{"id":9571,"date":"2017-05-01T01:17:00","date_gmt":"2017-05-01T04:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=9571"},"modified":"2023-12-07T16:13:26","modified_gmt":"2023-12-07T19:13:26","slug":"dos-culturas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/dos-culturas\/","title":{"rendered":"Dos culturas"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9571\" class=\"elementor elementor-9571\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-082d684 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"082d684\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-82aa94c\" data-id=\"82aa94c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5a32ff6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"5a32ff6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>A partir de una mirada que entiende a la cultura como el modo en que ciertos colectivos humanos se organizan para producir y comprenderse a s\u00ed mismos, se hace aqu\u00ed un breve repaso del derrotero argentino: el privilegio de la llamada \u201calta\u201d cultura en los comienzos \u2013del orden de lo abstracto, advertir\u00eda el autor\u2013 no estuvo exento de logros. Pero al mismo tiempo, numerosas producciones del orden de lo concreto \u2013lo popular, los modos de vida, los oficios\u2013 sumaban rasgos espec\u00edficos a una identidad que resultar\u00eda ser, por fin, mucho m\u00e1s rica y compleja.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4448ca6 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4448ca6\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-d8b5d9e\" data-id=\"d8b5d9e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-80bf603 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"80bf603\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por No\u00e9 Jitrik |<\/em><\/a><\/p><p>Resbaladizo concepto, despu\u00e9s de todo, el de cultura, pero sin el cual ninguna ubicaci\u00f3n es posible. Se escapa de cualquier precisi\u00f3n, pero sin embargo es un siempre presente jerarquizado, que recibe calificaciones y comparaciones que van de mayor a menor y que dan lugar a ostentaci\u00f3n en una punta y a humillaci\u00f3n en la opuesta, sin que est\u00e9 muy claro qu\u00e9 ha determinado una u otra posici\u00f3n. Hay, as\u00ed se entiende y se acepta o se combate, culturas superiores y otras que ni siquiera tienen ese nombre. \u00bfC\u00f3mo han llegado las primeras a ser lo que son y qu\u00e9 hace que se suponga que las otras no hayan llegado a ser?<\/p><p>La respuesta a estas densas preguntas tiene un alcance hist\u00f3rico muy grande pero antes de intentarlo, cosa que no har\u00e9, habr\u00eda que determinar qu\u00e9 se entiende por cultura; de lo contrario, estar\u00edamos navegando en un mar de \u201cya sabidos\u201d, de afirmaciones y presupuestos de uso corriente, en el que no llegar\u00edamos a ning\u00fan puerto. En este punto se presenta otro problema: hay muchas definiciones de cultura o, dicho de otro modo, el concepto es fluido, se escapa apenas se lo quiere asir porque lo que se entiende por tal cosa depende de cantidad de modos de pensar, de condiciones, de imposibilidades y de experiencias y aun de deseos.<\/p><p>Por mi parte, y con el objeto de poder acercarme a lo que es mi prop\u00f3sito principal, o sea al aqu\u00ed y al ahora, quiero dejar de lado ese caudal y considerar, tentativamente, que la cultura es un sistema construido por algunos colectivos humanos \u2013lo que consideramos las grandes tradiciones, occidental y oriental\u2013 y adoptado por otros \u2013pa\u00edses nuevos\u2013 para producir y al mismo tiempo para comprenderse a s\u00ed mismos. Producir qu\u00e9: bienes de diverso car\u00e1cter indispensables para la sobrevivencia; esos bienes pueden ser incorporados y comprendidos, a su vez, en un conjunto de relaciones que van de lo abstracto a lo concreto; en esos grandes campos son percibidos, aprovechados, calificados y valorados en la mec\u00e1nica de la vida social. Pero tal separaci\u00f3n, plenamente vigente y en pleno funcionamiento, fue producto de un movimiento de acercamiento \u2013lo concreto\u2013 y de distanciamiento \u2013lo abstracto\u2013 que facilitar\u00eda la existencia inmediata: lo que va de la forma de los objetos utilitarios, cercanos y materiales, a las formas art\u00edsticas, lejanas y abstractas. Separaci\u00f3n quiz\u00e1 necesaria aunque ning\u00fan bien concreto carece de un sustento abstracto y, a la inversa, ning\u00fan objeto abstracto es posible fuera de un saber de lo concreto: si un c\u00f3digo que regula derechos y obligaciones est\u00e1 en el orden de lo concreto, no puede haber sido elaborado sino con el respaldo y a partir de conceptos, abstractos, de filosof\u00eda; una necesidad inmediata que exige una respuesta en lo concreto desencadena un movimiento cient\u00edfico, investigaci\u00f3n o reflexi\u00f3n, que opera en lo abstracto.<\/p><p>Si esta afirmaci\u00f3n es aceptable puede concluirse que los bienes que produce el sistema que llamamos cultura son en realidad abstracto-concretos y, en consecuencia, se puede afirmar que la cultura m\u00e1s plena, que al comprender esta unidad se comprende a s\u00ed misma, ser\u00eda, ideal o positivamente, la m\u00e1xima realizaci\u00f3n de una sociedad. Se dir\u00eda que esta manera de acercarse al concepto de cultura podr\u00eda ser objetada como generalizante; podr\u00eda decirse que como absolutamente todo entra en ella, nada se distingue, se anula sobre todo el costado axiol\u00f3gico que, desde el fondo de la historia, parec\u00eda inherente a lo que se consideraba como cultura. No obstante, si esta objeci\u00f3n fuera formulada podr\u00eda replicarse se\u00f1alando que la cultura, en todas sus formas y alcances, excelsas y corrientes y hasta las que niegan unas y otras, es como un manto que cubre todo el espacio social. Podr\u00eda tambi\u00e9n pensarse que en esos t\u00e9rminos la antropolog\u00eda forj\u00f3 su idea de la cultura, lo cual le permiti\u00f3 entrar con m\u00e1s profundidad en los aspectos salientes y significantes de la producci\u00f3n humana y hallar conexiones entre formulaciones que parec\u00edan en principio inconciliables. Pero no est\u00e1 en mis posibilidades anal\u00edticas seguir por este camino, tendr\u00eda que instalarme en un vaiv\u00e9n entre lo particular, inmenso y total, y lo general, la significaci\u00f3n que podr\u00eda llegar a tener esa particularidad, tarea espec\u00edfica, epistemol\u00f3gica y metodol\u00f3gicamente.<\/p><p>Pero, volviendo a los t\u00e9rminos iniciales, corresponde se\u00f1alar que la mencionada plenitud, la asumida unidad de lo abstracto-concreto, es una posibilidad, un ideal que nunca se dio y no se da: lo que se dio y se da es o bien una mayor fuerza de lo abstracto \u2013el momento griego o el Renacimiento en Italia, con un extraordinario florecimiento del arte y el pensamiento\u2013 y un correlativo y variable menosprecio de lo concreto, o bien, al rev\u00e9s, una reivindicaci\u00f3n de lo concreto en oposici\u00f3n a lo abstracto \u2013la \u201crevoluci\u00f3n cultural china\u201d que intent\u00f3 terminar con el arte y el pensamiento o, m\u00e1s cerca, el Estado Isl\u00e1mico\u2013.<\/p><p>Ejemplos extremos, seguramente, abismales, de ambas posibilidades, la historia es avara de momentos as\u00ed, de tan tajante opci\u00f3n; lo m\u00e1s usual, al menos en sociedades posfeudales, m\u00e1s equilibradas o m\u00e1s sensibles a lo que se puede entender como civilizaci\u00f3n, es cierta transacci\u00f3n entre ambos t\u00e9rminos o posibilidades, lo cual da numerosas figuras: sin desde\u00f1ar las expresiones de lo concreto, la cultura popular en toda su vastedad \u2013desde el folklore hasta la artesan\u00eda, pasando por los modos de la vida de relaci\u00f3n\u2013, es m\u00e1s corriente exaltar como cultura las expresiones de lo abstracto, el arte, la literatura, la ciencia, la filosof\u00eda, como sin\u00e9cdoques de la cultura de una comunidad; es la llamada \u201calta cultura\u201d, zona de exaltaci\u00f3n de virtudes creativas, motivo de orgullo y de exhibici\u00f3n. Se podr\u00eda sostener que, como manifestaci\u00f3n superior de lo abstracto-concreto, es la pol\u00edtica quien establece los t\u00e9rminos de tal transacci\u00f3n, determinada a su vez por acuerdos entre la atenci\u00f3n a intereses inmediatos y pensamientos de alcance teleol\u00f3gico, lo que se suele considerar ideolog\u00eda o programa o ideario que singulariza a determinado grupo en aspiraci\u00f3n o posesi\u00f3n del poder. Podr\u00edamos apoyar este planteo o, traduci\u00e9ndolo a t\u00e9rminos modernos, apelando, en el campo estatal, al mecanismo de la planificaci\u00f3n cultural, que con mayor o menor acci\u00f3n te\u00f3ricamente actuar\u00eda como un espacio neutro y de s\u00edntesis o de acuerdo entre ambas posibilidades, resultado de decisiones pol\u00edticas aceptadas por la comunidad o rechazadas por una parte de ella.<\/p><p>Y en este aspecto se podr\u00eda trazar una historia de tales decisiones, aun en un pa\u00eds tan joven como el nuestro, y en el que las opciones aparecen temprana y claramente considerando, asimismo, que, contrariamente a lo que hab\u00eda ocurrido en M\u00e9xico y en el Per\u00fa, al no haber una gran herencia de la opci\u00f3n espa\u00f1ola, no hab\u00eda gran cosa de la que agarrarse, hab\u00eda pocas tradiciones tanto de abstracci\u00f3n como de concreci\u00f3n, y se abr\u00eda al mismo tiempo y tal vez por eso la posibilidad de construir una cultura. En las primeras y correlativas opciones, dicho r\u00e1pidamente, el Estado argentino alent\u00f3, favoreci\u00f3 y protegi\u00f3 b\u00e1sicamente la \u201calta cultura\u201d: esa iniciaci\u00f3n perdur\u00f3 como modo mental durante d\u00e9cadas pese a que la otra cultura \u2013\u00bfbaja?\u2013 prosegu\u00eda su propia construcci\u00f3n, buscando, a los tropezones, lenguajes y formas. Prosper\u00f3 la poes\u00eda a la francesa, el teatro cl\u00e1sico imperaba, la filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n dominaba el pensamiento en lucha contra el dogmatismo subsistente y, desde esa plataforma, no solo la cultura argentina tomaba forma por caminos titubeantes pero definidos \u2013esp\u00edritus esclarecidos como Echeverr\u00eda o Sarmiento ejemplifican lo que pod\u00eda considerarse un \u201cdeber ser\u201d cultural que deb\u00eda promover un destino nacional\u2013 sino simult\u00e1neamente intentaban construir una Naci\u00f3n.<\/p><p>No fueron a la larga magros sus resultados: relevante pintura de principios del siglo XX y comienzos de una m\u00fasica de alto nivel compositivo, emergencia de la literatura desde mediados del XIX, creaci\u00f3n de entidades culturales, brote editorial hacia los a\u00f1os \u201940 del XX, despertar de la producci\u00f3n cient\u00edfica, prevista y sostenida desde Sarmiento en adelante, creaci\u00f3n de museos y de toda clase de producciones altamente valoradas y exhibidas como propias de un pa\u00eds ya adulto y cuya alta cultura era innegable.<\/p><p>Pero, a la vez, durante ese largo per\u00edodo, m\u00e1s de cien a\u00f1os, si no silenciosamente, no en secreto, no en las sombras, al menos de manera recluida en un universo de recepci\u00f3n masiva y popular, numerosas producciones \u2013en teatro, periodismo, literatura, m\u00fasica, deportes, lenguaje, sin contar con lo relativo a los modos de vida y el surgimiento de oficios y estructuras\u2013 que podemos considerar en el orden de lo concreto, no compet\u00edan ni intentaban apropiarse del espacio cultural pero bull\u00edan y a\u00f1ad\u00edan rasgos a una voluntad de definici\u00f3n de una identidad, separadas de la \u201calta cultura\u201d. \u00bfGeneraba eso un conflicto \u201ccultural\u201d? Por cierto, porque ese hervor creativo en un registro que era ajeno al de la \u201calta cultura\u201d no era objeto de atenci\u00f3n, intelectual desde luego pero tampoco pol\u00edtica durante d\u00e9cadas. La relaci\u00f3n entre lo abstracto y lo concreto no funcionaba, lo abstracto metonimizaba orgullosamente la cultura nacional y lo concreto tend\u00eda sus redes sin pretender nada, oblig\u00e1ndose tal vez a una paz que ciertamente no podr\u00eda durar.<\/p><p>Con la llegada del peronismo al poder se produce una notoria emergencia de la otra cultura. Se establece un sistema de est\u00edmulo y de protecci\u00f3n que se hace cargo del horizonte de recepci\u00f3n y lo ampl\u00eda al poner en escena diversas zonas de producci\u00f3n en el orden de lo concreto: de la m\u00fasica \u2013florece el folklore antes recluido en el interior del pa\u00eds\u2013 al deporte \u2013con la aparici\u00f3n de figuras exaltadas hasta el mito\u2013; del cine al artesanado; de los actos p\u00fablicos a las vacaciones pagas; de las nuevas viviendas a las obras p\u00fablicas; de los hospitales generales a los nuevos c\u00f3digos; de la promoci\u00f3n de la industria al reordenamiento pol\u00edtico; de los derechos otorgados a sectores marginados a los criterios de modernizaci\u00f3n y muchas otras manifestaciones de esa pol\u00edtica. Toda esa marejada, en relativo detrimento de la alta cultura sin destituirla del todo pero dej\u00e1ndola acotada y reservada, como si la zona de lo abstracto fuera un ap\u00e9ndice y no uno de los dos integrantes de la cultura nacional. La idea de conferir un fundamento filos\u00f3fico a las iniciativas y acciones de esa globalidad de lo concreto \u2013el \u201cCongreso de Filosof\u00eda\u201d de Mendoza, con convocatoria de figuras internacionales\u2013 qued\u00f3 en eso, neutralizado su prop\u00f3sito por la convivencia con la Iglesia, en el pensamiento y en la educaci\u00f3n, en tanto que la universidad era mantenida en una suerte de aislamiento en su capacidad productiva, atrapada en un autoritarismo paralizante pese al establecimiento de la gratuidad de la ense\u00f1anza, y la ciencia reducida a una obstinaci\u00f3n asistem\u00e1tica y personal; en algunos campos, la literatura y la filosof\u00eda, en las prolongaciones del brillo propio de las d\u00e9cadas precedentes, prosegu\u00edan en la semisombra; la gran m\u00fasica en la figuraci\u00f3n apreciada por las clases medias ilustradas, en suma, convivencia desigual en una cultura que no lograba, o que no quer\u00eda, encontrar la armon\u00eda entre lo abstracto y lo concreto.<\/p><p>No es f\u00e1cil registrar lo que ocurri\u00f3 posteriormente en la medida en que, si por un lado se produc\u00edan restituciones de una \u201calta cultura\u201d que se hab\u00eda sentido oprimida y menoscabada, por el otro no era posible un \u201cvolver atr\u00e1s\u201d en los modos de vida adquiridos, en pr\u00e1cticas incorporadas a la memoria y la conciencia; la ciencia restableci\u00f3 su imperio, as\u00ed como la literatura y la m\u00fasica, pero eso no signific\u00f3 que se renunciara a las vacaciones pagas o al folklore, que sigui\u00f3 refin\u00e1ndose sin pausa. Ritmo un tanto espasm\u00f3dico entre los dos t\u00e9rminos pero, de todos modos, mayor unidad de sentido, perspectivas m\u00e1s claras de una relaci\u00f3n no disyuntiva entre las exigencias de una recepci\u00f3n refinada, competitiva y las de una masividad consciente de s\u00ed misma, remisa a renunciar a expresiones directas e inmediatas.<\/p><p>Pese a los avatares institucionales y las frecuentes interrupciones de la vida democr\u00e1tica, ambas corrientes prosiguieron su curso con cada vez mayor convicci\u00f3n y trascendencia. Ser\u00eda muy largo y complejo ejemplificar o centrarse en los puntos m\u00e1s destacados, pero eso no impide determinar l\u00edneas de sentido que se proyectan a lo pol\u00edtico y que dan lugar a definiciones de ese tipo. As\u00ed, podr\u00eda decirse que lo que designo como \u201calta cultura\u201d, cada vez con m\u00e1s exigencias respecto de cada una de sus manifestaciones, se pretende, y en algunos casos alcanza, una dimensi\u00f3n o una proyecci\u00f3n universal o al menos internacional; eso implica relaciones cada vez m\u00e1s firmes con la cultura global, ya sea por mayor informaci\u00f3n, ya por aspiraciones a una repercusi\u00f3n extralocal, ya por el seguimiento, a veces sumisi\u00f3n, de modelos de acci\u00f3n \u2013prefiero llamarlos modos\u2013 que han ido variando, de lo europeo a lo norteamericano. Y si esa variaci\u00f3n es notable en literatura, que sin embargo reivindica un ser argentino, o en la pl\u00e1stica, tambi\u00e9n lo es en la ciencia \u2013nada parece tener consistencia si no pasa por la lengua inglesa\u2013, y aun en la religi\u00f3n, la invasi\u00f3n de sectas lo pone en evidencia.<\/p><p>Pero si hablamos de \u201cmodos\u201d, y no de modelos, fen\u00f3menos de la misma \u00edndole intervienen en el terreno de lo que llamaba \u201clo concreto\u201d. El <em>american way of life<\/em> act\u00faa no solo en lo evidente \u2013el lenguaje de la computaci\u00f3n, por ejemplo\u2013 sino en lo que parece necesario: el urbanismo y la arquitectura de los grandes edificios y sobre todo en lo que los ocupa, las oficinas, los centros de negocios, los cines, la m\u00fasica, la forma de los objetos y hasta el lenguaje: la s\u00edncopa y el mundo de las siglas o acr\u00f3nimos que hacen irreconocibles viejas hablas.<\/p><p>Supongo que la alta cultura, pese a su relaci\u00f3n con \u201cmodos\u201d modeladores, por cierto poderosos pues est\u00e1n en su origen, conserva, en virtud de su autonom\u00eda, la vieja intenci\u00f3n de construir una cultura propia, aun en \u00e9pocas oscuras como fue la dictadura: pod\u00eda operar en el silencio y evitar as\u00ed la represi\u00f3n y la censura y, por lo tanto, pod\u00eda seguir produciendo los significantes que la justifican; la otra, m\u00e1s permeable a influjos remodeladores, responde espont\u00e1neamente a criterios de modernizaci\u00f3n o de utilidad que vienen de afuera o que son impuestos, como ocurri\u00f3 durante la dictadura; en la producci\u00f3n de las formas que le son propias no puede recurrir al silencio; m\u00e1s expuestas y de circulaci\u00f3n m\u00e1s general, es probable que al adaptarse mejor se haya producido una disociaci\u00f3n m\u00e1s pronunciada respecto de una idea de cultura nacional como encuentro y armon\u00eda entre lo abstracto y lo concreto.<\/p><p>Durante la dictadura, la cultura \u2013tal como la vengo entendiendo\u2013 padeci\u00f3, pas\u00f3 a segundo y tercer t\u00e9rmino: lo concreto de la sistem\u00e1tica represi\u00f3n, ligado a lo concreto del despojo econ\u00f3mico, puso en duda esa relaci\u00f3n primaria entre cultura y sociedad hasta el punto de que ese grotesco intento de recuperaci\u00f3n de esa unidad, la invasi\u00f3n a las Malvinas, dej\u00f3 en evidencia una especie de hundimiento, casi el pat\u00e9tico final del esperanzado proyecto de los fundadores. Fue necesario que se declarara, oscura y enga\u00f1osamente, derrotada, para que regresara ese proyecto y tanto la alta como la otra se reanimaran. Regres\u00f3 una creencia que aspiraba a otra clase de \u201cnunca m\u00e1s\u201d. Qui\u00e9n sabe. Quisimos que \u201cnunca m\u00e1s\u201d fuera definitivo y no lo fue durante el per\u00edodo mercantilista del menemismo pero refloreci\u00f3 despu\u00e9s de la crisis del 2001. Y no hay manera de evitar la menci\u00f3n pues la invitaci\u00f3n a reflexionar tiene como t\u00edtulo la palabra \u201csituaci\u00f3n\u201d, que convoca a una actualidad.<\/p><p>Y, en efecto, durante doce a\u00f1os no solo se vivi\u00f3 en una atm\u00f3sfera democr\u00e1tica como nunca antes, propicia para el di\u00e1logo entre los diversos niveles y estratos de una cultura, sino que hubo una recuperaci\u00f3n del fervor, condici\u00f3n indispensable para que todos los aspectos de la cultura, refinados y de alcance inmediato y popular, florecieran, adem\u00e1s de que cobrara realidad un concepto obvio pero poco vigente y retaceado: el derecho a la cultura. Dos edificios son emblem\u00e1ticos: el Ministerio de Ciencias y el Centro Cultural Kirchner, antiguo palacio del correo convertido en un centro cultural, manifestaciones de una pol\u00edtica que alentaba lo abstracto y abr\u00eda las puertas de la gran cultura a las grandes masas, lo concreto por excelencia.<\/p><p>Demasiadas cosas para considerar, dif\u00edcil es trazar itinerarios y extraer significaciones; s\u00ed, en cambio, puede decirse que hubo luz, y se percibi\u00f3, pero tambi\u00e9n en la sombra persist\u00edan costumbres, convicciones, privilegios que cubren de rumores un presente escindido en el que lo abstracto est\u00e1 encarnado en un lenguaje que pretende ser pragm\u00e1tico y realista, de cultivada crispaci\u00f3n, y en el que no florece concepto ni alienta poes\u00eda y, en lo concreto, popular, ya no es el acceso a la gran m\u00fasica ni a la lectura sino s\u00f3lo el universo de un futbolismo enredado en tramas an\u00e1logas a las que envuelven al poder pol\u00edtico, compras y ventas o, por otra parte, lo que se denomina medi\u00e1tico, puro sonido y furia.<\/p><p>Ser\u00eda injusto afirmar que no pasa nada m\u00e1s all\u00e1 de esas estridencias; como siempre los dos registros de una cultura que se sigue buscando siguen operando, los pintores pintan, los escritores escriben, los cient\u00edficos investigan, los cantantes cantan y los teatristas luchan denodadamente por encontrar nuevas f\u00f3rmulas, los artesanos se siguen esforzando y unos y otros luchan por salvar sus lugares y su alma. Para todos ellos la cultura es la s\u00edntesis entre la complejidad y la l\u00edmpida sencillez y no el mercantilismo que tortura a la imaginaci\u00f3n y mata la inteligencia.<\/p><p>Y si se trata de situaci\u00f3n, es esa: la televisi\u00f3n es el medio, el libro intenta no naufragar, el lenguaje almibarado e hip\u00f3crita es la consigna, el rigor conserva su dignidad. Lo que, entonces, define a la cultura de este pa\u00eds en estos tiempos en los que se liquidan aspiraciones que corresponden a una cultura fuerte e identificatoria \u2013esa que dice \u201cesto somos\u201d\u2013 es un enfrentamiento, son dos caminos, dos concepciones o, mejor dicho, una concepci\u00f3n y una irrupci\u00f3n.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8f282d3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8f282d3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5a938b1\" data-id=\"5a938b1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-80770cf elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"80770cf\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7188c7f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"7188c7f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-8219932\" data-id=\"8219932\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e06bece elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e06bece\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>No\u00e9 Jitrik:<\/strong><br \/>Escritor argentino. Vinculado con la literatura como lector, novelista, poeta, ensayista e historiador de la literatura argentina. Exiliado en M\u00e9xico durante la \u00faltima dictadura y profesor en diversas universidades nacionales y de otros pa\u00edses. Public\u00f3 ensayos, novelas, poes\u00eda y periodismo.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por No\u00e9 Jitrik | A partir de una mirada que entiende a la cultura como el modo en que ciertos colectivos humanos se organizan para producir y comprenderse a s\u00ed mismos, se hace aqu\u00ed un breve repaso del derrotero argentino: el privilegio de la llamada \u201calta\u201d cultura en los comienzos \u2013del orden de lo abstracto, advertir\u00eda el autor\u2013 no estuvo exento de logros. Pero al mismo tiempo, numerosas producciones del orden de lo concreto \u2013lo popular, los modos de vida, los oficios\u2013 sumaban rasgos espec\u00edficos a una identidad que resultar\u00eda ser, por fin, mucho m\u00e1s rica y compleja.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9572,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1084],"tags":[1124,427,434,1122,1123],"class_list":["post-9571","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-61","tag-alta-cultura","tag-cultura","tag-cultura-popular","tag-identidad-cultural","tag-noe-jitrik"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9571"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9571\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25947,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9571\/revisions\/25947"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}