edmulo al procesamiento l\u00f3gico. El aprendizaje de programaci\u00f3n se constituye, asimismo, en un recurso indispensable para la transparencia, la cr\u00edtica y, en el l\u00edmite, la posibilidad de la lucha por la libertad interviniendo en el coraz\u00f3n pol\u00edtico y productivo por venir.<\/p><h5>Tecnolog\u00eda y autonom\u00eda cr\u00edtica<\/h5><p>Es necesario integrar la tecnolog\u00eda buscando hacer lugar a su capacidad productiva, de modo tal de reducir su potencial distractivo. Ello requiere de planificaci\u00f3n y participaci\u00f3n, incorporando a la tecnolog\u00eda como herramienta para el aprendizaje y promoviendo el trabajo colaborativo, tanto en el aula como fuera de ella, pero modificar las formas de aprender es, sin duda, funci\u00f3n de modificar las formas de ense\u00f1ar. Sin embargo, en el fondo, no hay que temer por el rol del docente, quien tiene la funci\u00f3n indelegable de proveer y orientar la ense\u00f1anza y generar los interrogantes necesarios que induzcan a la reflexi\u00f3n aut\u00f3noma y creativa a las y los alumnos.<\/p><p>Porque, m\u00e1s all\u00e1 de la tecnolog\u00eda, no se trata de hacer marketing del deseo del alumno, sino de reconocerlo y darle lugar, para tensionarlo y dar pie a su trabajo. Es decir, tensionar para producir diferencia si queremos transformar lo existente. Y para ello, sigue siendo necesario el lugar diferenciado del docente, sus saberes, experiencia y perspectiva. Aunque tambi\u00e9n ellas deban ser tensionadas constructivamente, sea por la instituci\u00f3n, sea por sus pares, sea por sus alumnos.<\/p><p>Un docente que deber\u00e1 proponer momentos de conexi\u00f3n y de desconexi\u00f3n, de introspecci\u00f3n, de reflexi\u00f3n, de ritmos y tiempos que se administran y regulan seg\u00fan conveniencia y necesidad y no arrastrados por la inercia de la corriente de aplicaciones disponibles.<\/p><p>El puro consumismo tecnol\u00f3gico, la amenaza solapada y a veces no tanto de la privacidad, mediante la cesi\u00f3n (apropiaci\u00f3n) de datos, ser\u00e1 motivo de reflexi\u00f3n, cuestionando, a su paso, la mercantilizaci\u00f3n del mundo en su versi\u00f3n digital y omnipresente, en un movimiento que no dejar\u00e1 de incluir un aspecto resistente y contracultural al consumismo. Porque la hiperconectividad, contrario a lo que pueda suponerse, si no se gestiona productivamente, puede llevar a la estrechez de horizontes creativos, y no a su amplitud. Adolescentes y j\u00f3venes viven un presente en que el consumo exacerbado celebra el reemplazo y la obsolescencia programada que implica la concomitante contaminaci\u00f3n del ambiente. Islas de basura tecnol\u00f3gica, que tambi\u00e9n deber\u00e1n ser parte de una reflexi\u00f3n integral.<\/p><p>Finalmente, hay que reconocer que solamente a trav\u00e9s del trabajo de la escuela, las nuevas tecnolog\u00edas pueden convertirse en una herramienta al servicio de la profundizaci\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico y no en su banalizaci\u00f3n.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-10b8a58 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"10b8a58\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a129900\" data-id=\"a129900\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3c3b6b0 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"3c3b6b0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8491e0b elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8491e0b\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b9aeb50\" data-id=\"b9aeb50\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-798f9a1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"798f9a1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Sergio Balardini:<\/strong><br \/>Licenciado en Psicolog\u00eda. Docente de la Universidad de Hurlingham (UNAHUR). Seminario de Culturas Juveniles. Miembro del Programa de Estudios sobre Juventud de la FLACSO. Colaborador de ChicosNet.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Sergio Balardini | En tiempos de hiperconectividad, la escuela enfrenta el desaf\u00edo de integrar las nuevas tecnolog\u00edas en trabajos que inviten a la participaci\u00f3n y a la creaci\u00f3n colectiva m\u00e1s all\u00e1 del simple consumo. Esto implica tensiones con los formatos y los roles tradicionales, pero tambi\u00e9n una oportunidad para nuevos aprendizajes y reflexiones cr\u00edticas. <\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9181,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1037],"tags":[38,881,145,1074],"class_list":["post-9180","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-62","tag-educacion","tag-educacion-superior","tag-nuevas-tecnologias","tag-sergio-balardini"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9180","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9180"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9180\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25886,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9180\/revisions\/25886"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9181"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9180"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9180"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}