{"id":9901,"date":"2016-09-01T01:03:00","date_gmt":"2016-09-01T04:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/?p=9901"},"modified":"2023-12-11T15:35:43","modified_gmt":"2023-12-11T18:35:43","slug":"en-los-deportes-queda-mucho-genero-por-cortar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/en-los-deportes-queda-mucho-genero-por-cortar\/","title":{"rendered":"En los deportes queda mucho \u201cg\u00e9nero\u201d por cortar"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9901\" class=\"elementor elementor-9901\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-e71c2e9 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"e71c2e9\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5612bdf\" data-id=\"5612bdf\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ec2b691 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ec2b691\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Hist\u00f3ricamente la pr\u00e1ctica deportiva estuvo relacionada con una cierta forma de representar la diferencia sexual y corporal, suprimiendo la multiplicidad de sexualidades y econom\u00edas de deseo existentes y afianzando la sexualidad binaria y reproductiva. A pesar de que en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ampli\u00f3 y se modific\u00f3 en parte ciertos sentidos patriarcales, muchas mujeres deportistas siguieron sufriendo casos de discriminaci\u00f3n y segregaci\u00f3n sexual. Por todo esto, en el universo deportivo queda a\u00fan mucho g\u00e9nero por cortar.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b50e637 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b50e637\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-f96f903\" data-id=\"f96f903\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-70bb207 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"70bb207\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#autorxs\"><em>| Por Pablo Ariel Scharagrodsky |<\/em><\/a><\/p><p>Los deportes, las gimnasias y dem\u00e1s propuestas de educaci\u00f3n corporal modernas \u2013que transmitieron sentidos modernos\u2013 se constituyeron durante el \u201clargo siglo XIX\u201d en algunas ciudades de Europa y, tambi\u00e9n, de Estados Unidos. Su emergencia estuvo, en gran parte, vinculada con la compleja expansi\u00f3n de la vida en algunas ciudades europeas; la imposici\u00f3n paulatina de nuevos c\u00f3digos de moralidad y civilidad modernas (h\u00e1bitos de disciplina, de autocontrol, de competencia, de progreso, etc.); la lucha desde ciertos sectores sociales contra los \u201cexcesos\u201d y los \u201cpeligros\u201d de la creciente vida urbana como el alcoholismo, el sedentarismo, la \u201cdegeneraci\u00f3n\u201d, el tabaquismo o los \u201cvicios\u201d sexuales; los incipientes cambios en los procesos de industrializaci\u00f3n y sus consecuencias \u201cno deseadas\u201d en el <em>stock<\/em> f\u00edsico de las naciones; la emergencia de los Estados nacionales y la contribuci\u00f3n en la construcci\u00f3n de un \u201ccanon\u201d f\u00edsico y de un sentido de pertenencia a la \u201ccomunidad imaginada\u201d; el surgimiento del Estado educador y su preocupaci\u00f3n por la ense\u00f1anza de la cultura f\u00edsica; la necesidad de regenerar cuerpos y poblaciones; la producci\u00f3n de cuerpos sanos y aptos para el trabajo y la vida social; la inclusi\u00f3n jer\u00e1rquica de los grupos subalternos en un nuevo orden corporal y sensorial; la lucha contra ciertas enfermedades y la promoci\u00f3n de un determinado estilo de vida higi\u00e9nico y moralmente saludable. Estos y otros factores lentamente potenciaron la actividad f\u00edsica, los deportes y las dem\u00e1s propuestas de educaci\u00f3n corporal ligadas a dicho universo.<\/p><p>Sin embargo, otras finalidades tanto o m\u00e1s importantes que las anteriormente citadas fueron construidas, difundidas y legitimadas por y a trav\u00e9s de los deportes desde mediados del siglo XIX. Nos referimos a aquellas relacionadas con la definici\u00f3n de una cierta forma de (re)presentar la diferencia sexual y corporal. Los deportes modernos transmitieron, distribuyeron y pusieron en circulaci\u00f3n \u2013con las reapropiaciones propias de cada caso\u2013 una serie de conceptualizaciones desde y sobre los cuerpos produciendo su materialidad, sexualiz\u00e1ndolos y generiz\u00e1ndolos.<\/p><p>Am\u00e9rica del Sur, y en particular la Argentina en formaci\u00f3n, participaron activamente en el vasto y complejo proceso de globalizaci\u00f3n, circulaci\u00f3n, intercambio, apropiaci\u00f3n, imposici\u00f3n y resignificaci\u00f3n de ciertas pr\u00e1cticas, saberes y discursos vinculados con la cultura deportiva que se produjo abiertamente entre algunos pa\u00edses europeos (Inglaterra, Francia, Alemania, Suecia, Suiza, Italia, Portugal, Espa\u00f1a, etc.) y Estados Unidos, intensificado en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX.<\/p><p>En este complejo proceso de difusi\u00f3n e intercambio internacional en el que circularon personas, saberes, discursos y pr\u00e1cticas, los distintos deportes lentamente introdujeron ciertas formas leg\u00edtimas y deseables sobre c\u00f3mo construir un determinado ideal ficcional corporal femenino \u2013y tambi\u00e9n masculino\u2013 acompa\u00f1ado por usos adecuados, dignos y correctos sobre el deseo, el placer, la sensibilidad f\u00edsica, el erotismo, las emociones, la moral sexual o cierta est\u00e9tica corporal a la hora de moverse, ejercitarse, divertirse o practicar un deporte. En este contexto, dos son las preguntas que condensan el presente trabajo: \u00bfc\u00f3mo los distintos deportes hist\u00f3ricamente contribuyeron a configurar un cierto tipo de feminidad y no otra? \u00bfCu\u00e1les han sido los tonos sem\u00e1nticos que se configuraron en y desde el universo deportivo en las \u00faltimas d\u00e9cadas?<\/p><h5>Historias sobre ideales corporales femeninos dominantes y sus resistencias en los deportes<\/h5><p>En una revisi\u00f3n panor\u00e1mica y de ninguna manera exhaustiva, es posible se\u00f1alar que los deportes practicados por las ni\u00f1as y mujeres, m\u00e1s all\u00e1 de ciertas negociaciones, fugas y resistencias, reforz\u00f3 \u2013desde finales del siglo XIX y durante las primeras d\u00e9cadas del XX en la Argentina especialmente urbana\u2013 el proceso de construcci\u00f3n de los cuerpos femeninos a partir de varios n\u00facleos conceptuales: la maternidad como uno de los fines centrales (ejercitar los cuerpos de las ni\u00f1as para que en un futuro sean sanas y buenas madres de familia), reforzando la binariedad a trav\u00e9s de la naturalizaci\u00f3n de tareas y actividades f\u00edsicas (determinadas actividades f\u00edsicas, gimnasias, juegos y deportes solo pod\u00edan ser practicados por ni\u00f1as y mujeres), instalando la belleza como un atributo solamente femenino ante la deseante y, en muchos casos, coercitiva mirada heterosexual masculina (las pr\u00e1cticas deportivas deb\u00edan desarrollar la \u201cnatural\u201d belleza femenina), jerarquizando ciertas partes o regiones corporales por sobre otras (privilegiando el abdomen, pelvis, diafragma, gl\u00fateos, senos, pantorrillas, etc.), naturalizando ciertas enfermedades en las ni\u00f1as y mujeres (clorosis, histeria, dispepsia, agorafobia, dolores uterinos, etc.), cuestionando aquellas pr\u00e1cticas deportivas que seg\u00fan ciertos discursos pod\u00edan generar graves perjuicios en la descendencia o, lo que era peor, desdibujar\u00eda su funci\u00f3n sexual pudiendo virilizar a las ni\u00f1as (cuestionando a la machona, varonera, copia rid\u00edcula del var\u00f3n, machorra, hombruna, viriloide, invertida, marimacho, feona, etc.) y esencializando cierta moralidad corporal supuestamente femenil (gracia, elegancia, moderaci\u00f3n, recato, decoro, suavidad, coordinaci\u00f3n y soltura en los movimientos).<\/p><p>Si bien hubo una diversidad de sentidos sobre las feminidades construidas a partir y desde la heterog\u00e9nea cultura deportiva, producto de la compleja articulaci\u00f3n entre el sector social, el grupo de pertenecia, la edad, el tipo de religi\u00f3n, la ideolog\u00eda, el capital cultural, la orientaci\u00f3n sexual, la profesi\u00f3n, la biograf\u00eda personal, la trayectoria, el territorio o la instituci\u00f3n en donde se hayan vivenciado ciertas pr\u00e1cticas corporales, los discursos \u2013y las pr\u00e1cticas\u2013 dominantes a la hora de pensar a los cuerpos femeninos en movimiento, con algunos matices y ciertas ambig\u00fcedades, mantuvo tonos claramente jer\u00e1rquicos, binarios, duales, oposicionales, exclusivos y excluyentes.<\/p><p>Estos tonos, en el heterog\u00e9neo universo deportivo, se configuraron durante buena parte del siglo XX a partir de dos grandes l\u00f3gicas sexualizadas y generizadas. Por un lado, a partir de la transmisi\u00f3n\/imposici\u00f3n de una cierta econom\u00eda de deseo posible como la \u00fanica, correcta y verdadera. El r\u00e9gimen heteronormativo que circul\u00f3, atraves\u00f3 y se transmiti\u00f3 en los recurrentes discursos, pr\u00e1cticas y saberes vinculados con la cultura f\u00edsica y los deportes, suprimi\u00f3 la multiplicidad de sexualidades y econom\u00edas de deseo existentes y afianz\u00f3 la sexualidad binaria, reproductiva y m\u00e9dico jur\u00eddica. De alguna manera, la heterosexualidad normativa model\u00f3 un perfil corporal, regul\u00f3 compulsivamente cierta econom\u00eda de deseo, produjo una est\u00e9tica som\u00e1tica, fabric\u00f3 ciertas reglas de etiqueta y vestido, imagin\u00f3 una determinada proxemia, elabor\u00f3 juegos de apariencia y de seducci\u00f3n sujetados a una dictadura androc\u00e9ntrica de la belleza, semantiz\u00f3 y ponder\u00f3 determinadas partes o franjas del cuerpo por encima de otras, gestion\u00f3 ciertas formas de mirar, sentir y pensar, configur\u00f3 un universo gestual espec\u00edfico, defini\u00f3 algunos estilos y patrones corporales que incluyeron formas de pararse, desplazarse o moverse y, en definitiva, contribuy\u00f3 a la configuraci\u00f3n de un cierto ethos sexual femenino deseable, posible y pensable. Por otro lado, y de la mano de la consolidaci\u00f3n y naturalizaci\u00f3n del imperativo heterosexual, se fueron delineando las feminidades indeseables, inadecuadas, enfermas, desviadas, anormales, alteradas o defectuosas. Las mismas, como hemos mencionado, tuvieron en el campo de la cultura f\u00edsica y deportiva nombre y apellido: machona, varonera, marimacho, etc. Estos estigmas se articularon con otras dimensiones de la realidad social como la clase, la etnia, el color de piel, la orientaci\u00f3n sexual, etc., complejizando los sentidos y las m\u00faltiples opresiones sobre los supuestos cuerpos femeninos abyectos. Todo ello aval\u00f3 la fabricaci\u00f3n de la l\u00f3gica de la mismidad: las \u201cotras\u201d en la \u201ccultura f\u00edsica\u201d y en los deportes. Estas \u00faltimas, estuvieron representadas por ni\u00f1as y mujeres con cualidades, siluetas, caracter\u00edsticas, propiedades, ideolog\u00edas y funciones que no se asociaban imaginariamente \u2013y arbitrariamente\u2013 con lo que significaba desde el discurso dominante ser una \u201cverdadera\u201d ni\u00f1a o mujer durante una pr\u00e1ctica g\u00edmnica, l\u00fadica o deportiva.<\/p><p>Algunos actores sociales cuestionaron durante la primera mitad del siglo XX, en parte, dicho r\u00e9gimen corporal femenino y ofrecieron algunos sentidos alternativos, aunque no contrahegem\u00f3nicos, al proyecto corporal\/deportivo femenino moderno dominante. Por ejemplo, agentes y actores sociales vinculados con movimientos pol\u00edticos a principios del siglo XX, emparentados con los diferentes feminismos, estimularon la actividad f\u00edsica y deportiva femenina, pero con fines de independencia social y de autonom\u00eda personal, los\/as socialistas estimularon la actividad f\u00edsica femenina a los sectores populares y subalternos con fines emancipatorios, pacifistas, solidarios y m\u00e1s justos, y los\/as anarquistas estimularon la actividad f\u00edsica femenina m\u00e1s all\u00e1 de la oferta tradicional, y con fines de independencia personal y de autonom\u00eda individual. Peque\u00f1os cambios y resignificaciones a nivel global y local producto de ciertas mejoras en las condiciones materiales de vida de algunos sectores sociales urbanos; de nuevas formas de entretenimiento y ocio; del crecimiento de la cultura urbana; del significativo desarrollo de los clubes deportivos; del mayor consumo deportivo de parte de ciertos sectores femeninos; de la emergencia de nuevas sensibilidades referidas a los cuerpos, las moralidades, las est\u00e9ticas y las sexualidades; del crecimiento lento pero sostenido del sistema educativo argentino a partir de los a\u00f1os \u201920 y en los a\u00f1os \u201940 durante el peronismo \u2013donde se ampli\u00f3 la participaci\u00f3n deportiva femenina\u2013, comenzaron en parte y muy lentamente a erosionar el ideal tradicional femenino m\u00e1s conservador.<\/p><p>Sin embargo, reci\u00e9n en los a\u00f1os \u201960 y especialmente en los \u201970 ciertos grupos de mujeres lucharon no solo por el acceso a la pr\u00e1ctica de ciertas actividades f\u00edsicas y deportivas antes vedadas o cuasiprohibidas, sino que cuestionaron los sentidos patriarcales y sexistas de muchas de ellas. Lentamente, con la apertura de la democracia \u2013a principios de los \u201980\u2013, la Argentina no solo construy\u00f3 un nuevo orden pol\u00edtico, sino tambi\u00e9n \u2013aunque lentamente\u2013 un nuevo orden sexual m\u00e1s democr\u00e1tico y con una mayor participaci\u00f3n de grupos colectivos de mujeres.<\/p><h5>Actualidades sobre ideales corporales femeninos dominantes y sus erosiones, cuestionamientos y fugas en los deportes<\/h5><p>El orden sexuado y generizado comenz\u00f3 a erosionarse y a ser m\u00e1s cuestionado \u2013y visibilizado\u2013 en la Argentina en las \u00faltimas tres o cuatro d\u00e9cadas del siglo XX, potenciado, fundamentalmente, por la segunda y tercera ola del feminismo y otros movimientos libertarios emparentados con la teor\u00eda social cr\u00edtica, los movimientos decoloniales, la teor\u00eda cr\u00edtica y poscr\u00edtica de la educaci\u00f3n y la producci\u00f3n <em>queer<\/em>. Producto de nuevos actores, imaginarios, \u00f3rdenes simb\u00f3licos y de un clima de \u00e9poca, se inici\u00f3 un lento proceso de cr\u00edtica y lucha contra el orden patriarcal en el \u00e1mbito jur\u00eddico-pol\u00edtico que, especialmente en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, plante\u00f3 una serie de legislaciones y pol\u00edticas sobre las sexualidades y las identidades generizadas hasta esos momentos no propuestas o poco mencionadas o visibilizadas. Tanto en la Argentina como en varios pa\u00edses latinoamericanos y europeos se destacaron diversos actores sociales en la producci\u00f3n de un <em>corpus<\/em> legislativo amplio que contempl\u00f3 la educaci\u00f3n sexual integral, la salud reproductiva, el derecho a la identidad de g\u00e9nero y el matrimonio igualitario, instalando nuevas sem\u00e1nticas sobre c\u00f3mo presentar y problematizar las diferencias sexuales. Esta importante cantidad de leyes y disposiciones dirigidas a la regulaci\u00f3n de la vida cotidiana atraves\u00f3 e influenci\u00f3 tambi\u00e9n el campo de las actividades f\u00edsicas y deportivas con el fin de ampliar los derechos de aquellos\/as que hist\u00f3ricamente hab\u00edan sido pol\u00edticamente silenciados, excluidos, cuestionados u omitidos.<\/p><p>Sin embargo, entre las disposiciones legales y las pr\u00e1cticas deportivas efectivas hubo y sigue habiendo tensiones, hiatos y conflictos significativos. A pesar de haberse ampliado, y en parte modificado ciertos sentidos patriarcales vinculados con el universo deportivo, en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas much\u00edsimas mujeres deportistas sufrieron casos \u201cdecimon\u00f3nicos\u201d de discriminaci\u00f3n y segregaci\u00f3n sexual. Por ejemplo, una tiradora en 1996 no fue premiada por ser mujer a pesar de haber ganado el torneo (a muchos varones); en el 2003 una deportista no pudo practicar ciertas pruebas vinculadas con la pesca por el hecho de ser mujer; igual l\u00f3gica se produjo en otros deportes como el b\u00e1squetbol o el rugby. Asimismo, ha habido en las \u00faltimas d\u00e9cadas asociaciones y federaciones deportivas que legitimaron un trato desigual y minoritario en la conducci\u00f3n de dichas organizaciones y, por ejemplo, en lo relativo a vi\u00e1ticos por participaci\u00f3n en torneos, un menor estipendio a las mujeres con relaci\u00f3n a los varones. No obstante ello, en la mayor\u00eda de los casos, a diferencia de las primeras cinco o seis d\u00e9cadas del siglo XX, alguna agencia o espacio del Estado (el Poder Judicial, el Inadi, el Ministerio de Educaci\u00f3n, etc.) cuestion\u00f3 la discriminaci\u00f3n y resolvi\u00f3 jur\u00eddicamente a favor de las discriminadas. Este cambio incluy\u00f3 a otros colectivos sexuales. Por ejemplo, en los \u00faltimos a\u00f1os varias jugadoras de hockey transexuales, que obligadas tuvieron que dejar de competir por casos de discriminaci\u00f3n institucional, fueron reincorporadas a trav\u00e9s de medidas judiciales. Con respecto a la participaci\u00f3n y a los logros en ciertos eventos como los Juegos Ol\u00edmpicos o determinados torneos internacionales, las mujeres, si bien desde el retorno de la democracia han equiparado en parte el acceso con respecto a los varones, su \u201creal\u201d participaci\u00f3n y los \u201clogros\u201d deportivos siguen siendo claramente desiguales. De hecho, los medios de comunicaci\u00f3n masivos como la televisi\u00f3n y la prensa a la hora de cubrir los Juegos Ol\u00edmpicos o ciertos eventos deportivos mantienen, salvo excepciones, un lenguaje sexista y estereotipado.<\/p><p>En este heterog\u00e9neo escenario, la Encuesta Nacional de Actividad F\u00edsica y Deportiva que se realiz\u00f3 hace unos pocos a\u00f1os a trav\u00e9s de la Secretaria de Deporte, conjuntamente con el Ministerio de Salud de la Naci\u00f3n, muestra ciertas l\u00f3gicas de desigualdad que persisten a la hora de moverse o practicar un deporte. Por ejemplo, entre las conclusiones se menciona que la pr\u00e1ctica de actividades f\u00edsicas y\/o deportivas aumenta en ambos sexos a medida que se eleva el nivel socioecon\u00f3mico. Sin embargo se observan diferencias entre varones y mujeres cercanas al 10% en favor de los varones en todos niveles. Asimismo, un 40% de las mujeres sostienen no haber realizado actividad a lo largo de su vida. Situaci\u00f3n que se incrementa en las mujeres mayores de 50 a\u00f1os. En cambio, el 80% de los varones manifiestan haber realizado actividad f\u00edsica alguna vez en su vida. Ese \u00edndice desciende en los mayores de 66 a\u00f1os. Por otra parte, las actividades a las que las mujeres atribuyen m\u00e1s importancia son caminar (52%) y hacer gimnasia (26%). Es muy bajo el \u00edndice de actividad deportiva. En cambio, las actividades a las que los varones atribuyen m\u00e1s importancia son la pr\u00e1ctica de f\u00fatbol (34%), caminar (26%) y hacer gimnasia (11,3%). De igual manera, en las mujeres predominan como lugares de pr\u00e1ctica el espacio p\u00fablico y el gimnasio. En cambio, en los varones predomina como lugar de pr\u00e1ctica el espacio p\u00fablico, seguido por el club. Por \u00faltimo, en el caso de las mujeres predominan como motivos de pr\u00e1ctica las razones de salud (45,8%), por gusto o diversi\u00f3n (30,3%) y por razones est\u00e9ticas (14%). En cambio, la principal motivaci\u00f3n en los varones es el gusto o la diversi\u00f3n (55,3%), que disminuye a partir de los 35 a\u00f1os y las razones de salud (29,4%), que se incrementan a partir de los 50 a\u00f1os, correlativo con el marcado aumento de la caminata. Un dato es positivamente significativo seg\u00fan la encuesta nacional: las mujeres que realizan actividad presentan una mayor frecuencia de pr\u00e1ctica, mostrando una tendencia superior al h\u00e1bito. Un 67% de ellas lo hace tres o m\u00e1s veces por semana. En cambio, los varones realizan actividades f\u00edsicas y deportivas con menores \u00edndices de frecuencia que las mujeres ya que el 20% lo hace tres veces por semana y el 30% m\u00e1s de tres veces.<\/p><p>En este complejo y variado contexto, y si bien en las \u00faltimas d\u00e9cadas el escenario deportivo \u2013no exento de contradicciones y ambivalencias\u2013 estuvo atravesado por cambios vinculados con la b\u00fasqueda de mayor igualdad, equidad, respeto a las diferencias y ampliaci\u00f3n de derechos, no cabe duda de que en la actualidad, en el heterog\u00e9neo universo deportivo, a\u00fan queda mucho \u201cg\u00e9nero\u201d por cortar.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b6f7e21 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b6f7e21\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0d5084a\" data-id=\"0d5084a\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-74b5aa7 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"74b5aa7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<!-- AddToAny BEGIN -->\r\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 a2a_default_style\">\r\n<a class=\"a2a_dd\" href=\"https:\/\/www.addtoany.com\/share\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_x\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_facebook\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_whatsapp\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_telegram\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_google_gmail\"><\/a>\r\n<a class=\"a2a_button_printfriendly\"><\/a>\r\n<\/div>\r\n<script async src=\"https:\/\/static.addtoany.com\/menu\/page.js\"><\/script>\r\n<!-- AddToAny END -->\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-cb93405 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"cb93405\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" id=\"autorxs\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-253fb9a\" data-id=\"253fb9a\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6ca6737 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"6ca6737\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h6>Autorxs<\/h6><p><strong><br \/>Pablo Ariel Scharagrodsky:<\/strong><br \/>Doctor en Ciencias Sociales y Humanas por la Universidad Nacional de Quilmes. Docente-investigador en la Universidad Nacional de Quilmes y en la Universidad Nacional de La Plata.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Por Pablo Ariel Scharagrodsky | Hist\u00f3ricamente la pr\u00e1ctica deportiva estuvo relacionada con una cierta forma de representar la diferencia sexual y corporal, suprimiendo la multiplicidad de sexualidades y econom\u00edas de deseo existentes y afianzando la sexualidad binaria y reproductiva. A pesar de que en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ampli\u00f3 y se modific\u00f3 en parte ciertos sentidos patriarcales, muchas mujeres deportistas siguieron sufriendo casos de discriminaci\u00f3n y segregaci\u00f3n sexual. Por todo esto, en el universo deportivo queda a\u00fan mucho g\u00e9nero por cortar.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9902,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1219],"tags":[1221,1231,60,1232],"class_list":["post-9901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-n-58","tag-deporte-y-sociedad","tag-discriminacion","tag-genero","tag-pablo-ariel-scharagrodsky"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9901"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26108,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9901\/revisions\/26108"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.economicas.uba.ar\/extension\/vocesenelfenix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}